Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

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lunes, 11 de febrero de 2019

Los Cuervos de Odín


El cuervo, es un pájaro grande y con un poderoso pico. Son animales muy interesantes, pues poseen una excelente memoria y les gusta jugar. Su plumaje de color negro brillante, siempre se le ha asociado con el submundo y la muerte.

En la mitología escandinava se representa al Dios supremo Odín  con dos poderosos cuervos, uno llamado Hugin que viene a ser “el pensamiento” o “conocimiento”  y el otro Munin que se refiere a “el recuerdo” o “la memoria”.

Según lo que se escribía en las antiguas Eddas vikingas, cada mañana Odín enviaba al mundo sus dos cuervos y al mediodía ambas aves regresaban de vuelta con el Dios, para que les diera de comer y aprovechaban de contarle todo lo que habían visto y oído, de allí que también es Odín es conocido como el dios cuervo.

Las Eddas vikingas están escritas por el hombre y fueron hechas justamente para mantener y preservar todas las leyendas o sabidurías del pueblo para que jamás fueran olvidadas entre las generaciones.

Representaciones del siglo VI y VII muestran a Odin acompañados casi siempre de sus dos cuervos Hugin y Munin; que no es otra cosa que la personificación de las cualidades intelectuales del dios.

La Leyenda del Soldado Pedro, El Héroe que Nunca se Rindió.


Su nombre fue Pedro. Lo es todavía.

Un cuerpo muerto que, solitario y anónimo, llega a una costa, es un clásico comienzo literario. Por ejemplo, El ahogado más hermoso del mundo, de Gabo García Márquez, o Zama, del mendocino Antonio Di Benedetto… Muertos fantasma. Muertos prestigiosos.

Y Pedro fue, es y será uno de ellos.

Su cuerpo –su carne mortal– fue encontrado en la zona de combate de Puerto Argentino. Ciertos relatos del otro frente, el británico, dicen que Pedro, soldado argentino, contra la derrota inexorable, contra la bandera blanca, tuvo un último acto luminoso. De rebeldía. "Yo no me rindo", dijo o pensó. En términos de coraje, lo mismo.

En este punto límite, la realidad y la leyenda se unen. Murió en combate, como los miles de héroes que en el mundo han sido. Fue –la memoria no fue dócil, la reconstrucción no fue fácil– en la noche del 13 de junio de 1982. Apenas horas antes de la caída de Puerto argentino y su retorno a Port Stanley. (La historia dirá la última palabra…)

La nevisca –el garrotillo, como llaman los isleños a esa leve pero continua tortura helada e hiriente que llega del cielo– coronaba el fin. El Segundo Batallón de Guardias Escoceses asaltó a las fuerzas argentinas en Tumbledown. Mucho más que un nombre para recordar. Un monte de 228 metros de alto que dominaba la última y agonizante línea de defensa de esas tropas llegadas el 2 de abril para recuperar las Malvinas –ese largo sueño–, sin imaginar que se enfrentarían contra el León Británico, rey de los mares desde que el almirante Nelson despedazó a la orgullosa Armada Invencible española…

Fueron ocho horas de combate. Según testigos de los dos bandos, "el más terrible de la guerra". Todo esfuerzo fue inútil. Toda corajeada también.

Sobre el campo de turba, ese extraño piso barroso y resbaladizo –un carbón el ciernes al que le faltan millones de años para ser tal–, quedaron los restos previsibles de una batalla.

Muertos, heridos, gritos de dolor, lamentos, chatarra de armas mortíferas… Pero también una leyenda. El soldado Pedro. Sin apellido.

Solo en la tormenta, aullando entre relámpagos (el descarnado grito está en una letra de Enrique Santos Discépolo), en el último acto de su vida –ese que suele justificarlo todo: "un bel morir tutta una vida onora", reza un antiguo y acaso verdadero refrán italiano–, Pedro comprendió que no era uno más. Que su Destino, ese misterioso e impredecible y acaso falso rector de las vidas humanas, no podía ser el de todos sus compañeros.

Solo en la tormenta, decidió seguir combatiendo más allá de la bandera blanca, de la entrega del arma al enemigo, de asumir su condición de prisionero.

"Antes muerto que vencido", habrá pensado y actuado en ese último acto. Desde luego, lo mataron. Nadie sabe cómo, y no importa. Luchando hasta el último suspiro. Tragado por esa tierra húmeda y enfermiza… pero suya. También nuestra. También de todos cuantos lucharon, murieron o sobreviven. Pero desgarradoramente suya.

Como todo personaje de leyenda, el misterio es su refugio. No hay detalles, documentos, identificación, nada. Sólo se sabe que los ingleses lo enterraron en el cementerio de Darwin. Y que es uno más de la lacerante y piadosa inscripción "Soldado aegentino sólo conocido por Dios".

Pero diferente.

Porque en el final, en el momento de arrojar su fusil a la triste, patética fila de las armas vencidas, se atrevió a decir o acaso a gritar ¡No! Y así escribió la vida, la historia y la leyenda de Pedro.

Pero la realidad es terca. No se conforma con la leyenda, que es la mayor medalla de un hombre. Intenta (¿en vano?) reconstruir no sólo su final: también su vida.

Algunos soldados ingleses dicen que "resistió una hora". Otros, que no paró de disparar contra el enemigo hasta el final. Que no aceptó rendirse siquiera cuando se lo pidió –se lo rogó– un oficial argentino ya prisionero. Detalles hilvanados sobre su cuerpo muerto.

"Fue abatido por unacombinación de cohetes antitanque y una última y decisiva bala que partió su cabeza." "Cayó en la ladera Este del monte: La Terraza. Un despeñadero tan intrincado que impidió que su cuerpo fuera encontrado poco después. Recién en enero de 1983. Medio año después del fin de la guerra. Como un fantasma que esperara su momento…

El cuerpo fue hallado por los Royal Pioneers, enterradores civiles. Ellos lo bautizaron "Pedro". Acaso porque es un nombre latino, contra los "Peter" anglosajones. Poco importa. Pudo ser Juan… Pedro. El último. En rendirse y en encontrar el último pedazo de tierra que lo cobijara.

Porque cuando apareció… todos los soldados argentinos caídos ya dormían el sueño eterno (¡Qué gran título de Raymond Chandler!) en tumbas todavía anónimas. Más tarde, él sería uno de los 123 aún desconocidos. O sólo conocidos por Dios. Una bella frase, sí. Pero sinónimo de lo intangible, etéreo, fantasmal…

A Pedro le tocó la tumba anónima B–1–15. ¿Otro dato? Pedro El Rebelde (no está mal para la eternidad, ¿no?) fue uno de los treinta que dejaron su vida en Tombledown. Un nombre que no borrarán las lluvias, las heladas, las ventiscas, las tempestades…

La implacable investigación jura que Pedro no fue la excepción en la larga y sangrienta noche del monte T. Al parecer, era hombre del Batallón de Infantería de Marina Número 5, Compañía Nácar, con base en Tierra del Fuego en días de paz. Galardón: los ingleses la definían como "lo mejor del enemigo". Para derrotarla fue necesaria la célebre Compañía Left Flank de Guardias Escoceses, artillería naval, misiles, granadas, combate cuerpo a cuerpo… Una versión como tantas: "Pedro era de ese grupo".

Pero una cuña se interpone: testigos dicen que el cuerpo de Pedro fue encontrado envuelto en un uniforme del Ejército. Algo que oscurece la certeza: ocho compañías del Ejército batallaron allí. Pero más versiones son más nubarrones que ocultan la verdad.

En Toay, La Pampa (cuna de la gran poeta Olga Orozco), hay una placa en homenaje al soldado Juan Horisberger… al que el enemigo llamó "Pedro", acaso caprichosamente, por su valentía… Sabe Dios inspirándose en que milenario relato. Y hasta se atreven a un susurro: "Parece que murió de un tiro en el pecho". Barajando y dando de nuevo.

Otras conjeturas dicen que Pedro pudo ser Luis Jorge Bordón, o Walter Becerra, habitantes los dos de la vasta provincia de Buenos Aires. Y del grupo de Tiradores.

Pero poco importa. Aunque un hipotético análisis de ADN diucide el enigma "¿Quién fue Pedro?", y aunque la verdad talle a fuego su verdadero nombre, Pedro será eternamente Pedro. Porque las leyendas, a lo largo de los siglos, demuestran que son más potentes y más bellas que la verdad. La verdad, en este caso, es una cuestión estadística. Si aparece, bien. Si no, es lo mismo. Porque Pedro será siempre Pedro. Fantasma. Leyenda. Héroe.

Camazotz, El Dios Vampiro Prehispánico


Camazotz, Servidor de la Muerte, dios murciélago de la mitología maya fue el maestro de los misterios de la vida y de la muerte. Simbolizaba la noche, la muerte y el sacrificio. Los mayas representaban a Zotz, Camazotz, como un ser humano con cabeza y alas de murciélago..Se trataba de un dios del mal que trasmitía la enfermedad de la rabia. 

Se encuentran imágenes de este animal sagrado en jeroglíficos y cerámica de hace más de 2,000 años. Se le honraba por medio de sacrificios de animales y ofrendas de tamales y flores.

En los códices mayas aparece con un cuchillo de sacrificios en las manos, sosteniendo con la otra a quien va a asesinar. En la escritura maya aparece asociado con el signo de la inmolación, por lo cual se le suele relacionar con el sacrificio humano y con las ofrendas de sangre.

En el Popol Vuh, las antiguas historias del quiché, el murciélago fue una especie de ángel que descendió del Cielo a fin de decapitar a los seres humanos de madera de la segunda creación de los dioses Tepeu y Kukulkan, por ser imperfectos y no tener sentimientos.

Mito camazotz el dios murcielagoEn el mismo Popol Vuh se nos relata que Ixbalanqué y Hunahpú, los dioses gemelos, fueron hijos de Hun-Hunahpú, dios de la fertilidad y del juego de pelota, y la bella Ixquic, hija de Kuchumakik, unos de los Señores de Xibalbá.
Un día, Hun-Hunahhpú y su gemelo Vucub-Hunahpú se pusieron a jugar en el juego de pelota, como hicieron mucho ruido, los dioses de Xibalbá se enojaron y Hun Camé y Vucub Camé, los principales señores del Inframundo, los retaron a jugar en sus lares. Del sagrado juego los vencedores fueron los de Xibalbá. Ixbalanqué y Hunahpú tomaron la revancha, y se dirigieron al Inframundo equipados solamente con cerbatanas.
Después de pasar con éxito muchas pruebas y maldades de que son objeto por parte de los dioses del más allá, y gracias a los consejos y la ayuda de Camazotz, llegan a pasar la noche en la Casa de los Murciélagos, Zotzilaha, “donde los murciélagos chillaban, gritaban y revoloteaban”, habitada por Zotzilaha Chimalman, el dios murciélago. Este escalofriante lugar, era una espantosa caverna se situaba en lo que actualmente es Alta Verapaz, cerca de Cobán en la República de Guatemala.
Es en esta caverna donde Hunahpú pierde la vida al ser decapitado por uno de los chilladores murciélagos comandados por Zotzilaha. Y su cabeza sirvió de pelota en el último partido. Sin embargo, Ixbalanqué con la ayuda de un conejo recupera la cabeza y se la coloca de nueva cuenta a su gemelo.

En mesoamérica, alrededor del año 100 antes de Cristo, comenzó el culto a camazots entre los Zapotecas; Camazotz o Camazot es un personaje de la mitología mesoamericana. considerado como el dios Murciélago de aztecas y mayas. Habitualmente se le representa como un murciélago, o como un hombre con cabeza de murciélago con el cuchillo de sacrificio en su mano. Se pueden ver representaciones de él en el museo de Copán, Honduras Indubitablemente, este gran ser es un maestro de los misterios de la vida y la muerte.

En Chiapas (México) existe el pueblo de Tzinacatlán habitado por los tzoctziles (gentes del murciélago) de la familia maya y en el valle de Toluca (Edo. de México) el pueblo de Tzinacantepec.

Este dios encontró su lugar rápidamente en el panteón de los Quiché, una tribu maya que vivió en las selvas de lo que hoy es Guatemala y Honduras. Los quiché identificaron rápidamente al dios murciélago con su dios Zotzilaha Chamalcan, dios del fuego.

Hay evidencia actual que apoya que el mito de Camazotz puede haberse extendido debido a los murciélagos vampiro alcanzando México, Guatemala y áreas de Brasil.

La evidencia de lo anterior se halla en los fósiles del Desmodus draculae, el murciélago vampiro gigante. También han habido esqueletos del D. draculae encontrados en estado sub-fósil, de muy reciente edad, lo que sugiere que las especies todavía eran comunes cuando la civilización Maya existió, que incluso aún podría existir hoy, aunque esto es dudoso.

Los mayas y los aztecas rindieron tributo a este dios, como un gran ser dueño de los misterios de la vida y la muerte. Los templos nahuas con forma de herradura estaban dedicados al culto de camazots, sus altares eran de oro puro y orientados hacia el este, donde según se contaba, se encontraba el inframundo. El dios murciélago tenía el poder de curar cualquier enfermedad, pero también podía cortar el hilo de la vida que une el cuerpo con el alma.

Otras veces se cuenta, que el poder de Camazots era tal, que su sola presencia podía provocar la muerte de cualquiera.

sábado, 9 de febrero de 2019

Gjenganger, El Fantasma


Gjenganger (también conocido como Attergangar, Genganger, Gjenferd, Gengångare y Genfærd) es una especie de fantasma del folclore escandinavo. Generalmente, se trata del espíritu de alguien que dejó asuntos pendientes al morir, y casi siempre se relaciona con víctimas de suicidio o asesinato. Independientemente de su conducta y carácter cuando estaba vivo, un Gjenganger siempre es malvado, y provocará perjuicio a los amigos y familiares que poseía en vida.

A diferencia de los fantasmas modernos, el Gjenganger asume una forma íntegramente corpórea en lugar de la tradicional forma espectral. Tampoco es dueño de ninguna habilidad fantasmagórica tradicional, como atravesar paredes o psicoquinesias. En lugar de ello, la habilidad del Gjenganger es esparcir enfermedades. Lo hace pellizcando a las víctimas.

El resultado es que el sitio donde se produjo el pellizco se infecta y adquiere una coloración morada, y con el tiempo la piel y la carne se necrosan. La infección se esparce por el cuerpo hasta que finalmente llega al corazón, momento en el que la víctima muerte. El Gjenganger generalmente ataca a sus víctimas durante la noche mientras están dormidas, pues es su momento más vulnerable.

Existen multitud de formas de defenderse contra un Gjenganger. De la misma forma que con los vampiros, los símbolos sagrados, como cruces y amuletos, son capaces de repeler su presencia, y colocarlos sobre una puerta impedirá su entrada. Dado que los Gjengangers son espíritus corpóreos, asegurar puertas y ventanas también es una forma de evitar que entren al hogar.

En Escandinavia, el temor a ser atacado por un Gjenganger fue tan real que los antiguos escandinavos tomaban sus precauciones para impedir que estos seres se levantaran de sus tumbas. Cuando un probable candidato a convertirse en Gjenganger era sepultado, el ataúd se cargaba por encima de los muros de las iglesias, en lugar de utilizar las puertas. Después, lo cargaban tres veces alrededor de un sitio sagrado.

Las palas que habían sido empleadas para cavar la tumba debían dejarse sobre el lugar, formando la señal de la cruz. Además, se dejaba una pila de piedras y palos en el sitio donde murió la persona. Las personas también tenían la costumbre de dibujar símbolos sagrados, hacer oraciones y marcar los cajones por dentro, todo eso para evitar que un cadáver terminara transformándose en un Gjenganger.

Leyenda de los Navajos: Los Aterradores “Cambia-Pieles”.


Los puedes conocer como los “skin-walker” pero su nombre original, del modo auténtico como los llaman los navajos es Yee Naaldlooshii. Son personas con una capacidad muy especial: la de poder transformarse en cualquier animal. Ahora bien, algo así solo es posible en muchos casos si antes, llevan sobre su espalda la piel de esa criatura en sí en la que desea transformarse, como por ejemplo un oso o un lobo.

La leyenda de los cambia-pieles no es exclusiva de los indios navajo, en realidad, otros pueblos nativos como pueden ser los esquimales también disponen en su legado cultural y antropológico estas fascinantes leyendas donde el ser humano, era capaz de adquirir la forma de un animal para, en algunos casos, ver el mundo con muchas más posibilidades… Y más sabiduría. En otros, este poder caía en personas cuya alma, cargada de pecados, avanzaba hacia el más oscuro de la naturaleza.

Hoy en Supercurioso queremos hablarte de los Yee Naaldlooshii. ¿Nos acompañas?
Una leyenda de los navajos: los aterradores “cambia-pieles”.

En el pueblo de los navajos eran los chamanes los que tenían esta habilidad. No obstante, hay un dato que siempre inquieta un poco cuando los expertos ahondan en esta tradición y estas creencias: se dice que la capacidad de transformarse en animal no era solo una virtud de chamanes o brujos.

Existían personas que por su carácter o por la oscuridad de su alma, había perdido ya su sentido de humanidad, estaban transformados por el pecado, el rencor y el odio  de forma que su piel mutaba hacia criaturas extrañas y terroríficas. Eran seres muy temidos por las tribus.

Yee Naaldlooshii puede traducirse de forma literal como “el que anda sobre cuatro patas”. Solo los chamanes más hábiles podían ir y volver de este estado para obtener información de su entorno, pero la mayoría de los “cambia-pieles” eran individuos que habían roto su vínculo con la comunidad: eran “la maldad personificada”.

Muchos de estos “Yee Naaldlooshii acababan quedándose de forma eterna con la apariencia de un animal o de un ser maligno a medio camino entre lo salvaje y lo humano, que rondaba los poblados en busca de víctimas. Era seres aterradores que además, tenían la capacidad de controlar la mente de todo aquel que tuviera en frente, que cayera ante su mirada profunda, ígnea y antinatural.

Son seres tabú, que en ocasiones adquieren la forma de un coyote,  un lobo,un zorro, el águila, el búho, o un cuervo. No obstante, sus artes recuerdan mucho a la brujería europea, porque además de controlar las voluntades ajenas, e incluso robar nuestra apariencia si así lo deseara.

El único modo de hacer frente a un “skinwalker” es no teniéndole miedo. Se dice que son seres que se alimentan del miedo, y es así como obtienen nuestra energía. Así pues, si en alguna ocasión te encontraras por ejemplo a un lobo de mirada extraña y poderosa, plántale cara y desafíalo, demuéstrale que no tiene poder sobre ti, que controlas tu voluntad y que no le tienes miedo.

Solo así, y en caso de ser un “cambia-piel”, acabarían auyentándose comprendiendo que no tiene nada que hacer. Los Navajos, además, suelen utilizar diversos amuletos para mantenerlos lejos de los poblados, como por ejemplo huesos humanos lanzados por cerbatanas, o lo que se conoce como “polvo de cadáver”, una combinación algo tenebrosa, ya que según cuentan los propios nativos se elaboraría de niños fallecidos de forma natural, de los huesos de sus dedos y de su cráneo.

Los skinwalker han aparecido reflejados en múltiples películas, videojuegos y series de televisión como “X-Files”, “Smallville” o “Supernatural”.

Los Eclipses en la Mitología de los Pueblos


Durante milenios, los eclipses solares han sido fuente de mitos, en ocasiones violentos, para numerosos pueblos. La ciencia explica que el Sol obscurece porque la Luna pasa delante de él, pero antes de eso, la gente imaginaba todo tipo de razones para lo que sucedía en el cielo.

Las leyendas revelan mucho más acerca de los pueblos que las crearon que sobre el Sol o la Luna, dice Anthony Aveni, autor del libro “In the Shadow of the Moon: The Science, Magic, and Mystery of Solar Eclipses”.

“No es mito. No es ciencia. Es cultura”, dijo Aveni, profesor de física y sociología en la Universidad de Colgate.

Son a menudo historias morales que advierten sobre contravenciones de todo tipo, desde mentir hasta incesto, dijo Aveni. Pueden ser sangrientos y de miedo y por ello enseñan lecciones. Después de todo, ¿qué va a asustar más que el Sol desapareciendo en medio del día?

Violencia

Quizás la leyenda más sangrienta sobre eclipses proviene de India “y no es para timoratos”, dijo el director de planetario Mark Littman, de la Universidad de Tennessee.

Un demonio llamado Rahu trató de robarse el néctar de inmortalidad de los dioses, pero el Sol y la Luna lo reconocieron. Rahu comenzaba a beber el néctar cuando Vishnu le lanzó un disco que “le cercenó el cuello”, dijo Littmann. El néctar estaba en la boca de Rahu, pero el resto del cuerpo desapareció. La cabeza inmortal persigue al Sol y la Luna por los cielos y “cuando los alcanza da un mordisco”, pero como no tiene cuerpo, cuando se traga a la Luna o el Sol, estos reaparecen.

Comidas

Como el Sol desaparece como una galleta siendo devorada lentamente, abundan los mitos relacionados con alimentos. Los nórdicos tenían un lobo que mordía el Sol. En otras partes ha sido un perro, un dragón, un pájaro y una serpiente del infierno. A menudo la bestia escupía el Sol porque es demasiado caliente.

Furia

Littmann dice que los indígenas Pomo en California hablaban de un oso que estaba caminando cuando se encontró con el Sol. Los dos se pelearon sobre quién tenía derecho a pasar y el oso, enfurecido, mordió al Sol y siguió mordiendo hasta que llegó la Luna al salvar el día.

Cálculos

Pero no todo en la antigüedad era superstición y mito. Los babilonios, los mayas y los chinos notaron miles de años atrás que había un patrón matemático en la ocurrencia de los eclipses y comenzaron a calcularlos. Notaron que el regreso de un eclipse a un mismo lugar tomaba 18 años y 11 días. “Si puedes predecir algo, no te asusta”, dijo Littmann.

jueves, 7 de febrero de 2019

Hiperión, El Titán Que Camina En Las Alturas

Según la mitología griega Hiperión (que significa el que camina en las alturas) es uno de los titaness hijos de Urano (El Cielo) y Gea (La Tierra) considerado como el dios de la observación junto con su hermana Tea quien es la diosa de la vista, con quien según Hesíodo se casó y tuvo tres hijos quienes eran Helios (el Sol), Selene (la Luna), y Eos (la Aurora).

Hiperión juntamente con sus hermanos conspiraron con Cronos en la castración de Urano, su padre.
Cuenta el mito que cuando Urano  (el cielo) descendía a la Tierra (Gea), cuatro de sus hijos (Hiperión, Crío, Coios y Japetos) lo agarraron cada uno por una de sus extremidades manteniendo firme a su padre de tal manera que Cronos logró castrarlo con una hoz.

De allí es donde los pueblos de Egipto y Mesopotamia hablan de los grandes pilares que sostienen y  el cielo separándolo de la tierra.

Hiperión fue el primer titán que manejo el carro solar, logrando viajar con aquella esfera de fuego que daba luz y calor a la tierra por el cielo donde reinaba el Eter. Y así como en todos los cultos, Hiperión toma el nombre de “el que todo lo ve”, lo que lo convirtió en el titán de la vigilancia y la observación.

El movimiento del Sol y de la Luna sobre el cielo fue lo que dio paso del orden al mundo, como también así los ciclos diarios del Sol y los ciclos mensuales de la Luna que se mueven sobre las constelaciones puestas sobre el cielo por su hermano Crío lo que le dio origen al calendario.

De esta manera, Hiperión al viajar sobre los cielos permitió relacionar a los hombres los ciclos de la vida con las estaciones; lo que hace que se vuelva el titán de la sabiduría y la comprensión.