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Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

lunes, 5 de abril de 2021

El Wendigo, el Espíritu de las Tierras Vírgenes

 


Las leyendas y el folklore del continente americano despertaron la curiosidad de escritores, antropólogos y otros estudiosos. Muchos viajeros se adentraron en sus tierras vírgenes para encontrarse con el hechizo de aquellos territorios. Estos explorados recogieron algunas de las historias que contaban los pobladores de ahí entre las que se cuenta la leyenda del Wendigo. Esta historia es la representación de uno de los tabús más antiguo del hombre, el canibalismo.

El Wendigo y el canibalismo.

Según alguna de las historias el Wendigo es un hombre que ha sido castigado por los espíritus a causa de haber caído en el canibalismo. Proviene de la mitología de los algonquinas del noreste de Estados Unidos y Canadá. Se le describe como un ser sobrenatural de naturaleza malévola.

En muchas de las historias se dice que el Wendigo crece a medida que consume la carne humana. De esta forma no es posible que se vea saciado nunca. Ésta es la causa de que se le haya asociado no sólo con el canibalismo sino también con la codicia y la glotonería. Por ello se le dibuja como un ser famélico y demacrado, lo cual recordaría a los muertos vivientes o a los vampiros. Montague Summers describe al vampiro como ser flaco y de horrible rostro. Pero, a diferencia del Wendigo, el vampiro se hincha al chupar la sangre de sus víctimas.

“extremadamente flaco y encorvado, de horrible rostro y ojos en los que relucen el fuego rojo de la perdición. Cuando ha saciado su apetito de cálida sangre humana, su cuerpo parece terriblemente hinchado y saciado, como si fuera una gorda y enorme sanguijuela a punto de reventar.” (Montague Summers, The Vampire: His Kith and Kin)

 Sin embargo, el Wendigo no puede saciarse nunca. Aparece siempre como un ser glotón y a la vez hambriento. Sufriendo de esta forma el castigo por haber comido carne humana. Se cree, por ello, que el propósito de esta historia sería evitar esta práctica y promover la cooperación entre los miembros de las tribus. Aquellos que osaran perseguir sus propios intereses, es decir, dejarse llevar por su propia codicia, o que violaran el tabú del canibalismo sufrirían la maldición del Wendigo.

En 1930 aparece un relato escalofriante en un poblado esquimal al norte de Canadá. De la noche a la mañana todos los habitantes de ese pueblo desaparecieron sin dejar rastro. Joe Labelle, un trapero, encontró el poblado completamente vacío a excepción del cadáver de siete perros esquimales. ¿Cómo podían haber desparecido todos sus habitantes sin llevarse ni sus rifles ni sus perros? Ningún esquimal se marcharía dejando a sus perros de esta forma. La policía montada no encontró muchas pistas sobre lo ocurrido. Lo único que mostraba que allí había vivido gente eran unas bayas en las cabañas. Esto probaba que el poblado había estado habitado, al menos, dos meses antes. Otro dato que heló la sangre de la gente fue que no sólo habían desaparecido los habitantes, las tumbas también estaban abiertas y no había rastro de los cuerpos. En aquella zona se empezó a decir que aquello era obra del Wendigo.

También se cuenta que el primer Wendigo fue un cazador que junto con sus compañeros se perdieron en las profundidades del bosque. Al no encontrar nada que comer recurrió al canibalismo y fue castigado transformándose en un monstruo, el Wendigo. Otras leyendas cuentan que un hombre despechado por su amada, la mató y se comió su corazón como venganza. Como castigo ante tal acto los espíritus le convirtieron en el Wendigo y le maldijeron a no quedar nunca saciado. Esto muestra la fuerza que tiene este tabú en las tierras de los algonquinas. Para ellos es preferible la muerte que esta práctica.

“Sea como fuere, el canibalismo se ha quedado de forma residual en la frontera cultural del hombre y la bestia, como un tabú consistente pero que se puede quebrar en cualquier momento. Como se sabe, no se puede resistir más de tres días sin beber, y algunos días más sin comer, de modo que si extrapolamos esto a una situación límite, no es imposible que el ayunante forzoso contemple la hipótesis caníbal como remedio a los pinchazos de su hambre. Eso siempre ha estado ahí delante, como posibilidad, un último recurso plantado en algún recoveco del cerebro y hasta en el más atávico imaginario de la humanidad.” (Pancorbo, Luís, El banquete humano. Una historia cultural del canibalismo, p. xvi- xvii)

El Wendigo y el espíritu de la naturaleza.

Si bien es cierto que un hombre puede transformarse en esta bestia por otros motivos ajenos al canibalismo. Los mitos y las historias suelen cambiar debido a que se transmiten normalmente por vía oral. Por ello se encuentra algunas historias en las que este personaje mítico no está asociado al canibalismo, sino a la llamada de la naturaleza salvaje. De esta forma el Wendigo sería la representación del hombre primitivo que duerme dentro del hombre civilizado, de aquel que se ajustado a las normas y tabúes de la sociedad.

Éste es el papel que parece jugar en el relato de Blackwood titulado El Wendigo o en la obra Lovecraft, en la que el Wendigo es uno de los dioses primordiales y recibe el nombre de Ithaqua, “el que camino en el viento”. En ambos casos es un símbolo de la naturaleza primordial.

 En la historia de Blackwodd un grupo de cazadores se topa con este ser, que apenas es descrito y que encarna la naturaleza indómita, las potencias que ha sobrevivido al proceso de civilización. El Wendigo elige a uno de estos cazadores, al que ya se sentía tentado por aquellos espacios lejos de las ciudades, por las soledades de la naturaleza virgen de Canadá, y le llama por su nombre. Una vez oída esta llamada no hay forma de librarse de ella.

“Es concebible que tales potencias o seres hayan sobrevivido desde una época infinitamente remota en que la conciencia se manifestaba quizá a través de cuerpos y formas que ya hace tiempo se retiraron ante la marea de la ascendiente humanidad, formas de las que sólo la poesía y la leyenda ha conservado un fugaz recuerdo bajo el nombre de dioses, monstruos, seres míticos de toda clase y especie.” (Blackwood, Algernon)

El mítico ser no es más que bosquejo, un esbozo que se entrevé en las sombras sin dejar verse. Blackwood sabe que aquello que escapa a la descripción, al lenguaje produce mayor terror. En muchas leyendas de la zona de los Lagos de Norteamérica el wendigo apenas es una sombra que se mueve por el bosque sin que se sepa realmente que aspecto tiene. Esta falta de descripción del Wendigo, tanto en las leyendas originales como en la historia de Blackwood, se da también en otros monstruos y seres míticos. En la novela de Drácula de Bram Stoker el vampiro no parece apenas en la mayor parte de la historia. Se le persigue por Londres sin que se le vea hasta al final. Por ello ambos personajes se les ha asociado con el inconsciente del hombre, con el yo primitivo dormido en nuestro interior, es decir, con la parte instintiva del ser humano.

El wendigo como nuestro yo instinto se esconde cuando hay luz, cuando la lógica es posible. Sin embargo, cuando se entra en su dominio ya no hay escapatoria. Es la personificación de la llamada de la selva, el encuentro con esa parte oscura del bosque o de nuestra propia alma. No sin razón han comparado los psicoanalistas el bosque como un estado del psiquismo, con lo que Jung llamaba la sombra.

“Desde tiempos inmemoriales, el bosque casi impenetrable en el que nos perdemos ha simbolizado el mundo tenebroso, oculto y casi impenetrable de nuestro inconsciente.” (Bettelheim, Bruno, Psicoanálisis de los cuentos de hadas, p. 133).

En la historia la voz del Wendigo, a pesar de llamar por el propio nombre, suena como los sonidos del bosque, del agua o de los animales que en él habitan. Es un resurgir de la naturaleza dormida en lo profundo del alma humana, el resurgir del instinto frente a la civilización. En la historia de Blackwood el pobre cazador elegido por la bestia oye su llamada en la noche, mientras descansan en la tienda, y se acaba su paz. Irremediablemente se ve atraído por lo profundo del bosque. El otro joven que descansa a su lado nota la presencia de algo en la puerta de la tienda y ve a su compañero temblando de miedo antes de salir corriendo al interior de las tierras vírgenes. Corre hacia su propia destrucción conducido por ese ser mágico.

Sea el Wendigo la representación de nuestro yo primitivo, de nuestra parte instintiva o sea la maldición por la ruptura de un tabú social en ambos casos es un vestigio de un tiempo anterior que aún laten en el fondo de nuestra alma. No por casualidad la ruptura con los tabúes nos lleva a esos tiempos instintivos, a esa prehistoria del hombre, que, según el psicoanálisis, aflora todavía en los mitos, leyendas y sueños del hombre civilizado.

Fuente: http://www.detectivesdelahistoria.es/

Lobishomes y Loberos

 


Las leyendas en las que aparece un hombre- lobo o simplemente un lobo están muy extendidas en el folclore español. En este artículo se va mostrar alguna de los relatos que encarnan estos personajes símbolos de la naturaleza dual, la humana y la animal. Normalmente en sociedades agrícolas y ganaderas el lobo ha sido identificado con el mal y con la muerte. Por ello ha sido perseguido en toda Europa hasta el punto de que muchos lugares como en Inglaterra se ha extinguido. El lobo ha simbolizado también la pasión desenfrenada y la gula. Éste es el motivo por el cual muchos cuentos populares, como el de Caperucita roja, se muestre al lobo como el malo. Lo mismo se va a ver en las leyendas gallegas y astures.

Lobishome, la licantropía en Galicia.

Los lobishome es el nombre que reciben los hombres- lobos en las tierras gallegas. Se narra en las viejas historias que hay varias causas por las que un hombre puede llevar consigo la maldición del lobo. Una de ellas era por haber sido maldecido por sus padres o haber violado la abstinencia en el tiempo de cuaresma.

Hay, por ejemplo, una leyenda que proviene de Doiras, en la zona de Lugo, que narra la historia de un Lobishome por la maldición de un padre a su hijo. Cuenta el relato que el hijo quería ir de romería a la fiesta de Pedrafita, pero el padre se quejaba y le recriminaba que se fuera de juerga cuando había que trabajar. Ya cansado el padre de discutir con su hijo le dijo: “¡Pues vete a la fiesta, y ojalá andes detrás de las lobas como andas detrás de las mozas!” A los pocos días el hijo desapareció sin que nadie supiera lo que le había ocurrido. En esas mismas fechas empezó a rondar por los alrededores del pueblo un lobo de gran tamaño, que atacaba el ganado y no temía al hombre.

El padre recordó la maldición que le había echado a su hijo en medio de la discusión y se fue a ver una mujeruca vieja, que era meiga. La mujer le contó que, a pesar de la maldición, su hijo podía aún recuperar el aspecto humano. Para ello debía hacerle una herida sin que le causará excesivo daño. De esta forma el padre salió al bosque la noche siguiente armado con su cuchillo y llevando consigo un cordero, al que ató al pie de un tojal. Al poco tiempo el lobo se acercó y atacó al animal. El padre salió del escondite, donde se había ocultado, e hirió al lobo con la punta del cuchillo en el lomo. El canino se volvió gruñendo, pero el padre le abrazó llamandolo por su nombre. Entonces el pellejo del lobo empezó a abrirse por la herida infligida hasta que el hijo se desprendió de ella como si se tratara de un abrigo.

Otras leyendas narran que la maldición se debe a haber roto el ayudo de cuaresma o haber comido carne en el Viernes santo. Sin embargo, hay otra causa de la licantropía, que está muy extendida por las tierras del norte de España. Dicen los cuentos que el séptimo hijo de una familia de todo varones puede ser un lobishome o un saludador. En el caso de que sea un familia de todo mujeres la séptima hija sería una bruxa.

Según la leyenda al llegar la noche el lobishome sale al campo, donde se desnuda debajo de un roble y se convierte en lobo. Debe correr por siete aldeas (una por cada hermano) con este aspecto para romper la maldición. En cada pueblo se desprende de una de las siete pieles aullando amargamente. Otra forma de librase de la marca del lobo es que el niño sea bautizado con el nombre de Antonio o de Benito y apadrinado por uno de sus hermanos mayores. Esta costumbre fue exportada a América del sur por lo portugueses y españoles.

Los saludadores son, al contrario que los hombres- lobo, personas que pueden curar a otras, sobre todo de la rabia. Esta gente tenía, incluso antes de nacer, poderes sobrenaturales. Se les reconocía porque nacían también siendo el séptimo hijo de todos varones, pero con una marca en el paladar o debajo de la lengua de una cruz o una rueda. Una leyenda gallega cuenta que a un hombre que iba de camino le mordió un mastín rabioso. Pasados tres o cuatro días se le acercó en una iglesia un labrador que le dijo que era saludador y que le iba a curar. Le llevó a su casa y en presencia de sus vecinos le golpeó por tres veces en la nariz hasta hacerle sangrar. En las gotas de sangre, que se recogieron en un plato se vio un gusano vivo bullendo, que era el portador del mal.

Los loberos o encantadores de lobos.

Otra leyenda muy extendida por las tierras de Hispania es la de los loberos o loberas. Estas personas no tienen la capacidad de transformarse, sino que son considerados brujos capaces de controlar a los animales salvajes. Sería semejantes a los personajes de los warg de los populares libros de Juego de Tronos y que el escritor ha sacado del folclore.

En algunos casos eran gente que perseguían a los lobos adultos y los mataban para hacerse con sus crías, a las que exhibían en las fieras de los pueblos. En otras ocasiones eran brujos o meigas que conocían el arte para mantener a estos animales bajo su control. Estos últimos eran sospechosos de haber hecho un pacto con el diablo.

Entre las historias de loberos se cuenta la de Ana María García, que llegó a ser juzgada por la Inquisición. Ana María García nació en Posada de Llanes en Asturias en 1623. La comunidad donde vivió estaba en medio de frondosos bosques y algo aislada de las ciudades y del contacto exterior. Sus padres se ganaban la vida gracias a la agricultura y a la ganadería, lo que no les proporcionaba mucho dinero. Ana María era la menor de sus hermanos. Al morir sus padres pasó de unos parientes a otros sin que nadie quisiera hacerse cargo de ella. Al cumplirlos catorce un primo suyo la dejó embarazada.

Si se tratara de un caso hoy día lo que se diría es que la niña sufrió el desamparo y el maltrato de sus familiares. Como fuera Ana María se acostumbró a andar ella sola por los bosques cuidando el ganado de la familia. La niña se encontraba más a gusto en esos paramos salvajes, donde conocía todos los caminos y las plantas. Se cree que fue allí donde se puso en contacto con los lobos. Según la historia la seguían siempre siete lobos de distintos colores que la obedecían en todo.

Al haber tenido un hijo siendo soltera la marginación fue aún mayor. Esto la llevó a trabar amistad con Catalina González, una vieja bruja. Se supone que fue Catalina quien le enseño las artes brujeriles, el trato con el demonio y con los lobos. Según se relata en el proceso había que invocar a los lobos trazando un círculo en el suelo dando luego dos vueltas a su alrededor y pasando a continuación dentro, donde se lanzaba el conjuro y se silbaba. Tras este hechizo aparecían los siete lobos- demonios dispuestos a servirles.

Al morir Catalina, la joven se quedó sin nadie, ya que sus familiares se habían desentendido de ella. Dejó a su hijo al cuidado de su padre y abandonó la comarca en compañía de sus lobos. Vivía en el campo y en los bosques, aunque de vez en cuando se acercaba a un poblado a pedir comida o albergue. Si la ayuda le era negada mandaba a sus sietes lobos contra esa población, que atacaban al ganado.

En esta época entabló la Lobera amistad con dos pastores que se dedicaban a la trashumancia por Asturias y León. Se quedó con ellos tres años teniendo relación con ambos. Fue un tiempo bueno para ella, ya que tuvo con esos dos pastores lo más parecido a una familia que había conocido. La joven era guapa y sus fieles animales le daban un toque de misterio. En esos tres años los lobos le ayudaron y protegieron. Sin embargo, no fue denunciada ni tuvo ningún contratiempo hasta que, dejando a los pastores, se dirigió hacia La Mancha.

Llegó hasta Toledo donde se unió con otro pastor que regentaba las tierras de don Gabriel Nuño de Guzmán, un terrateniente de la zona. Ana María llamó la atención de doña María de Cerro, esposa del propietario. Se rumoreaba que, aparte de su vida libidinosa, realizaba cultos paganos como demostraban sus siete lobos. Doña María de Cerro la interrogó. Ante esto la Lobera decidió huir de nuevo hacia Asturias, pero fue detenida por la Inquisición.

A finales de mayo de 1648 se abrió el proceso contra Ana María García. La condena fue suave si se la compara con otros juicios acaecidos en Europa. Se la obligó a permanecer cuatro meses recluida en una casa para que recibiera la educación religiosa adecuada. Se creyó que había su aislamiento e ignorancia lo que le había llevado a convertirse en bruja y lobera. Se trató más como una persona loca que como una bruja. De todas formas el encierro debió de ser dudo para la Lobera, ya que había pasado toda su vida caminando por los bosques en total libertad.

La joven mantuvo una aptitud humilde y asustada ante el Tribunal, lo que la libro de sufrir tortura y una condena más estricta. Después de cumplir la pena encierro sin queja por su parte, se cree que regreso a sus bosques de Asturias. Los últimos datos de su vida son escasos, pero lo más posible es que prefiriera poner tierra de por medio y volver a lugares más familiares.

Estos son algunos de los mitos e historias respectos a Lobishomes y Loberos en España. Y, aunque el lobo solía ser considerado en toda Europa como un mal, también ha tenido un halo de misterio. Su simbolismo es ambiguo, vinculado, por un lado, a la muerte y a la valentía del guerrero desde la mitología celta y, por otro, a la sexualidad y a la libertad. Lo que deja ninguna duda es que se ha convertido en un arquetipo del inconsciente colectivo de los pueblos europeos, representación, quizás, de un lado oscuro, salvaje del hombre.

Fuente: http://www.detectivesdelahistoria.es/

Las Leyendas de Mouros

 


En las tierras del norte de España, sobre todo en Galicia, existen una serie de cuentos sobre tesoros escondidos y personajes con poderes sobrenaturales, los mouros o mouras. El término no se refiere, como puede parecer a simple vista, a los musulmanes que habitaron en la peninsular durante un tiempo, sino a seres mágicos que viven debajo de los castros o en ciertos lugares señalados.

En realidad los mouros se identifican con unos personajes extendidos por toda Europa y que reciben distintos nombres. En algunos lugares son llamados elfos, hadas, lutins o genios, como ocurre en Escocia, Gales e Irlanda y también en la Bretaña francés. La descripción de los mouras como mujeres de gran belleza, piel blanca y pelo rubio, señalan su parentesco con los elfos. Son personajes con poderes mágicos anteriores al cristianismo. De ahí que en España se le asimilara con lo otro, lo foráneo.

Pero también se le reconocía una dignidad que le separaba de la gente del pueblo, trasladando de esta forma la jerarquía social de las regiones rurales a las leyendas. En la Galicia rural existían básicamente dos clases sociales, los labriegos y ganaderos, y los señores. Estos últimos no trabajaban con sus propias manos la tierra y poseían riquezas, en ganados o en joyas. De ahí que los mouros y mouras del folklore van a poseer tesoros escondidos e incluso ganados, como las xanas astures.

Mouros y xanas, elfos y hadas son el vestigio de una cultura anterior al cristianismo, que ha sobrevivido en las zonas rurales. De esa Galicia llena de niebla y de lugares sacados de los cuentos, lugares que parecen retorcer en el tiempo surgen estos personajes míticos que alimentan nuestra imaginación. En este artículo voy a destacar algunas de sus leyendas.

La leyenda de la “Casa de la Moura”.

Había una vez un pobre labriego que se dirigía una mañana a la feria y, al pasar por la “Casa de la Moura” le salió un mouro que le preguntó a dónde iba. El hombre le dijo que iba a la feria a comprar cochinos. El Mouro le encargó entonces comprar dos cerdos de las más gordos y volver con los vendedores allí. Al regresar el labriego con los animales y sus dueños el mouro pagó a ambos, quedándose él uno de los cochinos y el campesino el otro.

El mouro también le pidió que todas las mañanas le trajera una medida de leche, pero que no se lo contará a nadie. El hombre así lo hizo. Todas las mañanas se acercaba allí con la leche, no veía al mouro ni nadie, sólo encontraba una moneda. Al poco tiempo el labriego empezó a tener bastante dinero y su mujer, que nada sabía, andaba preguntándole todo el día de donde venía esa riqueza. Tan pesada se puso su esposa que el hombre terminó por contárselo. A la siguiente mañana cuando el hombre fue con la leche a la “Casa de la Moura” no encontró ninguna moneda, sólo un letrero que decía: “Hablaste. Corneaste.”

Las historias de encantos.

Los relatos de mouros y mouras se mezcla en Galicia con cuentos de encantados y fuentes y lugares mágicos. Normalmente para romper el hechizo que aprisiona a una joven hay que ir la noche de San Juan y luchar contra un monstruo que la custodia, como ocurre en la moza encantada de Teixido, en la Peña del Encanto. Pero las maneras de desencantar cambia dependiendo del cuentillo, como en la historia de la Fuente de Pormás.

Se enteró una mujer en Castilla de las cualidades de la Fuente de Pormás, que según decían, encantaba a las jóvenes. Deseosa esta mujer de deshacerse de sus hijas las mandó allí. Las tres jóvenes fueron y quedaron encantadas sin que nadie lo supiese. Pasado el tiempo la mujer se hizo vieja y empezó a extrañar a sus hijas y a sentirse muy sola. Por ello mandó a un gañán de Arzúa con tres bollos de pan a desencantar a sus hijas. El joven debía llegar a la fuente y arrojar allí los tres bollos diciendo: “Aureíña, aureana, toma este bollito que te manda tu ama.” La vieja le prometió que ganaría un gran tesoro si así obraba.

El gañán guardó los panes en un arcón y se fue a trabajar. Pero su mujer movida por la curiosidad miró por el ojo de la cerradura del arcón. Al amanecer cuando el joven fue a la fuente hizo todo lo que la vieja le había dicho. Cuando arrojó el primer bollo salió de él una joven que huyó corriendo. Cuando tiró el segundo ocurrió lo mismo. Pero al tirar el tercero las aguas empezaron a agitarse y salió una voz de mujer diciendo: “Íbamos a ser felices, pero por culpa de tu mujer se dobló mi encanto. Toma este ceñidor y pónselo a tu mujer.”

El hombre cogió la prenda que le había dado el encanto y regresó a su casa. Pero antes de llegar se detuvo a descansar en un castañar. Colgó el ceñidor de una rama de un castaño y al punto éste empezó a arder no dejando nada del árbol. La moza encantada quedó allí durante mucho tiempo, hasta que hubo una tormenta y la muchacha salió de la fuente en la figura de un fúsil.

Tesoros y riquezas ocultos.

Otra historia que suele estar vinculada a los mouros son los tesoros escondidos en los castros. Según algunos estudiosos esta idea de riquezas y oro oculto en las tierras es un recuerdo de las minas de oro que había en Galicia en la época romana. Sea como fuera, el caso es que hay un sin fin de historias de encantos con tesoros guardados por gigantes o mouros.

Uno de los más populares hace referencia a una gallina de polluelos de oro. En el castro de Lañas, en Arteixo, dicen que mora desde hace muchísimo tiempo una gallina con una nidada toda de oro. La gallina sale de madrugada con sus polluelos. Pero nadie consigue hacerse con ninguno de estos animalillos por el encanto que pesa sobre ellos.

Se dice que la gallina es una mujer, un hada, que sale antes de que ampute el sol en las mañanas de primavera al castro. La joven, que es de gran belleza, se sienta en el Castro a peinarse su cabellera rubia con un peine de oro. Nadie ha podido descubrir donde se esconde. Y se cree que esta custodiada por un gigante, un mouro.

Cuenta la leyenda que una mañana dos niñas estaban cuidando el ganado cerca del castro, cuando vieron aparecer un caballo de color castaño claro, casi dorado, y encima de él un gigante. El caballo era tan grande como un hórreo. Las niñas se asuntaron y corrieron a casa. Su madre se entristeció mucho porque de haberse quedado habrían encontrado el tesoro que guarda el mouro. Les dijo a sus hijas que si volvían a verlo extendieran su pañoleta delante del hombre agarrando una de las puntas y le dijeran: “Dame de tu riqueza y yo te daré de mi pobreza”. Entonces el caballo se habría convertido en oro y sería suyo. Sin embargo, las niñas no volvieron a ver el encanto del castro.

 

Fuente: http://www.detectivesdelahistoria.es/

sábado, 3 de abril de 2021

La Batalla de Roncesvalles

 


En las crónicas medievales hay un lugar marcado para las grandes batallas, como la de Covadonga. Es allí donde se forjan las leyendas de los héroes luchando contra el enemigo, normalmente en inferioridad numérica. También suele común que sean en estos momentos cuando la realidad deje paso al mito. De ahí que se relacione algunas batallas con objetos mágicos, como es el Grial, o con apariciones sobrenaturales, como ocurre con la Virgen en la batalla de Covadonga.

Otro rasgo de las crónicas que relatan las grandes gestas de los héroes medievales es que las cifras están lejos de ser creíbles. Cada bando relata la historia desde su propia perspectiva, dejando de lado la objetividad. No hay que olvidar que la historia la escriben los vencedores. Este tipo de narraciones estaban cargadas de un fuerte contenido ideológico.

También conviene tener en cuenta que los poemas que narran la vida de los caballeros no buscaban lograr un rigor histórico, sino culminar una obra poética. La estética queda por encima de los hechos. La idealización del héroe y de sus aventuras es lo que juega el rol principal.

Para ello el caballero debe tener un enemigo al que enfrentarse, ya sea un ogro como Gretel o un ejército de una nación enemiga y proveniente de otra cultural y otra religión. El Cid, Don Pelayo, el rey Arturo, Beowulf o Roldan, todos luchan contra un enemigo que simboliza el mal, la adversidad que tiene superar el hombre para convertirse en héroe.

La batalla de Roncesvalles.

En España y la zona sur de Europa este enemigo eran los musulmanes, que habían entrado en la península en el año 711. Con la derrota del rey Rodrigo en la batalla de Guadalete, en la que participó también Don Pelayo, la península Ibérica se había convertido en el escenario de estas luchas entre dos culturas, dos religiones. El ansia de expansión, que ha llevado a muchos pueblos a internarse en otros territorios, llevó también a los musulmanes a seguir hacia Francia.

Sin embargo, allí toparon con la resistencia de los pueblos francos. Es en este ambiento donde nace la Canción de Roldan, que narra de forma poética la batalla de Roncesvalles. La fecha más posible de esta contienda es el 15 de agosto de 778 en Valcarlos, en el Pirineo Navarro.

Abd al- Rahman I era el príncipe de la dinastía de los Omeyas que consiguió escapar de la matanza de su familia en Palestina en el año 750. En 756 se proclamó emir independiente de Al- Andalus, pero los gobernadores de las provincias fronterizas no vieron con buenos ojos esto y se opusieron a su mandato. En 774 un ejército bajo el mando del general Thalaba intentó acabar con esta oposición, pero fue derrotado y hecho prisionero cerca de Zaragoza.

Unos años después algunos de los gobernadores opositores a Abd al- Rahman I intentaron firmar una alianza con el rey franco Carlomagno. Como muestra de sus intenciones le entregaron a Thalaba como rehén. Este gesto convenció al rey franco que partió en 778 con su ejército desde Chasseneuil hacia Zaragoza. Estaba previsto que la ciudad se rindiera a los franceses, pero su gobernador, Hussayn- Al- Ansarí, había cambiado de bando, uniéndose a Abd al- Rahman I.

Al ver las puertas de Zaragoza cerradas Carlomagno pensó que Al- Arabí, gobernador de Gerona y Barcelona y uno de los opositores a Al- Rahman, le había traicionado y lo arrestó. Después decidió regresar a Francia por temor de un asedio excesivamente largo. No obstante, antes de llegar a Pamplona los hijos de Al- Arabí lograron rescatar a su padre. Carlomagno viendo esto atacó las murallas de Pamplona para evitar nuevos enfrentamientos.

Los francos siguieron después hacia Roncesvalles por el puerto de Ibañete el 15 de agosto de 778. Entonces la retaguardia del ejército sufrió la arremetida de los vascones, que aprovecharon las zonas altas para lanzarse contra los francos. En esta emboscada murieron muchos de los mejores caballeros del rey Carlomagno entre los que se cuenta Roldan, prefecto de la marca de Bretaña. Los vascos se desvanecieron después la contienda.

De la historia a la leyenda.

Las gestas se escriben a partir de las leyendas que se generan en torno a un personaje, un objeto o una batalla. Son idealizaciones basadas en acontecimientos reales. Las gestas pasan estas idealizaciones a la escritura poética inmortalizando al héroe.

En el caso de la Chanson de Roland el manuscrito más antiguo está en la Universidad de Oxford y consta de 4.002 versos. Se le data entre los años 1130 y 1150. El poema tiene rasgos anglonormados, es decir, está escrito en el francés que se hablaba en Inglaterra después de la conquista de los normandos. Por su importancia se le ha comparado con el Cantar del mío Cid y la leyenda de Beowulf.

La gesta narra cómo el rey Carlomagno había conquistado España en siete años, a excepción de la ciudad de Zaragoza, gobernada por el rey moro Marsil. En realidad el rey franco sólo estuvo en la península tres meses y no llegó a conquistarla. Pero la exageración de los hechos forma parte de las gestas, como puede verse en la Historia de los reyes de Britania, donde se cuenta que Arturo dominó casi toda Europa y puso en jaque al Imperio Romano.

Una embajada musulmana ofreció al rey Carlomagno tesoros y riquezas si accedía a abandonar España y cesar en el asedio. El rey aconsejado por su sobrino, Roldan, escogió a Ganelón, como emisario. Este personaje es totalmente ficticio, no se tiene ningún dato histórico de él, pero en la leyenda juega el rol de traidor. Ganelón, padrastro de Roldan, se enfureció por esta decisión y planeó vengarse del héroe. Para ello convenció a Marsil de que la paz con Carlomagno era imposible si no mataba a Roldan antes.

Marsil y Ganelón mandaron ricos regalos al rey y la promesa del bautizo del musulmán antes de un año. Carlomagno confió en su emisario y marchó hacia Francia. A sugerencia de Ganelón dejó a Roldan en la retaguardia de su ejército con 20.000 caballeros a su mando y 12 pares de Francia. Estos eran los caballeros más valerosos del reino franco, entre los que estaba el conde Oliveros y el arzobisto Turpín.

Mientras tanto Marsil había reunido a 400.000 hombres y esperaba en Roncesvalles para atacar a los franceses. Los musulmanes cayeron sobre los valerosos caballeros. Olivares pidió a Roldan que hicieron sonar el olifante, un instrumento de viento tallado sobre marfil, para avisar de Carlomagno de la emboscada. Pero Roldan lo consideró una cobardía y se negó en un principio a pedir ayuda. No obstante, la dureza de la batalla hizo que el héroe se decidera a soplar el cuerno.

El aviso llegó a Carlomagno que se volvió rápidamente. Sin embargo, cuando llegó al campo pudo ver el desastre, junto a miles de musulmanes yacían muertos sus pares y el propio Roldan. A lo lejos divisó también a los enemigos huyendo hacia Zaragoza. Entonces pidió a Dios que detuviera el sol para poder darles caza. El elemento mágico, que en la leyenda de Covadonga lo jugaba la aparición de la Virgen, se vincula en esta gesta al propio Dios. Aunque la relación con el sol lo vinculara con una divinidad solar, propia de casi todos los pueblos.

Gracias a la intervención divina los francos dieron caza a los musulmanes, que perecieron junto al río Ebro. Sólo Marsil pudo huir hasta Zaragoza, donde los refuerzos, que había solicitado siete años antes, por fin habían llegado capitaneados por Baligán, emir de Babilonia. Reuniendo un nuevo ejército los musulmanes se lanzaron contra Carlomagno y sus hombres. Pero fueron de nuevo derrotados. El rey franco acabó con la vida del emir Baligán en un combate singular y animado por la visión del ángel Gabriel.

Por fin España se vio libre de los musulmanes, Carlomagno regresó a Francia. En Burdeos se depositó el olifante de la batalla y los cuerpos de Roldan, Oliveros y Turpín. Ganelón fue juzgado y condenado a muerte por descuartizamiento. El relato termina con el encargo por parte del ángel Gabriel a Carlomagno de ir a socorrer al rey Vivién en Imphe, en el mar Báltico.

La gesta, aunque contiene datos y personajes históricos, se mueve por el territorio de la leyenda. De ahí las exageraciones y los personajes ficticios. La enemistad entre Roldan y Ganelón o el parentesco entre el héroe y el rey franco son elementos que dan a la historia un aire legendario. Convirtiendo al caballero en todo un héroe.

 

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San Columba y la Cristianización de Escocia

 


En Escocia las leyendas celtas y el cristiano se unen en la figura de un personaje a caballo entre la realidad y la ficción, San Columba. Es una de las primeras figuras históricas de Irlanda y Escocia. Pero las historias que se tienen de él lo vinculan con las tradiciones y el folclore celta.

Columba nació el cinco de diciembre de 521 en Fedilmidh, en Irlanda. Fue nieto de uno de los héroes políticos de esta isla, Niall Noígiallch. Por ello podría haber disputado el trono de Tara. Su madre descendía también de una familia poderosa, vinculada al rey de Leinster Cathoair Mór.

Como muchos otros hijos de nobles Columba fue educado en un monasterio. Y allí permaneció siendo ordenado sacerdote. Se decía de él, cuando aún era joven, que su inteligencia, curiosidad y astucia eran superiores a las de sus compañeros. Solía permanecer en la biblioteca estudiando los textos sagrados. Esto le valió el apodo de “paloma de Iglesia” por esta afición a las Escrituras. También se le conoció como el “zorro” debido a su inteligencia y astucia.

Al crecer Columba se relacionó con varios personajes importantes dentro del ámbito religioso. Entre ellos cabe destacar a un sacerdote llamado Cruithnecin, Finnian de Moville y Finnian de Clonard. También estudio con un bardo cristiano, cuyo nombre fue Cemmán.

Cuando iba a ser ordenado obispo por orden de Finnian de Clonard, se produjo un error y fue consagrado como un mero sacerdote. Columba y los demás consideraron que el error obedecía a la intención divina y juró que nunca ostentaría un cargo mayor que éste. A partir de este momento se dedicó toda su vida a fundar monasterios en Irlanda y Escocia. Se dice que su viaje a Escocia fue un tipo de penitencia por la batalla de Cúl Dreinme.

Cuentan las leyendas que esta contienda se debió a una ofensa de Díarmait Mac Cerbaill, el mayor rey de Tara, a Columba. Díarmat ordenó la ejecución de un joven seguidor del monje. Ante esto Columba reunió a toda su tribu y cargó contra Díarmat, que era a pesar de todo familiar suyo. En la batalla murieron 3000 hombres del rey. Por ello se dice que Molaise de Devenís, amigo de Columba, le impuso como penitencia convertir al cristianismo tantas almas como habían perecido en la contienda.

Los historiadores consideran que esta batalla se debió en realidad a una disputa por el trono de Tara, en la que el monje nada tuvo que ver. Pero como ocurre como muchos personajes históricos sus vidas se han mezclado con leyendas de tal manera que no siempre resulta fácil separar la realidad de la ficción. Y quizás sea más curioso estudiar estas leyendas que al personaje real.

Fuera por este motivo o por otro Columba se embarcó hacia Escocia para evangelizar a los pictos. Atracó en la isla de Iona, también llamada Í o Hii, que, a pesar de su pequeño tamaño, era ya en tiempos del monje considerado un enclave sagrado. Hoy en día sigue siendo considerado un lugar de culto y uno de los sitios de peregrinación de Gran Bretaña.

Columba y sus compañeros desembarcaron allí no sólo por este motivo, sino también porque era un enclave perfecto para comenzar la peregrinación. El puerto recibía comercio del continente y en la isla gobernaba un primo suyo, Conall Mac Comgaill.

Fue en este lugar donde fundó el primer monasterio, que fue el encargado de vigilar las islas vecinas. Se convirtió en un centro de educación y formación de monjes, sacerdotes y estudiosos muy importante. Conviene recordar que fueron los monjes escoceses e irlandeses los que recogieron las leyendas y mitos celtas. Gracias a ellos han llegado a nuestros días muchos elementos de esta cultura. Un ejemplo de esto sería la defensa que hizo Columba cuando los reyes quisieron prohibir a los bardos. Se dice que el santo, que había llamado a Jesús “su santo druida”, habló con tanto fervor en favor de ellos que convenció a toda la asamblea.

La isla de Iona fue un remanso de paz, donde la austeridad de la vida monástica se compaginaba con el estudio. Incluso se dice que los sajones, que buscaban invadir Inglaterra, entraron en ella de forma pacífica.

Los monjes no sólo se dedicaban al rezo y al conocimiento de los textos, sino que eran también misioneros. A partir de Iona Columba y sus seguidores se extendieron por otros territorios dominados por los escotos y los pictos. Aunque no se tienen noticias claras de los viajes del monje. Se habla de fundaciones en las islas de Hinca, Tiree y Skye.

Cuenta una leyenda que cuando Columba se dirigió a visitar al rey picto Brude, éste le cerró por orgullo las puertas de su ciudad. El sacerdote se limitó a hacer la señal de la cruz y luego posó su mano en la entrada. Inmediatamente ésta se abrió empujando a los guardias que la custodiaban. Desde entonces el rey Brude y sus súbditos tuvieron en gran consideración al religioso. Columba realizó varios milagros delante del monarca, que no hicieron otra cosa que aumentar la veneración por él. Entre estas señales se dice que hizo flotar una piedra blanca sobre las aguas.

Otra de las historias más conocidas relacionadas con el santo escocés la que atañe al monstruo del Lago Ness. Se dice que Columba y sus compañeros estaban tratando de cruzar el lago, cuando vieron una comitiva funeraria. La gente les contó que un hombre había sido atacado por el monstruo mientras atravesaba el embalse a nado. A pesar de ello, el sacerdote pidió a uno de sus hombres, Lugne Mocumin, que buscara el bote que habían dejado al otro lado del estaque. Éste se quitó la túnica y se metió en el agua. Pero ya en ella fue embestido por la serpiente. Todos los presentes quedaron aterrorizados al ver al animal salir con las fauces abiertas, pero Columba mantuvo la calma. Hizo la señal de la cruz y dijo: “No iras más lejos, no atacarás a nadie; retrocede rápidamente”. De inmediato el monstruo obedeció como si unas cadenas tiraran de él. La comitiva ante tan poder se convirtió al cristianismo.

La leyenda del monstruo del Lago Ness se enmarca en una serie de historia en las que el héroe, religioso o no, se enfrenta a una serpiente o dragón. San Jorge, san Columba o Beowulf jugaría el mismo papel. Representan el principio racional, consciente frente a los dominios del inconsciente y del caos. La función de la serpiente como símbolo del caos primordial está extendida por toda Europa e, incluso, por todo el mundo, como ya se ha destacado en otros artículos

Otra de las historias relacionadas con este santo supone un buen ejemplo de la integración entre la Iglesia y el Estado en estos tiempos. Aunque conviene recordar que la separación entre estos dos ámbitos es una idea moderna. Anteriormente lo religioso y lo político tenían un claro vínculo, como muestra la creencia extendida en muchos lugares de considerar a los reyes hijos de los dioses, como en el antiguo Egipto.

A la muerte del rey Conall Mac Comgaill, Columba estaba en un retiro espiritual en la isla de Hinca. Un ángel llegó hasta él con un libro de cristal en el que estaban todos los reyes. Sin embargo, el monje no tenía ganas de leerlo y quiso coronar a Grabán. Pero el ángel le golpeó con el propio manuscrito, ya que el elegido por la providencia era Aidan, hermano de Garban. Al final el santo cedió y consagró al descendiente legítimo. Esta leyenda quizás sea sólo una forma de justificar la ascensión al poder de uno de los dos hermanos. La aparición de un libro profético recuerda a otras historias como la que relata las visiones del druida Merlín. En éstas se cuenta el provenir de Inglaterra, mientras que en el manuscrito el de Escocia.

Al final de su vida el santo regresó a su tierra natal para apoyar de nuevo a Aidan y defender la independencia de Escocia. Ambos reinos debían tener autonomía. Esto fue tratado en la Convención de Druim Cett o conferencia de reyes, en la cual también se habló del problema de los bardos, que ya se ha mencionado.

Cuando tenía 77 años se le volvió a presentar un ángel y le comunicó que estaba a punto de morir. Columba se dirigía a la isla de Iona. El santo se dirigió al carro para comprobar que había suficientes víveres para el siguiente año. El caballo que conducía el carro se puso a relinchar de forma lastimera y apoyó su cabeza en el pecho del sacerdote. Todos quedaron maravillados ante esto e intentaron apartar al animal. Sin embargo, Columba no les dejo y lo bendijo. Ya en el convento se dedicó a su tarea cotidiana, copiar textos. Luego esperó el servicio de noche y tras él dio instrucciones a sus monjes y los bendijo. A medianoche murió, el 8 de junio de 597.

Iona sigue siendo un centro de la cristiandad celta y Columba es honrado en Escocia con el mismo fervor que San Patricio lo es en Irlanda. Y al igual que él, la mayoría de los datos que se tiene de su vida se mezclan con las leyendas populares.

 

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San Nicolás de Bari

 


Las festividades de Navidad o del solsticio de invierno comienzan con la celebración el día 6 de diciembre de San Nicolás. Este obispo, que sentía predilección por los pobres y los niños, nació en el siglo iv y su popularidad fue tal que se ha convertido en uno de los símbolos de las fiestas navideñas.

La vida de Nicolás de Bari.

Nicolás vino al mundo en el seno de una familia rica en Licia, Turquía. Ya de niño mostró una preocupación por los menos afortunados repartiendo sus bienes entre ellos. Se convirtió en sacerdote por la influencia de un tío suyo que era obispo. Al poco tiempo sus padres murieron atendiendo a los enfermos de una epidemia que hubo en la ciudad. El joven Nicolás heredó una gran fortuna, que donó a los pobres. Después de ello se metió a monje y quiso visitar Tierra Santa.

Cuando regresó de este viaje fue nombrado obispo de Mira, en Turquía. Cuenta la leyenda que los sacerdotes estaban discutiendo quién debía ser el próximo obispo de la diócesis sin llegar a ningún acuerdo. Al final decidieron que el siguiente sacerdote que entrara por la puerta sería designado obispo. Fue entonces cuando Nicolás, recién llegado a la ciudad, entró en la iglesia y por la aclamación de todos se convirtió en obispo. De ahí que se haga referencia a él como Nicolás de Mira.

Por orden del emperador Licino fue encarcelado y torturado junto con otros cristianos. Permaneció en prisión hasta que el emperador Constantino liberó a todos los creyentes.

Se opuso a la doctrina de Arrio, que negaba la divinidad de Cristo considerándolo sólo un hombre. Nicolás impidió que los defensores de estas ideas entraran en la ciudad, ya que consideraba que era una herejía.

Se cree que murió el seis de diciembre del 345. Sus restos descansaron en Mira hasta que los mahometanos invadieron Turquía. Entonces un grupo de cristianos llevaron su cuerpo a Bari, Italia. Por ello en Occidente es más conocido como San Nicolás de Bari, a pesar de que en vida nunca pisó esta ciudad.

Las leyendas del Obispo de Mira.

Lo asombroso de la historia de este religioso son las leyendas que giran en torno a su figura. Ya en vida fue un hombre muy querido por su bondad y generosidad. El pueblo lo apreciaba mucho. Éste es el motivo por el cual la realidad de su vida se mezcla con historias de milagros y leyendas. Es además considerado patrón de Rusia; Grecia y Turquía, y también de los marineros, de las novias, de los niños, los comerciantes y los viajeros.

Se le considera el protector de los marineros por una leyenda en la que rescató a un grupo de pescadores. En Mira salieron estos hombres a pescar cuando se levantó un viento horrible y el mar se picó. Entonces se pusieron a rezar por intercesión del obispo Nicolás. Al rato le vieron acercarse montado en una barca, bendecir el mar y desaparecer. La tormenta se calmó al momento y los pescadores pudieron regresar a su hogar.

Esta leyenda guarda relación con el pasaje de las Escrituras en que Jesús calma el mar ante la mirada estupefacta de sus discípulos. Desde una perspectiva psicoanalítica representa el triunfo de la razón sobre los impulsos y el inconsciente. Se encuentran leyendas similares en muchos lugares. Un ejemplo parecido sería la de San Columba, aunque en ésta no sólo se enfrenta a un mar embravecido, sino a un dragón o serpiente, que es también símbolo del inconsciente y del caos. Es la serpiente primordial. La leyenda de San Columba se refiere al monstruo del Lago Ness, mientras que la de San Nicolás habla sólo de las aguas.

Las historias más conocidas de este Santo son las que lo relacionan con la Navidad. Una de ellas cuenta que había un padre anciano en Mira. Debido a la pobreza no podía ofrecer una dote buena para sus tres hijas y temía que no lograr casarlas. La noche de Navidad San Nicolás se dirigió a su casa y desde fuera lanzó una bolsa con dinero. Algunas leyendas dicen que el saco entró por la chimenea y cayó en un calcetín que la hija mayor había dejado cerca del fuego para que se secara. El obispo repitió la operación tres noches seguidas, algunas veces se dice que fue en tres años, otras en tres días. De esta forma las jóvenes pudieron tener una dote buena y ya no ser una carga para su anciano padre. El origen de los calcetines que se cuelgan el día de Navidad de las chimeneas vendría de este cuentillo.

También cuentan que tres niños que habían sido asesinados volvieron a la vida por intercesión del santo. Por ello se acostumbra a pintarlo con tres pequeños a sus pies y se le considera patrón de los niños.

La costumbre de dar regalos y chocolates a los niños el seis de diciembre se originó en Alemania, Bélgica y Holanda. En estos lugares aún hoy día se celebra el día de San Nicolás en su fecha original. En Holanda y en Bélgica el Santo va a acompañado de otro personaje con un saco. Antiguamente éste era un negro proveniente de España que se llevaba a los niños malos al Duque de Alba. Los problemas de España con la zona de Flandes fue lo que propicio esta historia. Hoy día, aunque se sigue hablando del acompañante de San Nicolás, se han eliminado las posibles referencias racistas.

Por otra parte, la idea de un personaje bueno que premia a los niños y otro que los castigas se ve en muchas tradiciones europeas. En Italia, por ejemplo, se habla de dos viejas llamadas La Befana. Según el folclore la Befana reparte juguetes a los niños que se portan bien. Pero hay algunos cuentos que dicen que hay otra Befana, que viven en un bosque todo el año cosiendo calcetines rojos y metiendo en ellos carbón. El día de Navidad los reparte a los niños que han sido malos. Los reyes magos en España, San Nicolás en los países del centro de Europa y la Befana italiana cumpliría, pues, el mismo papel.

Cuando los emigrantes holandeses llegaron a Estados Unidos llevaron consigo muchas de sus costumbres, entre ellas las de San Nicolás. Fue allí donde se pasó la fiesta de este santo del seis de diciembre al veinticuatro, haciéndola coincidir con la natividad de Jesús. Posteriormente se le añadieron otros elementos que no estaban en la leyenda original, como es el trineo, los duendes y el vivir en el polo norte. Las películas y series norteamericanas han popularizado más esta nueva faceta. Sin embargo, en Europa aún sigue viva la verdadera tradición. En Alemania, por ejemplo, niños y adultos encuentran el seis de diciembre en sus zapatos nada más levantarse Sannicolases de chocolate. En Bélgica y Holanda se dan también regalos a los más pequeños.

 

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jueves, 1 de abril de 2021

Solsticio de invierno y Navidad

 


Una de las fiestas más extendidas es las que corresponde con la Navidad cristiana. Sin embargo, en esta celebración se entremezclan creencias y antiguos rituales que se vinculan al mundo romano, al celta y a las tradiciones de la zona de Mesopotamia.

La natividad del Sol.

En la mayor parte de las tradiciones la fiesta parece vinculada al solsticio de invierno, al 25 de diciembre. En el calendario juliano se computó el solsticio el día veinticinco en lugar del veintiuno. De ahí que las celebraciones caigan en esta fecha. Este día se celebraba en muchas culturas la natividad del Sol, ya que los días comienzan a alargarse.

En Siria y Egipto a medianoche salían los fieles gritando: “¡La Virgen ha parido! ¡La luz está aumentando! También se solían representar al Dios Sol en la figura de niño que se sacaba al exterior. La Virgen que daba a luz a este niño dios era la Diosa Celestial, aunque también se la vinculaba a Isis, madre de Horus. En los países semíticos este rol lo jugaba la diosa Astarte o Inana. En la tradición cristiana este papel recayó de nuevo sobre una Virgen, que paré al niño dios representante de la Luz. El principio del Evangelio de San Juan marca esta relación entre Jesús con las divinidades solares:

“En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron (…) La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.” (Jn 1, 4-5, 9)

No es de extrañar que el cristianismo escogiera esta fecha para celebrar el nacimiento del niño dios, como ya lo habían hecho otras culturas antes de él. En un principio la Iglesia no celebraba la natividad de Cristo, ya que las Escrituras no indicaban la fecha. Posteriormente las congregaciones de Egipto acordaron el seis de enero para conmemorar el nacimiento del Salvador. Este día se fue extendiendo gradualmente hasta el siglo iv que quedó establecido en Oriente. Aún hoy día la Iglesia ortodoxa en algunos lugares celebra la Navidad en esa fecha.

Pero la Iglesia occidental no reconoció la festividad hasta comienzos del cuarto siglo cambiándola al veinticinco de diciembre. El motivo del cambio fue la existencia de rituales dedicados al sol en el solsticio de invierno. Los cristianos también participaban de estas celebraciones, que se realizaban normalmente con luminarias. Los doctores de la Iglesia decidieron solemnizar la Navidad este día y celebrar el seis de enero la epifanía. Así puede verse como S. Agustín, padre de la Iglesia, exhorta a los cristianos a festejar la natividad del Señor y rehuir los ritos paganos. Parece, pues, que la Iglesia occidental intentó transferir la devoción popular del Sol a Cristo.

Esto, que se le ha criticado en muchas ocasiones al cristianismo, es en realidad una costumbre de todas creencias. La asimilación de fiestas y cultos cuando dos o más culturas entran en contacto es una constante en la historia de la humanidad. Se puede apreciar como a diosa Astarte es identificada con la Afrodita griega o la Venus romana. Lo mismo ocurre con la asimilación de rituales paganos al Sol y el nacimiento del Salvador en la religión cristiana. Una de las diferencias que sí se podría destacar entre el estas creencias y la Iglesia sería el monoteísmo que caracteriza a la última.

También Mithra fue identificado con el Sol y su festividad caía en el solsticio de invierno. Las coincidencias entre Mithra y Cristo no se reducen sólo a este punto, llama también la atención las semejanzas en su muerte. A esta deidad persa se le asocia con la fertilidad, con el espíritu del grano. De ahí que en el ritual mithradico la ofrenda sea un toro, símbolo en las zonas mediterráneas de la fecundidad de la naturaleza. En dicho ritual se inmolaba al animal y después se daba un banquete con panes marcados con cruces. Esto tiene un significado de autoinmolación del dios, ya que el toro sacrificado es el toro cósmico y, por tanto, uno con Mithra.

Éste es el motivo de que se haya comparado este ritual con la eucaristía cristiana. A ello se une el hecho de que Mithra, como muchos otros dioses de la vegetación, resucita después de la muerte. De la misma manera que en el cristianismo se cree en que Cristo a muerto y resucitado por la salvación de la humanidad.

Festividad ígnea del solsticio de invierno.

Las tradiciones que se ven en Navidad no sólo provienen de la zona del Mediterráneo ni de Mesopotamia, sino que muchos elementos tienen su origen en la cultura celta y germana. Al igual que el solsticio de verano se celebraba en la antigua Europa con fuegos dedicados a Beltane, el del invierno corría una suerte similar. El solsticio estival y el hiemal son los dos puntos críticos en el recorrido del Sol por el cielo. Los pueblos agrícolas no podían dejar de notar esto. De ahí que se encendieran fuegos en estas noches, la más larga del año y la más corta. El hombre primitivo podía creer que de esta manera ayudaba al Sol a reemprender su camino en el momento en que su luz parecía agonizar.

Ya se ha mencionado que el solsticio hiemal era una celebración en conmemoración del nacimiento del Sol. La Navidad cristiana mantuvo esta tradiciones asociándolas a Cristo. Pero muchas de las costumbres de estas fiestas provienen de las creencias del hombre primitivo. En algunos lugares de Inglaterra el festival pirofórico sigue vivo. De ahí que se acostumbre a encender un leño denominado trashoguero de Pascua.

Los estudiosos consideran que este leño provenía de las hogueras del solsticio de verano. En esta ocasión la luminaria se mantenía en el interior de las casas por las inclemencias del tiempo. Esto le prestaba al solsticio de invierno un carácter más casero e íntimo, contrastando con la alegría y publicidad del estival.

En la zona de Alemania se han encontrado vestigios de esta festividad en el siglo xi. Era costumbre encender un fuego en la propia iglesia para celebrar la natividad del Señor. En ello se ve la forma en las que las tradiciones paganas se han mezclado en la Europa rural con el cristianismo. En esas misma zonas se tomaba lo que quedaba del leño del año pasado, normalmente de roble, se reducía a cenizas y éstas se repartían por los campos durante los doce días de la Navidad, de la Nochebuena a la Epifanía. Se creía que promovía la fertilidad de la mies.

En Alemania a este tronco se le conoce como Christbrand. En la zona de Eifel, cerca de Koblenz, y en Westfalia se guardaba durante todo el año este leño y en las noches de tormenta se volvía a colocar en el hogar como protección. También existía la costumbre de envolver este tronco en el último haz segado en la recolección.

Leyendas y tradiciones que hacen referencia a este leño pascual se encuentran esparcidas por toda Europa. En la zona de la Suiza francófona se le llamaba Bûche de Noël.  Las brasas y cenizas de este leño eran guardadas como protección contra los rayos y los incendios. Normalmente el tronco pascual provenía de un roble, árbol asociado con el dios del trueno, Wolta en la tradición germánica.

Aunque la mayoría de las tradiciones de estas fiestas se realizaban dentro de la casa, en algunos lugares se encendían hogueras públicas. Éste es el caso de Schweina, en Turingia, donde los mozos del pueblo construían una hoguera en la cima de la montaña, donde antaño se elevaba una antigua iglesia. En la víspera de Navidad los jóvenes encendían la hoguera y corría con antorchas por las calles. Luego el festín y la borrachera se prologaban la noche. A la mañana siguiente se iba a misa a celebrar el nacimiento de la Luz eterna.

En muchas zonas de Europa a estos festivales ígneos se unía la tradición de introducir ramas de abetos y de otros árboles de hoja perenne para guardarlos del invierno. De esta forma se creía que se mantenía vivo el espíritu del árbol y se ayudaba a la naturaleza. Esta costumbre dio lugar al conocido Árbol de Navidad. Esto no deja de ser el reducto de un culto a la vegetación y a los árboles, propio de muchas culturas como la celta. Pero también en la tradición hebrea y cristiana se puede destacar una cierta sacralidad de los árboles. No es casualidad que se haga referencia a la Cruz donde muere el mesías como el leño o el Árbol de la Vida.

 

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