Los muertos (ikús) o espíritus que nos rodean (egguns) deben
de estar atendidos y conformes, por lo cual se les respeta tanto como a los
SANTOS (orishas). La reverencia a los antepasados es uno de los pilares de las
religiones africanas.viernes, 5 de julio de 2013
Los Eguns
Los muertos (ikús) o espíritus que nos rodean (egguns) deben
de estar atendidos y conformes, por lo cual se les respeta tanto como a los
SANTOS (orishas). La reverencia a los antepasados es uno de los pilares de las
religiones africanas.
En la religión Yorubá el muerto pare al santo (ikú lobi
ocha) y antes de invocar y pedir permiso (moyugbar) y saludar a los orishas hay
que invocar a los muertos. Esto se debe a que todos los orishas fueron seres
vivos originalmente como los santos católicos y después de muertos se les da el
titulo de santo por la vida que supieron llevar aquí en la tierra, tal es el
caso del orisha Changó que fue cuarto rey de Oyó (ile Ife) la actual Nigeria.
Los Egguns comen antes que Elegguá y separados de los
orishas. En determinadas ceremonias se les ofrenda una vela (ataná), coco (obi)
en nueve pedacitos que es la marca de el muerto, agua fresca (omi tutu),
aguardiente (otí), café (omi bona), tabaco (achá), pimienta de guinea (ataré),
y se utiliza la cascarilla (efún). Esta ofrenda se sitúa en el piso fuera de la
casa o en un vertedero o caño interior de no existir patio y se dispone dentro
de un círculo o rectángulo (atena) dibujado con cascarilla en cuyo interior
se dibujan signos y firmas.
La ceremonia se inicia con la moyugba correspondiente y la
declaración del sentido de la ofrenda. Esto se puede realizar mientras se les
brinda coco fresco a los muertos lo cual se hace en pequeños pedazos que se
tiran hacia el interior de la figura trazada en el piso diciendo alfaba iku,
alafaba ano............. Esta
ofrenda es obligatoria cuando se va a sacrificar un animal de dos o cuatro
patas.
Al terminar se preguntará a los egguns o egun si recibieron
la ofrenda, si dan su conformidad y hacia donde se llevan los residuos. Esto se
hará con cuatro pedazos de coco fresco según las reglas para la lectura del
coco y uno de testigo por si se rompe alguno de los pedazos que se tiran y se
hace de espalda al eggun.
Otros religiosos plantean que los muertos no deben comer en
el interior de las casas por lo que su comida se les servirá en el patio y
lejos de la vivienda. A los muertos se les puede ofrecer agua, pan, bebida,
tabaco y alimentos cocinados sin sal lo cual puede ser la comida que prefería
el difunto si la ofrenda es para un muerto determinado. Todo esto se sitúa en
un plato roto y se encenderá una vela; al día siguiente se hace la moyugba y se
pregunta mediante los cocos el que camino coje la comida,esto puede ser en la manigua o monte (nigue), en la basura
(ikún), en una loma (ilé oké), en el río (ilé oshún), y asi sucesivamente. Los
presentes en estas ceremonias con los muertos deben ser marcados con una cruz
de cascarilla en la frente como protección. Las flores constituyen una ofrenda
que algunos oficiantes (olochas) emplean debido a la escencia que es un fluido
espiritual explicito en el oddun irete juanjuan.
Cuando el alma de un difunto, a pesar de estar bien
atendido, ofrece su presencia continuamente, Oyá-Yansa (dueña y portera del
cementerio) ordena que se haga una hoguera en el patio porque el fuego asusta a
los muertos y los aleja aunque no los quema.
En el espiritismo o parte espiritual el tratamiento que se
le brinda a los espíritus es distinto, varía de acuerdo a que sea espiritismo
puro o influido por Ocha, el Palo, u otra religión.
En algunos casos los espíritus se atienden con una bóveda
espiritual que se montan más o menos compleja según lo requiera el cuadro
espiritual de la persona. En una de las copas de agua que conforman la bóveda
se colocará un crucifijo. Un espiritista será quien determine la conformación
definitiva de la bóveda y la podrá abrir en una sesión espiritual que se
realizará en el lugar.
La bóveda espiritual contribuye a fortalecer a los guías y
protectores de la persona, que pueden ser conocidos o no y entre los cuales se
incluyen sus familiares muertos. Cuando un creyente desconoce su cuadro
espiritual puede invocar a sus protecciones con nombres temporalmente asignados
hasta investigar. Una atención a los espíritus está constituida por el vaso o
copa de agua o "asistencia"
que se les dedica. En estos vasos no se deben colocar flores aunque algunos
olochas lo hacen.
En el espiritismo más puro, la ceremonia de invocación se
hace mediante oraciones y cantos. Son muy utilizadas las oraciones al Angel de
la Guardia, a los guías y protectores según los preceptos Cardecianos.
En el espiritismo practicado en Ocha se utiliza el vaso de
agua, el agua bendita, perfume, velas, flores y determinadas hierbas para
despojos. También se puede emplear la cascarilla como filtro protector así como
el tabaco y el aguardiente según los gustos del muerto.
En algunas sesiones espirituales a las personas que se les
incorporan entidades espirituales se les llama instrumentos o caballos, o sea,
pasan o montan muertos, piden tabaco y aguardiente al ser poseídas los cuales
habrá de tenerse a mano. En el campo espiritual también se emplean la misa
espiritual y la misa católica en la iglesia. Ambas formas se emplean para darle
luz a los muertos y elevarlos.
Si hay daño por un muerto oscuro o uno enviado desde un
"caldero de palos o mayombe”, este debe ser eliminado primero en su
aspecto espiritual mediante recogimientos, despojos, pasar el muerto, misas,
etc. y después hacer el rompimiento en el campo material con ebbos, purificaciones,
baños y paraldos.
La relación entre el espiritismo y la religión Yorubá y
lucumi es muy estrecha porque sin
la atención a los muertos nada sale bien pues el muerto es
primero
“Maferefún
egguns"
miércoles, 3 de julio de 2013
Rana de Loveland
Loveland es una pequeña localidad de Ohio en Estados Unidos.
Una leyenda urbana cuenta que en numerosas ocaciones se les ha aparecido un
extraño animal con cabeza de rana y cuerpo de humano, a los habitantes del
lugar.
Dichas apariciones tendrían lugar en las proximidades del río que rodea
la ciudad. La criatura que ha sido bautizada desde hace ya muchos años como la
Criatura de Loveland, es una especie de ser terrestre pero con características
fisonómicas de Rana o lagarto.Segun diversas fuentes existen evidencias
concretas de su existencia. Sin embargo, navegando por distintos lugares de la
red en busca de indicios claros que afirmen ésta teoría, solo hemos podido
encontrar algunos dibujos, pocos testimonios de su existencia y la fotografía
de la derecha, que más que aclarar la situación la oscurece.
Entre los testigos que dicen haber visto en persona éste
extraño ser mitad batracio y mitad humano, se encuantran dos policías de la
región, quienes aseguraron haber visto una rana gigante, saltando a orillas del
río y luego perderse en las profundidades del mismo. Todos los testigos
coinciden en lo mismo, parecía tener forma humana pero con cabeza de rana o
lagarto, de un metro y medio de estatura y piel con apariencia de cuero.
Ante la falta de mayor información sobre éste ser
paranormal, creemos que sería lógico encuadrarlo en la categoría de mitología.
Cardborosaurio
El Cadborosaurio, como ha sido bautizado, ha sido avistado
en el rio Fraser en la Columbia Británica, Canadá, durante el año pasado y
también desde Alaska hasta California aunque sigue siendo todo un misterio. Uno
de los testigos del monstruo marino dijo: “Verlo fue para mí un enorme Shock”.
Lo curioso de ésta criatura es que su historia logró llegar
hasta la pantalla de televisión a través de un documental de Discovery Channel
en un programa especial llamado Monster Hunt Alaska: Testigo de Monstruos
Marinos, en donde Kelly Nash, un pescador muestra a los hermanos Hillstrand la
captura de lo que podría ser una serpiente marina.
El video, un tanto borroso, muestra una criatura de entre 6
y 9 metros aproximadamente, con una joroba en la espalda asomándose por la
superficie del lago.
Paul LeBlond, ex jefe del Departamento de Ciencias
Terrestres y Oceánicas de la Universidad de Columbia Británica dijo para
Discovery News: “Estoy muy impresionado con el video a pesar de que la captura
en video se hizo bajo condiciones de lluvia y sobre un barco, las imágenes son
genuinas”.
LeBlond También afirmó que es imposible que sea una especie
de pez conocida ya que se mueve de forma nunca antes vista, y podría ser un
mamífero o un reptil.
El desconocido animal según un relato de Andy Hillstrand “no
podría ser un tiburón, es probable que sea un anguila gigante, pero las
anguilas no tienen jorobas que se mueven al unísono; Nunca antes había visto
algo así.”
Las imágenes de la criatura nos recuerdan a Nessie, El
críptido más famoso del mundo, que supuestamente moraría en las profundas aguas
del lago Loch Ness, en Escocia. Sin embargo, el criptozoólogo que presentó el
video, dice que éste monstruo es más parecido a otros mitos, como el
Cadborosaurio, avistado en numerosas ocaciones en la Columbia Británica.
Los avistamientos de ésta criatura han sido reportados
durante décadas. Pero recién en el año 1937, se documentó la aparición del
cadáver de una extraña criatura en la Isla de la Reina Carlota, en la Columbia
Británica. Los restos fueron descubiertos en el interior de una ballena.
La criatura fue examinada en detalle y los investigadores
determinaron que se trataba de un ternero. Sin embargo, esta conclusión fue
rechazada por algunos, incluyendo a los trabajadores que habían encontrado los
restos. A partir de ese momento, la imaginación popular dió lugar a la nueva
leyenda de éste misterioso críptido.
En la actualidad, el Acuario de Monterey Bay, que estudia
las profundidades del lago, ha descubierto nuevas formas de vida. Su gerente,
Jim Covel, dice que es posible dar cabida a la creencia popular del
Cadborosaurio, aunque manifista que la exploración científica, será la que
tenga la última palabra en éste asunto.
El Enigma de Acambaro
En 1923, Waldemar Julsrud, comerciante de origen alemán, y
el padre Fray José María Martínez descubrieron el emplazamiento arqueológico de
Chupicuaro, de la época preclásica, que contenía vasos, tazones y figurinas de
la cultura india más antigua conocida, llamada con el nombre del sitio, de una
antiguedad de hasta 1 000 años antes de J.C.( anterior a los indios Tarascos,
la cultura india más antigua conocida en aquella época ).
Este descubrimiento “clásico” no suscitó ninguna polémica en
cuanto a su paternidad disputada por un coleccionista rival.
Unos años más tarde, en julio de 1944, Waldemar Julsrud, de
69 años de edad hizo un descubrimiento clamoroso en Acambaro, pequeña ciudad
mexicana situada a menos de 300 kms al noroeste de México, en la provincia de
Guanajuato.
Mientras se paseaba a caballo a lo largo de una zanja cerca
de la colina del toro, con uno de sus empleados, un granjero llamado Odilon
Tinajero, su atención fue atraída por un trozo de cerámica que salía del suelo.
Era una figurina de terracota de un estilo que desconocía.
Mandó a su empleado cavar y llevarle todas las piezas
similares que podría encontrar. Unos días más tarde, Tinajero se presentó con
una carretilla llena de estos artefactos. Julsrud se quedó estupefacto por el
estilo y la diversidad de las figuritas. Hizo un trato con su empleado : él le
pagaría 1 peso por cada figurina entera y nada por las estropeadas que, sin
embargo tendría que entregarle ( y que conservó ).
Su objetivo era evitar que su granjero las fabricara ( de
todos modos no hubiera tenido suficiente tiempo ni maña y el precio pagado era
demasiado bajo ) e incitarle a excavar con mucha precaución.
Las figuritas fueron descubiertas por grupos de entre 20 y
40 en el interior de pozos a una profundidad variable de 1 m 20 hasta 1 m 80.
No eran pozos funerarios, puesto que sólo se encontraron 6
calaveras durante las excavaciones. Según la hipótesis del Sr. Julsrud, parece
que habían sido sepultadas de prisa para evitar su saqueo por los primeros
colonos españoles.
Más de 33 500 objetos de cerámica ( en mayoría ), piedra,
jade y obsidiana fueron encontrados. Todos son únicos, ninguno ha sido
duplicado. Su tamaño varía desde unos centímetros hasta menos de un metro.
Varios tipos de arcillas fueron utilizados ( su examen daría una indicación
valiosa de su procedencia ), y todos fueron fabricados por el método del “fuego
abierto” ( entonces la fabricación de objetos falsificados no habría sido
inadvertida por el humo y las grandes cantidades de leña - rara y cara en esta
región - necesarias. )
A pesar de su gran diversidad, se pueden clasificar, según
su estilo, por centenares incluso por millares, como procedentes de culturas
diferentes.
Igual que el Dr Cabrera ( fallecido en diciembre del 2001 ),
conservador de las Piedras de Ica, el Sr Julsrud nunca hizo negocio con su
descubrimiento. Su objetivo era científico y su deseo de proteger un
patrimonio, que estimaban único para la humanidad, nunca falló. Siempre con
mucho gusto enseñaron las piezas a los que lo deseaban y no dejaron de luchar
para que los científicos se interesaran a su descubrimiento y acudieran a
examinarlo… En vano… ¿ Por qué ?
Una de las principales razones del rechazo de este descubrimiento
reside en las representaciones de esas figuritas.
Representan, entre otros, dinosaurios, animales
desconocidos, reptiles, algunos con características aviarias ; ciertas parecen
indicar una forma de domesticación de pequeños reptiles y dinosaurios, grandes
monos, otras muestran claramente actos de zoofilia con reptiles, por fin,
muchas representan divinidades desconocidas, vida cotidiana y objetos usuales (
pipas, instrumentos de música, etc… ) …
¿ Hombres junto con dinosaurios ? Todo el mundo sabe que
resulta imposible !
Un hombre, hereje desde luego, se interesó por este
descubrimiento : Charles Hapgood, profesor de historia y antropología en la
Universidad de New Hampshire. Se desplazó para investigar, encontrar e
interrogar a los protagonistas del asunto. De su viaje, trajo algunas pruebas
para analizarlas según los métodos más modernos y recientes de la época ( a
finales de los años 60 ).
Las medidas ( con carbono 14 ) sacadas en 1968 por el
Laboratorio de Isótopos Inc. de New Jersey se escalonan desde ¡ 1 110 antes de
J.C. hasta 4 530 años antes de J.C. !
En 1972, los fechados por termoluminiscencia hechos por la
Universidad de Pensilvania sobre 2 figurinas fueron de ¡ 2 500 años antes de
J.C.
lunes, 1 de julio de 2013
El Tsuchinoko
El Tsuchinoko (ツチノコo槌の子),
es una serpiente legendaria de Japón. El nombre tsuchinoko suele ser usado en
el oeste de Japón, incluyendo Kansai y Shikoku, la criatura se conoce como
Bachi hebi (バチヘビ) en el noreste de Japón.
Las primeras apariciones de este ser criptido se remonta a
unos dibujos en una cerámica del periodo Jomon descubiertos en Gifu y Nagano.
Una enciclopedia del Periodo Edo contiene una descripción del Tsuchinoko bajo
el nombre del Yatsui Hebi. También se pueden encontrar referencias en el
Kojiki.
El Tsuchinoko se describe como de entre 30 y 80 centímetros
de longitud, de aspecto similar a una serpiente, pero con un grosor central que
es mucho más amplio que su cabeza o la cola, y los colmillos y el veneno con
similares a los de una víbora. Algunos relatos describen también el tsuchinoko
como un ser capaz de saltar hasta un metro de distancia.
Según la leyenda, algunos Tsuchinoko tienen la capacidad de
hablar y una propensión a la mentira, así como el gusto por el alcohol. La
leyenda también registra que a veces se traga su propia cola de modo que puede
rodar como un aro, similar a la igualmente mítica Serpiente Hoop.
Los avistamientos y encuentros con el mítico Tsuchinoko se
han dado en todo Japón, aunque ninguno se ha capturado nunca y el espécimen no
está catalogado por la ciencia. La criatura se convierte por temporadas en una
obsesión para criptozoologos japoneses que incluso han llegado a dar
recompensas por la captura de uno de estos seres. Aunque lo único que han
conseguido por el momento es que la gente les lleve pequeñas serpientes que
tras ingerir algún pequeño animal se pueden asimilar vagamente al Tsuchinoko.
Últimamente ha aparecido una extraña oruga que tiene una
apariencia similar, no se sabe mucho de ella todavía, pero los expertos dicen
que su aspecto serpentil es un modo de defensa y protección.
De modo que ya saben, si viajan a Japón y encuentran uno de estos
bichos, quizás les salga el viaje gratis.
El Depredador de Taco
29 de abril de 1979. Barrio de Taco, La Laguna, Tenerife
(España) El encargado de seguridad de una fábrica de materiales de construcción
descubre – según su parte – al as 11.00 horas, que un perro pastor alemán que
custodia el almacén yace muerto en el suelo. Parece haber arrancado la cadena.
No hay rastro de sangre. Ni huellas. Ni nada que indique por qué ha fallecido.
Cuando se efectuaron los pertinentes análisis saltó la
sorpresa. El cuerpo del perro no contenía ni una gota de sangre en su interior.
Algo o alguien parecía habérsela succionado a través de dos pequeños orificios
que se localizaron en su costado. Además, de su cuerpo habían desaparecido el
corazón y el hígado.
Con tan macabro hallazgo comenzaba una extraña odisea que
tuvo en vilo a la localidad durante tres semanas.
En primera instancia, la investigación del caso corrió a
cargo de la Policía Municipal de La Laguna. Posteriormente, y ante la gravedad
de los hechos, la Jefatura Superior de la Policía Nacional prosiguió con las
investigaciones. La Guardia Civil también participó en las diligencias.
Mientras tanto, el gobierno insular siguió de cerca todo lo que acontecía.
Tras aquel primer episodio se produjo otro. Fue en el mismo
lugar, en la misma fábrica. Ocurrió cuatro días después. La víctima,
nuevamente, fue un pastor alemán. La muerte del segundo animal fue similar a la
primera: en el interior del cuerpo del perro no quedaba ni gota de sangre.
En la necropsia realizada a la víctima no se encontró nada,
salvo un par de orificios en la piel. Tampoco había huellas, ni rastros de
pelea, ni ninguna pista que sirviera a los investigadores para esclarecer lo
sucedido.
Empezaron a barajarse las primeras hipótesis una vez que se
descartó la muerte natural. Se habló de sectas, de animales extraños, y se
habló, por supuesto, de las enigmáticas mutilaciones de ganado que ocurrían en
aquellos años en Estados Unidos y que, a todas luces, eran inexplicables
mediante formulaciones lógicas. Al otro lado del Atlántico hablaban de OVNIS,
de experimentos secretos…
Los días pasaron.
Y el 14 de mayo volvió a ocurrir algo extraño. Fue a pocos
kilómetros de Taco. Esta vez, el escenario de la muerte de otro animal fue el
barrio de Guamasa. Allí se encontró un cerdo muerto. Tampoco apareció en
condiciones normales, porque, nuevamente, la sangre del animal había sido
succionada. En su interior no había vísceras.
La psicosis se extendió…
Posteriormente, aparecieron cabras muertas en circunstancias
igualmente extrañas. Un informe policial contenía la misma conclusión a la que
habían llegado los veterinarios en la necropsia del animal. No había causa
razonable para la muerte. Y, otra vez, el cuerpo del animal estaba exangüe.
Dicho expediente, además, hacía alusión a la tesis de la presencia de una
secta. Sin embargo, el seguimiento de esa pista no condujo a ninguna solución.
Los servicios especializados en veterinaria del cabildo
insular destacaron que se tratara de una muerte provocada por otros animales.
Según el informe que realizaron, las características de los fallecimientos
denotaban la existencia de una mano de inteligencia mayor que la de cualquier
depredador. El problema era que la policía no encontró indicios que condujeran
a un culpable. Más bien al contrario.
Todo parecía cosa de “fantasmas”. Las autoridades se
encontraron en un callejón sin salida, tal como revelaban los informes
policiales. Pese a ello, y con objeto de calmar a la población de la zona,
Muñoz Yeberes, el jefe de prensa de la Jefatura Superior de Policía, explicó
que quizá unos extraños roedores pudieran haber provocado las muertes. Sin
embargo, acabó confesando ante los medios de comunicación que los agentes no
habían encontrado explicación para los crímenes.
Siguieron produciéndose los casos, pero el interés de la
prensa decreció. Pese a ello, el misterioso agente hizo de nuevo aparición en
octubre. En esta nueva ocasión, ocho cabras aparecieron muertas en Taco. Se
repitieron los mismos parámetros de los anteriores casos. La necropsia fue
efectuada por el Laboratorio Regional Agrario, cuyo director, Joaquín Quillós,
en su informe hacía alusión a la utilización de instrumental técnico
sofisticado para ejecutar la “agresión”. Pero Quillós no pudo resolver el
misterio. Un misterio al que jamás se encontró explicación…
La Desaparición de Oliver Thomas
El 24 de diciembre de 1909 la familia Thomas se preparaba
para disfrutar un año más de una entrañable celebración. Durante todo el día
los miembros de esta familia de granjeros del pequeño pueblo de Brecon, situado
en Gales (Reino Unido), habían estado preparando la gran fiesta que, como cada
año, reuniría a la familia y a varios amigos y vecinos. Todo parecía ideal para
disfrutar de una noche de alegría en la que el espíritu de la Navidad lo
impregnaba todo. Incluso el clima parecía querer unirse a la celebración, pues
acababa de nevar y el campo estaba cubierto con una capa de nieve que convertía
el paisaje en una postal. Al comenzar la cena todo era perfecto.
El guiso de la señora Thomas impregnaba el ambiente con un
olor apetitoso, demostrando una vez más que era una excelente cocinera. Los
niños jugaban y esperaban el momento de los regalos y los mayores conversaban
animadamente. Nada hacía presagiar que algo acechaba a aquella gente, que el
misterio se iba a materializar de forma trágica rompiendo para siempre la
familia.
La velada fue avanzando en medio de una conversación
agradable. El cabeza de familia, Owen Thomas, era un excelente anfitrión, como
había demostrado en anteriores ocasiones, y de su hospitalidad disfrutaban esa
noche el comisario del pueblo, el veterinario y el pastor de una localidad
vecina, todos acompañados de sus familias. En total eran quince personas. La
fiesta avanzaba y la señora Thomas se percató de que se estaba acabando el
agua. No había problema, a apenas unos metros de distancia de la casa tenían un
pozo y solo había que ir con un cubo a sacar un poco de agua. Como los mayores
estaban en medio de una agradable charla, decidió pedir a su hijo Oliver que
saliese un momento a buscar agua al pozo. Una decisión que la pobre mujer
lamentaría toda su vida. Oliver tenía once años, había ido en multitud de
ocasiones a por agua al pozo y no le importaba demasiado dejar durante unos
instantes el cálido ambiente que proporcionaba el hogar encendido. Afuera hacía
frío, pero había acabado de nevar y se veían ya las primeras estrellas. El niño
se calzó unas pesadas botas y, protegido con una bufanda que amorosamente le
había colocado su madre, salió resuelto con un balde en la mano. Solo habían
pasado unos instantes –después dirían los que se quedaron en la casa que apenas
fueron diez segundos– cuando todos se estremecieron al oír un alarido del
pequeño. Fue un grito penetrante, más que nada de sorpresa, que inmediatamente
después fue seguido por llamadas de auxilio.
“¡Socorro, se me llevan!”, llegó a decir Oliver. Todos los
presentes salieron corriendo hacia la puerta. Owen Thomas cogió su fusil, que
colgaba de la chimenea, mientras exclamaba: “¡Un lobo!”. ¿Era posible que ese
gran depredador hubiese atacado al muchacho? El veterinario, el pastor, otro
granjero invitado… todos salieron portando armas, palos y una linterna. Pero en
el exterior no estaba el pequeño, no había nadie. Pudieron seguir el rastro que
el niño había dejado en la nieve: unas pisadas que se interrumpían bruscamente,
como si hubiese desaparecido sin dejar rastro o algo lo hubiese alzado para
llevárselo volando. Durante unos segundos, que parecieron eternos, cundió el
desconcierto, pero aún quedaba algo que les helaría la sangre. Todos pudieron
escuchar claramente de nuevo los gritos de Oliver, que, para sorpresa general,
venían de encima de sus cabezas: “¡Socorro, me han cogido! ¡Socorro!”, le
oyeron gritar. Todos los que lo estaban buscando quedaron anonadados. Miraban
hacia el negro cielo, pero no eran capaces de ver nada. Ninguna pista, ningún
indicio que les mostrase dónde se encontraba el niño y qué era lo que le estaba
llevando hacia el cielo. Pidieron al chico que les indicase dónde estaba, pero
el pequeño Oliver ya no dijo nada coherente, solo chillaba. Unos gritos de
terror que pudieron oír durante casi un minuto los desesperados familiares y
amigos, un tiempo eterno de impotencia en el que, para su desconsuelo, la voz del
pequeño se fue volviendo cada vez más tenue, como si fuese subiendo y estuviese
cada vez más lejos. Algo incomprensible había sucedido. Alguien había arrancado
a Oliver del suelo y se lo había llevado volando. Aun después de la
desaparición, y en medio del desconcierto, varios de los asistentes siguieron
buscando con la lámpara alguna pista. Pudieron constatar que las huellas del
muchacho sobre la nieve parecían normales, pero se interrumpían bruscamente a
unos 20 m de la casa. A 2 m de las últimas huellas se encontraba el cubo, como
si el niño lo hubiese soltado desde una cierta altura. El resto de la noche
siguieron dando vueltas, llamándolo, intentando descubrir entre las tinieblas
alguna pista que explicase el suceso.
Al amanecer llegaron unos policías de Brecon, que
registraron con detalle toda la casa, los alrededores y el pozo, al que
bajaron. Pero no encontraron ninguna pista, nada que pudiese explicar qué le
había pasado al pequeño y, sobre todo, dónde estaba. La única explicación que
parecía plausible era que algo se lo había llevado volando. Pero ¿qué ave hay
en el País de Gales capaz de levantar el vuelo con un niño de 11 años entre sus
garras? Ninguna, ni la mayor águila podría hacerlo. Los aviones también quedan
descartados, pues en 1909 la aviación todavía estaba poco desarrollada y, sobre
todo, el ruido del motor sería claramente reconocible. Un silencioso planeador
tampoco parece ser la solución, pues la ausencia de un sonido que le delatase
no evitaría la posibilidad de maniobrar para capturar al niño y levantar el
vuelo permaneciendo casi un minuto encima de la casa. Un globo habría sido
difícil de maniobrar y, además, habría sido visto a la luz de las estrellas que
brillaban en el firmamento.
El caso del pequeño Oliver, secuestrado por algo que bajó
del cielo en la Nochebuena, quedó finalmente archivado como pendiente de
solución. Es uno más de los que están a la espera de ser resueltos, algo en lo
que casi un siglo después muy pocos confían. La gran cantidad de testigos,
entre los que se encontraban personas de reconocida reputación, permite
descartar que la extraña historia de la desaparición del niño fuese algún tipo
de engaño, una mentira urdida para ocultar tal vez algún crimen. La falta de
una solución al misterio de la desaparición de Oliver Thomas no evitó que en
los años siguientes los niños de aquella zona viviesen la víspera de la Navidad
con una mezcla de sentimientos contrapuestos. Era una fiesta de alegría, con
regalos para los pequeños, pero sabían que algo inexplicable se había llevado
volando al pobre Oliver. Tal vez algo había bajado del cielo, pero en lugar de
traerle regalos se lo había llevado para nunca volver a ser visto. “Santa Claus
es bueno y trae regalos, pero ¿existe algún ser malo que viene volando en la
Nochebuena para llevarse a niños?”, preguntaban los pequeños de la zona a sus
padres. “No, hijo –les respondían estos–, solo hay un anciano bondadoso que
llega con regalos en un trineo tirado por renos mágicos.” Pero por las noches,
sobre todo durante la víspera de la Navidad, los padres que pronunciaban estas
tranquilizadoras palabras no perdían de vista a sus hijos en ningún momento.
Sabían que si algo inexplicable se había dado cita una Nochebuena, podría
volver a por otro niño.
Durante casi cien años han sido muchos los intentos de
explicar lo que le ocurrió a Oliver Thomas. Desde un primer momento se barajó
la posibilidad de que lo capturase algún tipo de pájaro. En 1977 muchos se
acordaron de este misterioso caso después de que se conociese el ataque de dos misteriosas
aves negras a un niño de diez años llamado Marlon Lowe. El suceso tuvo lugar en
Michigan (EE.UU) y no acabó trágicamente porque su madre intervino rápidamente
y arrebató a su hijo de las garras de los animales cuando ya se estaban
llevando por el aire al pequeño. Casos similares han ocurrido en diversos
lugares del mundo y en buena parte continúan siendo un misterio, pues según los
testigos no se trata de aves conocidas. En ocasiones se ha especulado que
podría tratarse de algún superviviente de los teratórnidos, unos parientes del
cóndor de los Andes que vivieron hasta hace unos 10.000 años en Norteamérica.
Pero esas especies no se conocen en Europa. A veces las descripciones de las
criaturas son aún mas extrañas, pues parecen reptiles alados como los que
vivían en la época de los dinosaurios. Otra hipótesis recuerda que, según
diversas tradiciones, durante momentos determinados del año, como la víspera de
Navidad, de Todos los Santos o de San Juan, los límites de nuestro mundo
parecen quedar mas difusos, siendo posible que salten hasta nuestra realidad
entidades que normalmente no viven entre nosotros. Entidades que forman parte
del mundo de monstruos como el chupacabras, el diablo de Jersey o el demonio de
Dover y que han sido vistas en diversas ocasiones y lugares.
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