Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

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domingo, 11 de agosto de 2019

El Fantasma de Andresito


Son muchos los testimonios de sucesos extraños en la delegación de hacienda de Vitoria, España, e incluso en los edificios que la rodean. Psicofonías grabadas en la segunda planta del edificio, de madrugada, donde claramente se escuchan los sonidos típicos de la algarabía de un recreo de un colegio.

Niños jugando y cantando canciones.

Supuestas grabaciones de vídeo donde se ve la figura de un niño ataviada con una especia de túnica. Vecinos que afirman escuchar risas de niños en la oscuridad la noche. Cosas que cambian de lugar, muebles que se mueven y que se encuentran tumbados sin que nadie haya accedido a esas salas. Manchas y figuras extrañas que aparecen en lámparas y en distintos lugares.

Un edificio conflictivo en sí mismo. Incluso por problemas con los guardias de seguridad, que no querían hacerse cargo de este lugar, se optó por eliminar la vigilancia humana y dar paso a la tecnología. Un caso todavía sin resolver que probablemente, todavía dé muchísimo que hablar.

Las apariciones del fantasma de “Andresito” nos lleva al corazón de Gasteiz, a la delegación estatal de Hacienda situada en la calle Olaguíbel. Según numerosos testigos, en este edificio mora el espíritu de un niño conocido como Andresito. En 1991, un periódico local dio cuenta de las primeras “apariciones en Hacienda”, hecho que, tal y como recuerda Enrique, fue motivo de bromas entre los vecinos de la capital alavesa.

“En aquella época había un grupo de vigilantes jurados que inspeccionaba el edificio por las noches y sus rondas dieron lugar a muchos testimonios”, asegura. Los hubo sencillos, en los que una puerta supuestamente cerrada aparecía abierta o una lámpara en teoría apagada quedaba finalmente encendida. Aquello se achacó a despistes y a la impresión que los techos altos, las amplias estancias en penumbra y el ambiente un tanto tétrico del lugar producen de noche, pero los sucesos continuaron.

Una noche de 1994, uno de los vigilantes que se encontraba en el puesto de control vio pasar a dos figuras bajando por las escaleras. Un hombre de edad avanzada y un niño, ambos cogidos de la mano. Después de darles el alto y explicarles que no podían permanecer en el edificio de madrugada, el vigilante optó por dirigirse a la vecina comisaría en busca de ayuda, ya que los intrusos no le respondían ni prestaban la menor atención. De vuelta, agentes y vigilante registraron el recinto sin encontrar rastro alguno del abuelo o del nieto.

Según el testimonio del guarda, era materialmente imposible que hubiesen abandonado el lugar, cerrado a cal y canto, sin que nadie se hubiera dado cuenta. La leyenda urbana concluye asegurando que los responsables de la Hacienda estatal decidieron instalar videovigilancia para eludir este tipo de incidentes.

La imagen del niño volvió a materializarse en numerosas ocasiones tanto en corredores como en habitaciones o despachos. Lo extraño es que muchos funcionarios aseguraban haberlo visto pero nadie era capaz de aportar datos sobre sus rasgos físicos o indumentaria. Nada que permitiera identificarlo o ubicarlo en una época concreta. Para no alarmar a quienes se acercaban al edificio, los trabajadores renunciaron a hablar de “el fantasma” y bautizaron al supuesto espectro con el nombre de Andresito. Tal fue el éxito del apelativo que el inmueble pasó a denominarse, en la jerga del funcionariado, como “el edificio de Andresito”.

La historia olvidada de este edificio explica que sus cimientos se alzan sobre el antiguo convento de San Francisco, fundado en 1200. Por una serie de circunstancias de orden urbanístico que nadie acierta a explicar, fue demolido en los años 30. Tras 20 años de abandono, el solar fue finalmente aprovechado en los 60 para edificar la actual delegación estatal de Hacienda y su construcción dio origen a esta serie de fenómenos extraños.

El único resto del antiguo convento es un arco de piedra que aún se conserva dentro del patio de manzana que da a la parte trasera de la delegación. Varios vecinos de esta manzana aseguran haber oído por las ventanas que dan a este patio común a un niño reír y correr de madrugada. En los terrenos del antiguo convento reposaban los restos de ilustres gasteiztarras como Olaguíbel o Landazuri y, en la Edad Media, un cardenal que se encontraba de visita por Álava fue nombrado Papa la noche que pernoctó en este lugar.

La Niña de las Iglesias


Era una noche como todas, pero en especial, ésta era una noche un poco más fría, más oscura, cerca de las 2 de la madrugada, un taxista llamado Ramon regresaba a su casa después de todo un día de duro trabajo, en la calle ya no había ni un alma , pero al pasar frente al cementerio general de la ciudad se percató que una chica le hacía la parada, éste se siguió pensando que ya estabá muy cansado y que era muy tarde para hacer otra dejada. Sin embargo reflexionó y pensando el peligro que podia correr alli sola penso que no podia ser tan miserable de no llevarla.

Retrocedió su taxi y llegó hasta ella, tenía aproximadamente entre 18 - 19 años. Al contemplar su rostro, el taxista sintió un frío intenso y cierto sobresalto, al que no le dió importancia, pues la niña era dueña de un rostro angelical, inspiraba pureza, de piel blanca, muy blanca, cabello sumamente largo, era delgada, facciones finas, con unos ojos grandes, azules, pero infinitamente tristes, tenía un vestido blanco, de encaje, y en su cuello colgaba un relicario bellísimo de oro, que se veía de época.

El taxista acongojado le preguntó a dónde la dejaba, y le dijo que quería que la llevara a visitar 7 iglesias de la ciudad, las que él quisiera, su voz era suave, muy triste, pero dejaba notar un timbre muy extraño, que le dejó una sensación de miedo y misterio.
Para no hacerla larga, el taxista la llevó a cada una de las siete iglesias sin replicar, en cada una pasaba cerca de 3 minutos y salía con una expresión de serenidad, de tranquilidad, pero sin abandonar de sus ojos esa mirada de infinita tristeza.

Al final del paseo, ella le pidió un favor. "Discúlpeme si he abusado mucho de su bondad, mi nombre es Alicia, no tengo dinero para pagarle ahora, sin embargo le dejaré este relicario, y ¿podría hacerme un último favor? Vaya a la colonia Jazmines # 245, ahí vive mi padre, entréguele mi relicario y pídale que le pague su servicio, ah, y dígale que lo quiero y que no se olvide de mí. Déjeme donde me recogió por favor.

El taxista se sintió como en un trance, en donde actuaba automáticamente a la petición de la chica, y la dejó ahí, frente al cementerio. El hombre se fué a su casa, se sentía mareado, le dolía intensamente la cabeza, y su cuerpo le ardía por la fiebre que empezaba a tener, su esposa lo atendió de ese repentino mal, duró así casi 3 días.

Cuando al fín pudo reacciónar y se sintió mejor, recordó su última noche en el taxi, recordó a la niña angelical de las iglesias, y recordó su última petición, que le hizo sentir un escalofrío intenso que hizo que se simbrara de pies a cabeza, aunque él no comprendía nada, pensó "qué raro fue todo, seguro se fue de su casa, o tiene problemas, pero, ¿por qué en el cementerio? ¿quien era?, ¡¡ El relicario!! ", sí ahí estaba, sobre su mesita de cama, el relicario de Alicia, que ahora tenía restos de tierra. 

Se paró como un resorte, tomó su taxi y fue a la dirección que le diera la chica, pero no con la intención de cobrar, sino de descubrír, conocer, aclarar la verdad detrás de ese misterio que le inquietaba, que le estremecía, que no quería ni pensar. Tocó, era una casa grande, estilo colonial, vieja, entonces abrió un hombre, de edad avanzada, alto, de aspecto extranjero, con unos ojos... sí los ojos de Alicia, así de tristes. El taxista le dijo "Disculpe señor, vengo de parte!de su hija Alicia, ella solicitó mis servicios, me pidió que la llevara a visitar siete iglesias, así lo hice y me dejó su relicario como prenda para que usted me pagara".

El hombre al ver la joya rompió en llanto incontrolable, hizo pasar al taxista y le mostró un retrato, el de Alicia, idéntica a la de hace 3 noches. ¿Es ella mi Alicia?, le dijo el hombre, "Sí, ella, con ese mismo vestido"."No puede ser, hace tres noches cumplió 7 años de muerta, murió en un accidente automovilístico, y este relicario que le dió fue enterrado con ella, y ese mismo vestido, su favorito... hija, perdón, debí hacerte una misa, debí haberme acordado de tí", debí..."

El hombre lloró como un niño, lloró y lloró, el taxista estaba pálido, pasmado de la impresión, "había convivido con una muerta" eso lo explicaba todo. Volviendo de su estupor, le dijo al padre de Alicia, "señor, yo la ví, yo hablé y conviví con ella, me dijo que lo amaba, que lo amaba mcho, y que no se volviera a olvidar de ella, creo que eso le dolió mucho".

Se dice que el padre de Alicia recompensó al taxista, le regaló toda una flotilla de taxis para que iniciara un negocio, todo en agradecimiento por haber ayudado a su niña adorada a visitar las iglesias en su aniversario fúnebre.

Edward Mordrake, el Hombre con Dos Rostros


Edward Mordrake padeció una rara enfermedad que lo hizo nacer con un rostro extra en la parte de atrás de su cabeza, según cuenta su historia ese rostro de mujer no hablaba, comía ni bebía pero aún así podía reír y llorar. Edward mismo llamaba a ese rostro 'gemelo demoniaco' pues le susurraba cosas horribles por las noches; incluso llegó a pedir a médicos que hicieran lo posible por extraerlo, hasta que se suicidó a la edad de 23 años.

“Una de las historias más raras así como de las más melancólicas de la deformidad humana es la de Edward Mordake, quien iba a ser el heredero de una de las familias más nobles de Inglaterra. Sin embargo nunca reclamó el título y se suicidó a los veintitrés años. Vivía en un retiro absoluto, evitando las visitas incluso de los miembros de su familia.

Era un joven de grandes conocimientos, un buen estudiante y un músico de rara habilidad. Su figura era remarcable por su gracia natural, y su rostro –su rostro natural- era como el de Antinoo. Pero en la parte de atrás de su cabeza había otra cara, la de una chica muy guapa, “adorable como un sueño, atroz como un demonio”.

El rostro femenino era una mera máscara, “ocupando sólo una pequeña zona de la parte posterior del cráneo, aunque mostrando signos de inteligencia de aire maligno”. Se la había visto sonriendo y burlándose mientras Mordake lloraba. Sus ojos seguían los movimientos del espectador, y sus labios se movían sin cesar.

La voz era inaudible pero Mordake aseguraba que durante la noche no podía conciliar el sueño debido a los odiosos susurros de su “gemela diabólica” como él la llamaba, “que nunca duerme, pero que me habla de tales cosas de las que sólo se oyen en el infierno. La imaginación no puede concebir las tentaciones espantosas en las que me envuelve. Por alguna imperdonable maldad de mis antepasados estoy cosido a este demonio – porque estoy seguro que es un demonio. Yo ruego y suplico para que lo eliminéis del mundo, aunque yo muera”.

Estas eran las palabras del desventurado Mordake a Manvers y Treadwell, sus médicos. Aunque lo vigilaban constantemente consiguió procurarse veneno, debido a lo cual murió, dejando una carta en la que pedía que la “cara demoníaca” fuera destruida antes de su funeral, “para que no continuase con sus espantosos susurros en la tumba”. Por petición propia fue enterrado en tierra baldía, sin ninguna lápida o marca que dejara constancia de su tumba”.

viernes, 9 de agosto de 2019

El Niño de Tordesillas


Octubre de 1977, Tordesillas, Valladolid(España). Martín Rodríguez regresa del colegio con una única idea rondándole la cabeza: salir a jugar con sus amigos. Tan pronto como llega a su humilde casa, en la calle de Valencia, deja la cartera, recoge una rebanada de pan con crema de cacao y sale corriendo. Una vez más, la tarde es suya. Los niños se entretienen jugando al bote de la malla, una clase de escondite muy practicado en la España rural. Sin problemas, sin compromisos y sin más preocupaciones que buscar un buen escondrijo, los chavales pasan las horas muertas entre carcajadas, carreras y sudores. Nada altera la feliz existencia de los chiquillos.

Martín y su amigo Fernando corren como posesos en busca de un lugar donde no les puedan encontrar. Poco a poco se van alejando de la barriada de San Vicente, y van a parar a un vetusto corral abandonado situado en la cuneta de la nacional 122. Los niños indecisos dan vueltas al viejo edificio buscando el lugar más adecuado para esconderse. Entre juegos y zarandajas comienzan a lanzar piedras sobre el derruido tejado del pajar. Una de ellas cae por uno de los agujeros y produce un sonido nunca antes escuchado por ellos. Un estruendo metálico rompe el silencio del lugar. Los pequeños se miran. No pueden resistir la curiosidad.

Los niños comienzan a ver una misteriosa luz que irradia esa parte del corral. Alzan la cabeza y presencian lo más increíble que sus pequeños e inocentes ojos jamás vieron. Una enorme lágrima lumínica de aspecto metalizado apoyada en tres anchas patas, similares a vigas, se posaba a tan sólo unos metros de ellos. Aquella especie de nave desprende luces de diversos colores que, en medio de aquel solitario corralillo, proporciona una escena poco menos que increíble. Fernando se asusta. Martín en cambio se queda fascinado.

Aquello, fuera lo que fuese, debía tener cerca de tres metros de altura por dos de ancho. Emitía un sonido similar al de un avión cuando está en tierra presto para despegar. El extraño objeto con forma de pera les recordaba a los capirotes que llevan los fieles en las procesiones de Semana Santa.

En esos instantes de asombro, algo ocurre. El sonido que emite la nave se intensifica como si estuviera cogiendo potencia. De repente, de las entrañas del artilugio mana un potente haz de luz que impacta de lleno en el abdomen de Martín. Martín se retuerce, le quema, le abrasa. Comienza a sudar, su tez se torna amarillenta, se debilita tanto que apenas oye los gritos de Fernando, su amigo del alma, que presencia la brutal agresión inmovilizado por el horror. El rayo se sigue cebando con el pequeño, al punto que parece cuestión de minutos que acabe con su vida. Con las pupilas dilatadas y un aspecto cetrino, el niño se desploma. La irradiación se corta y el extraño objeto termina de elevarse hasta perderse en el negro firmamento. Atrás ha dejado una escena dantesca: Martín, inconsciente en el suelo, y Fernando, muerto de miedo.

El Fantasma de Verdi


A 75 kilómetros de Milán, en las afueras de Busetto, está Villa Sant’ Agata, una imponente mansión en donde el gran compositor Guiseppe Verdi pasó sus últimos años de vida.

Por encargo del redactor de una prestigiosa revista, José Manuel Alonso Ibarrola , la fotógrafa Blanca Berlín se trasladó a Villa Sant'Agata para hacer fotos del rincón de la casa donde se encontraba el piano del compositor, para un reportaje con motivo del centenario de su muerte.

Ya en España, mientras Blanca se dedicaba a seleccionar la diapositiva más lograda de entre las 6 que había hecho en la estancia del piano de Verdi, observó que en la tercera se podía distinguir una mano sobre el teclado, pero el la cuarta aparecía el dueño de esa mano.

Un equipo de especialistas analizó la foto. Su criterio fue que acudiesen al laboratorio fotográfico que reveló la foto y pidiesen una investigación exhaustiva para poder descartar un posible accidente de revelado o de sobreimpresión.

En los laboratorios , la diapositiva fue sometida durante horas al examen de un scanner de altísima resolución. En la imagen aumentada, se pueden observar las arrugas del pantalón del espectro, se descarta que la figura tenga gafas y da la impresión de que viste una capa. La mano no puede apreciarse al completo porque parece cubrirla una especie de mitón. Sus dedos proyectan una sombra sobre el teclado, la misma que proyectan el resto de los objetos de la habitación.

El laboratorio determino que no había habido sobreimpresión. Se descarto que se pudiera tratar de una impresión previa o un accidente en el revelado por contacto con otro rollo. Se buscaron rastros de velo o de sobreexposición u otras imágenes en los contornos de la figura aparecida, que tendrían que haberse producido en caso de haber ocurrido una sobreimpresión, muy improbable al tratarse de un final de carrete en el que el resto de los fotogramas no tienen interferencias.

Tampoco es posible que se cruzase alguien en la trayectoria de la cámara en el momento del disparo, realizado con trípode a una velocidad no inferior a 1/8 de segundo, pues se constató en la imagen del scanner, que la figura no presenta el más mínimo rastro de movimiento. Si la figura hubiese estado inmóvil, se habría impresionado con la misma nitidez que el propio piano. Y ni la fotógrafa ni las otras tres personas presentes durante la sesión vieron a nadie y, además, la casa estaba cerrada al público.

Ibarrola y Blanca Berlín pidieron ayuda a la vidente Paloma Navarrete, creyendo que podria ser mismo Verdi el que salía en la fotografía, pero lo que ella les dijo fue que no se trataba del famoso Verdi, sino que era un personaje que vivía cerca de Sant'Agata y que a menudo visitaba al compositor por las tardes.

Era un hombre muy ilustrado que residía en la zona. Este personaje y Verdi tenían numerosas y animadas discusiones. Un día, tuvieron una airada discusión y este personaje ya no volvió a la casa.

A Paloma le pareció que no se trataba de un alma en pena sino de la impregnación energética de este personaje

Hasta el momento la familia de Verdi se ha negado a continuar con las investigaciones dentro de la casa.

La Carretera de La Muerte


Entre Bremen y Bremerhaven, Alemania, se creó en 1929 una carretera que si bien, era muy moderna para la época, comenzó a manifestar extraños sucesos mágicos en medio de su travesía. Accidentes sin explicación alguna se fueron sumando en corto tiempo, lo más extraño es que todos ocurrían en el kilómetro 239.

Este hecho se transformó en el comidillo del país, es más, apareció en varias publicaciones de la época, y generó una investigación científica de lo que allí podría estar ocurriendo, para lo que varios de los sobrevivientes de estos accidentes fueron contactados.

Según sus testimonios, en el sector donde se localizaba el kilómetro 239, se generaba una extraña fuerza que según ellos, tomaba el control del vehículo y por lo tanto todos se descontrolaban, sacando al vehículo de la carretera, poniendo en peligro y terminando con la vida de varios. Dicen los relatos de la época que habían días en que los accidentes eran superiores a los 10 por día.

Nunca se pudo encontrar una explicación coherente a lo que ahí ocurría, por lo que determinaron llevar a un experto paranormal para que analizara los sucesos. Fue Carl Whers el escogido, un adivino, que en una sesión en el lugar de los accidentes determinó que efectivamente existía una fuerza inexplicable en dicho lugar ya que justo debajo de la carretera había un río subterráneo que generaba una corriente magnética capaz de provocar volcamientos.

El gran misterio es que este adivino enterró en dicho lugar una caja que supuestamente equilibraba la fuerza magnética y aunque fue desenterrada y vuelta a enterrar, se dice que mientras ha estado ahí no se han vuelto a generar accidentes. Sin embargo algunas personas afirmaron que podría ser una fuerza maligna que predomina en el lugar y que esa misteriosa caja contiene un conjuro y secretos para detenerla.

miércoles, 7 de agosto de 2019

La Terrorífica Historia de la Tamalera de la Portales


María Trinidad Ramírez Poblano, mejor conocida como “la Tamalera”, era originaria de Tequixquiac, en el Estado de México. Vivía en la calle Pirineos 15 Bis., en la Colonia Portales, junto al peluquero Pablo Díaz Ramírez, padrastro de sus tres hijos.

Sus anhelos de tener una vida feliz y llena de amor desaparecieron pronto, pues eran muchos los abusos cometidos por su pareja. La lúgubre noche del sábado 17 de julio de 1971, harta y decidida a hacer justicia por su propia mano, se armó de valor para asesinar a su esposo. María Trinidad sostuvo una pistola y sin fallar acabó con la vida de Pablo como venganza por todo el mal que le ocasionó a ella y a sus hijos.

Pasados los días las autoridades localizaron en un lote baldío una bolsa con dos piernas y dos brazos, los peritos identificaron el cuerpo por medio de sus huellas dactilares, pues Díaz tenía antecedentes penales.

Sin duda alguna las pistas apuntaban a su esposa, así que apresurados se dirigieron a la casa de Pirineos 15. La policía encontró un hacha, una segueta y una sierra, todas ensangrentadas, sobre una silla, pero la sorpresa mayor fue al descubrir la cabeza del esposo dentro de un bote con agua fría. No había duda sobre la identidad de la homicida.

Tras un interrogatorio María confesó lo que había sucedido con el resto del cuerpo del difunto. Al no saber cómo deshacerse del cadáver, lo más rápido y obvio era ocupar lo que mejor sabía hacer para esconder toda evidencia, entonces ¡lo preparó en los tamales que vendió durante toda la semana!

Al siguiente día se declaró culpable, dejando en claro que no recibió ayuda por parte de nadie, y el 29 de julio de 1971 María Trinidad fue sentenciada a 40 años de prisión por homicidio y violación a la ley general sobre inhumaciones y profanación de cadáveres. Primero fue recluida en el Centro de Reclusión Femenil de Tepexpan, Xochimilco, para después llegar al penal de Santa Martha Acatitla. Sólo cumplió la mitad de su sentencia, pues, se dice, tenía muy buen comportamiento y era sumamente devota, situación que favoreció su liberación anticipada.

Lo poco que se sabe sobre sus últimos años es que, tras regresar a la libertad, fue directamente a su natal Tequixquiac donde recibió todo el apoyo de su familia y pasó el resto de sus días.