Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.



lunes, 9 de marzo de 2020

Leyenda de La Silampa


La leyenda nos cuenta que, cierta noche que había llovido de manera torrencial y luego el campo se había cubierto por una densa niebla, dos campesinos regresaban del trabajo caminando lentamente, platicando acerca de la jornada de trabajo y la próxima zafra que ya se avecinaba.

Los dos granjeros estaban preocupados porque se les había hecho tarde, ya que les habían advertido varias veces sobre los riesgos de la noche en el ejido, de las criaturas infernales que acechaban, de los aullidos de los demonios y los gritos de las brujas. Les dijeron también que unos perros muy negros y de ojos encendidos acechaban en las tinieblas. Y, por si todo esto fuera poco, conocían la terrible historia de la aparición de la Silampa, una blanca deformación que aprisionaba a los caminantes descuidados a los que les chupaba sangre, carne y huesos.

Ambos caminaban pendientes de todo ruido y movimiento, hasta que escucharon un sonido fuerte que provenía de la espesura. “Jesús Sacramentao” dijo uno de los granjeros. “Eso me pareció el ronquido del mismísimo diablo. No hicimos caso y ahora la noche se nos viene encima con toda su maldad”, añadió muy preocupado.

Sin embargo su compañero se rió con ganas de él y le dijo con estridencia y desdén: “Si tienes miedo corre. A mi nada ni nadie me asusta y, para protegerme de todo mal, traigo a este amigo conmigo”, y mostró con orgullo un largo cuchillo de hoja brillante.

Él otro campesino no dijo nada. Un profundo silencio se hizo entre los dos y ya doblaban el último recodo del camino antes de divisar el caserío donde vivían, cuando una forma resplandeciente, parecida a una manta se levantó ante ellos.

El más temeroso de los dos corrió despavorido, saltando sobre matorrales y peñascos y como había llovido, sus pies se enterraban en el lodo, pero un feroz ímpetu y un terror aún mayor, le impulsaba con mayor velocidad.

Quien portaba el cuchillo se había quedado aturdido, mirando la niebla, cortada por la sábana blanca que sobrevolaba sobre el terreno y que terminó por cubrirlo sin que pudiera articular una sola palabra, paralizado como estaba por el pánico.

Cuando el otro campesino llegó al poblado dijo haber visto a la Silampa sobre el camino, con su color lechoso y su movimiento ondulante. Dijo no saber nada de su amigo porque corrió como el viento para escapar del demonio aparecido de pronto en el sendero.

Según se dijo en el lugar, el hombre del cuchillo desapareció sin dejar rastro. Tan solo se encontró el filoso objeto al pie de un árbol de mango.

Claro que no faltó quien dijera que el desaparecido había sido asesinado por su colega en una pelea, pero nunca se pudo comprobar nada, porque el cuerpo del hombre nunca fue encontrado. Entonces la gente terminó por creer que la Silampa cubrió el cuerpo de su víctima y le succionó la sangre, la carne y los huesos hasta hacerlo desaparecer por completo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario