El Escudo de Sangerhausen o Disco de Nebra, es un objeto al
que ha rodeado el misterio desde su descubrimiento, en 1999. El disco fue
hallado en el monte Mittelberg de la región alemana de Sajonia Anhalt. La pieza
fue descubierta por buscadores de antigüedades clandestinos y recuperada en el
2002 por Dr. Harald Meller, en una operación que llevó a la cárcel a los
expoliadores.domingo, 9 de junio de 2013
Escudo de Sangerhausen o Disco de Nebra
El Escudo de Sangerhausen o Disco de Nebra, es un objeto al
que ha rodeado el misterio desde su descubrimiento, en 1999. El disco fue
hallado en el monte Mittelberg de la región alemana de Sajonia Anhalt. La pieza
fue descubierta por buscadores de antigüedades clandestinos y recuperada en el
2002 por Dr. Harald Meller, en una operación que llevó a la cárcel a los
expoliadores.
Tras estos hechos, los estudios sobre el disco han
demostrado su autenticidad y han dado un cambio de rumbo a la idea que se tenía
sobre los conocimientos cosmológicos de los pobladores centroeuropeos hace 3600
años, que es la época en la que se ha datado el disco de Nebra.
El objeto en cuestión es un disco de bronce casi redondo, de
unos 32 centímetros de diámetro y unos 2 kilos de peso. Su superficie está
decorada con motivos en oro, que representan la cúpula nocturna y donde se
puede encontrar la luna, las estrellas, un astro circular que puede ser
representación del sol o de la luna en fase de eclipse y un grupo de estrellas,
en las que claramente se pueden ver las Pléyades, (curiosamente representadas
prácticamente igual que en una casilla de el disco de Festos). También está
representado un barco y en el margen, dos arcos sobrepuestos posteriormente.
El disco de Nebra es la representación más antigua conocida
de una imagen cosmológica concreta.
La Rueda Del Príncipe Sabu De Egipto

Realizando unas excavaciones en el año 1.936, en la zona
arqueológica de Sakkara, fue descubierta la Tumba del Príncipe Sabu (nº 3111), hijo
del faraón Adjuib, gobernante de la I Dinastía (3.000 a. C.). Entre los
utensilios del ajuar funerario que fueron extraídos, a B. Walter Emery le llamó
poderosamente la atención un objeto que definió inicialmente en su informe Las
Grandes Tumbas de la I Dinastía como: -...un recipiente con forma de tazón de
esquisto...-. Años más tarde, en su obra citada con anterioridad, Egipto
Arcaico, hacía un comentario que viene a resumir perfectamente la realidad y
situación de este incómodo "cachivache": "...... no se ha
conseguido ninguna explicación satisfactoria sobre el curioso diseño de este
objeto......".
Este objeto al que se refería B. Walter Emery en sus
informes, tiene 61 centímetros de diámetros, y 10,6 centímetros de altura en la
zona central. Está fabricado es esquisto, una roca muy quebradiza y frágil, que
requiere un tallado muy laborioso. Su forma se asemeja a la de un plato o
volante de coche cóncavo, con una especie de tres cortes o palas curvas que
recuerdan a la hélice de un barco, y en el centro de ésta, un orificio con un
reborde que sobresale como si fuera el receptor de algún eje de una rueda o de
algún otro mecanismo desconocido, dispuesto para girar.
Como bien es sabido por todos, la postura que mantiene la
egiptología oficial respecto a la aparición y uso de la rueda por parte de los
antiguos egipcios, es muy clara y no deja lugar a ninguna duda. Su introducción
en Egipto nos aseguran, fue debida a la invasión de los hicsos al final del
Imperio Medio, 1.640 a. C., que la utilizaron, entre otras cosas, en sus carros
de guerra, y que era conocida también en ese momento por otros muchos pueblos
de Oriente Medio. La pregunta entonces es inevitable: si no es una rueda, ¿qué
es el extraño objeto que apareció en la Tumba de un príncipe de la I Dinastía,
1.400 años antes de la invasion de los hicsos?.
A pesar de la complejidad de este problema, el tema se
agudiza aún más a raíz de los estudios técnicos que diferentes investigadores
han llevado acabo, impulsados por el sorprendente y extraño diseño de este
artilugio.
El también egiptólogo Cyril Aldred llegó a la conclusión de
que, independientemente de lo que fuese aquel objeto, su diseño se correspondía
sin duda, a una reproducción de un objeto metálico anterior mucho más antiguo.
De hecho, esta rueda de esquisto apareció en la Tumba del Príncipe Sabu, junto
con otros extraños objetos de cobre, prácticamente el único metal que conocían
los egipcios en aquella época. La duda nos asalta al pensar cómo pudieron
diseñar un objeto tan delicado y tan complejo estructuralmente, hace más de
5.000 años. Una estructura que en el caso de sus tres extraños cortes o palas
curvas, nos induce a pensar casi inmediatamente en la utilización de este
objeto en un medio líquido. Este detalle, junto al orificio sobresaliente en la
parte central, nos hace sospechar también que este objeto sólo sea una pequeña
parte de algún mecanismo más complejo, y que se salvó gracias a una
reproducción en piedra que por alguna desconocida razón, realizó un artista,
con unas no menos desconocidas herramientas.
Pero..., ¿qué mecanismos existían hace 5.000 años en el
Valle del Nilo?.
Dentro de la típica política de los arqueólogos y
egiptólogos oficialistas, este objeto no es más que una bandeja o el pedestal
de algún candelabro, con un diseño producto de la "siempre recurrida
casualidad". Aunque también es casualidad, que este curioso objeto
coincida con el diseño de una de las piezas que la Compañía Lokheed de Misiles
y del Espacio, desarrolló para ser encajada herméticamente dentro de un cárter
lleno de lubricante. Sea lo que sea, este objeto encontrado en una tumba de
Sakkara con una edad que como mínimo alcanza los 5.000 años, sigue
constituyendo uno de los misterios mejor guardados entre las paredes del viejo
Museo de El Cairo.
viernes, 7 de junio de 2013
La Copa de Hierro de Wilburton
Esta pieza perfecta de metal fue descubierta en 1912 en una
mina de Wilburton, Oklahoma, por Frank J. Kennard, dentro de un bloque de
carbón. En una declaración jurada de Kennard el 27 de Noviembre de 1948, el
trabajador de la Benton Co, declaró al respecto: “Mientras estaba trabajando en
la planta eléctrica municipal Thomas, Oklahoma en 1912, salió a la luz un trozo
muy grande y furo de carbón que costaba fragmentarse.
Al partir el trozo de
carbón con mi martillo, de su interior cayo una especie de taza de metal,
dejando un molde perfecto en el carbón que lo albergaba”. Jim Stull, empleado
de la empresa estaba presente y corroboro el descubrimiento y la declaración de
Kennard. El trozo de carbón provenía de las minas de Wilburton en Oklahoma, las
cuales se sabe tiene una antigüedad estimada de 300 millones de años.
En contra de este objeto tenemos varias cosa, una es la
única evidencia procede del testimonio de una persona y eso no tiene carácter
científico.
El objeto está en la actualidad perdido y sólo Carl Baugh vende
copias perfectas del mismo, o al menos eso afirma. Incluso en este sentido, de
encontrarse de nuevo el objeto, se podría explicar como un objeto moderno, pues
hoy día sabemos que las minas de carbón están llenas de charcos de de agua
saturada, si alguien tira allí un objeto, con el tiempo esa agua acaba
endureciéndose y pasando a formar parte del estrato en su aspecto exterior. En
este caso, si se tuviera el objeto, se podría realizar una sección transversal
del mismo y estudiando las capas bajo microscopio se podría saber si pertenece
a la capa original o si existe una segunda capa. De los 10 objetos este es el
que más dudas ofrece.
El Minitúnel de Noruega
Los descubridores de este hallazgo fueron Buddy Broyt y Ole
Gunnar Krovel mientras realizaban una excavación en Noruega bajo las órdenes de
la empresa KA Aurstad Volda para la construcción de un Centro Quiropráctico. La
excavación se realizaba cerca de un acantilado de piedra sólida.
Cuando estaban
a varios metros de profundidad y al retirar sedimento suelo, Krovel, se
encontró con un desconcertante agujero en forma de estrella de siete puntas y
unos 6 cm de diámetros, además de muy suave y pulido. Extrañado Krovel retiro
cuatro metros de roca para saber donde acababa el agujero pero sorprendido
observó que el extraño agujero se adentraba en las montañas de los fiordos del
Noroeste. En la opinión de este experto excavador en sus más de 30 años de
profesión nunca antes había visto algo parecido.
Los responsables de la obra nunca pudieron dar una
explicación a la presencia del agujero y otros geólogos de la región como Einar
Anda, no pueden más que mostrar su perplejidad ante el asunto y que produjo el
enigmático y diminuto túnel.
Hasta el momento se han establecido tres explicaciones
posibles, y ninguna de ellas definitiva:
Cristales: Aduce que el agujero estaba compuesto
probablemente por un cristal que fue disuelto por el agua durante miles de años
y el agujero se formo por una espectacular coincidencia del azar. En contra
tenernos que el agujero se adentra en la montaña de forma recta y luego se
desvía a la derecha de manera intencionada.
Artificial: El agujero se produjo en 1930 cuando se uso la
zona como una cantera. Al parecer hay martillos neumáticos que utilizan seis
piezas unidas de broca que pudieron ser montadas de forma horizontal formando
así el agujero. De esta manera un taladro que gira y martilla con seis puntas,
puede dejar esa forma. En contra tenemos la longitud del agujero que es
imposible para cualquier herramienta de este tipo.
Civilización: Esta teoría postula que una antigua
civilización desaparecida pero avanzada creo y fue el elaborador del agujero.
En contra aparte de ser muy imaginativa esta una pregunta básica ¿con que fin?
Los Esqueletos de Guadalupe
Estos esqueletos son restos humanos encontrados en una isla
de las Antillas, pero con la peculiaridad de que fueron hallados en un estrato
con una datación geológica de al menos 28 millones de años, es decir de la
época del Mioceno, mucho antes de que los seres humanos modernos aparecieran en
la isla. Para muchos investigadores la datación no es correcta, pero el debate
sigue abierto.
Una de las muestras extraídas de las costa de Guadalupe,
cerca de la aldea de Moule, fue una losa de piedra de unas dos toneladas de
peso que fu enviada al Museo Británico en 1812, donde fue expuesta al público,
pero con la llegada de la teoría de Darwin, la losa quedó relegada al sótano.
Una de las cosas a favor es que estos restos han sido estudiados de forma
científica y pueden seguir observándose hoy en el Museo Británico.
El problema
es que estos esqueletos no encajan con la teoría de la evolución, pues es
imposible encontrar seres humanos modernos hace 28 millones de años. Sólo el
estudio geológico o arqueológico podrá demostrar si realmente el estrato donde
se encontraron los esqueletos pudieran no ser del Mioceno, cosa que no se ha
logrado hasta ahora.
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