Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

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martes, 11 de noviembre de 2014

La Leyenda de Doña Inés de Hinojosa (O Manrique)

aparece desde 1571 en la presidencia del Nuevo Reino realizada por Andrés Díaz Venero de Leiva. Doña Inés de Hinojosa era una venezolana ardiente y apasionada que está envuelta en el uxoricidio de sus dos esposos. 

El primero don Pedro de Avila fué asesinado en Carora (Venezuela) en confabulación con su amante Jorge Voto, profesor de música y baile. Los amantes se localizaron definitivamente en Tunja, en donde de nuevo la apasionada Doña Inés se prendó de don Pedro Bravo de Rivera, con quien planeó el asesinato de su segundo esposo.


El asesinato de Jorge Voto fué un escándalo general en el Nuevo Reino, el cual hizo trasladar a Tunja al Presidente Venero de Leiva. Los autores del asesinato surgieron en la investigación: uno intelectual, Doña Inés y tres de hecho, Pedro Bravo de Rivera, Hernán Bravo y Pedro de Hungría. Doña Inés fué ahorcada pendiente de un frondoso arrayán, en la que desde entonces se llamó en Tunja la "Calle del Arbol"; Pedro de Rivera y Hernán Bravo fueron, degollado el primero, y ahorcado en la picota él segundo. Esta narración fue relacionada por el cronista Juan Rodríguez Freyle en su obra "El Carnero", y aparece como leyenda en Tunja en la famosa "Calle del Árbol".

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