lunes, 11 de agosto de 2014

Dos Amigos: Indios y Lobos

Desde luego los lobos no eran los únicos animales a los que los indios respetaban, en todas las tribus que existieron, tenían las mismas normas respecto a los demás animales, se cazaba lo necesario para alimentarse, y siempre se pedía antes permiso a la madre naturaleza.

Al matar el animal se le honraba con una petición: que el espíritu del animal penetrara en el cazador, tomando así las grandes virtudes del animal.

El lobo era uno de los animales al que más respetaban y el espíritu del lobo representaba la fuerza, la inteligencia y la nobleza.


Mitos De La Creación

Eran numerosas las tribus de América, pero todas quedaron plasmadas finalmente en diversas clasificaciones. Una de ellas es la que propone a los algonquinos e iroqueses del este, los pescadores del noroeste, los esquimales del norte, los cazadores de búfalos o indios de las praderas occidentales, y los del lejano oeste en la zona del desierto y California.

Todos estos grupos, a pesar de las grandes distancias que los separaban (tanto espaciales como lingüísticas), tenían unos mitos y unas leyendas comunes sobre su propia creación que les vinculaba directamente con la naturaleza.

En la primera parte del mito se cuenta cómo los dioses o pueblos primitivos habitaban un mundo de paz y armonía. Poco a poco, esa unidad fue rota por los intereses personales y las acciones que, conscientes o no, hacían daño a los demás. Los dioses se metamorfosearon gracias a sus poderes, convirtiéndose en todo lo que hoy conocemos: árboles, flores, el Sol, las estrellas, pájaros, peces... Sólo un reducido número se abstuvo del caos y la discordia y continuó viviendo tan armoniosamente como lo hiciera hasta entonces.

La segunda parte del mito narra cómo ese pequeño grupo de dioses pasó a crear el mundo que conocemos actualmente. Aquí las diferentes tribus difieren en sus versiones. Algunas, como la de los sioux, tienen la creencia de que su raza sobrevivió en un pueblo subterráneo cerca de un inmenso lago. Varios hombres subieron cierto día por las raíces de unos viñedos que despuntaban en la tierra y quedaron maravillados al ver la gran cantidad de alimentos vegetales y la abundancia de animales de la superficie en comparación con lo pobre de su subsuelo. Bajaron de nuevo a contarlo y el pueblo entero abandonó sus hogares y les siguió; pero no todos lograron subir, ya que el peso de una mujer corpulenta hizo que la planta se rompiera.

Esta leyenda, además, es la base de las creencias siouanas de la reencarnación, puesto que tras la muerte piensan que su alma regresará a aquel lugar subterráneo, unos bajando a través de las raíces, mientras que otros no podrán realizar el pasaje debido al peso de sus pecados y permanecerán en la superficie.

Tribus distintas sitúan su origen en la creación de los hombres por parte de su máxima deidad o Gran Espíritu (el Gran Manitú entre los algonquinos e iroqueses, y Wakan-Tanka en el lenguaje de los indios de las praderas) a partir del barro modelado, previamente extraído de las profundidades del mar, que después era colocado sobre la tierra para que desarrollara su vida.

Otros pueblos, no obstante, tienen el mito común de que el Gran Espíritu, desde el cielo, o el mismo Sol, al mirar a la Madre Tierra la fecunda, y de ella nacen los primeros hombres que conforman las actuales tribus amerindias.


El Indio Tal Y Como Lo Hizo El Gran Espíritu

¿Has comido bien, hermano? ¿Tienes hambre? Éste es el saludo del piel roja. Los blancos se preguntan por la salud, el indio piensa que el que tiene el estómago lleno olvida sus desgracias.

Para el piel roja el tiempo no significa nada. El curso del Sol le informa sobre ciertos momentos del día. De un día a otro pasará un sueño. El piel roja habla también de lunas, porque ha advertido el fenómeno del ciclo de nuestro satélite.

Las estaciones son los momentos en que podrá recoger frutos o en que los bisontes regresarán a la llanura, o cuando el suelo está helado. Para hablar de un año dirá de una nieve a otra; la nieve es lo que cuenta, porque significa frío y sufrimiento. Lo que el indio no pueda hacer en una nieve lo hará en otra.
El paso del tiempo no representa gran cosa para unos hombres que rara vez mueren de vejez en su camastro, sino más bien de frío, hambre o por la bala del fusil de un blanco. Cuando vea al hombre blanco apresurarse para terminar las cosas cuanto antes, el piel roja dirá con una sonrisa compasiva: El rostro pálido se vuelve loco de tanto precipitarse.
El indio concede mucha importancia a su muerte, y a la vista de una bella mañana soleada dirá: Es un buen día para morir. Gracias a su muerte se seguirá hablando de él cuando haya entregado su alma al Gran Espíritu.

El piel roja es temperamental, puede sentirse muy orgulloso de sí y proclamarlo a voz en cuello o bien, avergonzado, ocultarse de todos. Se muestra tan puntilloso por el bien parecer que le desagrada importunar a los otros con preguntas.

El indio no blasfema, su vocabulario carece de insultos, y la peor de las ofensas es llamarle vieja o vieja cepa podrida. El bravo ofendido se retira mohíno a un rincón hasta que el ofensor acude a presentarle sus excusas, que serán tanto más rápidamente aceptadas cuanto más costosos sean los regalos que las acompañen.

La pregunta directa es la peor de las descortesías, y precisamente por eso un piel roja jamás dirá a uno de sus hermanos de raza: ¿ De dónde vienes? ¿Qué has hecho?. Tan curioso como una vieja lechuza, dará un largo rodeo hasta conseguir la respuesta sin haber formulado la pregunta. Los hombres blancos, que no conocían esta particularidad, se quejaban siempre de que los pieles rojas nunca respondían a sus preguntas y de que llegaban incluso a adoptar un semblante triste cuando se las formulaban. Sí, el indio se sentía triste al ver hasta qué punto podían ser descorteses aquellos hombres que se decían civilizados.

Si, por azar, un indio mataba a un blanco, los soldados de chaquetas azules acudían a la tribu para apoderarse del culpable. Con objeto de hacerse perdonar, éste les ofrecía tres o cuatro caballos como indemnización, pero los rostros pálidos nunca los aceptaban y se lo llevaban para ahorcarlo. Los pieles rojas han considerado siempre que un hombre que se balancea al extremo de una cuerda es una visión mucho más horrible que la falta que haya podido cometer. Si acontecía que un indio mataba a otro, la familia del muerto exigía una reparación, el culpable ofrecía unos regalos y el incidente quedaba zanjado. Si no podía realizar éstos se exiliaba, avergonzado, o era perseguido por los suyos por no haber respetado las costumbres. Los indios no reconocían el derecho de castigar con la muerte a uno de los suyos. Unos sioux, tras haber visto cómo unos blancos ahorcaban a otros blancos, juraron no tener jamás contacto alguno con tales salvajes.

Esta manera de ver las cosas abría un foso entre blancos y pieles rojas. Las palabras valentía y cobardía tampoco tenía para los indios el sentido que les dan los hombres blancos.
Totalmente carentes de prejuicios ante los cambios de opinión, los pieles rojas podían entablar un combate y detenerlo pocos minutos después por una razón práctica; esta conducta no podía ser entendida por los blancos.

Si el piel roja gusta de las bellas leyendas y de las verdes praderas, su sentido artístico no empaña en nada su sentido práctico. La verde pradera es verde a sus ojos porque engorda los bisontes de los que el piel roja se alimenta. Un bello bosque podrá ser una arboleda de troncos medio calcinados por el incendio entre los cuales pasar fácilmente el cazador y a los que abatirá con pocos esfuerzos para calentarse. Una ristra de perniles de alce será una decoración inigualable a la entrada de su tipi. Los barriles de madera que utilizaba el hombre blanco pueden convertirse en el más maravilloso de los objetos porque con el metal de sus aros el indio tallará las puntas de sus flechas y de sus lanzas, que tan útiles le resultan para la caza. El indio es positivo y considera que más vale pájaro en mano que ciento volando. Pero esto no impide que sepa sonreír cuando pierde.

La filosofía del indio se halla sobre todo determinada por los sueños. Toma esta filosofía del más allá, en la interpretación de los ensueños o de las humaredas y en el vuelo de las aves, pero lo más importante son los sueños. El indio, como cualquiera, sueña mientras duerme, pero este sueño no es tan fuerte, tan profético como el que puede obtener en la tienda ritual. En esta tienda, construida de diferentes maneras según las tribus, recibe un baño de vapor, sudando copiosamente. Entre los indios de las praderas se trata de un tipi de pequeñas dimensiones y especialmente dispuesto. Entre los indios de los bosques es un wigwam, cabaña reservada a este efecto. En ambos casos dispone de un agujero excavado en el centro del baño de vapor, donde se coloca el fuego. Encima de éste se sitúa una especie de rejilla sobre cuatro patas. Las mujeres se encargan de encender el fuego que luego cubren con piedras. Cuando ya están muy calientes, el indio se coloca en la rejilla y las mujeres arrojan agua sobre las piedras, con lo que se desprende un abundante vapor. A veces permanece durante varios días en esta tienda, mientras las mujeres mantienen el fuego y no dejan de arrojar agua sobre las piedras. Allí, en un ayuno ritual, el indio transpira abundantemente y llega a sufrir varios síncopes y alucinaciones que interpretar al recobrar la conciencia. Al salir de la tienda ritual su conducta se guiará por la interpretación de los sueños. Si el nuevo inspirado declara haber recibido un mensaje y éste es aceptado, puede cambiar el curso de la vida de toda la tribu. Estos sueños son la base de las expediciones bélicas y de las grandes partidas de caza. Pueden también obligar a la tribu entera a cambiar de campamento y a instalar la aldea a quinientos kilómetros del lugar donde se hallaba.Cada clan tiene sus brujos; entre los sioux es el chamán. Éste dispone de toda una gama de accesorios para predecir el porvenir. Conserva el secreto de sus recetas, que constituyen la fuerza de su medicina. Enciende fuegos y durante horas examina escrupulosamente las volutas de humo; arroja al suelo un puñado de ramitas e interpreta las formas geométricas que componen. Hace otro tanto con guijarros, leyendo con idéntica facilidad en la arena, en las nubes o en las entrañas de una rana: sus deducciones pueden aportar la prosperidad... o conducir al peor de los cataclismos.

Los indios llevan consigo constantemente un saco que los primeros norteamericanos llamaron medicina, pensando que contenía hierbas para cuidar las heridas y las enfermedades pero no se trataba de nada de eso. Confeccionado generalmente con la piel de un animal, el saco-medicina se halla siempre adornado, puede ser grande o pequeño, de piel de armiño, de lobo, de rana, de lince o de ave; la medicina comienza ya con la piel elegida. En ciertas tribus, el indio tiene dos sacos- medicina: uno, secreto y precintado, que no se abre nunca y va cosido a la ropa o atado al cuerpo; el otro le sirve de morral donde coloca su pipa, el tabaco, las pinturas para su cuerpo y sus talismanes. Estos últimos pueden ser una garra de oso, una piedra, una pluma, una pata de liebre, la oreja de un enemigo o cualquier otra cosa. Los dos sacos tienen el mismo carácter sagrado, porque los dos guardan objetos sagrados. El saco-medicina es la propia vida del piel roja y su protección. Todo depende de él, y para agradar a su medicina, el indio acaricia el saco, ofrece banquetes en su honor o se inflige duras penitencias si cree haber provocado su cólera. En este saco se hallan reunidos lo bueno y lo malo. Al llegar la pubertad, el joven indio se aleja de la tribu y ayuna aislado. Durante largos días llama al Gran Espíritu y elige al primer animal entrevisto en los sueños de su delirio. El joven ya no tiene más que regresar a la aldea, recobrar sus fuerzas y lanzarse armado a la búsqueda del animal designado por el Ser Eterno; este animal se convierte en su protector para toda la vida y con su piel el indio confecciona su saco. Nunca más podrá volver a matar un animal de esta especie sin destruirse a sí mismo. La medicina es un don del Gran Espíritu, del que el indio no puede disponer; vender su saco, darlo, perderlo, dejárselo quitar, convierte a este desgraciado en un-hombre-sin-medicina, que pierde en el acto el respeto de los suyos. Al indio así desposeído y afligido sólo le queda un recurso: arrancar el saco- medicina a un enemigo y regresar a su campamento para recuperar sus antiguos privilegios.


sábado, 9 de agosto de 2014

Perlas De La Sabiduria

En las largas noches de invierno los cazadores indios se reunían alrededor del fuego para escuchar las tradiciones históricas, las leyendas... y cuentos de hadas que les habían contado sus padres y los padres de sus padres...

Cuando se encuentran dos seres son como dos pájaros delante de una llama. Esta llama tiene dos lados, uno que calienta y otro que quema. El lado que te calienta es el lado que te gusta de la otra persona. El lado que te quema es el lado que no te gusta de ella. Si tienes la paciencia de sentarte al fuego y de aguantar la quemadura hasta que poco a poco se va apagando la llama que quema, hallarás la llama que calienta y estarás bien. Si no tienes esa paciencia tendrás que dejar el fuego, o quemarte más allá de lo que quieres. Tendrás que dejar muchos fuegos, quemarte muchas veces y quizá un día te quemarás en tu propio fuego.
Leyenda Amaisi-Yaqui, La voz del viento

Lo que les sucede a los animales, también les sucede a los hombres. Eso lo sabemos muy bien. Todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. Todo está unido. Lo que acaece a la Tierra, les acaece, también, a los hijos de la Tierra.
Gran Jefe Seattle

Permanecía yo entonces allí, de pie, sobre la más alta de las montañas y abajo, a mi alrededor, estaba el círculo del mundo. Y mientras allí estuve contemplé más de lo que pude describir y comprendí mucho más que lo hasta entonces visto; porque veía de un modo sagrado la forma de todas las cosas en el Espíritu y la forma de todas las formas, como si todo viviera unido cual si fuera un único ser. Y contemplé como el círculo sagrado de mi pueblo formaba parte de los muchos círculos que componen el Gran Círculo, amplio como la luz del día y como la luz de las estrellas en la noche, y en su centro crecía un árbol poderoso y florecido, para cobijar a todos los hijos de una misma madre y de un mismo padre. Y vi que esto era sagrado.
Alce Negro

Desde su juventud, Caballo Loco (Tashunka Witko) había sabido que el mundo en que vivían los hombres era sólo una sombra del mundo real. Para entrar al mundo real él tenía que soñar, y cuando estaba en el mundo real todo parecía flotar o bailar. En este mundo real su caballo bailaba como si fuera salvaje o estuviera loco, y por esta razón se llamaba a sí mismo Caballo Loco. Había aprendido que si entraba soñando en el mundo real antes de una pelea, podría resistir cualquier cosa.
Dee Brown, Bury my Heart at Wounded Knee


Todo lo que hace el Poder del Universo lo hace en forma de círculo. El cielo es circular, y he oído decir que la tierra es redonda, y las estrellas son redondas. El viento, en su fuerza máxima, se arremolina. Los pájaros hacen sus nidos en forma de círculos, pues tienen la misma religión que nosotros. El sol sale y se pone en círculo, como la luna. Incluso las estaciones forman un círculo enorme, y vuelven siempre a donde estuvieron. La vida del hombre es un círculo de infancia a infancia. Nuestros tipis eran redondos como los nidos de los pájaros, y siempre se disponían en círculo, el aro de la nación, nido de múltiples nidos, en el que el Gran Espíritu deseaba que nosotros empollásemos a nuestros hijos.

Nos hicieron muchas promesas, más de las que puedo recordar.
Pero de todas sólo cumplieron una.
Prometieron despojarnos de nuestra tierra... y así fue.


Que nuestra Madre Tierra se envuelva
en una cuádruple túnica de harina blanca.
Que sea cubierta de flores de escarcha.
Que allá, en todas las montañas cubiertas de musgo
los bosques se aprieten unos contra otros, de frío.
Que sus brazos sean quebrados por la nieve
para que la tierra permanezca así.

He esculpido mi báculo de oración
en forma de seres vivos.
Ofrenda Zuñi
En la gran noche mi corazón saldrá.
A mi encuentro viene la oscuridad zumbadora.
En la gran noche mi corazón saldrá.
Canto Papago

Apresuraos,
¡Oh hijos de los jefes de las tribus!,
en convertiros en mi esposo
porque yo haré de él
un gran jefe gracias a mi padre.
Estoy sentada sobre tesoros de cobre
y mi padre dará privilegios a mi pretendiente.
Porque mi ceñidor lo ha tejido mi madre
y me lo pongo cuando velo las jarras
que mi padre dará el día de mi boda
a quien se case conmigo.

Canto de una adolescentes Kwakiutl

El Nahual: El Hombre-Lobo Prehispánico

Teorías ocultistas sobre el origen de la raza humana sugieren que el hombre debe haber evolucionado pasando por diferentes formas minerales, vegetales y animales antes de alcanzar su estado actual. Esta es una forma primitiva para explicar el origen de las criaturas mitad hombre, mitad animal.

México es conocido, entre otras cosas, por sus shamanes, hechiceros y curanderos (médicos de la tribu), a veces llamados Nahuales o Naguales. Todos los pueblos y ciudades en México tienen al menos un Nahual.

La palabra azteca para Nahual es Nahualli, que significa lo que es mi vestidura o piel, y se refiere a la habilidad del Nahual de transformarse en una criatura mitad hombre, mitad animal (lobo, jaguar, lince, toro, águila, coyote...). Ese vocablo también se refiere a la nigromancia, ocultismo y malicia.


Antes del apogeo de las grandes civilizaciones prehispánicas como la Azteca o la Maya, los indígenas Yakis, Tarahumaras y Seris que vivían al norte de México y el sur de los Estados Unidos (cerca del 900 d.C.) tenían nahuales. Estas civilizaciones se hallaban asentadas en parte de lo que hoy son los estados americanos de California, Nuevo México y Texas, y los estados mexicanos de Chihuahua, Baja California, Sonora y Sinaloa. Ellos creían que si un hombre puede llegar a conocer su espíritu primitivo o nahual, entonces lo podía usar para curar a la gente y practicar la magia. Muchos dibujos primitivos en viejas cuevas muestran a personas como hombres-lobo.

En el Imperio Azteca los nahuales eran protegidos por Tezcatlipoca, el dios azteca de la guerra y el sacrificio. La leyenda contaba que un nahual podía desprenderse de su piel y transformarse en una de estas criaturas. Muchos cazadores aztecas y colonizadores decían que durante la noche habían matado a un animal y al amanecer el cadáver se había transformado en el de un hombre.

EL Nahual sólo puede transformarse durante la noche y ataca a nuestros hijos con hechizos infernales, dicen las personas desde la época de la Colonia (1500-1800 d.C.) hasta el día de hoy. La Santa Inquisición (el tribunal católico castigaba judíos, brujas, y quien no fuera católico) persiguió a los nahuales durante mucho tiempo. Pero la gente creía en su poder y a veces los protegían, especialmente en las comunidades indígenas.

En nuestros días, Carlos Castañeda, un antropólogo sudamericano que estudia a los nahuales, ha publicado muchos libros acerca del tema desde 1960: Las Enseñanzas de Don Juan, Una Realidad Aparent, y Viaje a Ixtlán. Pero como nadie se ha tomado la molestia de verificar su investigación, muchos dicen que es sólo un fraude.
Tan sólo muestra una parte de los rituales secretos y hierbas utilizadas para transformarse en una de estas criaturas, y la manera de contactar nuestro nahual interno. Los libros son muy confusos y tienen menos información que la que es conocida públicamente. Un nahual puede tener varios espíritus que lo protejan, a la manera de los indios norteamericanos. Básicamente todos los ritos de las civilizaciones americanas se parecen.

El día de hoy mucha gente, especialmente en las comunidades rurales de México, cree en los Nahuales. El tema ha cobrado interés a partir de 1982, porque el genetista Frank Greenberg de la Universidad Baylor de Medicina descubrió a una familia mexicana con una afección que los hace verse como hombres-lobo: sus cuerpos estaban cubiertos de pelo de un modo muy parecido al hombre-lobo de la clásica película de Hollywood The Wolfman (1945).

Esa familia fue segregada de la sociedad, forzada a esconderse en su hogar en el pueblo de Loreto, pudiendo hallar empleo sólo en un circo.

La leyenda de los Nahuales tiene partes obscuras, perdidas en el pasado, en la mágica cosmología mexicana. Tal vez sus verdades sean halladas, pero, hasta ese momento, todo puede ser posible. 

Conjuro Sioux

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de las mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos..., empezó el joven.
- Y nos vamos a casar..., dijo ella.
- Y nos queremos tanto que tenemos miedo... queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán..., algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos..., que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.

- Por favor, repitieron. ¿Hay algo que podamos hacer?.
El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra.

- Hay algo, dijo el viejo pero no sé... es una tarea muy difícil y sacrificada.
- Nube Azul ¿ves el monte al norte de nuestra aldea?. Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte, si lo atrapas deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena ¿Comprendiste?.

- Y tú, Toro Bravo, deberás escañar la montaña del trueno, cuando llegues a la cima encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red deberás atraparla sin heridas y traerlo ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Azul. 
¡Salgan ahora!.
Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada; ella, hacia el norte y él, hacia el sur.

El día establecido frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, eran verdaderamente hermosos ejemplares.

- ¿Y ahora que haremos? ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?.
- No, dijo el brujo.
- Los cocinaremos y comeremos el valor de su carne, propuso la joven.
- No. Harán lo que les digo: tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.
El joven guerrero y la joven hicieron lo que les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar el vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el suelo. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto... son ustedes como un águila y un halcón, si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano empezarán a lastimarse el uno al otro...

Si quieren que el amor entre ustedes perdure...
Vuelen juntos pero jamás atados.

jueves, 7 de agosto de 2014

Fantasmas

Las leyendas sobre fantasmas son tan antiguas como la historia, no existe rincón en el mundo en el que no se hayan narrado cuentos y apariciones de fantasmas. No hablamos sólo de fantasmas de personas, también se han visto objetos, animales, trenes, barcos y aviones espectrales.

Podríamos definir el término FANTASMA como la representación visual, acústica o táctil del cuerpo no físico de una persona fallecida que, por diferentes motivos o circunstancias de su transitar como ser humano por el mundo de la vida, se ve aferrado a la misma bajo otra forma de existencia no física, manifestándose de diferentes formas ante seres humanos (familiares o amigos dependiendo del grado de vinculación entre ellos u otras personas y desconocidas para éste ente) y en determinados lugares dependiendo de la carga psíquica existente para ellos y en ellos.
La palabra fantasma deriva de un verbo griego que significa aparecer o mostrarse. Por tanto, el fantasma es un fenómeno básicamente sensorial, y suele provocar reacciones muy traumáticas. Afortunadamente, algunas personas, en vez de atemorizarse, están dispuestas incluso a consagrar su vida a la búsqueda activa de fantasmas.

Los ruidos fantasmales a menudo son provocados por elementos totalmente cotidianos, como pueden ser el viento, las tuberías del agua, la vibración de ventanas o de adornos por efecto del tráfico callejero, ruidos de animales, etc. en cierta ocasión se dio un caso en la casa de una familia en la que los fantasmas eran nada menos que ratas empujando manzanas almacenadas en la cavidad de una pared del desván. Los fantasmas son rechazados hasta por quienes los han visto. ¡Lo vi, pero no me lo creo! es una reacción bastante frecuente, ya que la mente humana rechaza instintivamente las informaciones que no puede asimilar e interpretar.

¿FANTASMAS O APARICIONES?

Los fantasmas adoptan formas diferentes, se presentan en los lugares más insospechados y se aparecen a toda clase de personas. Pero ¿qué son exactamente estas apariciones? ¿Qué es lo que las provoca?.

Antes de que su novela La letra escarlata le hiciera famoso, el escritor norteamericano Nathaniel Hawthorne era un oficial de aduanas de Boston. Por aquel entonces, en la década de 1830, iba cada día a la biblioteca Athenaeum para investigar y escribir durante unas cuantas horas. Entre los demás clientes asiduos de la biblioteca figuraba el reverendo doctor Harris, clérigo octogenario que se había sentado durante años en su silla junto a la chimenea, leyendo el Correo de Boston.

Hawthorne nunca había hablado con él, ya que las conversaciones estaban estrictamente prohibidas en la sala de lectura, pero el doctor Harris constituía casi un mueble de aquella estancia. El novelista se sorprendió una noche cuando un amigo le comunicó que el anciano había muerto hacía algún tiempo. Se quedó todavía más sorprendido cuando, al día siguiente, encontró al clérigo en su silla habitual leyendo el periódico. Durante semanas Hawthorne siguió viendo al doctor Harris con su aspecto de siempre, perfectamente saludable.

Una de las cosas que dejaron perplejo a Hawthorne fue el hecho de que muchos de los otros lectores que frecuentaban el lugar habían sido amigos íntimos del doctor Harris. Entonces, ¿por qué no le veían? ¿O acaso le veían pero les ocurría como a Hawthorne y no querían molestarse en admitir su presencia? Otro factor que confundió a Hawthorne retrospectivamente era el hecho de no sentir el deseo de tocar la figura o quizá de arrebatarle el periódico de las manos. ¿Acaso tenía miedo de destruir la ilusión y una buena historia de fantasmas?.
A veces el caballero parecía mirar a Hawthorne como si esperara que él entrara en conversación.

Pero... en la sala de lectura del Athenaeum las conversaciones estaban estrictamente prohibidas y yo no me podría haber dirigido a la aparición sin llamar la atención y despertar indignantes miradas. Y qué absurdo hubiera parecido yo al dirigirme solemnemente a lo que habría parecido ante los ojos del resto de las personas como una silla vacía.
Además, concluye Hawthorne en un último alarde de urbanidad, el doctor Harris y yo no habíamos sido presentados. Al cabo de algunos meses, Hawthorne entró en el Athenaeum de nuevo y halló la silla vacía, tras lo cual no volvió a ver nunca más al doctor Harris.

Unos 500 años antes, en plena Edad Media, un monje benedictino llamado hermano Jean Goby asumió un caso de investigación psíquica y registró todos los hechos con escrupuloso cuidado. Aunque a los ojos modernos el incidente parezca en un principio lo suficientemente extraño como para ser ignorado, el caso Goby fue tan raro en la época en que ocurrió que merece ser estudiado.

En diciembre de 1323 murió un comerciante de Alais, localidad del sur de Francia. Su nombre era Guy de Torno, y se decía que días después de su muerte había vuelto para aparecerse a su viuda en forma de voz de espíritu. La noticia sobre este persistente fantasma se esparció por la ciudad de Avignon, a 65 kilómetros del lugar, donde el Papa Juan XXII tenía entonces su residencia. El Papa se impresionó por este hecho y nombró al hermano Jean Goby, prior de la abadía benedictina de Alais, para que investigara.

Acompañado por tres de sus hermanos benedictinos y por cerca de cien de los ciudadanos más respetados del pueblo, el hermano Jean examinó la casa y los jardines por si había alguna trampa escondida o efectos de sonido anormales. Después situó a un vigilante alrededor del lugar para mantener alejados a los visitantes. El foco de las manifestaciones fantasmales era el dormitorio. Goby pidió a la viuda que se acostara en la cama junto a una respetable anciana, mientras los cuatro monjes se sentaban cada uno en una esquina.
Los monjes recitaron entonces el oficio de difuntos y pronto empezaron a percibir en el aire un sonido parecido al que produciría una escoba rígida arrastrándose por el suelo. La viuda gritó llena de terror. Goby preguntó en voz alta si el sonido procedía del difunto y una voz contestó: Sí. Soy él.

En ese momento se dejó entrar a algunos de los ciudadanos en la habitación como testigos y se situaron formando un círculo alrededor de la cama. La voz les aseguró que no era un emisario del diablo, suposición corriente en la época medieval, sino el espíritu terrenal de Guy de Torno, condenado a rondar su vieja casa por los pecados que había cometido allí. Añadió que tenía esperanzas de subir al cielo una vez acabado su período de purgatorio. También dijo al hermano Jean que sabía que llevaba la Eucaristía escondida bajo su hábito. Este detalle sólo lo conocía Goby. El espíritu continuó diciendo que su principal pecado había sido el adulterio, que en aquellos tiempos era castigado con la excomunión del Sacramento. Entonces el espíritu suspiró y partió.
El hermano Jean redactó su informe y lo envió al Papa de Avignon. A pesar del rigor con el que se llevó a cabo la investigación, queda en pie el hecho de que el ruido y el suspiro podían haber sido provocados por el mistral, viento que sopla por aquella parte de Francia en invierno. La misma voz podría haber sido producida por ventriloquía por parte de la viuda, consciente o inconscientemente, sobre todo si sospechaba la infidelidad de su marido y quería desacreditar su memoria.

TIPOS DE FANTASMAS

GRUPO A
Fantasmas de origen y naturaleza humana, manifestaciones del subconsciente y de los deseos de la persona. Fantasmas, en suma, de creación psíquica humana y otros fenómenos relacionados con el subconsciente más que con la propia muerte.
Estas tres categorías de fantasmas estarían claramente encuadradas dentro de un conjunto de fantasmas creados de forma voluntaria o involuntaria por personas que bajo determinadas circunstancias ,estados alterados o trances tienen la facultad de desdoblar su cuerpo o proyectarlo hacía otros lugares o dimensiones.

LOS FANTASMAS COTIDIANOS.Son simples reflejos deformados de los deseos insatisfechos de los hombres. Este tipo de fantasmas pueden ser conscientes e inconscientes, pero más que pertenecer al campo del más allá, pertenecen al campo de la psicología y de la psiquiatría.

FANTASMAS MENTALES. Estos fantasmas mentales podrían tener algo en común con la telepatía, pero no operan de la misma forma, ya que en lugar de teletransportar imágenes, palabras o ideas, transportan un reflejo vivido por el propio emisor. Este efecto fantasmal se basaría en la capacidad de las personas de proyectar su imagen voluntaria o involuntariamente a diversos sitios o lugares.

PROYECCIONES MENTALES Y ASTRALES. No hay que confundir éste fenómeno con los fantasmas. Las proyecciones mentales o astrales las realizan las personas de forma voluntaria o involuntaria, en trance o espontáneamente. La proyección mental estaría más en la línea de los fantasmas, mientras las proyecciones astrales estarían más en una línea liberadora del espíritu por sus implicaciones religiosas o espirituales. En este tipo de proyecciones no hay una manifestación visible o fantasmal apreciables por otras personas. Curiosamente, y quizá para apoyar inconscientemente las teorías de Carl Gustav Jung, los lugares más comunes a todos los viajeros astrales son las dimensiones mitológicas e imaginarias.

GRUPO B
Errores de Percepción y fraudes.
ERRORES DE PERCEPCIÓN. En la mayoría de las ocasiones es el mismo ser humano el que presa de su miedo le lleva a confundir una situación perfectamente natural y coherente para convertirla en algo sobrenatural y fantasmal. Todo ello ocurre debido a que el ser humano se siente atraído por lo paranormal y sobrenatural pero a su vez tiene un miedo sobre medido y visceral a todo éste fenómeno y aún más a todo aquello relacionado con la muerte... Los errores perceptivos son parte de toda investigación y actividad paranormal y los investigadores de lo paranormal ya estamos acostumbrados a vivir con el error y con el miedo de los implicados en un caso paranormal, fantasmal o ufológico.

FRAUDES. Lamentablemente el fraude es un fenómeno demasiado habitual en el mundo paranormal. A medida que el hombre ha crecido intelectualmente y tecnológicamente se ha progresado en la rama investigativa de estos fenómenos y también se ha crecido en la posibilidad de crear fraudes con diferentes fines para su creador. Es fraude es una estafa latente en el mundo paranormal que ocupa desde inteligentes montajes "fantasmales" con imágenes y sonido hasta las ya populares y trucadas fotografías de espíritus, fantasmas y otros seres con añoranza vital. Los fantasmas fotografiados, cuando no se trata de trucos ni de fallos de la cámara, han resultado ser impresiones lumínicas nitrogenadas, es decir, que más que fantasmas con vida e independencia de movimientos, vienen a ser una especie de fotografías que se han quedado marcadas no en un papel ni en una película, sino en el ambiente húmedo y poco ventilado: un trozo de atmósfera, pared o cortina, que ha recogido la impresión adrenalínica que dejó ahí una persona viva, y no un muerto...

Las psicofonías (grabación de las supuestas voces del más allá en una cinta magnetofónica) han llegado a grabar verdaderas conversaciones de fantasmas y del más allá, pero en la mayoría de los casos las tomadas en un mismo lugar no hacen otra cosa que repetirse. En muchos casos, los esfuerzos de los auténticos investigadores psicofónicos y los dedicados a la Transcomunicación Instrumental ven arruinados sus esfuerzos debido, en gran parte, al daño ocasionado por todas estas actividades fraudulentas que imitan los resultados de las verdaderas experiencias transcomunicativas y que al final se descubre su naturaleza.

Ante el ánimo de los creyentes, los científicos se han encargado de aguar la fiesta diciendo que las ondas sonoras, precisamente, son las que más permanecen atadas a la Tierra, y que sus psicofonías no son nada si se comparan con las primeras emisiones de radio, cuyas ondas originales siguen rebotando en la atmósfera de este planeta... Las psicoimágenes (grabación de rostros e imágenes del más allá bajo soporte visual) son imágenes curiosas en la pantalla de un televisor que está siendo grabada en su emisión de canal libre por una cámara de vídeo bajo unas determinadas circunstancias y condiciones, hay que reconocer que dichas imágenes son demasiado estáticas, generalmente casuales, manipuladas o verdaderos fantasmas de las ondas de radio y televisión que se estaban emitiendo a la hora de realizar la experiencia.

Evidentemente la tecnología ha crecido y ha progresado para ayudar al investigador a desenmascarar los perjudiciales, para el mundo paranormal y ufológico, fraudes y montajes. Pero cuidado, igual que nos ayuda en nuestra ardua tarea de desenmarañar esos fraudes, ayuda a otros a crearlos con la misma perfección y virtuosismo.

GRUPO C
Fantasmas. Manifestaciones de los fallecidos.
LOS TRANSLÚCIDOS. Estos espíritus son voladores y se puede ver, prácticamente, a través de ellos. Unos son feos y desagradables, mientras que otros tienen hermosas facciones y voz dulce. En este grupo se encuadran aquellos que metamorfean su carácter en un instante, pasando de ser bondadosos a malhumorados y viceversa. Son muy pesados e insistentes así como burlones y traviesos. Se manifiestan principalmente en cementerios, casas viejas, museos, bibliotecas, castillos y en lugares retirados como casa de campo o viejos caseríos rurales. No suelen mostrar el tren inferior de su cuerpo y no se les debe tener miedo. Tienen algo que comunicarnos y por ello se nos manifiestan, no son muy dados a entrar en contacto con los seres humanos pero el contenido de su mensaje así lo requiere.

DE APARIENCIA SÓLIDA Y HUMANA O SEMIHUMANA. Este tipo de fantasmas tienen una apariencia totalmente humana o casi humana a no ser por deslizarse en lugar de caminar y atravesar los objetos sólidos. A este tipo de fantasmas les gusta la notoriedad y el virtuosismo lingüístico. Le gustan las ropas vaporosas y ser reconocidos como seres superiores (a veces confundidos con ángeles pero que esconden ocultas y malas intenciones). Se manifiestan o aparecen en iglesias, manantiales y lugares bucólicos y playas. Los de apariencia semihumana no suelen aparecerse muy a menudo. Son serios y contundentes en sus manifestaciones.

SOMBRAS. Tienen la particularidad de cambiar la temperatura el lugar donde se aparecen. Se alimentan del miedo humano. Son prácticamente una silueta o un recorte fotográfico o de papel. Rara vez muestran sus facciones o rostro y suelen ir en grupos. Se aparecen en lugares donde la muerte está cercana y frecuentemente recuerdan a familiares fallecidos o de la persona que va a morir. Su presencia es notada por los animales domésticos que reaccionan llorosos y asustados. Las sombras tienen la virtud de enturbiar el ambiente y, aunque la gente no las vea, es muy raro que no las sienta o que no las presienta.

INVISIBLES. Se manifiestan por medio de la voz o el tacto y no quieren ser vistos ya que recurren a la invisibilidad para comunicarse. Son espíritus benéficos y quieren ayudar desinteresadamente a los hombres. Se comunican con claridad y su voz es sosegada e inspira confianza. Su presencia se nota por una caricia de escalofrío. También se comunican con nosotros a través del teléfono, radio, televisión o en vivo y de la nada.

DE APARIENCIA SÓLIDA ANIMAL O MITOLÓGICA. Son espíritus burlones y traviesos. Sus manifestaciones van desde seres entrañables y bondadosos hasta seres malvados y diabólicos. Son prácticamente físicos y en algún caso les daña la luz.

HUELLAS DE OTROS MUNDOS
Los fantasmas muchas veces son sólo imágenes holográficas de personas que dejaron impregnado el ambiente con su imagen y sus actividades. Los investigadores más osados han logrado descubrir medios tecnológicos para contactarse con ellos, mediante las psicofonías y las psicoimágenes que son captadas por equipos de radio, televisión e incluso computadoras.
Menos común es la existencia de entes y fantasmas que no son sólo imágenes, ya que se manifiestan atacando y dañando a los testigos indefensos. A veces, jugar con el Más Allá puede tener sus peligros ya que se está expuesto a fuerzas desconocidas.


La muerte parece no ser el final para algunas personas y gracias a la tecnología de este último siglo se han conseguido imágenes y pruebas de algo poco creíble para muchos. Tal vez, mientras usted lee esto, en alguna parte oscura de su hogar alguien fuera de este mundo puede estar observándolo.

LA SANTA COMPAÑA: LA PEREGRINACIÓN DE LOS MUERTOS
Miles de testimonios aseguran haber visto una procesión de figuras con sudario, que avalarían la existencia del mito gallego de la Santa Compaña. ¿Qué hay de cierto?. Veamos las hipótesis más sugestivas y los relatos de algunos testigos.
El doctor Pereira regresaba a casa al filo de las dos de la madrugada tras atender un parto difícil en una aldea vecina. Al doblar un recodo del camino se encontró con La Compaña. Era un grupo de unas ocho tétricas figuras vestidas de blanco y cubiertas con sendas capuchas comandado por un pálido individuo que portaba una gran cruz de madera. La fantasmal comitiva se movía en el más absoluto silencio, mientras un fuerte olor a cera quemada lo inundaba todo. De repente, el grupo se detuvo frente a la casa de Manolo, el de la ferretería. El pánico dominó al doctor Pereira que salió disparado, como alma que lleva el diablo, para refugiarse en su vivienda, al otro lado del pueblo. Atrás quedaba el mito imposible que había visto con sus propios ojos: La Santa Compaña. Cuatro días después Manolo el ferretero moría de un infarto en la tasca del pueblo.

Este es uno de los casos típicos y tópicos que el folklore y la cultura popular gallega amontona entre los relatos de los viejos lugareños de cualquiera de sus aldeas. Y es que resulta muy difícil, aún en los años noventa, encontrar una aldea o pueblo gallego en el que no exista, al menos, un testigo de estas insólitas apariciones.
Muchos han sido los literatos e intelectuales gallegos que han elegido La Santa Compaña como el argumento base de sus fábulas, y muchos también los antropólogos y sociólogos que han pretendido estudiar y comprender el mito. Pero todos los intentos de cuadricular esta tradición han sido pobres en resultados, ya que el mito de La Compaña ha sido asimilado de tal forma por la cultura rural gallega que sus variantes y matices son demasiados para ser clasificados alegremente. Cada pequeña localidad posee una Santa Compaña con personalidad propia.
Naturalmente existen casos abundantes para apoyar cualquiera de las creencias populares sobre ánimas, a pesar de que con el estudio serio y científico que algunos investigadores han hecho del mito, éste comienza a perder su aureola sobrenatural para encontrar, en muchos casos, una serie de respuestas posibles más lógicas y terrenales.
Según el estudio de algunos antropólogos o investigadores que se han ocupado del tema, en muchas ocasiones las apariciones de La Compaña se daban en lugares de características similares: terreno irregular, poca luz, un solo testigo y a altas horas de la noche... Algunos estudiosos, tras analizar casos concretos, llegaron a la conclusión de que en muchas ocasiones una pandilla de contrabandistas de tabaco, tan habituales en Galicia, o una partida de mariscadores, bien podrían haber sido tomados en la penumbra de la noche y por unos testigos pre-condicionados culturalmente, por una procesión de ánimas en pena. Y no les falta razón.

LOS NOMBRES DEL FENÓMENO
Ya en 1946, Vicente Risco publicaba un extenso artículo en el que citaba una decena de nombres con que se conocía a la Santa Compaña en distintas poblaciones gallegas.
Procesión de las ánimas: Aplicado especialmente en el sur de Galicia, sobre todo en Orense.

Santa Compaña: Aplicado mayoritariamente en Galicia Norte.
Hoste o Hueste: Aplicado en algunos lugares al formar la comitiva una especie de hueste o mesnada.

Hostilla: Del latín enemigo, aunque probablemente contaminada en la evolución de la tradición de las ánimas.

Estatinga o estadinga: Considerada una derivación de hostia antiga o Nemigo antigo.

Estadea: Derivación probable de «estadal», la vela usada para iluminar a los difuntos.

Antaruxada: Uno de los nombres menos frecuentes.

Hoste o Hueste: En opinión de Vicente Risco, fusión de los términos Pantasma y Espantallo.

Visión: En este caso sinónimo de aparición.

Visita: En clara referencia a la intencionalidad de la aparición.

MOTIVOS DE LAS PROCESIONES
Respecto a esa intencionalidad del fenómeno existen numerosas versiones, aunque las más compartidas por los testigos, se dan las siguientes:
Para pedir misas por su salvación a los familiares vivos.
Para reprochar a los vivos pecados o falsas cometidas.
Para reclamar el alma de un pecador que morirá tiempo después de la aparición.

Para cumplir una pena infringida por alguna autoridad del más allá a fallecidos en pecado