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Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

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jueves, 7 de agosto de 2014

Fantasmas

Las leyendas sobre fantasmas son tan antiguas como la historia, no existe rincón en el mundo en el que no se hayan narrado cuentos y apariciones de fantasmas. No hablamos sólo de fantasmas de personas, también se han visto objetos, animales, trenes, barcos y aviones espectrales.

Podríamos definir el término FANTASMA como la representación visual, acústica o táctil del cuerpo no físico de una persona fallecida que, por diferentes motivos o circunstancias de su transitar como ser humano por el mundo de la vida, se ve aferrado a la misma bajo otra forma de existencia no física, manifestándose de diferentes formas ante seres humanos (familiares o amigos dependiendo del grado de vinculación entre ellos u otras personas y desconocidas para éste ente) y en determinados lugares dependiendo de la carga psíquica existente para ellos y en ellos.
La palabra fantasma deriva de un verbo griego que significa aparecer o mostrarse. Por tanto, el fantasma es un fenómeno básicamente sensorial, y suele provocar reacciones muy traumáticas. Afortunadamente, algunas personas, en vez de atemorizarse, están dispuestas incluso a consagrar su vida a la búsqueda activa de fantasmas.

Los ruidos fantasmales a menudo son provocados por elementos totalmente cotidianos, como pueden ser el viento, las tuberías del agua, la vibración de ventanas o de adornos por efecto del tráfico callejero, ruidos de animales, etc. en cierta ocasión se dio un caso en la casa de una familia en la que los fantasmas eran nada menos que ratas empujando manzanas almacenadas en la cavidad de una pared del desván. Los fantasmas son rechazados hasta por quienes los han visto. ¡Lo vi, pero no me lo creo! es una reacción bastante frecuente, ya que la mente humana rechaza instintivamente las informaciones que no puede asimilar e interpretar.

¿FANTASMAS O APARICIONES?

Los fantasmas adoptan formas diferentes, se presentan en los lugares más insospechados y se aparecen a toda clase de personas. Pero ¿qué son exactamente estas apariciones? ¿Qué es lo que las provoca?.

Antes de que su novela La letra escarlata le hiciera famoso, el escritor norteamericano Nathaniel Hawthorne era un oficial de aduanas de Boston. Por aquel entonces, en la década de 1830, iba cada día a la biblioteca Athenaeum para investigar y escribir durante unas cuantas horas. Entre los demás clientes asiduos de la biblioteca figuraba el reverendo doctor Harris, clérigo octogenario que se había sentado durante años en su silla junto a la chimenea, leyendo el Correo de Boston.

Hawthorne nunca había hablado con él, ya que las conversaciones estaban estrictamente prohibidas en la sala de lectura, pero el doctor Harris constituía casi un mueble de aquella estancia. El novelista se sorprendió una noche cuando un amigo le comunicó que el anciano había muerto hacía algún tiempo. Se quedó todavía más sorprendido cuando, al día siguiente, encontró al clérigo en su silla habitual leyendo el periódico. Durante semanas Hawthorne siguió viendo al doctor Harris con su aspecto de siempre, perfectamente saludable.

Una de las cosas que dejaron perplejo a Hawthorne fue el hecho de que muchos de los otros lectores que frecuentaban el lugar habían sido amigos íntimos del doctor Harris. Entonces, ¿por qué no le veían? ¿O acaso le veían pero les ocurría como a Hawthorne y no querían molestarse en admitir su presencia? Otro factor que confundió a Hawthorne retrospectivamente era el hecho de no sentir el deseo de tocar la figura o quizá de arrebatarle el periódico de las manos. ¿Acaso tenía miedo de destruir la ilusión y una buena historia de fantasmas?.
A veces el caballero parecía mirar a Hawthorne como si esperara que él entrara en conversación.

Pero... en la sala de lectura del Athenaeum las conversaciones estaban estrictamente prohibidas y yo no me podría haber dirigido a la aparición sin llamar la atención y despertar indignantes miradas. Y qué absurdo hubiera parecido yo al dirigirme solemnemente a lo que habría parecido ante los ojos del resto de las personas como una silla vacía.
Además, concluye Hawthorne en un último alarde de urbanidad, el doctor Harris y yo no habíamos sido presentados. Al cabo de algunos meses, Hawthorne entró en el Athenaeum de nuevo y halló la silla vacía, tras lo cual no volvió a ver nunca más al doctor Harris.

Unos 500 años antes, en plena Edad Media, un monje benedictino llamado hermano Jean Goby asumió un caso de investigación psíquica y registró todos los hechos con escrupuloso cuidado. Aunque a los ojos modernos el incidente parezca en un principio lo suficientemente extraño como para ser ignorado, el caso Goby fue tan raro en la época en que ocurrió que merece ser estudiado.

En diciembre de 1323 murió un comerciante de Alais, localidad del sur de Francia. Su nombre era Guy de Torno, y se decía que días después de su muerte había vuelto para aparecerse a su viuda en forma de voz de espíritu. La noticia sobre este persistente fantasma se esparció por la ciudad de Avignon, a 65 kilómetros del lugar, donde el Papa Juan XXII tenía entonces su residencia. El Papa se impresionó por este hecho y nombró al hermano Jean Goby, prior de la abadía benedictina de Alais, para que investigara.

Acompañado por tres de sus hermanos benedictinos y por cerca de cien de los ciudadanos más respetados del pueblo, el hermano Jean examinó la casa y los jardines por si había alguna trampa escondida o efectos de sonido anormales. Después situó a un vigilante alrededor del lugar para mantener alejados a los visitantes. El foco de las manifestaciones fantasmales era el dormitorio. Goby pidió a la viuda que se acostara en la cama junto a una respetable anciana, mientras los cuatro monjes se sentaban cada uno en una esquina.
Los monjes recitaron entonces el oficio de difuntos y pronto empezaron a percibir en el aire un sonido parecido al que produciría una escoba rígida arrastrándose por el suelo. La viuda gritó llena de terror. Goby preguntó en voz alta si el sonido procedía del difunto y una voz contestó: Sí. Soy él.

En ese momento se dejó entrar a algunos de los ciudadanos en la habitación como testigos y se situaron formando un círculo alrededor de la cama. La voz les aseguró que no era un emisario del diablo, suposición corriente en la época medieval, sino el espíritu terrenal de Guy de Torno, condenado a rondar su vieja casa por los pecados que había cometido allí. Añadió que tenía esperanzas de subir al cielo una vez acabado su período de purgatorio. También dijo al hermano Jean que sabía que llevaba la Eucaristía escondida bajo su hábito. Este detalle sólo lo conocía Goby. El espíritu continuó diciendo que su principal pecado había sido el adulterio, que en aquellos tiempos era castigado con la excomunión del Sacramento. Entonces el espíritu suspiró y partió.
El hermano Jean redactó su informe y lo envió al Papa de Avignon. A pesar del rigor con el que se llevó a cabo la investigación, queda en pie el hecho de que el ruido y el suspiro podían haber sido provocados por el mistral, viento que sopla por aquella parte de Francia en invierno. La misma voz podría haber sido producida por ventriloquía por parte de la viuda, consciente o inconscientemente, sobre todo si sospechaba la infidelidad de su marido y quería desacreditar su memoria.

TIPOS DE FANTASMAS

GRUPO A
Fantasmas de origen y naturaleza humana, manifestaciones del subconsciente y de los deseos de la persona. Fantasmas, en suma, de creación psíquica humana y otros fenómenos relacionados con el subconsciente más que con la propia muerte.
Estas tres categorías de fantasmas estarían claramente encuadradas dentro de un conjunto de fantasmas creados de forma voluntaria o involuntaria por personas que bajo determinadas circunstancias ,estados alterados o trances tienen la facultad de desdoblar su cuerpo o proyectarlo hacía otros lugares o dimensiones.

LOS FANTASMAS COTIDIANOS.Son simples reflejos deformados de los deseos insatisfechos de los hombres. Este tipo de fantasmas pueden ser conscientes e inconscientes, pero más que pertenecer al campo del más allá, pertenecen al campo de la psicología y de la psiquiatría.

FANTASMAS MENTALES. Estos fantasmas mentales podrían tener algo en común con la telepatía, pero no operan de la misma forma, ya que en lugar de teletransportar imágenes, palabras o ideas, transportan un reflejo vivido por el propio emisor. Este efecto fantasmal se basaría en la capacidad de las personas de proyectar su imagen voluntaria o involuntariamente a diversos sitios o lugares.

PROYECCIONES MENTALES Y ASTRALES. No hay que confundir éste fenómeno con los fantasmas. Las proyecciones mentales o astrales las realizan las personas de forma voluntaria o involuntaria, en trance o espontáneamente. La proyección mental estaría más en la línea de los fantasmas, mientras las proyecciones astrales estarían más en una línea liberadora del espíritu por sus implicaciones religiosas o espirituales. En este tipo de proyecciones no hay una manifestación visible o fantasmal apreciables por otras personas. Curiosamente, y quizá para apoyar inconscientemente las teorías de Carl Gustav Jung, los lugares más comunes a todos los viajeros astrales son las dimensiones mitológicas e imaginarias.

GRUPO B
Errores de Percepción y fraudes.
ERRORES DE PERCEPCIÓN. En la mayoría de las ocasiones es el mismo ser humano el que presa de su miedo le lleva a confundir una situación perfectamente natural y coherente para convertirla en algo sobrenatural y fantasmal. Todo ello ocurre debido a que el ser humano se siente atraído por lo paranormal y sobrenatural pero a su vez tiene un miedo sobre medido y visceral a todo éste fenómeno y aún más a todo aquello relacionado con la muerte... Los errores perceptivos son parte de toda investigación y actividad paranormal y los investigadores de lo paranormal ya estamos acostumbrados a vivir con el error y con el miedo de los implicados en un caso paranormal, fantasmal o ufológico.

FRAUDES. Lamentablemente el fraude es un fenómeno demasiado habitual en el mundo paranormal. A medida que el hombre ha crecido intelectualmente y tecnológicamente se ha progresado en la rama investigativa de estos fenómenos y también se ha crecido en la posibilidad de crear fraudes con diferentes fines para su creador. Es fraude es una estafa latente en el mundo paranormal que ocupa desde inteligentes montajes "fantasmales" con imágenes y sonido hasta las ya populares y trucadas fotografías de espíritus, fantasmas y otros seres con añoranza vital. Los fantasmas fotografiados, cuando no se trata de trucos ni de fallos de la cámara, han resultado ser impresiones lumínicas nitrogenadas, es decir, que más que fantasmas con vida e independencia de movimientos, vienen a ser una especie de fotografías que se han quedado marcadas no en un papel ni en una película, sino en el ambiente húmedo y poco ventilado: un trozo de atmósfera, pared o cortina, que ha recogido la impresión adrenalínica que dejó ahí una persona viva, y no un muerto...

Las psicofonías (grabación de las supuestas voces del más allá en una cinta magnetofónica) han llegado a grabar verdaderas conversaciones de fantasmas y del más allá, pero en la mayoría de los casos las tomadas en un mismo lugar no hacen otra cosa que repetirse. En muchos casos, los esfuerzos de los auténticos investigadores psicofónicos y los dedicados a la Transcomunicación Instrumental ven arruinados sus esfuerzos debido, en gran parte, al daño ocasionado por todas estas actividades fraudulentas que imitan los resultados de las verdaderas experiencias transcomunicativas y que al final se descubre su naturaleza.

Ante el ánimo de los creyentes, los científicos se han encargado de aguar la fiesta diciendo que las ondas sonoras, precisamente, son las que más permanecen atadas a la Tierra, y que sus psicofonías no son nada si se comparan con las primeras emisiones de radio, cuyas ondas originales siguen rebotando en la atmósfera de este planeta... Las psicoimágenes (grabación de rostros e imágenes del más allá bajo soporte visual) son imágenes curiosas en la pantalla de un televisor que está siendo grabada en su emisión de canal libre por una cámara de vídeo bajo unas determinadas circunstancias y condiciones, hay que reconocer que dichas imágenes son demasiado estáticas, generalmente casuales, manipuladas o verdaderos fantasmas de las ondas de radio y televisión que se estaban emitiendo a la hora de realizar la experiencia.

Evidentemente la tecnología ha crecido y ha progresado para ayudar al investigador a desenmascarar los perjudiciales, para el mundo paranormal y ufológico, fraudes y montajes. Pero cuidado, igual que nos ayuda en nuestra ardua tarea de desenmarañar esos fraudes, ayuda a otros a crearlos con la misma perfección y virtuosismo.

GRUPO C
Fantasmas. Manifestaciones de los fallecidos.
LOS TRANSLÚCIDOS. Estos espíritus son voladores y se puede ver, prácticamente, a través de ellos. Unos son feos y desagradables, mientras que otros tienen hermosas facciones y voz dulce. En este grupo se encuadran aquellos que metamorfean su carácter en un instante, pasando de ser bondadosos a malhumorados y viceversa. Son muy pesados e insistentes así como burlones y traviesos. Se manifiestan principalmente en cementerios, casas viejas, museos, bibliotecas, castillos y en lugares retirados como casa de campo o viejos caseríos rurales. No suelen mostrar el tren inferior de su cuerpo y no se les debe tener miedo. Tienen algo que comunicarnos y por ello se nos manifiestan, no son muy dados a entrar en contacto con los seres humanos pero el contenido de su mensaje así lo requiere.

DE APARIENCIA SÓLIDA Y HUMANA O SEMIHUMANA. Este tipo de fantasmas tienen una apariencia totalmente humana o casi humana a no ser por deslizarse en lugar de caminar y atravesar los objetos sólidos. A este tipo de fantasmas les gusta la notoriedad y el virtuosismo lingüístico. Le gustan las ropas vaporosas y ser reconocidos como seres superiores (a veces confundidos con ángeles pero que esconden ocultas y malas intenciones). Se manifiestan o aparecen en iglesias, manantiales y lugares bucólicos y playas. Los de apariencia semihumana no suelen aparecerse muy a menudo. Son serios y contundentes en sus manifestaciones.

SOMBRAS. Tienen la particularidad de cambiar la temperatura el lugar donde se aparecen. Se alimentan del miedo humano. Son prácticamente una silueta o un recorte fotográfico o de papel. Rara vez muestran sus facciones o rostro y suelen ir en grupos. Se aparecen en lugares donde la muerte está cercana y frecuentemente recuerdan a familiares fallecidos o de la persona que va a morir. Su presencia es notada por los animales domésticos que reaccionan llorosos y asustados. Las sombras tienen la virtud de enturbiar el ambiente y, aunque la gente no las vea, es muy raro que no las sienta o que no las presienta.

INVISIBLES. Se manifiestan por medio de la voz o el tacto y no quieren ser vistos ya que recurren a la invisibilidad para comunicarse. Son espíritus benéficos y quieren ayudar desinteresadamente a los hombres. Se comunican con claridad y su voz es sosegada e inspira confianza. Su presencia se nota por una caricia de escalofrío. También se comunican con nosotros a través del teléfono, radio, televisión o en vivo y de la nada.

DE APARIENCIA SÓLIDA ANIMAL O MITOLÓGICA. Son espíritus burlones y traviesos. Sus manifestaciones van desde seres entrañables y bondadosos hasta seres malvados y diabólicos. Son prácticamente físicos y en algún caso les daña la luz.

HUELLAS DE OTROS MUNDOS
Los fantasmas muchas veces son sólo imágenes holográficas de personas que dejaron impregnado el ambiente con su imagen y sus actividades. Los investigadores más osados han logrado descubrir medios tecnológicos para contactarse con ellos, mediante las psicofonías y las psicoimágenes que son captadas por equipos de radio, televisión e incluso computadoras.
Menos común es la existencia de entes y fantasmas que no son sólo imágenes, ya que se manifiestan atacando y dañando a los testigos indefensos. A veces, jugar con el Más Allá puede tener sus peligros ya que se está expuesto a fuerzas desconocidas.


La muerte parece no ser el final para algunas personas y gracias a la tecnología de este último siglo se han conseguido imágenes y pruebas de algo poco creíble para muchos. Tal vez, mientras usted lee esto, en alguna parte oscura de su hogar alguien fuera de este mundo puede estar observándolo.

LA SANTA COMPAÑA: LA PEREGRINACIÓN DE LOS MUERTOS
Miles de testimonios aseguran haber visto una procesión de figuras con sudario, que avalarían la existencia del mito gallego de la Santa Compaña. ¿Qué hay de cierto?. Veamos las hipótesis más sugestivas y los relatos de algunos testigos.
El doctor Pereira regresaba a casa al filo de las dos de la madrugada tras atender un parto difícil en una aldea vecina. Al doblar un recodo del camino se encontró con La Compaña. Era un grupo de unas ocho tétricas figuras vestidas de blanco y cubiertas con sendas capuchas comandado por un pálido individuo que portaba una gran cruz de madera. La fantasmal comitiva se movía en el más absoluto silencio, mientras un fuerte olor a cera quemada lo inundaba todo. De repente, el grupo se detuvo frente a la casa de Manolo, el de la ferretería. El pánico dominó al doctor Pereira que salió disparado, como alma que lleva el diablo, para refugiarse en su vivienda, al otro lado del pueblo. Atrás quedaba el mito imposible que había visto con sus propios ojos: La Santa Compaña. Cuatro días después Manolo el ferretero moría de un infarto en la tasca del pueblo.

Este es uno de los casos típicos y tópicos que el folklore y la cultura popular gallega amontona entre los relatos de los viejos lugareños de cualquiera de sus aldeas. Y es que resulta muy difícil, aún en los años noventa, encontrar una aldea o pueblo gallego en el que no exista, al menos, un testigo de estas insólitas apariciones.
Muchos han sido los literatos e intelectuales gallegos que han elegido La Santa Compaña como el argumento base de sus fábulas, y muchos también los antropólogos y sociólogos que han pretendido estudiar y comprender el mito. Pero todos los intentos de cuadricular esta tradición han sido pobres en resultados, ya que el mito de La Compaña ha sido asimilado de tal forma por la cultura rural gallega que sus variantes y matices son demasiados para ser clasificados alegremente. Cada pequeña localidad posee una Santa Compaña con personalidad propia.
Naturalmente existen casos abundantes para apoyar cualquiera de las creencias populares sobre ánimas, a pesar de que con el estudio serio y científico que algunos investigadores han hecho del mito, éste comienza a perder su aureola sobrenatural para encontrar, en muchos casos, una serie de respuestas posibles más lógicas y terrenales.
Según el estudio de algunos antropólogos o investigadores que se han ocupado del tema, en muchas ocasiones las apariciones de La Compaña se daban en lugares de características similares: terreno irregular, poca luz, un solo testigo y a altas horas de la noche... Algunos estudiosos, tras analizar casos concretos, llegaron a la conclusión de que en muchas ocasiones una pandilla de contrabandistas de tabaco, tan habituales en Galicia, o una partida de mariscadores, bien podrían haber sido tomados en la penumbra de la noche y por unos testigos pre-condicionados culturalmente, por una procesión de ánimas en pena. Y no les falta razón.

LOS NOMBRES DEL FENÓMENO
Ya en 1946, Vicente Risco publicaba un extenso artículo en el que citaba una decena de nombres con que se conocía a la Santa Compaña en distintas poblaciones gallegas.
Procesión de las ánimas: Aplicado especialmente en el sur de Galicia, sobre todo en Orense.

Santa Compaña: Aplicado mayoritariamente en Galicia Norte.
Hoste o Hueste: Aplicado en algunos lugares al formar la comitiva una especie de hueste o mesnada.

Hostilla: Del latín enemigo, aunque probablemente contaminada en la evolución de la tradición de las ánimas.

Estatinga o estadinga: Considerada una derivación de hostia antiga o Nemigo antigo.

Estadea: Derivación probable de «estadal», la vela usada para iluminar a los difuntos.

Antaruxada: Uno de los nombres menos frecuentes.

Hoste o Hueste: En opinión de Vicente Risco, fusión de los términos Pantasma y Espantallo.

Visión: En este caso sinónimo de aparición.

Visita: En clara referencia a la intencionalidad de la aparición.

MOTIVOS DE LAS PROCESIONES
Respecto a esa intencionalidad del fenómeno existen numerosas versiones, aunque las más compartidas por los testigos, se dan las siguientes:
Para pedir misas por su salvación a los familiares vivos.
Para reprochar a los vivos pecados o falsas cometidas.
Para reclamar el alma de un pecador que morirá tiempo después de la aparición.

Para cumplir una pena infringida por alguna autoridad del más allá a fallecidos en pecado

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