Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

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jueves, 9 de julio de 2020

Macabra y Dulce Venganza


Todo comenzó cuando era muy niña mi padre nos abandono y nos dejo con mi madre; ella se volvió a comprometer y mi maldito padrastro queria abusar de mi, le dije a mi mamá pero nunca me creyó ella prefería a ese hombre antes que a su hija...

Felizmente conoci a Andres mi chico ideal era dulce amoroso se preocupaba por mi y me cuidaba; el me dijo que escaparamos de mi casa y nos fuéramos a otro país; donde el tenia familiares; asi fue me fui a vivir con el amor de mi vida y todo marchaba bien tuvimos 2 hermosos hijos, pero el comenzo a cambiar ya no me trataba como antes, de todo me golpeaba y humillaba; trabajaba hasta tarde y ya no queria estar conmigo; yo sospechaba que andaba con otra pero no tenia la certeza...

Hasta que un dia vino mi mejor amiga y me conto que vio a Andres mi esposo con una tipa rubia que vestia faldas ( cosa que mi esposo a mi nunca me permitio) .. Mi amiga los vio ingresando a un hotel, mi mundo se venia abajo pero decidi ser fuerte y separarme hasta que me entere que estaba embarazada por 3era vez ya no queria mas hijos pero decidi tenerlo apesar de la oposicion de mi marido y decidi seguir con el a pesar que sabia que el.me engañaba..

Andrés siguió con su aventura; aveces no llegaba a dormir; llegaba oliendo al perfume barato de esa zorra y se quedaban conversando toda la madrugada en mi cara y si yo protestaba me golpeaba hasta dejarme inconsciente, su costumbre ya era golpearme y mi cuerpo no resistía tenia que estar Siempre cubierta no recibía visitas no podía salir ; me sentía secuestrada en un país donde no conocía a nadie mas q a mi mejor amiga ... Ella logro contactarse con mi familia y pedir dinero para regresarme a mi país..

Cuando por fin tuve el dinero aliste a mis maletas mis 3 hijos mi pasaporte y salí .. Estaba llegando al bus cuando de pronto por atras alguien de los cabellos y me dijo : A donde vas maldita ? Pensabas abandonarme ? Tu eres mía eres de mi propiedad , mis hijos lloraban al ver que su padre me arrastraba hacia la casa y una vez en ella me golpeo sin piedad me corto el cabello y me dijo para que no salgas maldita ni nadie pueda conocerte seguro que te ibas a ir con otro ? Primero muerta te vas !

Las heridas que el me causo requerían de visitas medicas ya que me azoto con una correa y las puntas había formado heridas que no cerraban fui constantemente al medico y le mentía le decía mil cosas tratando de cubrir a mi marido por temor a que mas me pudiera hacer...

Fue así como el doctor que me atendia un hombre guapo y joven de aproximadamente 35 años me trato con dulzura y cuidaba de mi .. Me enamore de el o eso creo nunca había recibido tanto amor y atenciones pero en silencio y sentía que el de mi pero me mantuve reservada hasta que ya concluyendo mi penúltima cita el me lo dijo: Celi (ese era ni nombre por cierto) perdoname que te diga esto pero deja de mentirme he visto cientos de casos y se que el te hace todo esto! Dejalo Celi he llegado a conocerte en este tiempo y siento cosas por ti perdon que te lo diga Celi eres una mujer hermosa en todos los sentidos …

No se que me paso en ese momento que me fui del hospital y ya no quise asistir mas ...
No dejaba de pensar en el doctor pero también en mi esposo yo nunca le había sido infiel y no lo haría así q reprimir ese sentimiento!

Llegue a casa antes de la hora había dejado encargado a mi hijos en una cuna pero escuche mucha bulla gemidos quejidos y era mi marido en mi cama con mi mejor amiga la muy zorra que me había contado que lo vio con otra la muy perra que me decía que mi marido me engañaba era con ella o con ella también no se confundida y alterada por todo cogí el arma el revolver que mi esposo mismo nos dio para protegernos cuando el trabajaba ,vivíamos en un lugar desolado por eso casi nunca nadie escuchabescuchaba cuando el maldito me golpeaba así q nadie escucharía si mataba a esas malditas ratas...

Primero fue ella , yo quería que el la viera muerta antes de morir y eso hice las dos ratas voltearon a mirarme la muy desgraciada intento cubrir su desnudez con la sabana de mis hijos .. Le dije: Así que mi marido me engaña con otra no zorra? Mala amiga desgraciada fingiste ayudarme y tu fuiste la q le dijo a mi marido q yo me iba aquella vez .. No quería matarla rápido así que le dispare las piernas mientras ella se retorcía de dolor mi marido quiso defenderla y le dispare en los brazos y el estomago el se retorcía delante de mi pidiéndome que prfavor parara pero no podía si ya había comenzado debía de terminar esto y si iría a la cárcel por estos malditos debía de ser una muerte memorable...

Así que los deje sufrir un rato luego traje gasolina les eche mientras pedian por su vida Prendí un fósforo y adiós a esos malditos traidores... Me gozaba viendo como morían esos cerdos y me lo único que hice en el momento fue llamar al doctor y contarle pensé en entregarme pero el me dijo que no.. Que el me ayudaría eso hizo el era un experto en ver cadaveres los metimos en bolsas y lo llevamos a la morgue ..

Hace unos días había habido un incendio por ahí y habían cuerpos sin reconocer en la morgue en los que si estaban reconocidos el los incluyo les cambio los nombres y fin .. Nunca nadie supo como murieron esos malditos hasta ahora todos piensan que el me abandono nadie lo busco sabían que el maldito andaba con otra, el doctor y yo somos buenos amantes yo lo amo y el a mi nunca me ha golpeado y ama a mis 3 hijos no se cuanto dure esta felicidad pero pude concretar gracias a el mi macabra y dulce venganza...

El Espantoso Crimen de La Dalia Negra


Elizabeth Short, mejor conocida como la Dalia Negra, fue una mujer estadounidense, víctima de un horrible y muy publicitado asesinato. Fue encontrada severamente mutilada y su cuerpo descuartizado, el 15 de enero de 1947 en Leimert Park (Los Ángeles, California). El asesinato, que sigue sin resolverse, ha sido fuente de especulación generalizada, así como origen de varios libros y adaptaciones de películas.

¿Quién era la Dalia Negra?

Elizabeth Short nació en Hyde Park, Boston, Massachusetts el 29 de julio de 1924. Fue educada en Medford, por su madre, Phoebe Mae Sawyer, después de que su padre, Cleo Short, las abandonara a ella y a sus cuatro hermanas, en octubre de 1930.

Aquejada de asma, pasó sus veranos en Medford e inviernos en Florida. A la edad de 19, fue a Vallejo, California, a vivir con su padre. Los dos se trasladaron a Los Ángeles a principios de 1943, pero después de una discusión, ella se fue, consiguiendo un puesto de trabajo en uno de los posteriores intercambios en el campamento Cooke (actualmente Base Vandenberg de la Fuerza Aérea), cerca de Lompoc.

Se trasladó a Santa Bárbara, donde fue detenida el 23 de septiembre de 1943, por beber siendo menor de edad y fue devuelta a Medford por las autoridades juveniles. A los pocos años siguientes, residió en distintas ciudades de Florida, con ocasionales viajes de regreso a Massachusetts, donde obtenía dinero, la mayoría de las veces, trabajando como camarera.

En Florida, conoció al principal Matthew M. Gordon Jr., quien era parte de la 2ª Comandancia aérea y capacitación para el despliegue en el CBI (China – Birmania – India) teatro de operaciones. Short le dijo a algunos amigos que Gordon escribió una carta desde la India proponiéndole matrimonio mientras se recuperaba de un accidente aéreo que sufrió cuando trataba de rescatar un piloto derribado. Ella aceptó su propuesta, pero Gordon Jr. murió en un accidente el 10 de agosto de 1945, antes de que pudiera regresar a los EE.UU. Más tarde se dijo que ellos se casaron y tuvieron un hijo que murió. Aunque los amigos de Gordon confirmaron que existía una relación entre él y Short, posteriormente, su familia negó cualquier relación con ella después del asesinato.

Regresó al sur de California, en julio de 1946 para encontrarse con un viejo novio que conoció en Florida durante la guerra, el Teniente Gordon Fickling, que estaba viviendo en Long Beach. A los seis meses antes de su muerte, residió en el sur de California, principalmente en el área de Los Ángeles. Durante este tiempo, vivió en varios hoteles, edificios de apartamentos, casas de alojamiento, y casas privadas, nunca quedándose en cualquier lugar por más de un par de semanas.
El crimen

El cuerpo de Elizabeth Short fue encontrado en el distrito de Leimert Park de Los Ángeles el 15 de enero de 1947. Sus restos habían sido dejados en un terreno baldío al lado oeste del sur de Norton Avenue entre la calle Coliseum y la calle West 39th. El cuerpo fue descubierto por una residente local llamada Betty Bersinger, que estaba caminando con su hija de tres años.

Su cuerpo severamente mutilado había sido cortado en la cintura y drenado de sangre, y su rostro estaba cortado desde la comisura de los labios hacia las orejas, llamada la Sonrisa de Glasgow. El cuerpo había sido lavado y limpiado y la habían colocado con sus manos sobre su cabeza y sus codos doblados en ángulo recto. Le fueron arrancados el bazo, el corazón y los intestinos.

La autopsia indicó que Short medía 1.65 metros, pesaba 52 kilogramos y tenía ojos azules, cabello marrón y dientes cariados. Había marcas en sus tobillos y muñecas hechos por una cuerda. Existían evidencias de que había sido obligada a comer excremento.

Aunque el cráneo no estaba fracturado, Short tenía moretones en la parte frontal y derecha de su cuero cabelludo con una pequeña cantidad de sangre en el espacio subaracnoideo en el lado derecho, consistentes a los golpes en la cabeza. La causa de la muerte fue la pérdida de sangre de las laceraciones del rostro combinado con el shock de una conmoción cerebral.

El 23 de enero de 1947, el asesino llamó al editor del periódico Los Angeles Examiner, expresando su preocupación porque no estaban siguiendo de cerca la noticia del asesinato. Entonces ofreció enviar elementos pertenecientes a Short al editor. Al día siguiente llegó un paquete al periódico que contenía el certificado de nacimiento de Short, tarjetas, fotografías, nombres escritos en pedazos de papel y una libreta de direcciones con el nombre Mark Hansen en la tapa. Hansen, la última persona conocida que vio a Short con vida (el 9 de enero) se convirtió en el primer sospechoso.

El asesino luego escribió más cartas al periódico, llamándose a sí mismo «el Vengador de Black Dahlia».

El 25 de enero, una bolsa y un zapato de Short fueron encontrados en un cubo de basura a corta distancia de Norton Avenue. Debido a la notoriedad del caso, más de 50 hombres y mujeres confesaron el asesinato y la policía se saturó con información cada vez que un periódico anunciaba el caso o un lanzamiento de libro o película. El sargento St. John, un detective que trabajó en el caso hasta su jubilación dijo: «Es asombroso cómo muchas personas señalan a un pariente como el asesino.»

Gerry Ramlow, un reportero de Los Angeles Daily News dijo, «Si el asesinato nunca se resolvió se debió a los reporteros… Estaban en él, pisoteando pruebas, reteniendo información». A la policía le llevó tiempo tomar control total de la investigación, y los reporteros recorrían libremente las oficinas de departamentos, se sentaban en sus escritorios, y respondían los teléfonos. Mucha información del público no fue pasada a la policía, ya que los periodistas se apresuraban a obtener las «primicias.»

Los periódicos de William Randolph Hearst, Los Angeles Herald-Express y Los Angeles Herald-Examiner frivolizaron el caso: el traje negro a medida en el que Short se vio por última vez se transformó en «una falda apretada y una blusa escarpada» y Elizabeth Short se convirtió en «Black Dahlia», una «aventurera que merodeaba Hollywood Boulevard». Con el tiempo, la cobertura de los medios de comunicación se volvió más extravagante, con demandas en su estilo de vida que la «hizo una víctima de su estilo de vida», cuando de hecho aquellos que la conocían informaron que Short no fumaba, bebía o jugaba.

Short fue enterrada en el Cementerio Mountain View en Oakland, California. Después de que sus otras hermanas crecieron y se casaron, la madre de Short se mudó a Oakland para estar cerca de la tumba de su hija. Phoebe Short finalmente regresó a la Costa Este en la década de 1970 y vivió hasta la edad de 90 años.

Según informes de prensa poco después del asesinato, Short recibió el apodo de «Black Dahlia» o «Dalia Negra», en Long Beach en el verano de 1946, como una referencia en ese momento de la película The Blue Dahlia. Sin embargo, los investigadores del condado de Los Ángeles dijeron que el apodo fue inventado por los reporteros de periódicos que cubrían el asesinato. En cualquier caso, a Short no se la conoció como la «Dalia Negra» en vida.

Hasta la fecha, el asesinato de la Dalia Negra continúa sin resolverse.

Anuncio De Muerte !!


Jennifer Lynn Springman era una adolescente de 14 años, nacida en Illinois, Estados Unidos. Era una joven común y corriente, hija única y como tal, muy cercana a sus padres.

Sus amigas y amigos la describían como una joven nerviosa y algo sugestionable, pero al mismo tiempo muy inteligente y consciente.

Una noche de 1972, Jennifer y sus amigas se juntaron en casa de una de ellas; con el fin de, por una vez, jugar a la Ouija. La idea era hacer una pregunta cada una y ver si funcionaba o era todo una farsa.
Hicieron un círculo alrededor de la tabla y empezaron con las palabras de iniciación. Invitaron a jugar a cualquier espíritu que estuviera presente, y lo lograron. Al hacer contacto, una por una fueron haciendo las preguntas que habían estado pensando durante la semana.

Pero al llegar el turno de Jennifer, quien estaba incrédula, preguntó la edad a la que moriría. Fue entonces cuando el oráculo de la Ouija se movió frenéticamente. Poco a poco fue deletreando el número 18 y luego “asesinada”, “estrangulada”. Jennifer, quedo pálida. Y en ese mismo momento, aterrada.

Su amiga cuenta que Jennifer empezó a temblar tanto que tuvieron que dejar de jugar. Y el suceso fue tan fuerte que cuando Jennifer llegó a su casa, se lo contó a su familia.

Sus padres le prohibieron volver a jugar y ella, con el susto que tenía, tampoco pretendía hacerlo. Pasó el tiempo, ella y sus amigas se olvidaron completamente del suceso.

Tiempo después, Jennifer estaría realizando los preparativos para su próxima fiesta de cumpleaños. Era octubre de 1976 y cumpliría 18 años.

Su madre cuenta que ella sí recordaba lo sucedido a su hija con la Ouija, y recordaba lo que le contó acerca de su muerte. No obstante, prefería pensar que era una tontería, que incluso bromeaban al respecto. Y como todo hecho superado, ya no lo veían como algo atemorizante o amenaza alguna.
Esa tarde, Jennifer salió de casa para reunirse con otros amigos en una cafetería, pero no volvió. Ni siquiera había llegado con sus amigos.

Su familia, muy preocupada, comenzó una búsqueda por toda la ciudad sin éxito. Dos días más tarde encontraron su cadáver dentro de una bolsa de basura, a orillas de un río.

Pronto llegó la policía y su familia en un estado de shock, no podía creer lo sucedido. Pero esto, no sería todo. Su sorpresa sería aún mayor al hablar con los investigadores del caso.

Luego de los informes forenses, determinaron que Jennifer había sido estrangulada hasta morir. Aún hoy se desconoce la identidad de su asesino.

Tal como lo predijo la Ouija, Jennifer Lynn Springman había muerto asesinada, estrangulada y pronta a cumplir 18 años!

martes, 7 de julio de 2020

De Nada Sirve Rezar


Lamento ser yo quien se los Informe, pero si bien creo con fervor en Dios jamás le rezo, ¿quieren saber realmente por qué? simple:
"No nos oye"

Sólo escucha a pocos y te contaré, si te atreves a conocer la historia más triste jamás escrita, que una vez me topé con dos de ellos al mismo tiempo.

Nací en las afueras de Mulpest hace 22 años, me llamaron Lucila, mis padres eran mendigos de profesión, dar lástima era su negocio y una hija sana no funcionaba para ellos.

Lo primero que mi papá hizo fue atarme las piernas con un grueso alambre para que nunca se desarrollen, cuando comencé a arrastrame rápido para esquivar sus golpes me llenó de agujeros la cara usando ácido, tres años después, mientras mendigaba con mamá dando pena a todo aquel que pasaba, una mujer dijo que en otro barrio había una niña aún mas enferma, eso empeoró todo.

Recuerdo que mi mamá le reclamaba a mi padre que yo no servía, no estaba bien preparada, necesitaba que mi cara se viera aún más trágica, así que sin más, y con una vieja cuchilla al rojo vivo me derritió un ojo y mamá afeitó mi cabeza con una navaja tan desafilada que parte del cuero cabelludo quedó allí.

Gritar no servía de nada, así que rezaba, cada día mendigando, cada sesión de tortura, sólo rezaba, mis padres me habían enseñado unas oraciones para "agradecer" a los donantes que arrojaban una moneda.

No podía caminar, sólo me arrastraba, ¿a dónde podía huir? ¿quién me iba a querer?, ni siquiera el joven y solidario Dr Journet podía acercarse, mis tutores me escondían cada vez que el voluntarioso muchacho curaba a los mendigos, si hasta me tiraban piedras los otros chicos.

Me refugié en Dios y siempre recé, pero fue en vano.

¡Tan destrozada estaba mi alma luego de años de brutales palizas durante el día, torturas por la noche y el rechazo del mundo entero! ¿Donde estás Dios? ¿donde estás? Escúchame por favor, pero nada, a la mañana todo era peor.

El viejo callejón de mendigos de Mulpest estaba lleno de desgraciados, pero nadie como yo, las bestias de mis padres nunca estaban felices, a veces me rompían los dedos sólo por diversión y debía arrastrarme igual, salir del callejón hasta la calle principal y mendigar entre los ricos, jamás se detenían, todos arrojaban sus monedas al suelo, pero un día de invierno cuando ya había cumplido 17 años algo diferente pasó.

Un hombre ciego y bien vestido se detuvo frente a mí, caminó un poco mientras me arrastraba, como acompañándome, un instante después había seguido su camino.

Por la tarde, el hombre ciego volvió, no estaba solo, ahora eran cuatro todos con los ojos blancos, escuché cosas que no comprendía y me asusté. "no me parece que debamos molestarlo, podría traer desgracias peores" decían unos, "desde que se encadena está mas contenido y todos sentimos lo mismo" dijo otro y algunos asintieron "será buena para cuidarlo" agregó el último. Me alejé arrastrándome al callejón.

-Espera mujer-, me indicó uno ¿acaso podían verme? - volveremos en cuatro días, pase lo que pase, ese día no puedes abandonar el callejón, prometo que ahí estaremos.

Ninguna esperanza se albergó en mi alma, no confiaba en nadie, pero ¿cómo esos ciegos sabían que estaba ahí? ¿por qué iban a ayudarme?

Mi padre y mi madre estaban planeando secuestrar un bebé y yo sólo rezaba para que nadie caiga en sus garras, pero Dios no escucha, no a mí. Al cuarto día me habían golpeado tanto que los ciegos no pasaron por mi mente y casi abandono el callejón para mi ronda habitual, cuando mamá y papá volvieron con un niño hermoso que no paraba de llorar, lo llevaron oculto tras las cajas de madera que abundaban en el callejón.

El corazón me dio un sobresalto cuando vi que mi vil padre tenía un machete y pensaba amputarle las piernas al bebito, mi madre le había puesto un pie encima para que el golpe sea mas preciso.

Fui a impedirlo enfrentándolos por primera vez y recibí un golpe tan fuerte que mi mano derecha se desprendió casi por completo, no grité, tampoco recé, mis ojos estaban en ese niñito que lloraba asustado.

El machete de mi padre amenaza a las otras dos mendigas que corrieron a ayudarnos, mi madre les grita también para que se vayan y lo logran, ahora somos sólo nosotros en el callejón.

Los ciegos aparecen en una pequeña camioneta conducida por una mujer, papá los amenaza, uno de ellos me grita. ¡el profeta está aquí! la puerta lateral del vehículo se abre y vi descender de él a un hombre muy fornido, su cuerpo era una mole de músculos, pero su cara aparentaba unos cincuenta años, tenía los dedos llenos de anillos gitanos y una cruz en el pecho, sus manos estaban encadenadas.

Mi padre los amenazó pero a la distancia, retrocediendo cada vez más, el fornido se acercó a mí y lo escuché rezando en silencio "Señor dame las fuerzas, mira a tu protegido, desnudo en este inmundo callejón, escúchalo llorar, sé que lo oyes, como puedes oirme a mí" comprendí que no estaban para ayudarme, habían venido por el bebito, estaba perdida, pero al menos el inocente iba a salvarse.

Algo no está bien, el de los anillos gitanos empieza a despedir calor, reza en susurros "Dios escúchame dame las fuerzas" algo no está bien, el calor me ahoga, nada bien, sus cadenas, las rompe como papel, pone sus brazos cruzados sobre mi cabeza, mi madre saca un cuchillo y junto a mi padre arremeten contra el hombre.

El gigante me ordena - Protege al niño- lo cubro sin aplastarlo con mi cuerpo ensangrentado, levanto mi cara para ver, el hombre susurra "viles serpientes"

Y así, con un solo gesto suave de sus manos, los huesos medios de mis padres obedecieron al hombre y con un crujido espantoso, salieron de los cuerpos de esos dos desgraciados partiéndolos a la mitad, tan poderoso era aquél, que los ladrillos de las paredes del infame callejón se pulverizaron también a la altura de sus brazos.

Ése que llamaban El Profeta caminó hacia la camioneta en silencio, antes de subir dirigió una de sus manos hacia mí y otra vez sentí el calor - Toma al niño y corre- me ordenó. No entendí, las paredes del callejón se empiezan a derrumbar sobre nosotros - ¿eres sorda mujer?, ¡levanta al niño y corre!

Como en un sueño me vi a mi misma flotando sobre piernas insensibles, para caer desmayada con el bebé en brazos a los veinte metros, justo antes del derrumbe.

Desperté en el Hospital General en una camilla cómoda como una nube, a mi lado el bebé está en su cunita y Eliseo Journet, ese hermoso y buen doctor lo está revisando, cuando él me mira veo que baja la vista, de seguro nunca vio un monstruo como yo, se acerca con una sábana en la mano y pienso que va a taparme la cara para no tener que volver a contemplarme.

Me abriga, ¡ese ángel me abriga con la sábana! me pide disculpas por mirarme - Nunca había tenido una paciente como usted, le pido perdón por verla de eso modo- se disculpó gentil y agregó, -Sin dudas eres la mujer mas bella que alguien haya visto jamás.

Me incorporé lentamente, dando cuenta que mi visión era perfecta, saqué la sábana y encontré piernas largas y fuertes, me paré torpemente para caminar al espejo del baño, bajo la piel de porcelana de mi rostro sin marca alguna aún me reconocía.

No di las gracias a Dios, él no me escucha, ya crecerá el niño y podrá hacerlo por mi..!.

El Llanto De Los Bebes


Hace muchos años cuando aún se podía caminar a altas horas de la noche sin temor a ser asaltado o mutilado, venía de una fiesta disfrutando de una fresca y suave brisa de verano, en mi trayecto hacia mi casa recuerdo que pase por el rumbo de el barrio de santiago, para acortar el camino entre por la calle Amado nervo y dirigirme hacia el centro, era muy tarde y el silencio era casi total en aquellas sombrias calles, algunas fachadas de las casas me distraian y rezagaban mi caminar pues me detenía algunos minutos deleitando mis sentidos.

 Al verlas, imaginando quien pudo haber vivido y muerto en esas antiguas casas, me cuestionaba si tal ves fueron casas de citas en épocas pasadas, y asi continúe mi camino hasta llegar a una esquina la cual estaba casi en total tinieblas pues varios focos del alumbrado publico estaban sin funcionar, todo estaba en calma, calma y silencio que fueron interrumpidos de golpe cuando al cruzar hacia la acera de enfrente, el llanto de un bebe pareció surgir bajo mis pies, como si proviniera de las entrañas de la tierra, pegue un brinco y corrí unos pasos, cuando voltee escuche otro chillido y luego otro como si se tratara de varios bebes llorando al mismo tiempo, armandome de valor decidí averiguar de donde venia el llanto, pensando que tal ves alguna mala madre había abandonado a sus niño en alguna caja de cartón o algo asi, cuando estuve cerca de aquel misterioso llanto me di cuenta que venian del piso, me acerque mas y fue entonces que pude darme cuenta que aquel llanto provenia de una vieja alcantarilla , en ese instante sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo, y una sensación que desde niño me avisa y advierte que lo que estoy viendo o escuchando no pertenece a este mundo, sin esperar otra sorpresa salí caminando a toda prisa y sin parar hasta llegar a mi casa.

Pasaron los años y conocí a una persona que vivió toda su vida en ese barrio, y sin saber de mi experiencia, me contó que en épocas pasadas cuando esa zona funciono como zona roja, muchas mujeres de la vida galante al salir embarazadas abortaban de manera clandestina, arrojando sus fetos... a las alcantarillas.

La Promesa Cumplida


El día era hermoso mis hijos habían sido invitados a la fiesta de cumpleaños de un amiguito y estaban ansiosos por ir, sin embargo, yo estaba muy engripada, me dolía la cabeza y mi nariz no dejaba de moquear, les estaba diciendo a mis pequeños que no iríamos al cumpleaños cuando llegó mi esposo del trabajo mis pequeños no perdieron el tiempo y corrieron a suplicarle que los llevará a la fiesta por un rato aunque fuera. Mi esposo sonrió, yo sabía él no se negaría pues eran sus pequeños consentidos, mis hijos viendo su victoria lo abrazaron y corrieron a alistarse a su recamara.

Mi esposo se me acercó y me preguntó: " ¿Cómo sigues?" Él era un gran esposo, el mejor, nos consentía y amaba así como nosotros a él, le contesté que me seguía sintiendo mal y qué lo mejor sería no ir a la fiesta, él me sonrió y dijo: "amor, que te parece si yo los llevo un rato y tú aprovechas para descansar un poco, prometo estar aquí a las 8:00 pm y traerte pastel ¿Qué te parece?" Sonreí mientras él me daba un beso en la frente y le dije: "de acuerdo, pero cuídalos y que no coman muchos dulces". Ayude a mis hijos a terminar de alistarse y los despedí en la puerta de la casa, como la casa de la fiesta estaba cerca mi esposo decidió ir caminando y yo los ví alejarse felices y entusiasmados y mientras me despedían con la mano mi esposo sonriente me dijo: "te traeré tu pastel" solté una carcajada y cerré la puerta.


Me tome unas pastillas antigripales, me preparé un té, me puse una frazada y me acomode en la sala para ver el televisor, al poco rato me quedé totalmente dormida, desperté a las 8:30 pm y me sobresalté al ver que mi esposo aún no llegaba pero no quise alterarme ya que solo eran 30 minutos de retraso, tome el celular y le mandé un mensaje para saber si se estaban divirtiendo pero no hubo respuesta, seguí viendo la televisión mientras esperaba su llegada, pero pasaron los minutos que se convertían lentamente en horas y al ver que eran 10:30 pm llame a la casa del amigo de mis hijos pero nadie me contestó, llame al celular de mi esposo y tampoco hubo respuesta, mandé mil mensajes y nada, cuando el reloj dió las 12:00 AM decidí salir a buscarlos y cuando me dirigía hacia la puerta está se abrió y corrí hacia ahí y con un enorme alivio ví entrar a mi esposo con mis hijos me sentí tan tranquila y aunque también estaba algo molesta corrí y los abrace, mi esposo estaba muy frío pero supuse que era porque no llevaba chaqueta, me sonrió y me entrego un gran plato de pastel mientras decía: "lo siento amor, perdí la noción del tiempo, pero prometí que regresaría y te traería un trozo de pastel" sonreí y fui a guardar el pastel a la cocina. Cuando regrese a la sala ví a mis hijos serios y algo ausentes así que pensé que estaban cansados por la fiesta y ordene que fueran a la cama, ellos obedecieron y fueron a su recamara cuando ya estaban listos, entre a arroparlos, ellos me abrazaron y me besaron diciéndo: "gracias mamita, gracias te amamos" muy conmovida les devolví el abrazo y los bese diciéndoles: "yo también los amo con todo el corazón" sonrieron tranquilos y yo salí de su habitación y me fui a la mía cuando entre mi esposo ya estaba en su lugar acostado, me puse la bata y me fui a acostar a su lado, me tocó la frente y me dijo: ¿Cómo te sientes?" Le dije que mejor y él sonrió y me dijo: "te amo y siempre lo voy hacer" lo bese, me abrazo y nos dormimos.

Me despertaron unos golpes en la puerta al ver el reloj ví que eran las 7:00 AM me gire para levantar a mi esposo pero su lado estaba vacío, así que me levanté, ya que los golpes no cesaban, me cambie la bata y corrí escaleras abajo para abrir la puerta, al abrir me encontré de frente con un oficial de policía que me dijo: "buenos días señora" recuerdo que le dije: "buenos días oficial, ¿Puedo ayudarlo? ¿Algún problema?". Él me miró con compasión y me respondió: " necesito que me acompañe", salí sin hacer ningúna pregunta y al salir sentí un gran frío y un vacío en mi corazón aunque nunca imaginé el porqué, el oficial me llevo a su patrulla arrancó y condujo a un par de calles más adelante, paro y volteando hacia mí me dijo en voz baja y calmada: "señora, necesito que sea muy fuerte en este momento y antes de que baje debo decirle que..." No escuché más baje de la patrulla y corrí a donde estaban unas sábanas blancas que ocultaban unos cuerpos, los destape y casi me desmayo cuando ví la escena más trágica de mi vida, caí al suelo no me sentía dentro de mi cuerpo, bajo esas sábanas estaban los cuerpos sin vida de mis hijos y mi esposo, él cual sostenía un gran plato de pastel totalmente aplastado.

No daba crédito a lo que veía y en mi cabeza repetía una y otra vez que la noche anterior los había visto, mi cabeza murmuraba: "los ví ayer, los ví ayer" volteaba para todos lados queriendo encontrar una explicación pero no había nada, el oficial que fue por mí se acercó lentamente tapo nuevamente los cuerpos y me explicó: "ayer como a las 8:30 pm un joven ebrio que iba manejando a muy alta velocidad se subió a la acera su carro se descontroló, su esposo e hijos no lo vieron venir, y desgraciadamente no pudieron evitarlo paso sobre ellos ocasionando su muerte instantánea" lo escuché como si me hablara desde muy lejos mi cabeza seguía en blanco, me levanté torpemente y salí corriendo hacia mí casa lo más rápido que pude, llegue abrí la puerta apresuradamente fui a la cocina revisé el refrigerador el pastel que mi esposo me dió en la noche no estaba, subí corriendo las escaleras fui al cuarto de mis hijos y estaba completamente vacío todo estaba en su lugar, salí de ahí a prisa esperando verlos con su padre en mi recamara pero al igual que todo lo demás ese cuarto estaba vacío, mis hijos y mi esposo no estaban en esa casa ya, mis ojos se llenaron de lágrimas estaba por salir cuando en la almohada que era de mi esposo note que había una hoja de papel cuando lo tome leí en el "te prometí que volvería y te traería pastel, te amamos". Lloré y seguí llorando mientras abrazaba ese trozo de papel él cumplió su promesa pero ya no estaría a mi lado nunca más.

domingo, 5 de julio de 2020

Mi Hija Tiene Esquizofrenia


Antes de que mi esposo muriera, nuestra hija, Veronica, fue diagnosticada con esquizofrenia infantil. La llevamos a infinidad de especialistas, y casi todos llegaron a la misma conclusión. Su condición era rara, pero ciertamente no era insólita. Estábamos devastados. 

Los doctores sugirieron que no empezáramos a medicarla de inmediato. Tenían la preocupación de que los químicos podrían interferir con el desarrollo de su cerebro. A los cinco años de edad, cuando el desarrollo cerebral apropiado es crítico, no querían arriesgarse. 

Solo iban a prescribirle antipsicóticos si las alucinaciones se tornaban demasiado severas. Paul dijo que nos podría ser útil identificar las alucinaciones en el transcurso del año siguiente, antes de que comenzara la escuela, para que pudiéramos saber qué era lo que debíamos anticipar. 

Se me hizo bastante difícil estar de acuerdo con eso, pues yo había querido que comenzara el kínder enseguida. Veronica había demostrado ser lo suficientemente inteligente y más que capaz, pero al final cedí. Simplemente no quería admitir que Veronica necesitaba atención especial. Debíamos aislar sus alucinaciones de la imaginación normal y diaria que todo niño de su edad tiene. Empezamos a notar unos cuantos casos atípicos. Uno era un perro grande que jugaba con ella mientras se suponía que debía estar durmiendo. El otro era un pez que la seguía de un lado a otro y le hablaba sobre caricaturas. 

Pero el más desconcertante para nosotros era el hombre oscuro sin ojos, nariz u orejas que le decía cuán divertido sería si saliera corriendo hacia afuera y jugara en la calle. En más de una ocasión, Paul me dijo que había perseguido a Veronica después de que ella abrió la puerta mosquitera y se precipitó hacia la calle congestionada. 

Tras la tercera ocasión, Paul se levantó por la madrugada, se reportó como enfermo en su trabajo y pasó el día colocando una cerca. Era verano, y por más que quería mantener a Veronica adentro, sabía que la luz del sol y el aire fresco eran demasiado importantes como para que se los perdiera. Aun así, siempre que Veronica jugaba afuera, se iba en línea recta hacia la cerca y empezaba a llorar cuando no podía saltarla. Recuerdo haber estado sentada con ella -en la grama a un lado de la cerca— mientras sollozaba y hablaba con el pez sobre cómo el hombre oscuro estaba enojado con ella y le había dicho al perro que fuera grosero cuando jugaran. Luego se puso a gritar por un largo tiempo. 

Cuando finalmente logré que me contara lo que estaba sucediendo, lo único que dijo fue que el pez había sido arrollado por un auto y que se había muerto. Hice mi mejor esfuerzo para consolarla, pero fue inútil. Paul y yo tuvimos una plática extensa esa noche. Decidimos que su condición se encontraba lo suficientemente mal como para que requiriera de la medicación que habíamos estado tratando de evitar desesperadamente. 

Después de un viaje al doctor, quien escuchó con atención todas las observaciones que hicimos, se concordó en que su condición era potencialmente severa y le prescribió las drogas. Se nos dijo que la observáramos muy, muy cuidadosamente. 

La medicación podía provocar que las alucinaciones empeoraran antes de que mejoraran. Al tercer día con el experimento de la medicación de Veronica, sus alucinaciones se hicieron violentas. Nunca había visto a nuestra hija tan atemorizada. Durante el transcurso de dos días horrorosos, nos había descrito cómo el pez se había convertido en un monstruo después de su muerte, y ahora hacía que el agua tuviera un sabor fétido; cómo el perro la hería siempre que se encontraba sola; cómo el hombre oscuro sin nariz, orejas u ojos rasguñaba su barriga con tanta fuerza, que había empezado a sangrar. 

En una ocasión que vi por debajo de su camisa, encontré arañazos frescos por todos lados en su barriga. Revisé sus uñas y, efectivamente, podía ver restos de sangre y piel por debajo. Paul y yo no sabíamos qué hacer. El estrés por los episodios de Veronica tensó la relación entre mi esposo y yo. Podía notar que su depresión había resurgido. Aun así, me preocupaba más por mi hija inocente que por mi marido adulto. Los doctores nos pidieron que comenzáramos a ir amainando la medicación de Veronica para ver si las cosas mejoraban en algo. 

No pude notar la diferencia. Veronica siempre estaba asustada y continuaba rasguñándose a sí misma cuando nosotros no estábamos cerca, usualmente después de la hora de dormir. Paul y yo empezamos a intercalar noches en las que dormíamos en la habitación de Veronica para vigilarla. Pero encontraba sangre en sus sábanas, ropa y debajo de sus uñas casi siempre que revisaba. 

Cada una de sus alucinaciones se había vuelto agresiva. El pez la mordía, el perro se recostaba encima de ella para que no pudiera respirar y el hombre oscuro la arañaba. Consideraba seriamente si Veronica necesitaba ser institucionalizada. Paul se disparó en la cabeza un sábado por la mañana mientras Veronica y yo estábamos en la cocina comiendo el desayuno. No me molestaré en detallar la conmoción, el sentimiento de traición y la desesperanza pura que le siguieron. 

Se me dejó sola para cuidar a una hija terriblemente enferma. Un par de semanas después de su funeral, estaba limpiando la casa con Veronica a mi lado, quien mostraba orgullosamente los nuevos guantes de felpa que mi hermana le había comprado con la esperanza de que dejara de lastimarse. 

Hasta entonces, había funcionado bastante bien. Por alguna razón, Veronica se encontraba en uno de sus infrecuentes estados de ánimo positivos mientras escudriñábamos la casa. Estaba empacando cosas pequeñas que le habían pertenecido a Paul. Me dolía demasiado verlas cada día. Veronica me comentaba distraídamente que había estado durmiendo mucho mejor, sin ninguna pesadilla, y que el perro ya no se estaba subiendo en ella y el pez había vuelto a ser amigable y gracioso. Le dije cuán feliz me hacía escuchar eso y llevamos la caja que estaba cargando al cobertizo de Paul.

Pensé en preguntarle si el hombre oscuro con el rostro aterrador aún le estaba pidiendo que se lastimara. Antes de que pudiera hablar, la vi rasguñándose su barriga furiosamente. Gracias a Dios por los guantes de felpa.

Después de probar alrededor de quince de las treinta y tantas llaves que Paul había mantenido en su llavero, finalmente escogí la indicada para el cobertizo.

Abrí la puerta y Veronica corrió hacia adentro para explorar. Ella giró hacia la izquierda, y yo a la derecha, buscando un lugar en donde pudiera poner la caja. Veronica rio por lo bajo y exclamó: «¡Ahora yo estoy encima de ti!». Me di la vuelta para ver a quién le estaba hablando. Arrugado en una esquina, debajo de Verónica, había un disfraz de perro ...