Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

.

.

viernes, 3 de diciembre de 2010

La Combustión Humana Espontánea


Por combustión humana espontánea (SHC, del inglés Spontaneous Human Combustion) se entienden los casos en los que una persona de forma repentina arde hasta la incineración sin que haya habido, en apariencia, causas exteriores. Como ven, suena inquietante.

El primer caso registrado se fecha en 1725 y va asociado al nombre de Nicole Millet. En un principio, se le imputó al marido la responsabilidad del suceso. Sin embargo, la audaz defensa se basó en una hipótesis acaso no tan fantasiosa: la mujer había ardido de suyo, convirtiéndose en pira humana sin motivo conocido.

Las pruebas se basaban en un detalle asaz curioso: ni la silla donde se encontraba ni el suelo en derredor mostraban signos de que se hubiese producido un incendio, según narró años después Jonas Dupont, quien recogió el caso en su De Incendiis Corporis Humani Spontaneis (1763). Con esta obra, Dupont puso el dedo sobre la llaga, mejor dicho sobre la ceniza, popularizando un fenómeno tan raro que al principio, por fuerza, tenía que confundirse con una especie de fuego divino y castigo sobrenatural.

Pero los presuntos casos de combustión humana espontánea no se quedaron ahí. De hecho, el siglo XX es fértil en tales. Por ejemplo, el 2 de julio de 1951, en St. Petersburg, Florida, los restos de la sexagenaria Mardy Hardy Reeser fueron descubiertos por su casera. De la señora Reeser quedaban apenas el cráneo miniaturizado, un par de vértebras y el pie izquierdo. Lo demás, cenizas. Asimismo, las paredes estaban como barnizadas por una especie de sustancia aceitosa y grasienta.

En 1964, Helen Cornway, otra anciana de un pueblo de Pennsylvania, se unió a la lista, lo mismo que, en 1966, el doctor John Bentley, de 92 años de edad, uno de cuyos pies fue hallado en el baño de su casa rodeado de ceniza. Lo sorprendente también en este caso es que el incendio apenas hubiese afectado al resto del cuarto, circunscribiéndose a un contorno preciso y delimitado. Uno de los últimos episodios, en fin, sucedió en Gales, en 1980. La víctima se llamaba Henry Thomas, de 72. Se encontraron los dos pies y trozos del cráneo.

En la mayoría de las muertes, la explicación oficial se resumía en incendios involuntarios causados accidentalmente, por ejemplo mediante cigarrillos no apagados correctamente. Que las víctimas fuesen todas de avanzada edad, por consiguiente más sujetas a descuidos y menos capaces de reacción, parecería corroborar la teoría.
Sin embargo hay un grandísimo “pero”: quemar un cuerpo de modo que se vea convertido en ceniza no es tan sencillo. Efectivamente, se necesitan los rigores del mismo infierno para que de los huesos no quede sino carbonilla, temperaturas en todo caso muy superiores a los mil grados centígrados. ¿De qué manera una colilla caída sobre un tejido podría convertirse en semejante deflagración?… Sinceramente, no le vemos ningún sentido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario