Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.



miércoles, 4 de agosto de 2010

Henri Désiré Landru, El Asesino de Viudas


Henri Desire Landru, el Barba Azul de Gambais, así se llamaba el que quizá haya sido el mayor asesino en serie de la historia. Para que os hagáis una idea, se piensa que las víctimas de aquel Jack que gustaba ir por partes no fueron más que cinco, mientras que a Landru oficialmente se le hizo responsable de 11 asesinatos, cifra que, oficiosamente, rebasa los 200.

Landru fue detenido en 1919. Su caso sorprendió primero a la policía y conmocionó después a la sociedad francesa. ¿La causa? Se trató de uno de los primeros ejemplos de asesino en serie que se conocían en Europa.

Entraremos ahora en detalle pero la cuestión no es tan simple como parece deducirse de algunas crónicas para las cuales Landru mataba por un motivo vulgar y conocido, el dinero (algo execrable y en absoluto justificable pero que, al fin y al cabo, resultaría comprensible para el resto de almas piadosas del conjunto social) en tanto que con Jack El Destripador se pone por vez primera sobre el tapete la figura de asesino psicópata en el que sexo, trauma y enfermedad aparentemente se entrelazan de modo inextricable.

Los datos que tenemos muestran, por el contrario, que por detrás de los crímenes de Landrau persiste ese insidioso interrogante de los vínculos entre razón y locura (o, dicho de otra forma, qué significa la normalidad)

Henri-Désiré Landru nace en París, en 1869. Se casa joven con una prima. Muchos artículos sobre Landru en internet dan a entender que fue un casamiento no deseado, de penalty, que enseguida lo hizo infeliz. En realidad, no estamos muy seguro de tales datos. Según palabras de su esposa, recogidas durante el proceso, Landru era ya un perfecto caballero: dulce, amable, atento, aseado y bien vestido ni siquiera fumaba o bebía. Al parecer, de hecho, los primeros años fueron para la incipiente familia los más felices.

Lo que sí parece demostrado es que, sin embargo, a Landru no se le escapaba la necesidad de asegurarse un futuro económico para él y para los suyos. Así pasará por las más variopintas ocupaciones. Adviértase que Landru demuestra desde muy pronto una inventiva notable. Por momentos se considera inventor e inventa sobre todo aparatos mecánicos o relacionados con la mecánica. Por ejemplo, una bicicleta a motor.

Pero Landru no acababa de triunfar. Sus inventos no tenían éxito: parece que tales fracasos lo trastornaron. Con el nuevo siglo su situación empeoró: varias condenas por estafa dieron con sus huesos en la cárcel varias veces. El padre ya viudo, un hombre humilde pero de moral firme, creyendo que la sangre de su estirpe estaba condenada a languidecer en las venas de un delincuente, acabó por suicidarse. Posiblemente eso condenó a Landru sin remisión.

Así llega 1914. La Gran Guerra. Jóvenes que van al frente. Maridos que nunca vuelven. De repente parece que en París por cada mujer casada hay otra viuda. El ingenio de Landru recuerda una de sus estafas anteriores, pertenecientes a su etapa pre-asesina. Decide repetirla, pero a lo grande.

Pone anuncios en los periódicos. Se publicita como un viudo en busca de un alma gemela. Cientos de mujeres desconsoladas le responden. Él se cita solo con las que tienen un patrimonio pero, ojo, al parecer ni siquiera con las más ricas. De cada encuentro Landru sale triunfador. La impresión de las féminas es la misma que ya había tenido su esposa: cariñoso, suave, delicado, afable…¡un gentleman!

O más bien un doctor Jekyll. En cuatro años Landru atraerá a su estanque a diez viudas que, una tras otra, asesinará. En medio también el hijo de una de ellas, que estaba en medio. Se deshacía de los cuerpos quemándolos en el fogón de la cocina de una casa que se compró en el campo. Al final lo descubrieron, en 1919.

Durante los interrogatorios y en el juicio permaneció impasible. Acusado de 11 atroces crímenes, las investigaciones sobre los restos encontrados en su casa, junto a los datos de mujeres desaparecidas en esos años, llevó a algunos policias a considerar que la mano siniestra del antiguo inventor podía estar detrás de más de 200 asesinatos.
Un día de febrero de 1922 la guillonita separó la cabeza del cuerpo de Henri Désiré Landru, sin que policías, fiscales, jueces o médicos llegasen a desentrañar el enigma de aquel asesino de viudas, tan correcto, tan educado, tan normal. Y un escalofrío recorrió el espinazo de los observadores más lúcidos al darse cuenta de que Landru, loco, psicópata, monstruo, no parecía diferir en nada de ellos mismos.

lunes, 2 de agosto de 2010

Distintas Teorías Sobre el Origen del Mundo


Antes se nos daba por inventar cuentos sin argumento. Era imaginación pura. Ahora argumentamos más, imaginamos todavía más, y seguimos en lo mismo.

Antes.

En el centro de África, por empezar cerca de donde empieza la historia del hombre, los Bantú contaban que Bumba vivía solo en el reino de la oscuridad y su tristeza era tan grande que le provocó dolor de estómago y vomitó el sol, la luna, y así.

En Nigeria, los Yoruba decían que Olorum, dios del cielo, pidió a sus hijos que creara un nuevo reino en el que extendieran a sus descendientes. Este reino se llamaría Ile-Ife y los descendientes se llamaron nosotros.

En Egipto, El Luminoso, Ra, era omnipotente. Sólo tenía que nombrar algo para que cobrara vida. Y empezó a nombrar.

En el Tibet existía un inmenso vacío sin causa ni fin. De ese vacío se levantaron suaves remolinos que dieron origen a Dorje Gyatram, que creó las nubes que a su vez crearon la lluvia que a su vez creó el océano…

En China el universo era una nebulosa caótica donde dormía el gigante Oan Ku que al despertarse enfurecido empezó a agitar los brazos y las materias ligeras se levantaron vertiginosamente formando el cielo, mientras que las pesadas se precipitaron hacia abajo y formaron la tierra.

En Grecia era el Caos y un dios separó el cielo de la tierra y la tierra del agua, etc.

Para los vikingos primero estaba el Frío y el Calor más un gran vacío entre ambos mundos. Lo demás vino cuando estos finalmente se encontraron.

Para los aztecas estaba la pareja divina, el señor de la luz del centro y la señora del cielo nocturno. Tuvieron cuatro hijos que dieron lugar al fuego, al calendario, al mar, a los cielos y a la tierra. Después la pareja divina siguió creando todo lo demás.

Los maoríes decían que la diosa Tierra llamada Papa y el dios Cielo llamado Rangi estaban siempre juntos y no dejaban que la luz llegara al mundo. Cuando tuvieron varios hijos, estos los separaron y la luz pudo llegar al mundo, crecieron las plantas y las lágrimas de Rangi hicieron los ríos

Ahora.

Se nos fue dando por elaborar mitos más racionales.

La Grecia precristiana dio luz a la primera teoría heliocéntrica de Aristarco de Samos 300 años antes de cristo. El hombre sostuvo que el sol se ubicaba en el centro y los planetas giraban a su alrededor

500 años después, el también griego Claudio Ptolomeo, elaboró una teoría egocéntrica en la que la Tierra se mantenía estática en el centro de Universo.

1000 años después vino Nicolás Copérnico otra vez a argumentar la teoría heliocéntrica, ubica al sol en el centro de todos los planetas y agrega que estos tiene movimientos circulares, entre otras cosas.

Vamos un poco más lejos, Isaac Newton plantea las leyes de gravitación universal.

Finalmente llegamos a la conclusión de un universo dinámico en fase de expansión cuyo origen puede adjudicarse a un estado de densidad y temperatura extraordinario que provocó una explosión, el Big Bang, y que a su vez podría tratarse de un universo pulsante, que se expande y se contrae cíclicamente cada miles de millones de años.

En fin. Aquí estamos.

Feliz Cumpleaños, El Origen de la Celebración


Las tradición más compartida alrededor del mundo es probablemente la de festejar un cumpleaños y ésta se remontan a muchos siglos atrás. En la antigüedad, felicitar, dar regalos y hacer una fiesta con las velas encendidas era una costumbre que servía para proteger a los demonios guardianes de las personas; una forma de agradecimiento y de garantizar la seguridad durante el año entrante.

Las celebraciones de los cumpleaños es una práctica estrictamente pagana relacionada con la astrología. Los antiguos astrólogos inventaron un calendario y calcularon las fechas de nacimientos de reyes, gobernantes y sus sucesores. Examinando meticulosamente los horóscopos, presagiaban las fechas de nacimientos porque ellos creían que el destino de los ricos y poderosos podían afectar a toda la sociedad.

En el antiguo Egipto, los faraones, en sus cumpleaños, ordenaban cerrar los negocios y daban enormes fiestas para cientos de sirvientes. En Grecia, hombres ricos se juntaban en una suerte de clubes, los cuales eran exclusivamente de hombres que compartían sus cumpleaños. Los griegos creían que toda persona tenía un espíritu protector (o daemon) que estaba presente el día de su nacimiento y que cuidaba de esta durante su vida. Los romanos también aceptaron esta idea, que con el tiempo, llegó hasta nosotros en ideas como la del ángel de la guarda, el hada madrina y el santo patrón.

La costumbre de las tortas con las velitas encendidas comenzó también con los griegos. Sobre los altares del templo de Artemisa se colocaban tortas redondas como la luna, hechas con miel, adornadas con cirios encendidos. El fuego está relacionado con los sacrificios y han tenido un significado místico desde el tiempo en que el hombre comenzó a erigir altares a sus dioses, de modo que las velas de cumpleaños rinden tributo a la criatura que celebra su cumpleaños y le traen buena suerte. La creencia popular es que las velas de cumpleaños pueden conceder deseos.

Los emperadores romanos daban grandes fiestas en honor de su propio cumpleaños, que incluían paradas, circos, y combates de gladiadores. El calendario Romano designaba días para alguna forma de celebración, incluyendo cumpleaños de dioses y hombres famosos.

Pero con la consolidación del cristianismo, la tradición cesó por considerase pagana, y contrariamente a la costumbre popular, eran los días de la muerte, y no del nacimiento de los santos, los celebrados y los que se convertían en días festivos.
Sin embargo, un tiempo después la Iglesia se interesó en determinar la fecha del nacimiento de Cristo y el resultado marcó el comienzo de la tradición de la Navidad. Con la celebración de la natividad de Cristo, el mundo occidental recuperó la celebración de los cumpleaños.

Dioses del Vino en Egipto


Siempre he admirado la mitología egipcia. Misteriosa, mítica, ancestral, está llena de dioses y creencias particulares que siempre han despertado el interés de todos. Hoy queremos echarle un vistazo a los dioses del vino egipcios, una bebida que en el antiguo Egipto se consideraba más que espiritual. Incluso algunas pirámides eran utilizadas como bodegas improvisadas.

Una de las diosas del vino en el antiguo Egipto es Geshtinana, hermana de Dumuzi, el pastor casado con la diosa Innana. Cuando Innana se marchaba por un tiempo, a Dumuzi no parecía importarle demasiado, ya que seguía disfrutando de ciertos placeres carnales de la vida. La diosa Innana, viendo la indiferencia de su marido, instó al mundo subterráneo a que se llevara a Dumuzi.

Dumuzi, para escapar, se fue a casa de Geshtinana, donde se convirtió en una gacela. Aún así, Innana lo descubrió, y lo envió al infierno. Allí pasó medio año encarcelado, hasta que Geshtinana se hizo cargo de él.

Otro de los dioses asociados con la bebida en Egito es Ninkasi, conocida como la diosa de la cerveza. Cuenta la leyenda que Ninkasi nació de una gota de agua dulce. Sus deberes como diosa consistían en satisfacer y calmar los corazones de los débiles. Ninkasi era hija de Ninti, Reina de Abzu, y Enki, señor de Nudimmud.

Como dios egipcio de la agricultura, Asar, el Osiris de la lengua griega, era el responsable del vino y la cerveza. También se le conocía como el dios egipcio de la vida, la muerte y la fertilidad, uno de los dioses más antiguos. Comienza a aparecer en algunos textos de pirámides, que se remontan al 2.400 a.C. Asar u Osiris daba la vida, tanto humana como vegetal. Además, era un juez benevolente en la otra vida.
Renenutet era el dios de la cosecha egipcia, una deidad muy importante para los productores del vino. Muchos viticultores le ofrecían sacrificios durante las cosechas. Se creía que era la esposa de Sobek, responsable de las inundaciones del Nilo.

El Mito de Keb y Nut y El Calendario Egipcio


Cuenta la mitología egipcia que al principio de los tiempos el año contaba sólo con 360 días, pero que ésto cambió cuando Itemu (conocido como Atum por los griegos) descubrió que Nut, diosa del cielo y de los astros, y Keb, dios de la Tierra, conocido por los griegos como Geb), ambos nietos de Itemu, vivían una pasión prohibida que los unió de tal modo que el mundo se quedó sin aire.

Itemu ordenó entonces a su hijo Shu, padre de los amantes y dios del aire y de la luz, que los separara fuera como fuese. Y Shu encontró una forma: separó a sus hijos levantando la cabeza y cuerpo de Nut para que ésta no pudiera volver a acercarse a su hermano. Así Shu, la atmósfera, separa a Nut, el cielo, de Keb, la Tierra.

Pero Nut ya estaba embarazada, así que el enfado de Itemu se hizo aún mayor y prohibió a la diosa dar a luz a su hijo dentro de cualquiera de los 360 días del año.

Pero he aquí que apareció Dyehuty, (Thot para los griegos), dios de la sabiduría y que además poseía control sobre el tiempo, hijo a su vez de Itemu, y quiso ayudar a Nut, a su hermana, por la que sentía gran afecto.

Cuentan que retó entonces Dyehuty a Jonsu, dios de la luna, a un juego en el que el premio para el vencedor era Tiempo. Fué así como logró ganar 5 días para que Nut engendrara a sus hijos, días que como no estaban dentro de los 360, permitían a Nut liberar su vientre sin quebrantar la prohibición de Itemu. Así fue como, fruto de una incestuosa unión, nació Osiris, Horus, Set, Isis y Neftis.

Y así fue como el calendario pasó de 360 días a 365. Y así fue también como, al primer mes de este nuevo calendario egipcio se le dio el nombre de su creador, Dyehuty.

Por su parte, también cuentan que el dios Jonsu quedó tan desfallecido que es por ello por lo que sólo una vez al mes puede brillar con total intensidad. El resto del ciclo lunar lo único que puede hacer es recuperarse poco a poco hasta que nuevamente pueda destacar en el cielo nocturno, cuando aparece como Luna Llena.

domingo, 1 de agosto de 2010

La Jerarquía Celestial, El Ejército del Bien


Según la Teología Católica, en el siglo VI d. C. tuvo lugar la publicación de “La Jerarquía Celeste”, un libro que comprendía una serie de textos impregnados de misticismo y cuyo autoría fue atribuida, en un primer momento, a un obispo de Atenas llamado Dionisio Aeropagita. Sin embargo, estudios posteriores vendrían a demostrar que este obispo, también discípulo de San Pablo, no había sido el autor de dicha obra, sino un escritor anónimo al que se le daría el nombre de Pseudo Dionisio Aeropagita.

Atendiendo al contenido de “La Jerarquía Celeste”, la Corte Celestial estaría formada, por 9 órdenes o coros angélicos que a su vez, y conforme a sus respectivos grados de relevancia, vendrían a dividirse en las Tríadas Superior, Intermedia e Inferior.

En la Tríada Superior se congregan los seres que de manera mas próxima y directa sirven a Dios. En ella existen 3 órdenes: Serafines, Querubines y Tronos. Los Serafines o “ Saraph” (“seres de fuego”) tienen como cometido rodear el trono de Dios y mantener, mediante el canto, una alabanza continua a la Gloria de Dios.

En un principio, fueron 4 los Serafines: Luzbel (que al rebelarse pasaría a ser Lucifer), Miguel (que tras la traición del anterior pasaría a desempeñar otras funciones que le son encomendadas), Kemuel y Natanael. Son seres alados con la peculiaridad de contar con 3 pares de alas y que se caracterizan por su belleza incomparable; hasta el punto de que sólo Dios puede contemplarlos. Además, se les atribuye la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Los Querubines fueron ubicados al Este del Edén con la misión de proteger el camino que conducía al Árbol de la Vida. Fue uno de ellos quien expulsó a Adán y Eva del Paraíso por su desobediencia. Los textos bíblicos hablan de su velocidad idéntica al relámpago e inteligencia extraordinaria. Con alas multicolores y como serpientes de fuego, se reconoce a los Tronos. Son mensajeros de Dios y propician las Revelaciones. No obstante, su tarea principal consiste en sostener el trono de Dios.

En el segundo grupo, el de la Tríada Intermedia, localizamos a las Dominaciones, las Virtudes y las Potestades. Son considerados “espíritus cosmogónicos” porque mantienen la concordancia de los astros. Las primeras (Zadkiel, Yahriel y Muriel) intervienen directamente en el destino de la Humanidad vertiendo la “Misericordia Divina” cuando creen oportuno. Las Virtudes (Bariel y Tarshish) conceden las bendiciones, mientras que las Potestades se encargan de vigilar los Senderos Celestiales e impedir todo avance diabólico.

Con respecto a la Tríada Inferior, decir que en ella se encuentran los ángeles; los únicos que pueden adoptar figura humana y formar parte de la organización de nuestro mundo. Se dividen en “Ángeles de la Guarda”, “Arcángeles” y “Principados”. Un “Ángel de la Guarda” es asignado a cada humano en el momento de su nacimiento y permanece con él hasta su muerte intento guiarle por el buen camino. Si lo consigue ascenderá con él al Reino de los Cielos y se le dará una nueva misión. De no lograrlo, arderá en el Infierno junto con su protegido.

Los “Arcángeles” son Gabriel ( Arcángel Protector contra el Miedo y Mensajero Celestial), Miguel (Arcángel de la Esperanza y Jefe del Ejército Celestial) y Rafael (Arcángel de la Paz y protector de los viajeros, de la Salud y del Noviazgo). Todos ellos están dotados de inmensos dones y poderes.
El último coro angélico de esta Tríada, y último escalón jerárquico, pertenece a los “Principados”, criaturas encargadas de velar por todas y cada una de las naciones. Cabe destacar a la “Hueste Angélica”, creada con el fin de sofocar la rebelión de Lucifer y sus seguidores mediante su descomunal fuerza bruta, y a los “Ángeles Castigadores” (Kasiel, Lahatiel, Shatfiel y Puriel). Se sirven de unos caballos de guerra llamados “Criaturas de Abbadón” que tienen rostro humano, dientes de león, cola de escorpión y corona de oro.

La Jerarquía Infernal, Las Huestes de Lucifer


Johann Weyer, más conocido por Wierus, fue un conocido doctor y ocultista holandés entregado al estudio de la demonología. Gran parte de su trabajo literario consistió en escribir contra las persecuciones de brujas, y , además, se le atribuyen textos como “De Praestigiis Daemonum, “Pseudomonarchia Daemonum y, quizá, la mayor clasificación en lo que a la estructura del Averno se refiere, “Sanctum Regnum”; la cual coincide plenamente con la visión católica del Infierno y sus ejércitos.

Basándonos en la clasificación del autor y en la Iglesia, la Jerarquía del Infierno presenta tres grupos o rangos jerárquicos, siendo el más importante el de los Espíritus Superiores. Con Lucifer como Emperador y autoridad suprema, este grado máximo lo completan Belzebú y Astaroth; que ostentan título de Príncipe y Gran Duque respectivamente.

El nombre Belcebú (Beelzebuth en su origen filisteo) significa “Señor de las Moscas” y se debe a la gran cantidad de moscas que acuden prestas a la sangre resultante de los sacrificios llevados a cabo en su honor. Por su parte, Astaroth es el Tesorero del Infierno y tiene 40 legiones bajo su mando.

Justo por debajo de los Espíritus Superiores, aparecen los Espíritus Principales. Son seis, forman el mando militar y ejercen funciones meramente bélicas. El más poderoso entre ellos, Lucifogo Rofacale, Primer Ministro y con poder sobre todas las riquezas y tesoros mundanos. En su nombre, son Bael, Agares y Margas quienes comandan ejércitos de millares de espíritus malignos. Satanachia, el Gran General, cuenta con el poder de someter a todas las mujeres y enseñar trucos y ardides a los pastores. Como esbirros directos que dirigen sus legiones guerreras, tiene a Pruslas, Amón y Barbatis.

Un Capitán General tiene la capacidad de conocer todos los secretos guardados en las Cortes y gabinetes de Estado de todas las naciones del mundo. Es amplio conocedor de los metales y sus cualidades, así como de las propiedades curativas de las plantas. Responde al nombre de Agaliarept, y sus lacayos Buer, Gusoin y Botis se encargan de dirigir sus tropas.

Fleuretty es el Teniente General que lleva a cabo cualquier tipo de maniobra maléfica durante la noche. Le prestan apoyo incondicional sus subordinados Bathim, Pursan y Abigar. Un Jefe Superior otorga los dones de la invisibilidad y la teletransportación a quienes le rinden homenaje y adoración, al tiempo que les permite observar todo lo que sucede en el interior de los hogares sin que se les pueda resistir ningún tipo de cerradura. Es el Jefe Superior Sargatanas, y tiene bajo su mando a Valefar, Loray y Foran.

El último de los Seres Superiores y de menos entidad, es el Mariscal de Campo Nebirus. Aún así, no deja de ser poderoso pues, sólo con desearlo, causa enfermedad en quien quiera y atesora artes adivinatorias infalibles. Ayperus, Neberus y Glasyabolas le acompañan en todo momento cuales perros fieles.

En el último escalón de la pirámide de la Jerarquía del Infierno, situamos a los Espíritus Subordinados, monstruos deformes de los que emanan olores pestilentes. Son seres que no presentan el más mínimo atisbo de bondad y forman verdaderas hordas que reciben el nombre de Legiones Infernales. De entre ellas, las más importantes y terribles, son la Legión del Mal o Élite y la Guardia Infernal. Temibles y despiadadas, sólo persiguen la aniquilación total y, para ello, siempre arden en deseos de entrar en combate con las Fuerzas del Bien.