Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

.

.

sábado, 13 de marzo de 2010

Tezcatlipoca, El Dios Del Espejo Humeante


En los tiempos míticos, el tiempo mismo se difumina en mythos y como una niebla iridiscente los restos de lo causal se dispersan y construyen laberintos de azar y de contingencia, auténticas veredas hacia el misterio más pleno: el insondable espacio sagrado, el triunfo de la posibilidad sobre el hecho escueto que nunca se da como tal.

De allí justamente brotan las jubilosas figuras de las deidades prehispánicas, y de entre ellas destaca sobremanera la del gran dios Tezcatlipoca.

Su nombre quiere decir “espejo humeante” en náhuatl, pero también se le conoce como Telpochtli, es decir “el mancebo” ; o también Yoalli Ehecatl “viento nocturno” así como Titlacahua “ cuyos hombres somos “ y Moyocoyani “ que expresa “el que se inventa a sí mismo”.

Es realmente asombroso, el modo en el que este siniestro numen, Tezcatlipoca, se asemeja al Dionisos de los antiguos griegos: ambos se identifican en lo diverso, o más precisamente como un reflejo disperso, teniendo al espejo como uno de sus símbolos privilegiados, en el cual ambos dioses se contemplan llenos de fascinación; su esencia divina esparcida en terrenales existencias; ambos son el mancebo celestial, el joven maestro de otredades, de enigmas perennemente irresolutos que concentran el nombre secreto de la realidad en su ser complejo e infinito.

De Tezcatlipoca, el dios del espejo humeante, apunta Sahagún:

“era tenido por verdadero e invisible, el cual andaba en todo lugar, en el cielo, en la tierra, y en el infierno…y decían: él es el único que entendía acerca del regimiento del mundo, y que sólo daba las prosperidades y las riquezas, y que él sólo las quitaba cuando se le antojaba.”

A Tezcatlipoca se le representaba como un joven con taparrabo y el rostro y las piernas pintadas a rayas. En la cabeza ostentaba un tocado de pedernales, también orejeras de oro en espiral. Además lucía brazaletes de plumas preciosas y muy coloridas. En la espalda cargaba un adorno elaborado de plumas de quetzal, así como un escudo en la mano, también de plumas y una bandera ritual de papel.
Tezcatlipoca es una de las deidades más veneradas y fascinantes de todo el mundo prehispánico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario