Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

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jueves, 11 de octubre de 2018

Reencarne En Mi Nieta Para Vengarme

Jamás conocí a mis padres y a estas alturas, ya ni me interesa.

Crecí en un orfanato, siendo víctima de innumerables malos tratos y abusos, por parte de mis compañeros como de mis tutores.


Soñaba cada noche entre lágrimas con tener una familia, un esposo amable que me protegiera e hijos, a quienes poder proteger.


De niña jamás supe lo que era una palabra de cariño o una caricia de amor, solo las asquerosas manos que me tocaban de forma inapropiada. Vivían en el infierno.
A los quince años conocí a Leonel, él hijo del señor que llevaba las verduras al orfanato. Acompañaba a su padre y se notaba que era muy trabajador.


De él fue la primera vez que recibí un cumplido y una palabra de cariño. Se sentía tan bien.
Lo esperaba cada martes que llegara con el pedido y así nos fuimos enamorando.
Al cumplir los dieciocho ya podía salir del orfanato, Leonel vino por mi con un ramo de rosas y me recibió con mi primer beso de amor.
Por fin era libre de ese infierno.


A las semanas nos casamos y nos fuimos a vivir a un terreno que había comprado con mucho esfuerzo, solo tenían una pequeña pieza construida, por lo que poco a poco con esfuerzo de ambos logramos construir nuestra hermosa casa.


A los dos años llegó nuestro único hijo, debido a los constantes abusos recibidos en el orfanato desde niña, tuve problemas para embarazarme, pero aún así lo conseguí.
Oliver nació a los siete meses por lo cual era algo débil, desde ese momento me dedique cien por ciento a él, dejando de lado a Leonardo, y enfocándome solamente a ser madre olvidandome de ser mujer.


Mi vida entera era Oliver, me había dedicando tanto a él, que no me hubiese importado si Leonel se hubiera buscado una amante, de echo muchas veces lo hubiese preferido para que dejara de buscarme en las noches.


Mi hijo era mi orgullo creció y se convirtió en un destacado abogado, sentía que todo mi esfuerzo había dado frutos.


Me sentía tan dichosa hasta que llegó Ignacia.
Era una mujer prepotente y arrogante, y no lo digo con celos de madre, pero ella no se merecía a Oliver, pero para no perderlo tuve que aceptar su matrimonio.
Al poco tiempo falleció Leonel, una tristeza enorme invadió mi corazón se había ido mi fiel compañero y con el mi tranquilidad.


Al fallecer me dejó un testamento la totalidad de los bienes los cuales solo consistían en nuestra casa y un antiguo vehículo.


Ignacia estaba indignada y me reclamo que Oliver se merecía la mitad de los bienes, amenazandome que si no se los entregaba jamás volveria a ver a mi hijo.
Y así fue.


Le dijo que tenía una grave enfermedad que sólo un tratamiento en una gran ciudad en donde hubieran buenos médicos se podría recuperar, así se alejaron de mi y jamás los volví a ver.


Le escribía cartas a diario, sin ninguna respuesta, cuando mis cansados y viejos ojos ya no podían ver le pedía a una de las cuidadoras de una casa de reposo, que le escribiera las cartas que yo no podía.


Mis últimos días fueron tristes, terminé de la misma forma que comencé mi vida, sola rodeada de extraños y todo mi esfuerzo por mantener una familia quedo en nada.


Cuando llego mi momento de partir, no sufrí, me fui con el recuerdo del nacimiento de mi hijo y al final de ese túnel, cuando llegue a la luz me estaba esperando mi amado Leonel.
Me arroje a sus brazos y le pedí perdón por no dedicarle el tiempo que se merecía.


El no dijo nada solo sonrió y volví a sentir su amor. 


Entendí que me había perdonado.
Llegó mi momento de trascender pero había algo incluso que me tenía inquieta, mi hijo.
Le hablé a Leonel que no quería irme con él y que nuevamente debía optar por mi hijo, él nuevamente entendió y me dejó partir.


Solo se me concedieron doce años más, en ese tiempo debía cumplir con mi tema inconcluso.
Volví nuevamente a la vida, pero ya no en mi viejo cuerpo, ahora era un bebé a punto a nacer.


Llegué a la familia de Oliver nuevamente pero ya no como su madre, ahora era su hija.
Crecí al lado de Oliver el cual era un padre muy amoroso y preocupado de mi.
En cuanto a Ignacia, fue siempre fría y distante, talvez sentía quien era yo, pero a mi no me importaba.


Un día al volver del colegio, llegué a casa y no había nadie, por curiosidad revise las cosas de Ignacia que tenia ocultas en una caja en el sótano.


Ahí estaban todas las cartas sin abrir que le había enviado a Oliver más una de la enfermera en la cual daba aviso de mi muerte, junto a otras de dirijas a ella las cuales habían sido enviadas por su amante.


Desde ese momento creció aún más mi odio hacia ella, engañaba a mi hijo y además había ocultado todas mis cartas.


Le hice la vida imposible, la trataba mal y eso la hacía sufrir después de todo era su hija la que la despreciaba, ahora ella sentía lo mismo que sentí yo como madre.
En una ocasión la humille tanto al punto de hacerle perder la paciencia me golpeó duramente. Ahí tome la decisión de hablar con Oliver y contarle todo.


Cuando llegó a casa le pregunté por mi abuela, a lo que me contestó que no quería saber nada de ella y mostró una carta en la que decía que ya no quería volver a verlo, que con su llegada había arruinado mi vida, que nunca había querido tener un hijo y nunca había amado a su padre, que con su muerte se había liberado y que desde ese momento se olvidaría que tenía un hijo.


No lo podía creer mi hijo me odiaba por culpa de una mentira de esa mujer.
Le dije padre eso no es lo que sucedió, mi madre te ha engañado toda tu vida, y le entregué las cartas.
El las leyó en silencio, mojando cada carta con sus lágrimas, hasta que llegó a la última en la que anunciaban mi muerte.


Oliver tomó las cartas y en un ataque de ira destruyó las cosas que habían en la sala.
Lloraba y gritaba de impotencia, lo abrace y le dije que se calmara que estaba todo bien y que su madre no le guardaba rencor.


Lloro en mis brazos como tantas veces lo hizo cuando niño.


En ese momento, llega Ignacia y al ver lo que ocurría no contuvo su rabia, fue a la cocina y sacó un cuchillo el cual clavo en mi corazón sin que Oliver pudiera evitarlo, nuevamente había terminado mi vida, pero esta vez no me iba sola. 


Pude despedirme de mi hijo el cual me tenia en sus brazos, le dije que no estuviera triste, que se liberará pues yo era su madre que había vuelto para abrirle los ojos y que ya había cumplido con mi misión y era mi momento de dejarlo vivir su vida, y el momento en que yo debía partir al lado de su padre.
Vi por su mirada que me había entendido bien y me dejó partir.


Al llegar nuevamente a esa luz, estaba Leonel esperándome como siempre.
Le dije que ya estaba lista para quedarme a su lado, Leonel el amor de mi vida, siempre compresivo me recibió con tanto amor, con ese amor que estará con nosotros por toda la eternidad.


Ahora de vez en cuando visito a Oliver, pude ver que Ignacia terminó en la cárcel por parricidio, le dieron cadena perpetua.


En cuanto a mi hijo, encontró una buena mujer que me dio dos hermosos nietos.
Tiene una buena vida se ve que está en paz.


Cada vez que podemos con Leonel nos presentamos en sus sueños para darle un abrazo así como también lo hacemos con nuestros nietos a los que les cuentos historias de fantasía, ellos ya nos reconocen como sus abuelitos, lo sé por los dibujos que nos han hecho y que tienen pegado a la pared de su habitación.


A pesar que ya no estoy en vida conseguí cumplir mi sueño de tener una familia, ahora descanso en paz junto a mi Leonel.

La Esposa Del Carnicero.

Esta historia pasó en un pequeño pueblo de Cataluña, se trataba de una familia de clase media baja en que el padre era un carnicero muy violento que se emborrachaba con gran frecuencia, la madre tenía un pequeño retraso mental y era maltratada continuamente, tenía un hijo que se llamaba Isidro que a pesar de su familia era bastante normal.

Cada día la carnicería del padre iba de mal a peor y también su carácter y alcoholismo, el hombre se trastornó tanto que mató a su mujer y la hizo en caldo.


Esa noche el hombre y el hijo Isidro comieron el caldo, el hijo preguntó: ¿Dónde está mamá? la respuesta del padre fue contundente: Está en tu barriga, te la acabas de comer en el caldo.
Esas duras palabras trastornaron seriamente al chaval, esa misma noche el padre de ahorcó en un descampado.


El niño tuvo que vivir solo por años y en su cabeza no paraba de sonar las palabras que le dijo su padre y en su mano tenía el cuchillo jamonero con el que su padre mató a su madre.


Lo que le sucedió sumado a los largos años de soledad lo volvieron completamente loco. Decidió continuar el negocio de su padre pero esta vez con carne humana, Isidro salía cada noche con su cuchillo jamonero en busca de vagabundos, siempre los mataba igual, les rajaba la barriga y les sacaba las tripas con las que los asfixiaba aún vivos.


La carnicería tuvo empezó a tener éxito entre la gente del pueblo porque la carne que ésabl vendía era la sabrosa, Isidro no pudo matar más gente que vivía en la calle porque ya no quedaban vagabundos así que decidió matar a ancianas, precisamente por eso le descubrieron, un vecino descubrió un anillo de la abuelita Carmen en una morcilla.


Isidro lo confesó todo y huyó del pueblo, aunque él sigue estando en todas las mentes y pesadillas de los vecinos ¿Quién sabe dónde y que estará haciendo en este momento?...

La Viejita

Una tarde ya para cerrar la puerta del cementerio, el velador dio un recorrido para avisarles que ya cerraría, la gente empezó a salir y en una tumba muy abandonada que ni siquiera el nombre de quien estaba enterrado allí se distinguía bien, miro a una viejecita de rebozo y un vestido largo ya muy viejo con un bastón, tratando de abrir el cancel donde meten las veladoras a sus muertitos, el velador llegó y le preguntó! Buenas tardes señora, que está haciendo? Ya es tarde voy a cerrar el panteón.

La viejita le contestó, tienen mucho que no visitan a este familiar, no tiene veladora está a oscuras, quiero prenderle una, pero no traigo cerillos, no tendrá uno que me preste? buen hombre!
Por supuesto que si, pero están en mi cuartito donde me quedo a velar, los olvidé allí, si gusta démela para ir a prenderla, pero antes dígame porqué la dejaron venir sola? Cómo se llama?

Bueno es que ya tiene mucho tiempo que no visitan está tumba, mire cómo está abandonada, necesita una limpiadita, me llamo Hilaria Rojas y mis hijas quedaron de venir pero yo me les adelante, creo que ya no vinieron tampoco hoy.

El velador no dijo más, se fue a prender la veladora para que no se le hiciera más tarde a la viejita pensando como era posible que sus familias no la procurarán, cuando regresó- para su sorpresa ya no estaba por ningún lado la viejecita, puso la vela en su lugar y dio un rondin por si la miraba pero no había nada, se encogió de hombros y siguió en lo suyo.

Al día siguiente dando su recorrido acostumbrado, miró a 3 mujeres en la misma tumba limpiándola y poniendole otra veladora, llegó y saludo, una de ellas le dijo, vinimos mis hijas y yo a visitar a mi madre que está aquí enterrada, andábamos fuera ya teníamos mucho tiempo sin venir, pero veo que alguien vino a traerle una veladora antes,
Si, les contestò el velador, yo estuve con ella ayer era una señora ya mayor, le ayudé a prender la vela, dijo que Uds vendrían para alcanzarla aquí, se me hizo raro que anduviera sola, y más raro me pareció que cuando regresé con la veladora, ya no la encontré, se había marchado.

Cómo era esa mujer? Le preguntó la señora,
Traía un reboso negro y un vestido largo, por cierto ya muy viejo, además caminaba con un bastón, a!!! y me dijo que se llamaba Hilaria Rojas, les dijo el hombre, las 3 mujeres se miraron asombradas entre si, no puede ser le contestaron, así se llamaba mi madre y esa ropa acostumbraba a usar, el bastón aún lo tenemos en casa, como es posible que La Haya visto?

El velador quedó más asombrado la piel se le erizó, al recordar lo que había vivido un día antes, había platicado con un fantasma, las mujeres le rezaron y prometieron ir más seguido su madre se había anticipado a su visita.

martes, 9 de octubre de 2018

El Triste Destino De Daniel

Daniel era un hombre hermoso, a sus escasos 20 años poseia la altura y los rasgos de un galan, tenia una gran voz y ojos azules deslumbrantes, amaba el ejercicio y tenia muchas amistades, daniel era muy conocido por ser un entrenador personal, se caracterizaba por ejercitar mujeres mayores de 40 años y muy adineradas, quienes ademas de ejercicio buscaban tener sexo con daniel, ya que tenia algo que seducia a cualquier mujer, Daniel lo sabia sin embargo nunca se aprovechaba de eso, en algunas ocasiones era muy profesional pero en otras trataba de complacer a sus clientas desboradando sus mas intimas pasiones.

Una vez daniel recibio una llamada, era de leticia una mujer adinerada que habia llegado a la ciudad y le habian recomendado a daniel como entrenador personal, daniel acsedio y pronto estaba dandole clases a leticia en su casa, pronto leticia le pidio que se quitara la camisa y derrepente agarro la entrepierna de daniel y le dijo al oido que queria que le hiciera el amor, daniel la llevo a su habitacion la desnudo y comenzo a penetrarla, leticia sentia dentro de si el enorme mienbro de daniel y gemia de placer, desde entonces daniel y leticia vivieron un romance apasionado, hacian el amor en cualquier lado y viajaban juntos, estuvieron en europa en asia y cruzaron el mar mediterraneo viviendo su inmenza pasion, pero pronto las cosas cambiarian, Daniel nunca sospecho que aquella hermosa dama a la que tanto queria tenia un gran pasado oscuro.

Los dias posteriores desde que llegaron a la casa, las cosas no estaban fluyendo bien, daniel con los dias iba enflaqueciendo y parecia que su belleza varonil desaparecia, no se sentia enfermo pero su cuerpo huesudo y apariencia de muerto hacian sentir a daniel un escalofrio cada vez que se miraba al espejo, por su parte leticia seguia igual o mas bella que de costumbre, daniel le pedia que por favor lo llevara al medico pero ella se negaba, llegando incluso a encerrarlo en el zotano para que nadie se diera cuenta de lo que sucedia, confundido con lo que sucedia daniel, comenzo a buscar entre el zotano y encontro un extraño libro donde contaba la historia de la familia de leticia, pertenecia a una familia ancestral de brujas y brujos quienes en su afan de la eterna juventud habian desarrollado poderes, para absorver la belleza y la virilidad de los hombres con los que estaban llevandolos a parecerse muertos vivientes, quienes luegon morian esqueleticos y luegos eran quemados para cerrar el ciclo, Daniel quedo paralizado no podia creerlo, trato de escapar pero en su loco afan, callo muerto entre la penumbra del zotano, leticia cumplio su cometido e incinero el cuerpo bajo la luz de la noche.

Pasaron muchos años y la gente nunca supo lo que le ocurrio a daniel, solo yo leticia, quien camino por el mundo hace mas de 500 años, buscando entre las gentes hombres bellos para absorverle su hermosa juventud, jamas te percataras de mi maldad porque soy tan bella como las doncellas de un harem. Y jamas me detendran, en mi gran recorrido he asesinado a mas de 200 hombres, son tan ingenuos creyendo en el amor, pero lo que ellos no saben es que ser bellos no es una virtud, si no una esclavitud, bajo esta hermosa piel , soy el ser mas repugnante del planeta, pero soy un espejismo para aquellos hombres que solo ven la belleza externa.

Errado.

No podía llorar, no hacer nada contra mis adversidades traídas por dios. Yo no merecía perdón ni ser salvador, había nacido para pecar.

Quería tener una voluntad tan fuerte que destruyera mi inseguridad personal.


Simplemente tenía que engañar a los niños con mi joven apariencia que nunca desvanecerá, odiaba esto pero poco me empezó a gustar mi engañosa apariencia, supongo que ese sentimiento de satisfacción empezó a nacer cuando comencé a probar la carne fresca.


“El rico se cansa de comer la mejor carne todo los días”
Yo ya me había hartado de comerme a los ancianos. A raíz de esto empecé a ir por mejores presas, más frescas y más jóvenes y como si el mismísimo dios las hubiera puesto frente de mi empezaron a caer las jóvenes en mis colmillos llenos de veneno. La lista local de desaparecidos creció muy rápido, así como mi profesión creció.


“Si vas a hacer las cosas por lo menos hazlas bien.”
“Vuélvete en el mejor en aquello que te guste hacer”


Esas era las líneas que repasaba todos los días en mi cabeza, era mi voluntad, tan fuerte que mi camino hacia el cielo tenía elevador asegurado. Yo quería ser el vampiro más temeroso que había existido, y lo estaba logrando. Quien pensaría que un niño llorón como yo terminaría siendo un matón en serie.


Mi última víctima dijo:
“Todos jalamos el gatillo en algunas ocasiones, esa es la maldición que tenemos de nacimiento”
Ahora era mas fuerte pero al mismo tiempo me sentía más vacío al haber entendido a la perfección sus palabras penetradoras. Ella siempre hablaba con una verdad innegable. Yo había comido mi propia carne solo para terminar con mi inseguridad.


“Pronto seré perfecto?”- Le pregunte a mi víctima, a mi maestra.

Sarita

Sarita es una dulce niña de apenas 12 años que recién se ha mudado a un nuevo pueblo, ella esta acostumbrada a mudarse cada cierto tiempo, es algo habitual para su madre, que lastimosamente siempre esta enferma debido a un extraño padecimiento.

Esto le causa problemas a Sarita, ya que cada vez que logra hacer amigos, debe despedirse de ellos, sin embargo, Sarita es una niña que es criticada por algo exagerada y un poco mentirosa, en su afán por ser aceptada, inventa historias, aveces muy extrañas.

Sarita logro hacer amistad con 3 niños, que les había parecido muy graciosas las historias de Sarita, así que empezaron a frecuentarla y visitarla.

Gracias por venir a visitarme amigos, me aburro mucho aqui en casa, mi madre como saben esta descansando en su cuarto y nunca sale, así que tratemos de no hacer mucho ruido….dijo Sarita a sus amigos.

No te preocupes, no lo haremos. tu eres una niña muy agradable Sarita, pero nos preguntamos porque aveces dices tantas mentiras?…. preguntó uno de los chicos.

Yo mentiras? Todo lo que les digo es verdad, nosotras somos millonarias, pero no nos gusta presumir, y actuamos como si no lo fueramos, además, aunque no me crean, mi madre esta enferma, porque unos extraterrestres la secuestraron y experimentaron con ella, y tambien……..pero Sarita fue interrumpida por la voz de su enferma madre.

Hija, por favor, ya te he dicho que dejes de decir mentiras, vas a asustar a tus amiguitos, recuerda lo difícil que es conseguir amigos nuevos, dijo su madre con una voz débil que salia de la habitación.

Lo vez Sarita, hasta tu madre te descubre tus mentiras, ya no te creemos nada, si sigues así, no seremos mas tus amigos….dijeron los 3 amiguitos.

Y así paso el tiempo, y Sarita seguía inventando historias, hasta decía que ella era un fantasma, y que sólo la veian los que ella quería, los amigos reían y se burlaban de ella, y su madre la corregía desde la habitación, los chicos se empezaron a preguntar, que pasaba con la madre de Sarita, la cual nunca habían visto, cuando visitaban a Sarita, habían galletitas horneadas, hechas por la madre, pero hasta ahora sólo conocían la voz de la señora.

Chicos, para mi que lo de la madre de Sarita, es otra de sus grandes mentiras, yo creo que ella vive sola, y la que habla debe ser algún tipo de grabación o un truco de Sarita, alguna vez han visto a su madre acaso? ¿Y no les parece raro que siempre dice lo mismo?

Tienes razón, podría ser que ni siquiera existe, esta noche iremos a casa de Sarita, y la obligamos a que nos presente a su madre, estoy cansado de sus mentiras, vamos los tres…….dijeron los chicos.

Esa noche en casa de Sarita, los chicos conversaron, comieron sus galletitas, escucharon mas historias, y decidieron poner en marcha su plan.

Oye Sarita, queremos ver a tu madre para agradecerle, todo este tiempo que nos a recibido aqui en su casa… dijeron.

Oh lo siento, no es posible, ella esta muy enferma y no sale de su habitación, pero yo le doy el mensaje.. replicó Sara.

Vamos Sarita, ya no te creemos nada, estamos seguros que tu madre no esta aquí, tu no eres más que una mentirosa, y si te hemos soportado todo este tiempo, es porque nos causa risa la cantidad de tonterías y mentiras que dices, por eso no tienes mas amigos, ¿creés que tu nos interesas?, eres solo una mentirosa, nosotros entraremos a ese cuarto….dijeron los chicos riendose de Sarita, la cual rompió en llanto, cuando vio la falsa amistad que le daban sus amigos.

No chicos, no pueden entrar allí, por favor siéntense, que les voy a contar algo….dijo Sarita

Mira Sarita, como empieces con tus mentiras, entraremos a esa habitación, y veremos que ocultas allí, entiendes…..respondieron los chicos, que no sentían remordimiento por lo que sufría la niña.

No lo haré, la verdad es que mi madre esta en esa habitación, esta muy enferma, ella necesita de algo en especial para mejorar, pero una vez que mejora, debemos mudarnos, y repetir lo mismo, ya llevamos muchos años haciéndolo, mas de los que puedo recordar, podrían ser 200 años tal vez….dijo Sarita.

Te lo advertimos Sarita, ya empezaste con las mentiras, vamos a entrar a esa habitación…..dijeron los chicos muy molestos, pero antes de llegar a la habitación, se escucharon unos pasos que venían de adentro, muy lentos, lo que asusto a los chicos, luego suavemente la puerta comenzó a abrirse rechinando, pero Sarita siguió contándoles.

Chicos, como les decía, mi madre y yo tenemos una relación muy especial, yo la cuido, y le consigo su remedio, la verdad es que ella come niños, es lo que la hace sentirse mejor, y una vez que lo hace, debemos irnos al siguiente pueblo, y yo?, bueno yo no envejezco jamás, hace mucho que soy una niña de 12 años…

Mientas Sarita hablaba, las luces de la casa empezaron a parpadear, mientras de la habitación salía la madre, una anciana de cabello blanco, que venia arrastrándose por el suelo, era imposible ver su rostro por el cabello blanco que se lo cubria, los chicos estaban petrificados, llorando y temblando, intentaron correr, pero las puertas no habrían.

¿Sarita, que sucede? dejanos salir, no volveremos a dudar de ti, perdonamos, por favor….

Sarita: ustedes no tienen idea de quien soy realmente, ya no lloren, mi madre a salido a comer…al decir esto todas las luces se apagaron, dejando la casa en la mas profunda oscuridad, en la cual solo se escucharon unos pasos, y una voz débil y tenebrosa que dijo:

Hija, me alegra que por fin digas la verdad….

Enseguida se escucharon los gritos de dolor y desesperacion de los chicos, mientras eran devorados por la madre de Sarita, la cual hacia unos sonidos como si fuera una bestia alimentándose.

Bueno madre, mientras terminas de comer, yo voy a empacar las cosas, creo que ya es hora de mudarnos al siguiente pueblo.

domingo, 7 de octubre de 2018

No Le Seques El Sudor

Víctor es un amigo que tiene muchos años trabajando en el Semefo (Servicio médico forense), no se si aún se acuerda de mí , pero era común que nos viéramos por chamba, por que llegaba a recoger cadáveres a veces a la misma escena donde yo recogía a los que sobrevivían de algún accidente o situación.

Hace algunos años, tuvieron bronca con su unidad para trasladar cadáveres y nos pidieron de favor que si no podíamos llevar a la chica que había muerto.


Ella, había fallecido en un accidente vehicular; su cuerpo pequeño y ebrio, había salido disparado por el parabrisas, caído a unos 6 metros de su sentra, después de haber chocado contra un poste. Impactó de cráneo y se arqueó tanto su cuello, que sus vértebras no soportaron la presión y falleció al instante.

Llegamos y no había nada que hacer, ella estaba tumbada al piso con la mirada perdida, con la boca abierta con sangre, pero, con su pequeño cuerpo de apenas unos 17 años en una posición indolente.


Se le revisó por protocolo y no había nada que hacer.
Pero esa mirada fría, y quieta que tenía, perturbaba.
Le atendías y ella te devolvía la mirada, sin parpadear, sin vida, ella ya no estaba ahí, pero su cuerpo te respondía.


Se le cubrió con una sábana en espera del peritaje.
Llegó Víctor, le pasaron los papeles y procedió a levantar el cuerpo, se embolsó y nos pidió el favor.


Él se subió a la unidad con nosotros, mientras nos decía el parte de la noche, había estado algo movida.


Llegamos al Semefo.
Descargamos y la colocamos en la plancha.
Su cuerpo,de menos de 1.40 se veía como una isla en medio de toda esa placa de mármol... E igual de blanca.


Vic se quedó ahí, a hacer la necropsia de ley.
Preparó sus instrumentos y el papeleo.


Empezó a inspeccionar el cuerpo desnudo de la niña; algunos moretones y algunas cortadas por el impacto con el parabrisas le abrió la piel.
Inspeccionó como lo dice el protocolo cada órgano de la niña con la delicadeza y el respeto que merece un muerto.


Hacía frío y recuerdo que esas salas tienen un olor particular que se acentuaba con éste.
Al momento de llegar a los pulmones de la niña, se detuvo.
Algo no estaba bien.


Se sentía "eso" en el ambiente.
Se recorría por su cuello hasta llegar a las nalgas esa sensación.
Sus manos, la izquierda en el pulmón de ella, la derecha en el cuchillo de disección estaban totalmente quietas.


Su mirada, directo al pulmón; no quería voltear a ningún sitio más.
No estaba bien, no había algo bien en ese momento.
Sus ojos querían voltear al rededor, pero sabía que algo sucedería.
Con miedo, apretaba el cuchillo, mientras su dedo pulgar jugaba suave con la pleura del pulmón de la niña.
Respiró profundo. Y se dio valor.
Volteó.
Y...
No había nada malo.
Respiró de nuevo e hizo un corte en el pulmón para ver como estaba, y seguir el procedimiento.


Cuando iba a checar la laringe, la vio.
Ella, con los ojos abiertos, viéndolo.
Sus ojos no iban a otro punto más que a él.
La mano de Víctor en la garganta de la niña.
Ella con la vista en él.


No supo en que momento el cuerpo realizó ese efecto de que el cuerpo abriera los ojos, pero, es algo que pasa, se repetía a si mismo.
Le cerró los ojos y siguió revisando todo.


Cuando le tocó revisar el cráneo, empezó cortando el cuero cabelludo y jaló éste hacia el frente de la cara de la niña, ésta, quedó tapada hasta la nariz por el cuero.
Tomó el serrucho para cortar y abrir el hueso., cuando estuvo a punto, usó un formón para hacer presión y fracturarlo y exponer el cerebro.


El cráneo pequeño se movía suavemente mientras trataba de fracturarlo adecuadamente. Cuando lo hizo, se le ocurrió mirar a los labios de la niña.
Estaba sonriendo.


Estaba sonriendo con los dientes expuestos levemente.
Le estaba sonriendo a Víctor.


No pudo seguir con el procedimiento y salió del lugar.
Cuando llegó el otro médico, le comentó lo que había pasado.
Ambos fueron.


La niña estaba ahí. Sin expresión alguna.


Blanca, como el color del mármol debajo, con un lago hemático que quedó, rastro de la sangre y agua que se había encharcado.


-No pasó nada, sólo lo imaginaste Vic.
Le dijo el otro Doctor.


-¿Ves? Tus mamadas.
El otro doctor se puso los guantes y junto con Vic, siguieron el procedimiento, terminaron, y al momento de regresar el cuero cabelludo a su lugar, se dieron cuenta de que los ojos de la niña, los estaban mirando, aún ahora que se encontraban del otro lado de la plancha.
Sólo hubo silencio.


Cerraron el cuerpo y llenaron los formularios.
Al regresar a ver el cuerpo, éste, sudaba.
Cuando llegó el Doctor Pereira, el más viejo del grupo le comentaron ésto.
Él sólo les dijo, "No la limpien, no le quiten el sudor, la niña no quiere irse sola, si la limpian, al ratito se sentirán mal, déjenla, está buscando a quien llevarse, algún familiar verá esto y la limpiará, es mejor que se vaya uno de ellos para que la acompañe".
Vic no dijo nada.


Cuando llegaron a reconocer al cadáver, su mamá y su papá fueron los que vieron.
El Doc Pereira era quien les mostró el cuerpo. mientras Vic los veía a lo lejos.
Al final, vio como su papá, le limpiaba el sudor de la frente.
Después de todo, la niña, no se fue sola.


Es tarde, a mi me tocó ir a sacar a su padre de entre los fierros de su explorer.
Y a Vic, de nuevo, a hacer la necropsia, pero esta vez del papá.
Benditas, benditas coincidencias......