Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

viernes, 11 de septiembre de 2020

La Campana Difunta


Cuenta la leyenda que tres fundidores asturianos llegaron a Guatemala a finales del siglo XVII. Estos fundidores se encargaban de fabricar campanas para iglesias y de esta forma iban recorriendo América y se marchaban de regreso a España.
Llegados al convento de las monjas clarisas, los asturianos iniciaron el proceso de fundición para la campana de su iglesia, de esta forma recolectaron oro de todas las monjas.
Cada monja entregaría su joya más preciada a los fundidores y vería como ardería esta joya. Sor Clarineta de Indias era una monja de ojos amarillos como el oro, que no tenía ningún tipo de joya para entregar a la fundición.
Por sugerencia de una compañera y con la fijación de hacer un mayor sacrificio que las demás, Sor Clarineta decide en sueños sacarse los ojos y echarlos a la fundición. De esta manera, la campana sería la de Santa Clara de Indias y haría honor a su sacrificio.
Después de su sacrificio, Sor Clarineta pide ser absuelta por su soberbio sacrificio, petición que le es negada. Se dice que, al sonar la campana por primera vez, ésta pedía a gritos ser absuelta, como lo hizo Sor Clarineta después de entregar sus ojos.

La Laguna Encantada De Terán


Allá por los años de 1900, una pareja de recién casados de la parroquia de Emilio María Terán, cierto día sábado pasaron cerca de la laguna, como hacía mucho calor decidieron entrar a bañarse. Se sacaron sus ropas para inmediatamente a adentrarse a la mitad, donde las aguas dormidas y limpias parecían estar de lo mejor.

No pasó mucho tiempo cuando las aguas se volvieron turbias y negras, parecía que les rodeaba las aguas, se movían en forma de círculo a su alrededor, de pronto la pareja se hundió y nunca más salieron,se buscó sus cuerpos pero todo fue inútil. Muchas personas cuentan que en los días de mucho calor a medio día, se mira una pareja sentada en la orilla de la laguna, ella es una hermosa novia vestida de blanco con velo largo, y su acompañante abrazado la caSucede que nosotros teníamos atrás de la casa bastante terrenito y cuando una noche que salí a traer agua, de repente oí no más un sonido como de campana cerquita de la cocha, asustada fui corriendo a llamar a mi marido y él también oyó.

Entramos a dormir pero asustados del miedo; a la siguiente noche lo mismo ...; hasta que resolvimos ir a ver lo que sucedía. Prendimos el farol y fuimos y nos dimos cuenta que ese sonido salía de dentro de la tierra.

Sin atinar que hacer, volvimos a la casa, pero seguimos con la curiosidad;a la otra noche fuimos de nuevo llevando un pico y una pala para cavar y ver lo que era, pero casi me caigo con ataques de oír que ese sonido se fue más allá al terreno de Don Julio, como que hubiera caminado. Hele
ahí si que nos dio más miedo y conversamos al dueño de ese terreno, salimos esa noche con él, a de ver sido las once y media de la noche, estando cerca de llegar se prendió una luz y luego desapareció otra vez se prendió y caminaba de un lado a otro, cuando ya llegamos al lugar, esa luz se apagó por completo.

La Caja Ronca


En Ibarra se dice de dos grandes amigos, Manuel y Carlos, a los cuales cierto día se les fue encomendado, por don Martín (papá de Carlos), un encargo, el cual consistía en que llegasen hasta cierto potrero, sacasen agua de la acequia, y regasen la sementería de papas de la familia, la cual estaba a punto de echarse a perder.

Ya en la noche, los dos caminaban entre los oscuros callejones y a medida que avanzaban, se escuchaba el escalofriante “tararán-tararán”.

Con los nervios de punta, Manuel y Carlos se ocultaron tras la pared de una casa abandonada, desde donde vivieron una escena que cambiaría sus vidas para siempre... Unos cuerpos flotantes encapuchados, con velas largas apagadas, cruzaron el lugar llevando una carroza montada por un ser temible de curvos cuernos, afilados dientes de lobo, y unos ojos de serpiente que inquietaban hasta el alma del más valiente.

Siguiéndole, se podía ver a un individuo de blanco semblante, casi transparente, que tocaba una especie de tambor, del cual salía el “tararán-tararán”.

He aquí el horror. Recordando historias de sus abuelos, Carlos y Manuel reconocieron el tambor que llevaba aquel ser blanquecino, era la legendaria caja ronca. Al ver este objeto, los dos amigos, muertos de miedo, se desplomaron al instante.

Minutos después, Carlos y Manuel despertaron, mas la pesadilla no había llegado a su fin. Llevaban consigo, cogidos de la mano, una vela de aquellas que sostenían los seres encapuchados, solo que no eran simples velas, para que no se olvidasen de aquel sueño de horror, dichas velas eran huesos fríos de muerto. Un llanto de desesperación despertó a los pocos vecinos del lugar.

En aquel oscuro lugar, encontraron a los dos temblando de pies a cabeza murmurando ciertas palabras inentendibles, las que cesaron después de que las familias Domínguez y Guanoluisa (los vecinos), hicieron todo intento por calmarlos.

Después de ciertas discusiones entre dichas familias, los jóvenes regresaron a casa de don Martín al que le contaron lo ocurrido.

Por supuesto, Martín no les creyó ni una palabra, tachándolos así de vagos.

Luego del incidente, nunca se volvió a oír el “tararán-tararán” entre las calles de Ibarra, pero la marca de aquella noche de terror, nunca se borrará en Manuel ni en Carlos.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

La Leyenda del Jinete Sin Cabeza


El jinete sin cabeza, una leyenda que cuenta acerca de un cliente habitual en el comedor, llegó ese día y le pidió a sus amigos unos pesos para llevar a su hijo enfermo al médico. 

Pero aquellos bribones encontraron en la desgracia de su compañero, una de las razones para seguir divirtiéndose, uno de ellos dijo: “No tenemos pesos, pero comparto un secreto”. 

Dicen que si montas el caballo negro que corre a lo largo de la colina y logras domarlo, te llevará a la cueva de su antiguo dueño, llena de oro. Y puedes tomar lo que quieras para sus hijos.

Obviamente era una mentira, lo habían inventado en ese momento, para burlarse de su amigo. Pero el otro estaba tan desesperado que se dirigió a la colina y en la rama del árbol esperó el caballo y cayó sobre él. Con tanto relincho y movimiento, el hombre colgaba de su cabeza en la misma rama y su sangre cubría completamente los ojos del animal. Entonces el caballo comenzó la competición, con el cuerpo sobre su espalda, las manos estaban atadas al pelaje y en pocos segundos ambos cayeron al precipicio. El hombre y el animal estaban ahora unidos con un lazo de sangre y muerte, no se sabía, cual era uno y cual era el otro.

La sangre corría como un río salvaje, causando fisuras en la tierra seca, que succionaba como si tuviera sed, las grietas llenas de burbujas y en un punto comenzó a quemar, entre el fuego intenso, ambos cuerpos fueron tragados por la tierra.

Los sujetos no hablaron de lo que sucedió con nadie, pero; En el amanecer de cada día siguiente, encontraron en alguna puerta la quema de una herradura.

En la séptima noche después de lo que ocurrió, entre las rocas de la cañada, un insistente eco hizo que sus nervios se pusieran de punta, eran cascos que avanzaban a un trote lento, dando tiempo para que todos pudieran oír, a la distancia se podia ver, una bola de fuego bajando la colina, y todos se fueron a casa a refugiarse. A partir de una pequeña grieta entre las paredes, los espectadores vieron un enorme caballo negro, cuyas piernas y melena eran sólo llamas y escupidores de fuego, obedeció las órdenes de un caballero sin cabeza, que lo llevó a través de todas las puertas marcadas , y salio cargando seis cabezas, con las que entonces alimentó a la gran fiera, dejando atrás sólo los cuerpos carbonizados de los bromistas.

Ellos dicen que desde entonces en aquella ciudad: “Quien no tiene la intención de ayudar a un alma en peligro, será decapitado por el jinete sin cabeza y su cuerpo sera transformado en cenizas por el fuego del infierno, que lleva el caballo negro”.

La Leyenda del Indio Cantuña


Esta interesante historia de Cantuña es muy difundida y nació en el Centro Histórico de Quito, y también es conocida como la leyenda del atrio de San Francisco. Fue conocida como la primera leyenda del ecuador.

Cantuña tenía una tarea que le había sido asignada por los franciscanos que era construir una iglesia en Quito. Esta acepto y puso un plazo de seis meses, a cambio recibió una gran cantidad de dinero.

Aunque parecía una hazaña imposible de lograr completar en seis meses, el indio Cantuña puso su mejor esfuerzo y compromiso, reunido un equipo de indígena y propuesto a terminar la obra. Pero el edificio no estaba progresando como se esperaba. En esos momentos de angustia se fue presentado ante él, Lucifer y dijo: “Cantuña Estoy aquí para ayudarle en su angustia voy a ayudar a construir el atrio incompleto antes de que aparezca el nuevo día A cambio, me pagas con tu alma “.

Cantuña aceptó el trato, sólo se solicita una condición, construir lo más rápido posible y se colocan absolutamente todas las piedras.

Cantuña estaba desesperado porque vio que los diablillos avanzaban muy rápido, como le ofrecio Lucifer, el trabajo se completó antes de la medianoche, era entonces el momento adecuado para recoger el alto precio de la construcción, “el alma de Cantuña“.

Cuando el diablo va a tomar el alma de Cantuña, él lo detuvo con una voz tímida, espera! – Dijo Cantuña. El trato ha sido violado! Te ofreciste a poner la última piedra del edificio y no fue asi. Hay una piedra que falta, Cantuña había tomado una piedra de la construcción y la había escondido en voz muy baja antes de que los demonios comenzaron su trabajo.

Lucifer, atónito, vio como un simple mortal le había engañado de la manera más simple. Así Cantuña salvó su alma y el diablo, sintiéndose burlado, se refugió en el infierno sin tomar su paga.

El Origen del Cosmos


Al principio solo existían dos cosas: Kóoch, que siempre estuvo y una oscuridad absoluta que no dejaba que las cosas existiesen.

Tanto tiempo pasó Kóoch en medio de las sombras y su soledad era tan grande que empezó a llorar por tan enorme pena. Y lloró tanto y tan sinceramente por su profundo dolor que sus lágrimas formaron el Arrok, el Mar Amargo de las tormentas y las tristezas.

Más tarde, aún en medio de tanta pena, pudo advertir como crecía la enorme cantidad de agua que había llorado y entonces suspiró. Así creo a Xóchem, el viento, que inmediatamente comenzó a correr arrastrando a las tinieblas y preparando el camino para la llegada de la luz. Así fue como todo se iluminó y nació la alegría en Kóoch. Entonces tuvo ganas de seguir creando los restantes elementos que le permitieron luego modelar el mundo en el que finalmente vivirían los hombres.

Un día, en medio del mar que sus lágrimas habían creado, Kóoch quizó contemplar su obra y vió que la luz no era suficiente. Enojado, levantó su brazo y sucedió que razgó de lado a lado el velo de la penubra y encendió así una gran chispa de fuego: Kóoch había creado el sol al que llamó 'xaleshem' cuya calidez al entrar en contacto con las aguas, creó las nubes y el viento, que empezó a jugar con ellas corriéndolas por todo el cielo, con su risa alocada creo el trueno (katrú) y ellas, que lo amenzaban con la mirada, crearon el relámpago (lüfke).

Un día Kóoch volvió a aburrirse, por eso pensó que su obra no estaba aún terminada. Entonces hizo elevar parte de la tierra que se encontraba debajo del mar y formó una isla en la cual modeló montañas y llanuras separadas por valles y cañadas. Todos sus hijos, el sol, el viento, las nueves admiraron la belleza de la isla y comenzaron a derramar sus bondades sobre ella, lo cual dio como reslultado la formación de ríos, arroyos, lagos... el nacimiento de los peces, las plantas, los árboles y las aves.

Pero sucedió que los primeros hijos de Kóoch sintieron al final, celos de esta nueva greación y en ocasiones destaban su furia sobre la isla castigando duramente a árboles y otros habitantes. Entonces Kóoch decidió reprenderlos hablándoles con firmeza y así la luz continuó brillando para el deleite de la creación.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Gloomy Sunday, La Canción Húngara del Suicidio


No hay nada más triste que una canción triste cuando se escucha en uno de esos momentos grises, abúlicos y luctuosos con los que nos obsequia a veces la vida. De entre todas las canciones tristes “Gloomy Sunday” tiene el honor de además de triste, ser la canción maldita por excelencia y la que, según cuenta la leyenda, más veces fue escuchada por última vez en oídos de atormentados suicidas.

Antes de conocer un poco la historia de esta melancólica canción leamos su letra, aclarando que se trata de una versión de las muchas que se han hecho, aunque apenas difieran del original.

Domingo Triste

El domingo es triste, mis horas son de insomnio
Amado, las sombras con las que vivo son infinitas
Pequeñas flores blancas nunca te despertarán
Allá donde el coche fúnebre de la tristeza te ha llevado
Los ángeles no tienen intención de resucitarte
¿Se enfadarían si pienso en reunirme contigo?

Domingo triste

Triste es el domingo, entre las sombras lo paso entero
Mi corazón y yo hemos decidido que se acabe todo
Pronto habrá velas y oraciones tristes lo sé
Déjalos, que no haya lágrimas, déjalos que sepan que estoy contenta de ir
La muerte no es para soñar, en la muerte yo te acaricio
Con el último suspiro de mi alma te bendeciré

Domingo triste

Soñando, sólo estaba soñando
Despierto y te encuentro dormido en lo profundo de mi corazón, aquí
Querido, espero que mi sueño nunca te atormente
Mi corazón te está diciendo cuanto te quise

Domingo triste

Las primeras notas de esta canción se remontan al año 1933 cuando es compuesta, según algunos, en un melancólico domingo parisino por el compositor y músico húngaro Rezso Seress junto al poeta también húngaro Laszlo Javor. El primero se ocupó de la música y el segundo de la letra, consiguiendo entre ambos un tema gris y deprimente quizás inspirado en la inminente tragedia que se comenzaba a respirar en su patria. El tema se tituló «Szomorú Vasárnap«.

Las malas lenguas cuentan que Laszlo Javor escribió la letra en recuerdo de su novia, que dejó escrito “triste domingo” en una nota como única despedida antes de pasar a mejor vida de forma voluntaria, aunque este dato es más que dudoso, como muchos otros que rondan a la canción en los inicios de su supuesta maldición. Y no es por incredulidad, sino por la falta de documentos que prueben que realmente el escuchar esta canción fue el detonante de un buen número de suicidios en Hungría antes de que fuera prohibida por las autoridades, porque, según dicen, unas diecisiete personas se quitaron la vida tras escuchar la canción, hicieron referencias al tema en sus últimas notas, o fueron encontradas con la letra del tema entre sus manos…

No fueron estas malas referencias para que el tema viajara hasta Estados Unidos y se convirtiera en todo un éxito, algo un tanto sospechoso que quizás indique que el marketing esté detrás de esta leyenda urbana. La cuestión es que la canción, que en Estados Unidos se tituló “Gloomy Sunday”, llegó acompañada de esta leyenda negra que en algunos casos engordó hasta con cien suicidas a sus espaldas y no tardó en ser conocida como “La canción húngara del suicidio”.

Desde que la canción aterrizó en tierras americanas se ha versionado en más de 80 ocasiones. La versión de Billie Holliday, acompañada de una buena campaña publicitaria, fue la que más éxitos cosechó e incluso ayudó a mantener el mito porque supuestamente, continuaba con el poder de hipnotizar a los amantes afligidos que tras escucharla no dudaban en lanzarse por la ventana más cercana. Se cuenta que el tema también fue prohibido en Estados Unidos, pero tanto éste dato como el de los suicidios en América tampoco están probados y forman parte de la leyenda.

La cuestión es que pasaron los años y la historia de la canción maldita perdió fuerza hasta que volvió a ponerse de moda en 1968, cuando Rezso Seress se suicidó en Budapest tirándose por una ventana.

Otras cosas:

La canción ha sido versionada entre otros por: Billie Holiday, The Kronos Quartet, Diamanda Galás, Björk, Elvis Costello, Marianne Faithfull, Billy Eckstine, Ricky Nelson, Stan Kenton, Carmen McRae, Sinéad O’Connor, Artie Shaw, The Smithereens Sarah Vaughan, Jimmy Smith, Heather Nova, Beth Gibbons, Sarah Brightman, Lydia Lunch, Paul Whiteman, Emilie Autumn o Christian Death.

También ha sido la base de distintas películas como la titulada como la canción “Gloomy Sunday, Ein Lied von Liebe und Tod” o “La caja Kovac”, del director español Daniel Monzón e incluso tiene su versión japonesa en “The suicide song”.

El tema se puede escuchar también en la lista de Schlinder o en el capítulo de los Simpsons Treehouse of Horror XVII.