Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.



lunes, 2 de agosto de 2010

Dioses del Vino en Egipto


Siempre he admirado la mitología egipcia. Misteriosa, mítica, ancestral, está llena de dioses y creencias particulares que siempre han despertado el interés de todos. Hoy queremos echarle un vistazo a los dioses del vino egipcios, una bebida que en el antiguo Egipto se consideraba más que espiritual. Incluso algunas pirámides eran utilizadas como bodegas improvisadas.

Una de las diosas del vino en el antiguo Egipto es Geshtinana, hermana de Dumuzi, el pastor casado con la diosa Innana. Cuando Innana se marchaba por un tiempo, a Dumuzi no parecía importarle demasiado, ya que seguía disfrutando de ciertos placeres carnales de la vida. La diosa Innana, viendo la indiferencia de su marido, instó al mundo subterráneo a que se llevara a Dumuzi.

Dumuzi, para escapar, se fue a casa de Geshtinana, donde se convirtió en una gacela. Aún así, Innana lo descubrió, y lo envió al infierno. Allí pasó medio año encarcelado, hasta que Geshtinana se hizo cargo de él.

Otro de los dioses asociados con la bebida en Egito es Ninkasi, conocida como la diosa de la cerveza. Cuenta la leyenda que Ninkasi nació de una gota de agua dulce. Sus deberes como diosa consistían en satisfacer y calmar los corazones de los débiles. Ninkasi era hija de Ninti, Reina de Abzu, y Enki, señor de Nudimmud.

Como dios egipcio de la agricultura, Asar, el Osiris de la lengua griega, era el responsable del vino y la cerveza. También se le conocía como el dios egipcio de la vida, la muerte y la fertilidad, uno de los dioses más antiguos. Comienza a aparecer en algunos textos de pirámides, que se remontan al 2.400 a.C. Asar u Osiris daba la vida, tanto humana como vegetal. Además, era un juez benevolente en la otra vida.
Renenutet era el dios de la cosecha egipcia, una deidad muy importante para los productores del vino. Muchos viticultores le ofrecían sacrificios durante las cosechas. Se creía que era la esposa de Sobek, responsable de las inundaciones del Nilo.

El Mito de Keb y Nut y El Calendario Egipcio


Cuenta la mitología egipcia que al principio de los tiempos el año contaba sólo con 360 días, pero que ésto cambió cuando Itemu (conocido como Atum por los griegos) descubrió que Nut, diosa del cielo y de los astros, y Keb, dios de la Tierra, conocido por los griegos como Geb), ambos nietos de Itemu, vivían una pasión prohibida que los unió de tal modo que el mundo se quedó sin aire.

Itemu ordenó entonces a su hijo Shu, padre de los amantes y dios del aire y de la luz, que los separara fuera como fuese. Y Shu encontró una forma: separó a sus hijos levantando la cabeza y cuerpo de Nut para que ésta no pudiera volver a acercarse a su hermano. Así Shu, la atmósfera, separa a Nut, el cielo, de Keb, la Tierra.

Pero Nut ya estaba embarazada, así que el enfado de Itemu se hizo aún mayor y prohibió a la diosa dar a luz a su hijo dentro de cualquiera de los 360 días del año.

Pero he aquí que apareció Dyehuty, (Thot para los griegos), dios de la sabiduría y que además poseía control sobre el tiempo, hijo a su vez de Itemu, y quiso ayudar a Nut, a su hermana, por la que sentía gran afecto.

Cuentan que retó entonces Dyehuty a Jonsu, dios de la luna, a un juego en el que el premio para el vencedor era Tiempo. Fué así como logró ganar 5 días para que Nut engendrara a sus hijos, días que como no estaban dentro de los 360, permitían a Nut liberar su vientre sin quebrantar la prohibición de Itemu. Así fue como, fruto de una incestuosa unión, nació Osiris, Horus, Set, Isis y Neftis.

Y así fue como el calendario pasó de 360 días a 365. Y así fue también como, al primer mes de este nuevo calendario egipcio se le dio el nombre de su creador, Dyehuty.

Por su parte, también cuentan que el dios Jonsu quedó tan desfallecido que es por ello por lo que sólo una vez al mes puede brillar con total intensidad. El resto del ciclo lunar lo único que puede hacer es recuperarse poco a poco hasta que nuevamente pueda destacar en el cielo nocturno, cuando aparece como Luna Llena.

domingo, 1 de agosto de 2010

La Jerarquía Celestial, El Ejército del Bien


Según la Teología Católica, en el siglo VI d. C. tuvo lugar la publicación de “La Jerarquía Celeste”, un libro que comprendía una serie de textos impregnados de misticismo y cuyo autoría fue atribuida, en un primer momento, a un obispo de Atenas llamado Dionisio Aeropagita. Sin embargo, estudios posteriores vendrían a demostrar que este obispo, también discípulo de San Pablo, no había sido el autor de dicha obra, sino un escritor anónimo al que se le daría el nombre de Pseudo Dionisio Aeropagita.

Atendiendo al contenido de “La Jerarquía Celeste”, la Corte Celestial estaría formada, por 9 órdenes o coros angélicos que a su vez, y conforme a sus respectivos grados de relevancia, vendrían a dividirse en las Tríadas Superior, Intermedia e Inferior.

En la Tríada Superior se congregan los seres que de manera mas próxima y directa sirven a Dios. En ella existen 3 órdenes: Serafines, Querubines y Tronos. Los Serafines o “ Saraph” (“seres de fuego”) tienen como cometido rodear el trono de Dios y mantener, mediante el canto, una alabanza continua a la Gloria de Dios.

En un principio, fueron 4 los Serafines: Luzbel (que al rebelarse pasaría a ser Lucifer), Miguel (que tras la traición del anterior pasaría a desempeñar otras funciones que le son encomendadas), Kemuel y Natanael. Son seres alados con la peculiaridad de contar con 3 pares de alas y que se caracterizan por su belleza incomparable; hasta el punto de que sólo Dios puede contemplarlos. Además, se les atribuye la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Los Querubines fueron ubicados al Este del Edén con la misión de proteger el camino que conducía al Árbol de la Vida. Fue uno de ellos quien expulsó a Adán y Eva del Paraíso por su desobediencia. Los textos bíblicos hablan de su velocidad idéntica al relámpago e inteligencia extraordinaria. Con alas multicolores y como serpientes de fuego, se reconoce a los Tronos. Son mensajeros de Dios y propician las Revelaciones. No obstante, su tarea principal consiste en sostener el trono de Dios.

En el segundo grupo, el de la Tríada Intermedia, localizamos a las Dominaciones, las Virtudes y las Potestades. Son considerados “espíritus cosmogónicos” porque mantienen la concordancia de los astros. Las primeras (Zadkiel, Yahriel y Muriel) intervienen directamente en el destino de la Humanidad vertiendo la “Misericordia Divina” cuando creen oportuno. Las Virtudes (Bariel y Tarshish) conceden las bendiciones, mientras que las Potestades se encargan de vigilar los Senderos Celestiales e impedir todo avance diabólico.

Con respecto a la Tríada Inferior, decir que en ella se encuentran los ángeles; los únicos que pueden adoptar figura humana y formar parte de la organización de nuestro mundo. Se dividen en “Ángeles de la Guarda”, “Arcángeles” y “Principados”. Un “Ángel de la Guarda” es asignado a cada humano en el momento de su nacimiento y permanece con él hasta su muerte intento guiarle por el buen camino. Si lo consigue ascenderá con él al Reino de los Cielos y se le dará una nueva misión. De no lograrlo, arderá en el Infierno junto con su protegido.

Los “Arcángeles” son Gabriel ( Arcángel Protector contra el Miedo y Mensajero Celestial), Miguel (Arcángel de la Esperanza y Jefe del Ejército Celestial) y Rafael (Arcángel de la Paz y protector de los viajeros, de la Salud y del Noviazgo). Todos ellos están dotados de inmensos dones y poderes.
El último coro angélico de esta Tríada, y último escalón jerárquico, pertenece a los “Principados”, criaturas encargadas de velar por todas y cada una de las naciones. Cabe destacar a la “Hueste Angélica”, creada con el fin de sofocar la rebelión de Lucifer y sus seguidores mediante su descomunal fuerza bruta, y a los “Ángeles Castigadores” (Kasiel, Lahatiel, Shatfiel y Puriel). Se sirven de unos caballos de guerra llamados “Criaturas de Abbadón” que tienen rostro humano, dientes de león, cola de escorpión y corona de oro.

La Jerarquía Infernal, Las Huestes de Lucifer


Johann Weyer, más conocido por Wierus, fue un conocido doctor y ocultista holandés entregado al estudio de la demonología. Gran parte de su trabajo literario consistió en escribir contra las persecuciones de brujas, y , además, se le atribuyen textos como “De Praestigiis Daemonum, “Pseudomonarchia Daemonum y, quizá, la mayor clasificación en lo que a la estructura del Averno se refiere, “Sanctum Regnum”; la cual coincide plenamente con la visión católica del Infierno y sus ejércitos.

Basándonos en la clasificación del autor y en la Iglesia, la Jerarquía del Infierno presenta tres grupos o rangos jerárquicos, siendo el más importante el de los Espíritus Superiores. Con Lucifer como Emperador y autoridad suprema, este grado máximo lo completan Belzebú y Astaroth; que ostentan título de Príncipe y Gran Duque respectivamente.

El nombre Belcebú (Beelzebuth en su origen filisteo) significa “Señor de las Moscas” y se debe a la gran cantidad de moscas que acuden prestas a la sangre resultante de los sacrificios llevados a cabo en su honor. Por su parte, Astaroth es el Tesorero del Infierno y tiene 40 legiones bajo su mando.

Justo por debajo de los Espíritus Superiores, aparecen los Espíritus Principales. Son seis, forman el mando militar y ejercen funciones meramente bélicas. El más poderoso entre ellos, Lucifogo Rofacale, Primer Ministro y con poder sobre todas las riquezas y tesoros mundanos. En su nombre, son Bael, Agares y Margas quienes comandan ejércitos de millares de espíritus malignos. Satanachia, el Gran General, cuenta con el poder de someter a todas las mujeres y enseñar trucos y ardides a los pastores. Como esbirros directos que dirigen sus legiones guerreras, tiene a Pruslas, Amón y Barbatis.

Un Capitán General tiene la capacidad de conocer todos los secretos guardados en las Cortes y gabinetes de Estado de todas las naciones del mundo. Es amplio conocedor de los metales y sus cualidades, así como de las propiedades curativas de las plantas. Responde al nombre de Agaliarept, y sus lacayos Buer, Gusoin y Botis se encargan de dirigir sus tropas.

Fleuretty es el Teniente General que lleva a cabo cualquier tipo de maniobra maléfica durante la noche. Le prestan apoyo incondicional sus subordinados Bathim, Pursan y Abigar. Un Jefe Superior otorga los dones de la invisibilidad y la teletransportación a quienes le rinden homenaje y adoración, al tiempo que les permite observar todo lo que sucede en el interior de los hogares sin que se les pueda resistir ningún tipo de cerradura. Es el Jefe Superior Sargatanas, y tiene bajo su mando a Valefar, Loray y Foran.

El último de los Seres Superiores y de menos entidad, es el Mariscal de Campo Nebirus. Aún así, no deja de ser poderoso pues, sólo con desearlo, causa enfermedad en quien quiera y atesora artes adivinatorias infalibles. Ayperus, Neberus y Glasyabolas le acompañan en todo momento cuales perros fieles.

En el último escalón de la pirámide de la Jerarquía del Infierno, situamos a los Espíritus Subordinados, monstruos deformes de los que emanan olores pestilentes. Son seres que no presentan el más mínimo atisbo de bondad y forman verdaderas hordas que reciben el nombre de Legiones Infernales. De entre ellas, las más importantes y terribles, son la Legión del Mal o Élite y la Guardia Infernal. Temibles y despiadadas, sólo persiguen la aniquilación total y, para ello, siempre arden en deseos de entrar en combate con las Fuerzas del Bien.

Richard Chase, El Vampiro de Sacramento


El psiquiatra norteamericano J.M. Mcdonald, publicó en 1963 un artículo en el que se identificaba por primera vez la “Triada Homicida” (también conocida como la Triada de Mcdonald). Se trata de 3 circunstancias que se dan (tanto en grupo como por separado) durante la niñez/adolescencia de la mayoría de asesinos en serie. Piromanía (u obsesión con el fuego y los incendios), Eneuresis (o incontinencia urinaria nocturna, pasados los 5 años de edad) y la crueldad hacia los animales.

Tales comportamientos suelen derivar de sucesos violentos (malos tratos) o episodios de humillación (por parte de los padres o los compañeros del colegio) y si no se le presta la debida atención a estos síntomas, pueden desembocar en sucesos tan terribles como el que nos ocupa hoy. Conozcamos a uno de los mas terribles criminales de América.

Richard Trenton Chase nace el 23 de Mayo de 1950, en el Condado de Santa Clara, California. De pequeño sufrió malos tratos a manos de su madre, que posteriormente le describiría como “un niño muy pacífico”. Pronto desarrollaría tanto la Eneuresis como la Piromanía, conductas normales para un niño según sus padres. En una ocasión el pequeño Richard fue sorprendido destripando un conejo en el jardín y untándose la sangre sobre la piel. La explicación que dio fue: Es que me faltaba sangre.

En el colegio es rápidamente marginado, su aspecto sucio y desaliñado le hace blanco de las burlas de sus compañeros. Sin amigos, sin apoyo de sus padres y sin vías de escape, su adolescencia será un auténtico infierno. Con tan sólo 23 años, se le diagnostican “severas perturbaciones mentales” y además, el abuso continuado de drogas y alcohol le llevan a padecer de impotencia.

Poco después llegaría la Hipocondria. Richard afirmaba que alguien se había apoderado de sus arterias pulmonares, ocasionando el debilitamiento de su corazón (por lo que necesitaba beber sangre), se ponía naranjas en la cabeza para absorber la vitamina C (por osmosis) y creía que los huesos de su cráneo estaban sueltos y se movían a su antojo (durante un tiempo llevó la cabeza afeitada para seguir este proceso).

Con 25 años, ingresa en un hospital por envenenamiento sanguíneo, después de auto-inyectarse sangre de conejo. Muchas mañanas Richard aparecía cubierto de sangre, explicando que simplemente eran cortes que se hacía al afeitarse. Los médicos lo mandan ingresar (bajo el diagnóstico de Esquizofrenia Paranoica) en una institución mental, tras descubrir los cadáveres de varios pájaros junto a la puerta de su habitación. Después de un año a base de drogas muy duras, es puesto en libertad bajo la tutela de su madre, quien decide retirarle el tratamiento de anti-psicóticos por considerar que su hijo “parecía un zombie”.

Tras recuperar el vigor robado por las pastillas, decide independizarse y alquila un piso en Sacramento (California). No permite visitas en su casa, incluso sus padres tienen que quedarse fuera mientras Richard les habla tras la puerta, y no pasa mucho tiempo hasta que los vecinos comienzan a quejarse del olor que emanaba de allí.

En el año 1977, su madre le regala (por su cumpleaños) todos sus ahorros (unos 1450 dólares), dinero que Richard decide invertir en comprar mascotas para sus rituales de sangre. Unos meses después, insatisfecho por la escasa cantidad de sangre que obtenía de ellas, decide pasar a “recipientes” mas grandes, y compra un rifle automático del calibre 22.

Su primera víctima conocida fue Ambrose Griffin, de 51 años, tiroteado mientras paseaba. Uno de sus hijos contó a la policía que había visto a alguien con un rifle huir del lugar, pero a pesar de que se buscó el arma entre los vecinos, ésta no fue hallada. Poco después sería acusado de allanamiento de morada y de defecar en la cama de los propietarios, que no cerraron la puerta trasera y afortunadamente estaban fuera de la ciudad. Como él mismo diría después “una puerta cerrada me dice que no soy bienvenido pero una puerta abierta es una invitación a entrar”.

En Enero de 1978, Teresa Wallin es hallada muerta en su casa, horriblemente mutilada. Según la policía, el asesino le disparó 3 veces y había signos de que se habían practicado la necrofilia y el canibalismo e incluso había usado un vaso de yogur para beber la sangre de su víctima. Se inicia la investigación policial, pero apenas una semana después aparece, en similares circunstancias, el cuerpo de Evelyn Miroth y sus dos hijos (de 2 y 6 años). A pesar de trabajar al máximo rendimiento, la investigación policial no parece dar frutos.

Afortunadamente, una niña de 6 años acudió a la policía diciendo haber visto a un hombre lleno de sangre, metiendo el cuerpo de un niño (el hijo de Evelyn Miroth) en su casa. Los agentes no dudaron ni un segundo y se dirigieron al apartamento de Richard Chase. Cuando éste les abrió la puerta, el olor y el terrible espectáculo de sangre (en las paredes, en el suelo y en la cama) y trozos de cuerpos (humanos y animales) hizo vomitar a mas de uno. Cuando abrieron la nevera y se encontraron con un tupper-ware con 3 kilos de vísceras le preguntaron qué opinaba del canibalismo, a lo que Richard respondió “si, he comido carne humana, como los nazis, ellos también comieron mucha carne humana”.

Durante el juicio se le acuñó el nombre de El Vampiro de Sacramento y las pruebas no dejaban duda de su culpabilidad. En su defensa alegó que existía un complot para acabar con él, un complot urdido por sus padres, por Frank Sinatra, la Mafia y los alemanes. Mientras esperaba la pena de muerte, siguió insistiendo en que necesitaba beber sangre, a la que se había vuelto adicto, pero la pena de muerte no le llegaría nunca. A escondidas de los médicos, dejó de tomar su medicación y fue acumulando, una a una, una cantidad de pastillas suficiente para suicidarse.
Richard Trenton Chase es hallado muerto por sobredosis, en su celda del corredor de la muerte de San Quintín, en la nochebuena de 1979, cerrando uno de los episodios mas terribles en la historia de los psico killers.

Plan Andinia, ¿Amenaza Para la Patagonia?


A lo largo de la Historia, ésta se ha visto continuamente salpicada por rumores de complot. Son muchas las teorías de la conspiración que llaman poderosamente nuestra atención y, a su vez, muchas las personas que toman partido con su opinión en lo que a su credibilidad se refiere. Ciertas o no, han logrado hacerse un hueco en nuestra cultura incluso llegando, en ciertas ocasiones, a bordear la paranoia, y muchas son las regiones del planeta que se ven influenciadas por estas historias de confabulación.

El Cono Sur, en su sentido más restringido, no iba a ser menos y se convertirá en escenario geográfico de lo que se conoce como “Plan Andinia”: una teoría conspirativa tachada de naturaleza antisemita y que vendría a suponer la creación de un nuevo estado hebreo en la Patagonia argentina y chilena. Decimos que se le tilda de corte antisemita pues comienza a divulgarse en 1971 de la mano del profesor de la Universidad de Buenos Aires, Walter Beveraggi; intelectual de amplia ideología ultraderechista.

Sin embargo, el inicio del tema que nos ocupa gira en torno a la figura de Theodore Herzl (1860-1904), escritor judío autor de “El Estado Judío” y considerado el padre del Sionismo político moderno. Para éste, todo pasaba por la necesidad imperiosa de dar solución al “problema judío” creando un nuevo estado y, según sus propias palabras, “… dos países tienen que ser tomados en cuenta: Palestina y Argentina”.

Según parece, éste y otros argumentos cristalizarían en el “Congreso Sionista Internacional” celebrado en Suiza en 1897, si bien hay quien pone en duda que dicho Congreso haya tenido lugar. No obstante, los partidarios de darle credibilidad, exponen que en aquella reunión se trazaron las líneas maestras de lo que sería la colonización de la Patagonia; llevada a cabo a través de la migración en masa y de la compra de grandes extensiones de tierra por parte de la “Jewish Colonization Association” ubicada en Londres.

Cierto o no, en 1904 muere Theodore Herzl y, algo más de cuatro décadas más tarde, tiene lugar la creación del Estado de Israel (1948). Es entonces cuando cabría pensar que esta serie de argumentos concernientes a la colonización de la Patagonia correrían a disiparse, pero nada más lejos de la realidad. Esta teoría se prolonga en el tiempo llegando a nuestros días presentando unos añadidos mas misteriosos si cabe.

En efecto, actualmente existe un sector que piensa y asevera que el Plan Andina pretende crear un desorden económico, social, y hasta militar, que logre la desmembración de la Patagonia de Argentina y Chile; todo ello en connivencia con la actual Presidenta de la República Argentina, Cristina Kirchner, y su homólogo chileno Sebastián Piñera. Aportan todo tipo de datos tales como la presencia en la zona de militares israelíes a lo largo de los años 70 y 80; concretamente, como apuntaron en su día algunos periódicos sudamericanos, en la zona de El Calafate.

Para unos burda e inverosímil, para otros una verdad constatada, todo parece indicar que hay “alimento” suficiente para que esta historia no deje de crecer. Cada día son más los que examinan con lupa las decisiones de los dirigentes políticos esperando confirmar la trama, y los que se aventuran, cámara en mano, a adentrarse en la Patagonia con el pretexto de fotografiar maniobras militares israelíes.

Asclepio, El Dios de la Medicina


Asclepio, el dios griego de la ciencia médica, fue fruto de la unión del dios Apolo y Coronis, hija del rey de Tesalia.

Cuenta la leyenda que Coronis, la madre de Asclepio, le fue infiel a su marido, Apolo. La hermana gemela de éste, Artemisa, furiosa, la asesinó por ello. Cuando el cuerpo sin vida de Coronis estaba en la pira funeraria, Apolo comenzó a sentir una inmensa lástima por el hijo nonato que se encontraba en el cuerpo de su difunta esposa. Sin pensarlo más, se lanzó hacia el cuerpo en llamas y arrancó al niño del vientre materno, salvándolo de una muerte segura. A continuación, Asclepio fue entregado al centauro Quirón, quien sería su tutor y maestro durante su vida.

Quirón era hijo de Cronos y la ninfa Filira, y su cuerpo era mitad humano y mitad caballo. Se dice que la causa de esto era que su padre se transformó en ese animal cuando estuvo con su madre. También se cuenta que cuando Filira vio que su hijo tenía esa forma tan monstruosa, pidió a los dioses que la ayudaran, y éstos lo hicieron convirtiéndola en un árbol, el Tilo. Era un maestro en el arte de la caza, ya que el mismo Apolo y su hermana Artemisa le enseñaron.

Quirón fue quien enseñó a Asclepio el arte de la medicina. Dicen que la misma Atenea le regaló al joven una poción mágica. Estaba hecha de la sangre de la Gorgona, y según se utilizara, podía quitar la vida o devolverla.

Pero un día Asclepio ofendió profundamente al dios del Olimpo, a Zeus. Hizo algo vergonzoso para el dios: cobrar por resucitar a los muertos y alterar el orden natural de las cosas. El castigo tomó forma de rayo, y acabó con la vida de Asclepio.

Aún así, Zeus se dio cuenta de que la obra de Asclepio había sido buena para los hombres. Decidió entonces darle al joven médico un lugar en el firmamento, entre las estrellas más brillantes. Lo convirtió en constelación, concretamente la constelación de Ofiuco, también conocida como la de la Serpiente.
Ese es el origen de la característica principal del simbolismo médico, una serpiente enroscada.