hola a todos como se encuentran tanto tiempo los quiero invitar a que se acerquen a esta dirección infinto-misterioso.blogspot.com es la nueva pagina donde estamos mas actualizados e incluso podemos utilizar el chat para estar en contacto mas directo. este formato ya bastante viejo no me permite agregar el chat asi que estuoy trabajando en una nueva pagina para que todos puedan compartirla y disfrutar de historias leyendas, cuentos mitos y tantas cosas que nos rodea. Los espero a todos muchas gracias.
jueves, 31 de octubre de 2024
sábado, 5 de marzo de 2022
Leyenda de la Sayona, el terror de los infieles
Cuenta la leyenda que la Sayona era en vida una mujer alta,
elegante, de larga cabellera negra y muy hermosa de nombre Casilda, quien vivía
en la región de los llanos durante la época de la Colonia, Casilda había
contraído matrimonio con un hombre llamado Severiano con el cual tuvo un hijo.
A pesar de que tenían un matrimonio feliz, Casilda era una
mujer muy celosa, constantemente vigilaba a su marido para evitar que este le
fuese infiel, aun cuando este no le daba motivos para tal actuación.
La belleza de Casilda atrajo la atención de un hombre
mentiroso y pervertido que la perseguía constantemente, cada vez que ella iba
al río a bañarse este la seguía y espiaba; en una de estas ocasiones Casilda lo
descubrió observándole entre los matorrales, fue entonces cuando esta llena de
rabia se le acerco gritándole y reclamándole por aquel acto despreciable; en
medio de esto el hombre para zafarse de la situación le mintió diciéndole “No
estoy aquí para espiarte, si no para advertirte que tu marido te es infiel con
tu propia madre”.
Casilda se lleno de colera y en un acto totalmente
desquiciado se dirigió a su casa y le encendió fuego mientras su esposo e hijo
se encontraban dentro; acto seguido se dirigió a casa de su madre y con un
machete en mano la encaro y le reclamo a gritos por su supuesta traición, su
madre desesperada se defendía diciendo que eran mentiras, que la engañaban,
pero todo esto fue en vano, Casilda atravesó el vientre de su madre en varias
ocasiones con el machete, con la poca vida que aun le quedaba su madre le lanzo
una maldición diciendo “Yo no te he mentido, pero tú has cometido un pecado
imperdonable, te condeno a ser sayona por siempre, y en nombre de Dios, que así
sea”.
Desde ese momento Casilda comenzó a vagar por el mundo como
sayona, seduciendo en las noches oscuras y tenebrosas a aquellos hombres que le
son infieles a sus esposas; ella se les suele presentar como la mujer hermosa
que alguna vez fue en vida totalmente vestida de blanco, una vez los ha
seducido se les transforma de un momento para otro en un ser de gran tamaño que
puede alcanzar hasta los tres metros, con los ojos grandes, abultados y
ensangresidos; con los dientes enormes y desfigurados y con el cabello todo alborotado;
suele dar gritos espantosos que se alcanzan a escuchar a largas distancias y
erizan la piel al instante; algunos hombres solo se desmayan y despiertan al
día siguiente con el horror de aquella experiencia, otros suelen volverse locos
y los menos afortunados suelen ser devorados por este espanto; algunos aseguran
que la sayona tiene la habilidad de “desdoblarse” esto significa que puede
aparecerse convertida en un animal como un perro o lobo.
Esta leyenda tiene su origen en los llanos de Venezuela y se
ha esparcido por Colombia y México, con ligeras variaciones sobre el desarrollo
de la historia, pero conservando la esencia de este espectro.
Fuente: https://elrinconcolombiano.com/leyenda-la-sayona/
jueves, 3 de marzo de 2022
¿Cuál Fue El Pecado Original?
La respuesta que da la Biblia
Adán y Eva fueron los primeros seres humanos
que pecaron. Al comer “del árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo”,
desobedecieron a Dios y cometieron lo que la gente llama “el pecado original”
(Génesis 2:16, 17; 3:6; Romanos 5:19). a Dios les había prohibido a Adán y a
Eva comer de ese árbol, que representaba la autoridad o el derecho que tiene
para decidir lo que está bien y lo que está mal. Cuando comieron del árbol,
Adán y Eva rechazaron la autoridad de Dios y actuaron por su cuenta: quisieron
decidir por ellos mismos lo que estaba bien y lo que estaba mal.
¿Cómo perjudicó a Adán y Eva “el pecado
original”?
¿Cómo nos perjudica a nosotros “el pecado
original”?
¿Podemos librarnos de las consecuencias que
tiene “el pecado original”?
Ideas comunes sobre “el pecado original”
¿Cómo perjudicó a Adán y Eva “el pecado
original”?
Cuando Adán y Eva pecaron, empezaron a
envejecer y con el tiempo murieron. Dañaron la relación que tenían con Dios y
perdieron la posibilidad de vivir para siempre con una salud perfecta (Génesis
3:19).
¿Cómo nos perjudica a nosotros “el pecado
original”?
Todos los descendientes de Adán y Eva
heredaron el pecado, como cuando un hijo hereda un defecto genético de sus
padres (Romanos 5:12). Por eso, todos los humanos nacemos “en pecado” b. Eso
significa que cuando nacemos ya somos imperfectos y tenemos la tendencia a
hacer lo malo (Salmo 51:5; Efesios 2:3).
Como los seres humanos hemos heredado el
pecado, o la imperfección, nos enfermamos, envejecemos y morimos (Romanos
6:23). Pagamos las consecuencias de nuestros errores y de los errores de los
demás (Eclesiastés 8:9; Santiago 3:2).
¿Podemos librarnos de las consecuencias que
tiene “el pecado original”?
Sí. La Biblia dice que Jesús murió “como
sacrificio de reconciliación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10). El sacrificio
de Jesús permite que nos libremos de las consecuencias del pecado que heredamos
y recuperemos lo que Adán y Eva perdieron: la posibilidad de vivir para siempre
con una salud perfecta (Juan 3:16). c
Ideas comunes sobre “el pecado original”
Lo que algunos creen: El pecado original nos
aleja para siempre de Dios.
La verdad: Dios no nos echa la culpa de lo que
hicieron Adán y Eva. Comprende que somos imperfectos y no espera más de lo que
podemos dar (Salmo 103:14). Aunque sufrimos las consecuencias del pecado,
tenemos la oportunidad y el honor de ser amigos de Dios (Proverbios 3:32).
Lo que algunos creen: El bautismo limpia a las
personas del pecado original. Y por eso hay que bautizar a los bebés.
La verdad: El bautismo es un paso necesario
para conseguir la salvación, pero solo la fe en el sacrificio de Jesús puede
limpiar a las personas del pecado (1 Pedro 3:21; 1 Juan 1:7). Como la fe de la
que habla la Biblia está basada en conocimiento, es imposible que un bebé tenga
fe. Por eso, la Biblia no aprueba el bautismo de bebés. Así lo veían los
primeros cristianos, que no bautizaban a los bebés; bautizaban a hombres y
mujeres que llegaron a creer en la Palabra de Dios (Hechos 2:41; 8:12).
Lo que algunos creen: Dios maldijo a las
mujeres porque Eva fue la primera que comió del fruto prohibido.
La verdad: Dios no maldijo a las mujeres, sino
que maldijo a “la serpiente original, al que llaman Diablo y Satanás”, que fue
quien animó a Eva a pecar (Apocalipsis 12:9; Génesis 3:14). Es más, Dios hizo a
Adán, y no a su esposa, el principal responsable del pecado original (Romanos
5:12).
¿Y entonces por qué dijo Dios que Adán
dominaría a su esposa? (Génesis 3:16). Cuando Dios dijo esas palabras, no
estaba diciendo que él estuviera de acuerdo con eso. Solo estaba hablando de
las tristes consecuencias que tendría el pecado en la relación entre un hombre
y una mujer. Dios espera que el esposo ame y valore a su esposa, y que de
verdad respete a las mujeres (Efesios 5:25; 1 Pedro 3:7).
Lo que algunos creen: el pecado original
fueron las relaciones sexuales.
La verdad: el pecado original no pudieron ser
las relaciones sexuales por estas razones:
* Mientras Adán
todavía estaba solo y no tenía esposa, Dios le dijo que no comiera del árbol
del conocimiento de lo bueno y lo malo (Génesis 2:17, 18).
* Dios les dijo a
Adán y Eva: “Tengan muchos hijos, multiplíquense” (Génesis 1:28). Habría sido
cruel que Dios los castigara por hacer lo que él mismo les había mandado.
*Adán y Eva pecaron por separado: primero ella
y luego él (Génesis 3:6).
* La Biblia dice que
está bien que el esposo tenga relaciones sexuales con su esposa (Proverbios
5:18, 19; 1 Corintios 7:3).
a La expresión “el
pecado original” no está en la Biblia. En realidad, el primer pecado del que
habla la Biblia es la gran mentira con la que Satanás engañó a Eva (Génesis
3:4, 5; Juan 8:44).
b En la Biblia, la
palabra pecado se refiere no solo a las cosas malas que hacemos, sino también a
la situación en la que estamos por haber heredado la imperfección.
c Para saber más
sobre el sacrificio de Jesús y cómo nos beneficia, vea el artículo “¿De qué
manera nos salva Jesús?”.
Fuente: https://www.jw.org/
Araziel El Caído Que Erra Entre Los Humanos
Araziel, también
conocido como Arazjal, Araxiel, Arazyael, Arazyal, Asaradel, Atriel, Esdreel,
Sahariel, Samuil, Sariel o Seriel, cuyo significado es «Luz de Dios», en
demonología es un ángel caído que mantuvo relaciones sexuales con mujeres
terrenales.
Castigado por Dios,
fue condenado a caminar entre los mortales.
Se cree que debido a
sus actos sexuales desobedeció a Dios, además es conocido por enseñar la
práctica de magia y brujería.
A su vez es quien
sabe donde se encuentran oculto todos los tesoros del mundo y es quien los
custodia, según el primer libro de Enoc que escribió el mismísimo Abraham donde
también se dice que juró lealtad a Semyazza, Jefe de los ángeles caídos quien
le dio el cargo de general del infierno.
Fuente: Wikipeadi.org
¿Qué es el ejército de 200 millones en Apocalipsis 9:16?
Hace casi 2000 años, el apóstol Juan escribió una profecía que pocos, si es que alguno, en aquel tiempo podría imaginar que se cumpliría:
13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, 14 diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Eufrates. 15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. 16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número. (Apocalipsis 9:13-16).
¡Un ejército de doscientos millones! Se ha calculado que esto era probablemente toda la población del mundo en la época de Juan. El ejército romano en el primer siglo estaba compuesto por 25 legiones, o sea, unos 125.000 soldados, con un ejército auxiliar de aproximadamente el mismo tamaño.[120] Pero el ejército de Apocalipsis 9:16 es mil veces mayor. Y Juan dijo que este inmenso ejército de 200 millones se reunirá en los últimos tiempos. La afirmación de que está preparado para “la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres” significa simplemente que los cuatro ángeles y el ejército que dirigen estarán especialmente preparados para el día de la batalla que sigue. Esto también indica que Dios es quien tiene el control soberano sobre el ejército y el momento de su marcha.
Apocalipsis 9:15-16 describe un ejército masivo de 200 millones de tropas montadas que destruyen un tercio de toda la población del mundo. Los maestros de la profecía han debatido si esto se refiere a un ejército humano literal o a una caballería demoníaca que se desatará sobre la tierra en los últimos tiempos. Cualquiera de los dos puntos de vista es posible.
Ejercito Humano
La posibilidad de que Apocalipsis 9:16 sea cumplido por un ejército humano ha sido posible sólo en las últimas décadas. Hasta donde yo sé, la primera persona que señaló esto en los tiempos modernos fue el Dr. John Walvoord. En su comentario sobre el Apocalipsis, publicado en 1966, señaló en una nota a pie de página sobre el Apocalipsis 9:16 que China tenía ahora la capacidad de desplegar un ejército de 200.000.000.[121]
Para los que sostienen el punto de vista del ejército humano, el ejército de 200 millones de personas en Apocalipsis 9 se ve como un paralelismo con los "reyes del Este" en Apocalipsis 16:12, que entran en Israel desde el este cruzando el río Éufrates seco. La base principal para relacionar estos dos pasajes entre sí es que ambos mencionan el río Éufrates y ambos van seguidos de una referencia a un gran ejército. Otros que adoptan este punto de vista también ven una referencia al ejército del Este en Daniel 11:44-45.
Armada Demoníaca
Creo que es mejor ver esta colosal caballería en Apocalipsis 9 como una armada de invasores demoníacos que asaltan la tierra durante la Tribulación. Hay tres razones clave por las que prefiero este punto de vista:
1. El juicio de la quinta trompeta es claramente una invasión demoníaca de la tierra (langostas demoníacas), y los juicios de la quinta y sexta trompeta van juntos porque son los dos primeros de tres “ayes.” La vinculación de estas dos trompetas apoya la interpretación del ejército liberado por la sexta trompeta como un ejército demoníaco también.
2. Este ejército está dirigido por cuatro ángeles caídos, al igual que las langostas en el juicio de la quinta trompeta (Apocalipsis 9:14-15). Como los líderes son cuatro ángeles caídos o demonios, tiene sentido que las tropas que dirigen sean también demonios.
3. Los eructos de fuego, azufre y humo de estos caballos siempre se entienden como armas sobrenaturales en la Biblia, y se relacionan con el infierno cuatro veces en Apocalipsis (14:10-11; 19:20; 20:10; 21:8).
Si es correcto que se trata de un ejército demoníaco, esto significa que durante la Tribulación la tierra será invadida por demonios que afligen a los hombres con gran dolor (la quinta trompeta, Apocalipsis 9:10) y que esto será seguido por otro brote demoníaco que finalmente matará a un tercio de las personas en la tierra (la sexta trompeta, 9:15,18). Pero, no importa si estos 200 millones de jinetes son humanos o demonios, aún así, exigirán el mayor recuento de muertes en la historia del mundo, lo que hace que esta sea una profecía verdaderamente sin paralelos.
Fuente: https://evangelio.blog/
martes, 1 de marzo de 2022
Grendel el descendiente de Cain
Gréndel es uno de los tres antagonistas presentes en el poema épico Beowulf, compuesto alrededor de los años 700-1000 d. C.
En el poema hay pocas descripciones del monstruo, pero se infiere que se trataba de una criatura salvaje, con una fuerza brutal y de enorme estatura. Tal vez un demonio o un gigante, también se refieren a él en el poema como un ogro, un orco o un licántropo e hijo de Caín. Grendel es descrito como "una criatura de las tinieblas, exiliada de la felicidad y maldita por Dios, la destructora y devoradora de nuestra especie humana".
Grendel es un personaje del poema Beowulf, conservado en el Nowell Codex.2 Grendel, siendo maldecido como descendiente del bíblico Caín, es "atormentado" por los sonidos de cantos que llegan cada noche desde la sala de hidromiel de Heorot construido por el rey Hrothgar. No puede soportarlo más y ataca a Heorot. Grendel continúa atacando la sala todas las noches durante doce años, matando a sus habitantes e inutilizando esta magnífica sala de hidromiel.
Para agregar a su monstruosa descripción, el poeta detalla cómo Grendel consume a los hombres que mata; "ahora que podía esperar comer hasta saciarse".
Beowulf se entera de estos ataques y deja su tierra natal de los Geats para destruir a Grendel. El rey Hrothgar le da una calurosa bienvenida y ofrece un banquete para celebrarlo. Luego, Beowulf y sus guerreros se acuestan en la saga de hidromiel para esperar el inevitable ataque de la criatura.
Grendel acecha fuera del edificio por un tiempo, espiando a los guerreros adentro. Luego hace un ataque repentino, revienta la puerta con los puños y continúa a través de la entrada.
El primer guerrero que encuentra Grendel todavía está dormido, por lo que agarra al hombre y lo devora. Grendel agarra a un segundo guerrero, pero se sorprende cuando el guerrero lo agarra con una fuerza temible. Mientras Grendel intenta quitarse, el lector descubre que Beowulf es ese segundo guerrero. Beowulf no usa armas ni armaduras en esta pelea. Tampoco confía en sus compañeros y no los necesita.
Él confía en que Dios le ha dado la fuerza para derrotar a Grendel, a quien cree que es el adversario de Dios. Finalmente, Beowulf arranca el brazo de Grendel, hiriendo mortalmente a la criatura. Grendel huye pero muere en su guarida del pantano. Allí, Beowulf luego se involucra en una feroz batalla con la madre de Grendel, sobre quien triunfa aunque solo sea gracias a una espada encontrada en el lugar.
Después de su muerte, Beowulf encuentra el cadáver de Grendel y le quita la cabeza, que conserva como trofeo. Beowulf luego regresa a la superficie y a sus hombres en la "hora novena" (l. 1600, "nōn", alrededor de las 3 de la tarde). Regresa a Heorot, donde un Hrothgar agradecido lo colma de regalos.
Fuente:Wikipedia.org
Anaciel El Ángel Que Bailaba Con EI Demonio
Había una vez una hermosa y curiosa ángel que bajaba a la tierra de su familia, los humanos para espiarlos, su nombre era Anaciel. Ella amaba su música, bailes y fiestas, ya que en el paraíso aquellas actividades mundanas estaban prohibidas.
Moría de ganas de participar de uno de esos festejos, pero
al no poder ocultar sus alas observaba a aquel pueblo desde la oscuridad del
bosque que estaba junto a él.
Así, esperaba a que la música comenzara y bailaba en soledad entre medio de aquellos árboles.
Un día fue descubierta por un demonio que también visitaba la tierra en busca de diversión, pero no era cualquier demonio, este era un príncipe, un Diablo llamado Noré. A él le entretenía verla bailar, le parecía graciosa y muy bella. Como todo Diablo era un maestro del engaño y por ende podía tomar la forma que él quisiese, así que se transformaba en diferentes animales para estar cerca sin que Anaciel lo notase, hasta el momento en que decidió hacerse presente ante ella. Le confesó que hacía un tiempo la observaba en secreto y le preguntó que buscaba en la tierra, ya que sabía que las leyes de los angeles eran mas rigurosas y tenían prohibido el contacto con los humanos, no así los demonios que podian hacer y deshacer a su gusto.
Ella tímidamente respondió que amaba las fiestas que hacían
pero al no poder participar en ninguna permanecía oculta allí para admirarlos
de lejos. Fue entonces cuando una idea cruzó la mente de Noré - Yo puedo ir y
venir entre los humanos, con mi magia logro cambiar mi apariencia. Si lo deseas
puedo hacer lo mismo contigo - le propuso
- ¿Por qué me ayudarías?, ¿Qué esperas a cambio? - desconfió
ella
- Que bailes conmigo, ¿Es mucho pedir? - sonrió él
Anaciel no podía evitar dudar, desde pequeña le habían
enseñado que no debía confiar en los demonios, que eran seres malos. Pero su
deseo de poder participar en una de esas fiestas era tan grande que decidió
aceptar su propuesta.
Así el diablo uso su magia, ocultó las alas de ella y cambió
su color de cabello, luego hizo lo mismo sobre él para desaparecer sus cuernos
y cambiar sus rasgos. Anaciel estaba sorprendida, nunca había visto una
habilidad así, definitivamente él era un ser poderoso.
Noré la tomó de la mano y la llevó hasta el pueblo, la ansiedad se iba haciendo cada vez más fuerte en el pecho de ella.
Al llegar pudo descubrir que aquella música provenía de una
alegre taberna cuyos clientes siempre estaban dispuestos a celebrar.
Ella no podía ocultar el brillo en sus ojos y él, galante,
la invitó a bailar
- Pero... ¿ y si no puedo hacerlo bien?...- dudó Anaciel
- Sólo déjate llevar...- le susurró Noré mientras con el
brazo derecho tomaba su cintura, y con la izquierda su delicada mano.
Decidió hacerle caso y se dejó guiar por aquel misterioso
demonio que la miraba a los ojos de forma seductora. Ella no ocultaba su
alegría, sus movimientos fluían perfectos con los de él. No tardaron en llamar
la atención, a la vista de todos era una joven pareja, ninguno de los presentes
podía jamás imaginar que un ángel y un diablo bailaban en el medio del salón.
Luego de ello, Noré la invitó a probar la comida y bebida
hecha por los humanos, él se desenvolvía con total naturalidad entre ellos,
dejando en claro que no era la primera vez que lo hacía.
Así la noche transcurrió entre risas y baile, sorprendentemente
para Anaciel había pasado una velada inolvidable en compañía del ser menos
pensado.
Antes de que la oscuridad desapareciese por completo se
dirigieron nuevamente al bosque, recuperando así sus verdaderas apariencias
- Quiero agradecerte por lo de esta noche, ha sido como un
sueño para mi... confieso que al principio dude de ti, no podía creer que lo
único que quisieses a cambio fuese bailar - dijo ella
- ¿Y quien dijo que era lo único que quería a cambio? -
sonrió con picardía él
- ¿Qué quieres decir? -
Noré se acercó rápidamente a ella, le tomó el rostro y de
sus labios robo un tierno beso. Anaciel quedó inmóvil por un momento, aquel
gesto fue totalmente inesperado, provocando que se sonrrojara por completo
- ¿De verdad creíste que estaría al lado de un ser tan bello
como tu y simplemente me conformaría con bailar? - sonrió él mientras aún
acariciaba su rostro
- Yo... no...- continuaba ella sin poder ordenar sus
pensamientos
- Me gustaste desde la primera vez que te vi y desde
entonces no has salido de mi mente -
- Pero... no puede ser...-
- ¿Por qué no?, ¿Crees que por qué somos distintos no podría
poner los ojos en ti?, soy un Diablo, las normas no van conmigo - continuó
seduciendola.
Ella, avergonzada, se tomaba el rostro mientras evitaba
mirarlo directamente por que era consciente de que algo en él también la
atraía, temía ser ingenua y que aquel atrevido Diablo sólo estuviese jugando
con ella, después de todo era la primera vez que tenía contacto con uno de
ellos.
- Por favor mirame y dime que sientes - insistió Noré
mientras volvía a acercarse
- Lo siento, será mejor que me vaya... - respondió ella, se
dio media vuelta y lentamente comenzó a caminar hasta invocar una puerta al
paraíso.
Él simplemente sonrió, aquella reacción tímida le parecía
simpática, y al verla irse le dijo en voz alta - ¡Sí deseas volver a vivir lo
de esta noche sólo ven aquí!, Siempre estaré esperándote... -
Anaciel volteó por última vez sólo para ver que la observaba
con un gesto de satisfacción en su rostro, todo había sido tan repentino, no
sabía que pensar, si creer o no en sus palabras. Pero que el Diablo tuviese la
habilidad de engañar no quería decir que todo en él fuese falsedad pues, como
todo ser, también poseía un corazón.
Al día siguiente la mente del ángel estaba llena de
sentimientos encontrados, trató de reflexionar sobre lo ocurrido la noche
anterior, y si debía ser completamente honesta consigo misma tenía que aceptar
que había disfrutado mucho de la compañía de Noré, incluso de aquel beso
robado. Así que, llenándose de valor, decidió ir al mundo humano esa noche, sin
si quiera tener certeza de que él estaría allí.
Ya en el bosque sus latidos no dejaban de acelerarse, ¿Cómo
debía actuar?, ¿Qué respuesta le daría?, ¿De verdad él asistiría?, las
preguntas no paraban de acumularse en su cabeza y con ellas los nervios sólo
iban en aumento. Pero todas sus dudas desaparecieron cuando él nuevamente se
hizo presente ante ella. Sorprendida, sin querer exclamó - Viniste! -
Noré no pudo evitar reír - Claro que vendría, ¿Creiste que
mentía? - le dijo mientras se acercaba más a ella.
- Bueno... yo...-
- Es verdad que tenemos la habilidad de engañar con
facilidad pero por esa misma razón cuando decimos la verdad tiene más peso que
cualquiera. Y cuando queremos algo lo hacemos con mas fuerza que ningún
otro...- terminó mirándola directo a los ojos.
Anaciel se sentía muy tímida a su lado, aquel Diablo la
hacia estremecer con sus palabras tan directas, tenía una personalidad
avazayante. Él era consciente de ello y parecía divertirse avergonzandola.
- ¿Y bien? ¿Que buscas de mi? - preguntó mientras la
arinconaba contra un gran árbol
- Eh? ...-
- Yo ya te dije el por qué estaría aquí, porque me gustas.
¿Y tu por qué?, ¿Acaso esperas otro favor de mi? - continuó
- Yo...- comenzó a sentirse nerviosa y evitaba mirarlo
- Dime -
Anaciel apoyó su mano derecha en el pecho de él, lentamente
levantó la vista y le respondió - Por que me gusta estar contigo... -
Noré se sorprendió con aquella respuesta, no esperaba que le
dijese algo así y más aún viéndolo con esos enormes y hermosos ojos verdes. Con
su pureza había logrado hacer sonrrojar a aquel Diablo impetuoso.
Él sonrió amablemente y le dijo - Sí me miras así haré lo
que sea por ti...- tomó su mano y la besó con ternura.
Para ella era un misterio, quería saber más de él, era
atrevido pero a la vez tan dulce - ¿Deseas que vayamos nuevamente al pueblo? -
le preguntó
- Me gustaría mucho...- respondió Anaciel
- Entonces no perdamos tiempo, quiero aprovechar cada
segundo contigo - terminó él.
Nuevamente pasaron una noche increíble entre la gente de
pueblo, ocultos bajo aquel hechizo.
Cuando llegó el momento de partir, una vez más se
encontraban solos en la oscuridad del bosque - Ya es hora de que regrese...-
dijo el ángel.
Noré le tomó la mano - Espera, ¿Acaso no me darás nada a
cambio por lo de hoy? - dijo con una sonrisa seductora.
Anaciel lo miró en silencio por un momento y se acercó tímidamente hacia él, Noré no entendía que pretendía hacer hasta que vio que ella lentamente cerró sus ojos y quedó de pie frente a él, como esperando a que la besara igual que la noche anterior. Ese gesto inocente terminó de robar por completo el corazón del Diablo, quien no desaprovechó la oportunidad para besarla dulcemente mientras la rodeaba con sus brazos.
Así fue como inicio aquella historia de amor prohibido, que
echaba raíces en la tierra de los humanos. Con el paso del tiempo aquellos
sentimientos se fortalecieron más, a su lado aquel Diablo aprendió lo que era
amar, y ella comprendió que nunca debía dejarse guiar por los que otros
pudiesen asegurar, ya que sólo con sus propios ojos debía ver para poder
juzgar.
Era su mayor secreto, nadie podía saber de su amor, sus encuentros en el mundo humano eran puro romance y pasión. Ella amaba su rebeldía y desparpajo, y él su dulzura y alegría. Podían entregar el corazón en las manos del otro sin dudar. Pero por más cuidadosos que fuesen sabían que en algún momento alguien de sus mundos podría descubrirlos, así que vivían su relación como si no hubiese un mañana, llegando incluso a hacer el amor una noche que se hospedaron en el pueblo.
No sabían que sería de ellos en un futuro, pero decidieron
dejarse llevar por sus sentimientos.
Hasta que aquello tan temido por Noré ocurrió, esa noche,
simplemente, Anaciel no llegó.
Él la esperó nervioso en aquel bosque, pero nunca apareció, y así varios días más. El Diablo se sentía morir por dentro, necesitaba saber que había ocurrido con su amada pero no quería iniciar un conflicto con los ángeles, necesitaba pensar claramente las cosas. Hasta que finalmente ella un día regresó a él.
Allí le contó que sus superiores la habían descubierto, pero que creían que mantenía una relación con un humano, como castigo por ello la encerraron por unos días para que reflexionase. Pero en cuanto pudo nuevamente escapó. Noré sabía que los ángeles eran muy rigurosos con quienes rompían las normas y que los próximos castigos sólo serían peores. A él nada le ocurriría, pues en su mundo era un príncipe y se hacía su voluntad. Pero la peor parte la llevaría ella y no podría hacer nada para salvarla pues su límite era entrar en guerra con ellos.
Aquella situación despertaba toda la furia del Diablo pero
Anaciel con su dulzura lograba aplacarlo diciendo que podía soportarlo. Esa
noche ella le pidió que no pensase en nada más que amarla y Noré respeto cada
uno de sus deseos.
Cuando llegó el momento de despedirse - No te vayas, quédate
aquí conmigo. Si regresas ahora a tu mundo temo no volver a verte...- le pidió
él
- Te prometo que pase lo que pase regresaré... por favor
esperame aquí mañana... - respondió ella mientras acariciaba su mejilla y se
marchó.
El día siguiente fue eterno para el Diablo, la incertidumbre
oprimía su pecho evitando que pudiese pensar en otra cosa, hasta que la
oscuridad nuevamente cayó en la tierra de los humanos. El tiempo pasaba y ella
no llegaba, Noré comenzaba a ponerse nervioso, no podía imaginar que le había
ocurrido. Hasta que en un momento, de la nada, Anaciel apareció. Angustiada, se
abrazó con fuerza a él, esto llamó su atención - ¿Anaciel, que ocurre?,
¿Sucedió algo? - preguntó
- Noré...-
De la oscuridad emergió un segundo ángel que venía
persiguíendola - Anaciel si no regresas ahora mismo perderás tus alas y
quedarás condenada al destierro! - exclamó - No puede ser, es un Diablo!, ¡¿Esa
es la razón de tus escapes?!, Haz perdido la cabeza?! -
Noré estaba dispuesto a enfrentarse con él pero ella lo
detuvo - No lo hagas Noré... no te involucres, podrías ocasionar una guerra...-
- ¿Acaso ese Diablo te hechizó? - continuó aquel ángel
- Él no tiene nada que ver, es mi decisión venir aquí y
estar a su lado - se defendió
- Una cosa es que espies a los humanos para observar sus
costumbres y otra es que vengas a estas tierras para reunirte con un demonio,
es una deshonra! -
- Vete, diles que no me importa que me quiten mis alas, pero
no volverán a encerrarme jamás - dijo ella con determinación.
- Espero no te arrepientas de tu decisión...- sentenció por
último el ángel y se marchó .
- Anaciel... - susurró Noré
- ¿Puedes quedarte conmigo aquí?...- preguntó ella
- Yo haría lo que sea por ti...- sonrió él.
Se fueron juntos al pueblo y se alojaron en una confortable
posada bajo sus falsas identidades. Ya en la intimidad de la habitación - ¿Qué
planeas hacer Anaciel?... No puedes perder tus alas por esto... - dijo él
- No quiero pensar en eso ahora. En este momento sólo somos
tu y yo Noré...- respondió ella mientras se abrazaba a él.
Esos sentimientos le daban valor, su único deseo era
compartir el mayor tiempo posible con Noré.
Aquel Diablo la amaba y deseaba tanto que el más mínimo
gesto de parte de ella era suficiente para desatar toda la pasión que había en
su corazón.
Pasaron días conviviendo en aquel pueblo, se sintieron tan
completos juntos que llegaron a imaginar que tal vez esa es la vida que
deseaban tener.
Aquellas noches de romance desenfrenado hacían sentir a
Anaciel que no dudaría en entregar sus alas con tal de estar al lado de Noré.
Pero pronto descubriría que los sacrificios por amor tenían un límite.
Durante ese tiempo no habían vuelto a tener noticias de
parte de ese ángel que en esa ocasión persiguió a Anaciel. ¿Será que habían
desistido de la idea del castigo?, no, todo estaba a punto de volverse más
difícil.
Un día llegó a manos de ella una nota en una paloma blanca,
provenía del paraíso. Al leerla quedó impactada, no podía disimular su
conmoción - ¿Qué ocurre Anaciel?, ¿Qué dice? - preguntó Noré que estaba junto a
ella.
- Dice que los superiores han decidido perdonarme si regreso
ahora, pero de no hacerlo mi familia será exiliada ya que la unión de un ángel
y un demonio es un pecado de deshonor familiar...- respondió afectada
- No lo entiendo, ¿Por qué tanto interés en ti?, ¿Por qué no
símplemente te dejan ir? -
- Es por que soy candidata a suceder a un arcángel... no es
algo que dictamine nuestra sangre si no el azar. Hace un tiempo fui llevada a
un palacio en mi mundo donde se me prepararía para mi futuro. Algunos estaban
al tanto de que venía aquí por que me gustaba ver las cosas humanas y me lo
permitian. Pero seguramente jamás creyeron que podría encontrar el amor en esta
tierra y mucho menos que sería un Diablo - explicó ella
- Anaciel...-
- Debo admitir que era feliz con mi vida anterior, pero
ahora que sé que existe no concibo otra forma de felicidad que no sea estar a
tu lado Noré...- confesó mientras acariciaba el rostro de él
- Yo me siento igual...-
- No me importaría que me exiliaran, o que arrancasen una
por una las plumas de mi alas hasta quitarmelas... Pero no puedo permitir que
un inocente sufra por mi culpa, y mucho menos si son mis padres. Estoy segura
de que no saben nada de todo esto...-
- ¿Como lo sabes? -
- Por que si están tratando de convencerme de regresar es
por que quieren solucionarlo entre nosotros sin que nadie se entere, sería un
escándalo -
- Creo que puedo ver cuál será tu respuesta...-
Anaciel entristeció su mirada - Perdóname Noré... Pero ese
es mi límite...-
El Diablo la rodeo con sus brazos, presionandola contra su
pecho - No tienes que pedirme perdón, lo único que puede hacerme daño es verte
triste... sólo quiero que sepas que lo que siento por ti es para siempre -
- Igual yo... Sí tan sólo fuésemos de la misma raza las
cosas no serían tan difíciles...- suspiró ella
- Tal vez... Pero tampoco nos hubiésemos amado así, nos
queremos por que somos diferentes, porque encontramos en el otro cosas que no
conocíamos en nuestros mundos...- terminó él.
Anaciel decidió responder aquel mensaje diciendo que
regresaría esa misma noche.
Eligieron pasar sus últimas horas juntos en la intimidad de
ese cuarto, amandose en esa pequeña libertad. Antes de irse Noré le pidió
bailar una última vez, pero siendo ellos mismo, sin disfraces, mirándose tal
cuáles eran, sólos entre esas cuatro paredes.
Finalmente el tan temido momento llegó, era la hora de
despedirse. Fueron hasta el bosque en el medio de la noche como ella prometió,
se entregaría por propia voluntad.
Allí la estaba esperando un ángel, un poderoso guardián,
para llevarla de regreso. Iban tomados de la mano, aquella imagen impactó al
guardián, comprobó que lo que le habían dicho era verdad, un ángel y un diablo
juntos entre los humanos.
Una inmensa tristeza invadió el pecho de Anaciel, no quería
soltar la mano de su amado, él también se resistía a la idea de que se fuese.
Resignada, se colocó frente a él, aunque casi no podía ni mirarlo, y con un
tímido beso le dijo adiós.
Comenzó a caminar en dirección a aquel guardián, pero a
mitad de camino se detuvo, volvió corriendo sobre sus pasos y abrazó con todas
sus fuerzas a Noré.
- No puedo hacerlo... No quiero dejarte...- decía ella entre
sollozos
- Por favor no llores Anaciel... sabés que es lo único que
puede herirme...-
- Pero... de sólo pensar que no volveré a verte siento mucho
dolor...-
Ella lloraba sin consuelo, Noré se sentía culpable por
aquella situación, pensaba que si no la hubiese buscado, si no la hubiese
ilusonado desde un primer momento, Anaciel no tendría que pasar por todo eso.
Fue entonces cuando decidió tomar una drástica decisión, había una sola cosa
que podía hacer para ayudarla - Mirame Anaciel...- le dijo con una voz serena y
la besó apasionadamente - Si algún día mi recuerdo regresa a tu corazón estaré
aquí... esperándote - sonrió él
- A que te refiere- - intentó preguntar ella y derepente
Noré besó su frente, haciendo que cayera inconciente en sus brazos.
El guardián quedó atónito ante esa acción - Pero que les has
hecho?! - preguntó indignado a aquel guardián que lentamente se acercaba a él
cargando a Anaciel para luego entregarsela - Ella está bien, sólo borré de su
mente todos los recuerdos que tenía conmigo...- explicó
- Quieres decir que ella no recordará ni siquiera haberte
conocido...? -
- Exactamente - respondió él y comenzó a alejarse.
- Te conozco, tu eres Noré, tercer príncipe del infierno -
- Así es -
- ¿Como pudiste posar tus ojos en un ángel?... Acaso te
divertiste robando el corazón de un ser tan puro?...-
- ¿Dices que yo lo robé? - sonrió él - esa criatura que
cargas ahí es quien se lleva en sus manos para siempre mi corazón - dijo
señalandola.
El ángel quedó en silencio por un momento - Me resulta
difícil de creer tu benevolencia - dijo
- Estás en lo cierto, si por mi fuese hubiese arrasado con
la mitad de ustedes sólo para que nos dejasen en paz. Pero sé que ella no
quería que nadie saliese herido por nuestra causa -
- Eres muy arrogante al afirmar algo así -
- Claro que lo soy, soy un Diablo -
- ¿Por qué haces esto? -
- ... Porque la amo. Algún día cambiaré las reglas del juego
y será mía para siempre, pero hasta ese entonces esto es lo mejor para ella.
Todo es por su bien - dijo por último Noré y desapareció en la oscuridad.
El ángel miró a Anaciel que aún permanecía inconciente y
murmuró para si - Quien diría que un ángel tan joven sería capaz de domar a una
de las peores bestias del infierno...- y regresó al paraíso.
Tal como aquel Diablo prometió, Anaciel no recordaba nada de
lo sucedido prácticamente hasta su llegada al palacio, ni siquiera de sus
viajes al mundo humano. Sus superiores decidieron que lo mejor era no mencionar
el tema y todo quedó como si nada de eso hubiese existido.
El tiempo pasó y la curiosidad de ella por la música humana
despertó, haciéndola regresar a esa tierra, esta vez seguida a escondidas por
un guardián. Pero al constatar que no
había rastros del Diablo la dejaba ir en
soledad por el bosque.
Una extraña sensación abrazaba el cuerpo de Anaciel, como si
hubiese
olvidado algo que era muy importante, pero por más que lo
intentaba no podía recordarlo.
Al igual que antes de que todo comenzara, cuando la música
del pueblo llegaba hasta donde ella estaba
bailaba sola entre medio de los árboles, o quizás no tan
sola, sino en compañía de un pequeño y hermoso
pájaro de color violeta que siempre estaba rondándola en el
lugar,
llegando incluso a posarse en sus manos.
Anaciel, ni siquiera aquel guardián, podían imaginar que esa
ave era Noré que, cumpliendo su promesa, cada noche esperó su regreso, pero
esta vez
para amarla desde la distancia, en silencio.
Verla sonreír era suficiente para él, por ahora, porque la
amaba tal cual era, con sus hermosas alas. No quería que las perdiese por estar
a su lado, no necesitaba que ella hiciese un sacrificio por amor, pensaba que
no era justo que sufriese de esa forma.
El Diablo era un Diablo pero cuando amaba lo hacía de
verdad, sin
egoísmo. Aquel Ángel se había llevado su corazón, estaba
dispuesto a hacer
cualquier cosa por su bien, y en ese momento sintió que
aquello era lo mejor, hasta que llegase el día en que pudiesen estar juntos.
A veces amar de verdad significa dejar en libertad, y la
libertad en algunas
ocasiones implica tener que olvidar..
Fuente: El rincón de Boss en Facebook
Gerión
En la mitología griega, Gerión es un gigante hijo de Crisaor y Calírroe.
Gerión es descrito como un ser antropomorfo formado por tres
cuerpos, con sus respectivas cabezas y extremidades, según la mayoría de las
versiones. Aunque no se suele especificar la forma exacta de la unión entre los
tres cuerpos, se le suele representar con una unión lineal o radial por las
cinturas.
Gerión vivía en la isla Eritea del archipiélago de las
Gadeiras (actual Cádiz),1más allá de las columnas de Hércules al oeste del
Mediterráneo, ya en el curso del Océano. Era dueño de un perro llamado Ortro, y
de una espléndida cabaña de ganado que era guardado por Ortro y por un pastor
llamado Euritión.
Como décimo de sus doce trabajos, Hércules le robó el rebaño que tenía de vacas rojas y bueyes. Gerión fue en busca de venganza y luchó contra Heracles, pero este le lanzó una flecha, envenenada con el veneno de la Hidra, que atravesó sus tres cuerpos y acabó con él.
El décimo trabajo de Heracles
El décimo trabajo de Heracles consistió en robar el ganado de Gerión. Mientras viajaba hacia allí, cruzó el desierto libio (Libia era el nombre genérico de África para los griegos) y quedó tan frustrado por el calor que disparó una flecha a Helios, el sol. Helios le rogó que parase y Heracles pidió a cambio la copa dorada que el dios usaba para cruzar el mar cada noche de poniente a levante. Heracles usó esta copa dorada para llegar a Eritia, en lo que constituye uno de los motivos de los pintores de vasijas.
Origen
Cuando el sol alcanza la constelación de Géminis, se
encuentra con la constelación Auriga. Muchas creencias antiguas asociaban el
camino diario del sol por el cielo con el dios sol conduciendo un ardiente
carro, y de esta forma, aquí, el camino anual del sol (su tránsito) consigue su
carro (Auriga). Posteriormente la mitología griega consideró que el sol usaba
una copa para cruzar el cielo.
En esta región del cielo hay también un vasto espacio sin
estrellas fácilmente visibles (ahora ocupadas por las modernas constelaciones
de Lynx y Camelopardalis), que los antiguos griegos describían como un
desierto. Una historia basada en esta región del cielo requiere por tanto un
vasto desierto, siendo el mejor conocido por los griegos antiguos el de Libia.
Sin embargo, al estar esta zona desértica lejos de muchas constelaciones en
esta región del cielo, situar una historia en él requería de alguien que lo
cruzase hasta su localización principal. Dado que el Auriga es la constelación
más cercana desde el comienzo del tránsito del sol hasta el borde del espacio
vacío, un carro solar (más tarde convertido en copa) se convierte en la forma
de cruzar el desierto.
La Vía Láctea fue bautizada así por los griegos antiguos porque parece ser una mancha de leche cruzando el cielo. Algunos, sin embargo, eran capaces de discernir algunas estrellas individuales en ella, y de esta forma pasó a parecer un vasto rebaño de vacas, cuya leche llenaba los huecos entre ellas. La estrella Capella, que es parte del Auriga, era conocida por los griegos como la «estrella del pastor» (pues algunos consideraban que el Auriga era un pastor conduciendo un carro, incluyendo a este, mientras llevaba una cabra colgada de su hombro izquierdo). Capella está muy cerca, aunque fuera, de la Vía Láctea y como tal, considerada como un pastor, parece estar arreándola.
En Géminis, la constelación Can Mayor (el «gran perro»)
queda junto a la Vía Láctea. La cabeza de la constelación mira en dirección
contraria al sol. Sin embargo, al otro extremo de la constelación (donde
estaría la cola) queda la estrella Sirio, considerada maligna por muchas
mitologías antiguas debido a su titileo y rojez, que era considerada a su vez
un perro («estrella perro»), por asociación con la constelación. Así, la
constelación tenía dos cabezas, una la normal y otra, Sirius, al otro extremo.
Más cerca del sol que Can Mayor, y también guardando la Vía
Láctea en esta zona de su tránsito de forma parecida a Can Mayor y Capella,
está Orión el gigante. Tradicionalmente Orión es considerado un único gigante,
pero es igualmente posible distinguir en ella tres cuerpos completos separados
unidos por la cintura, como se describía a Gerión, particularmente al aparecer
las piernas en direcciones bastante diferentes, y dibujos alternativos de la
constelación (que tienen en cuenta estrellas ligeramente más débiles que los
diagramas básicos) suelen mostrar tres en lugar de dos brazos, compartiendo el
segundo y tercero el mismo hombro derecho.
El sol logra superar estos obstáculos, cruzando la Vía Láctea. El Auriga parece haberse dejado en la propia Vía Láctea, y por esto algunas de las vacas del rebaño están en él. Tras la Vía Láctea, el sol se encuentra con Géminis. Las representaciones de Géminis varían según se incline a este u oeste, siendo posible en esta último caso dibujar la constelación como dos hombres, descansando sus pies en la Vía Láctea. En las representaciones que la inclinan al este, uno de los gemelos está en la Vía Láctea y el otro fuera de ella, y así uno ha «robado algunas vacas» y el otro, al que cruza el tránsito del sol, no. En el mito de Cástor y Pólux (los nombres habitualmente dados a los gemelos), sus muertes se deben a una disputa por el robo de un ganado.
Leyendas posteriores
Según algunos autores, el gigante arrancó de cuajo un olivo para utilizarlo como arma contra Heracles. El árbol se hizo pedazos al estrellarse contra la coraza de bronce del héroe, que contraatacó con la misma arma. Las poderosas manos del gigante se juntaron para detener el choque y de esta forma desarmó a Heracles, que huyó corriendo a refugiarse a un bosque.
Gerión, tras convencer a su madre (que había presenciado
todo el suceso) de que debía dar captura a Heracles, sobrevoló la zona
buscándolo. Heracles aprovechó entonces para disparar una de sus flechas
envenenadas, que alcanzó al gigante atravesándole los tres corazones. Cayó al
suelo y de la sangre que emanó de su herida nació un madroño, otros dicen que
un drago y otra leyenda identifica al drago que se conserva en el jardín de la
Facultad de Bellas Artes de Cádiz con el surgido de la sangre de Gerión.
Según se recoge en la Historia de España de Alfonso X el
Sabio, escrita en el siglo xiii, Gerión obligaba a sus súbditos a entregarle la
mitad de sus bienes, e incluso a sus hijos, hasta que llegó a estas tierras
Hércules. Los aterrorizados habitantes le pidieron ayuda y este retó a Gerión a
una lucha a muerte. Después de tres días de batalla, la cabeza del gigante fue
enterrada en el mismo lugar donde se levantó la Torre de Hércules en La Coruña.
En el primer intento de dar validez histórica a Gerión, Pompeyo Trogo, conocido a partir del epítome que de su obra hizo Marco Juniano Justino, afirma que Gerión no era un gigante con tres cuerpos, sino que se trataba de tres hermanos, que atacaron a Hércules al verle robar su ganado:
El mismo Gerión no era un hombre con tres cuerpos, como nos dicen las fábulas, sino que se trataba de tres hermanos, que vivían en tal armonía, que parecían actuar movidos por una misma alma; y ellos no atacaron a Hércules motu proprio, sino que, viendo robar sus reses, pretendieron recuperar lo que les había sido arrebatado por medio de la fuerza.
Gerión aparece también en el Canto XVII de la Divina Comedia de Dante Alighieri, y es descrito como una bestia con rostro humano y cuerpo de serpiente, dos garras hasta la axila, y cola con aspecto de escorpión. Gustave Doré lo plasma en sus grabados sobre la obra.
Fuente: Wikipedia.org
viernes, 11 de febrero de 2022
Hipólita Reina de Las Amazonas
Hipólita es una reina amazona, En la mitología griega, hija de Ares, el dios de la guerra y de la reina amazona Otrera. Es hermana de Melanipa, Antíope y Pentesilea.
El cinturón de Hipólita
Hipólita era dueña de un cinturón mágico que le había regalado su padre. El noveno trabajo de Heracles fue obtener ese cinturón, a petición de Admete, la hija de Euristeo. En una versión de la historia, Heracles llegó en una nave al puerto de Temiscira, donde fue recibido por Hipólita, quien le prometió entregarle el cinturón. Entonces Hera, la enemiga de Heracles, se disfrazó de amazona y difundió el malintencionado rumor de que Heracles había secuestrado a Hipólita. Las amazonas atacaron entonces la nave y Heracles les hizo frente, mató a Hipólita y obtuvo el cinturón.
En otra versión, Heracles secuestra a una de las hermanas de Hipólita, Melanipa, exige el cinturón como rescate y libera a la amazona cuando lo obtiene. En otra, Hipólita se enamora de Heracles y le da el cinturón voluntariamente. El hacha de Hipólita es entregada a la reina Ónfale, quien la guarda en las regalías de los reyes lidios. Más tarde, se vería el arma empuñada por Zeus en una representación estatuaria.
Ataque a Atenas
Después de que Heracles obtuviera el cinturón, Teseo, uno de
sus compañeros, secuestró a Antíope, otra hermana de Hipólita. Para rescatar a
Antíope, las amazonas atacaron Atenas, pero fracasaron. Hipólita pudo escapar
hacia Mégara, donde murió de pena. Se contaba que allí estaba su sepulcro, con
forma de escudo de amazona.
En algunas versiones, Teseo se casa con Antíope o con Hipólita, y tiene así un hijo llamado Hipólito. Teseo terminará casándose con Fedra, bien tras haber abandonado a su anterior esposa, o bien tras la muerte de ésta en el parto. En la versión en la que Teseo está casado con Hipólita y la abandona, ella intenta vengarse llevando a las amazonas a la boda de Teseo y Fedra con la intención de matar a todos, aunque fracasa al ser asesinada, según las versiones, por los hombres de Teseo4 o por la amazona Pentesilea.
Fuente: Wikipedia.org
Hércules
Hércules o Heracles, siendo una metátesis del nombre griego,
era hijo de Júpiter, el equivalente romano del dios griego Zeus, y la mortal
Alcmena. Llevó a cabo doce grandes trabajos, llamados Los doce trabajos de
Heracles y fue divinizado.
Los romanos adoptaron la versión griega de su vida y trabajos sin cambios esenciales, pero añadieron detalles anecdóticos propios, algunos de ellos relacionando al héroe con la geografía del Mediterráneo occidental.
Combate con Caco
Las leyendas romanas acerca de Hércules están relacionadas con su viaje al Mediterráneo occidental para robar el ganado de Gerión, uno de sus conocidos «doce trabajos». Al regresar, mientras descansaba junto al Tíber, un héroe local llamado Caco, hijo de Vulcano, le robó algunas reses y las condujo hasta su gruta. Cuando Hércules se dio cuenta, buscó el ganado robado y lo encontró, gracias a que los animales se pusieron a mugir, o bien a que Caca, hermana de Caco, dijo a Hércules dónde se hallaban. Entonces Hércules y Caco entablaron un combate en el que Caco contaba con el fuego y el humo que brotaba de sus tres cabezas, pero Hércules lo mató con su maza. Según otra tradición, Caco se había encerrado en su gruta cubriendo la entrada con rocas y Hércules tuvo que arrancar las rocas del techo de la cueva para poder entrar y estrangularlo.
Bona Dea
Bona Dea, también llamada Fauna, que era el equivalente romano de Pan, era una divinidad romana. Mientras estaba ocupada de la celebración de misterios sagrados, Hércules, cansado después de la lucha contra Caco, le pidió beber en la fuente sagrada. Esta se negó, puesto que el acceso a esta fuente solo estaba permitido a mujeres. Hércules, como represalia, excluyó a las mujeres del acceso a su propio santuario.
La leyenda de Heracles y Caco también se ha relacionado con
otras tradiciones: en una de ellas, Hércules era recibido por el rey Fauno.
Este solía sacrificar a los dioses a los extranjeros pero cuando lo intentó con
Hércules, fue muerto por él. Otra leyenda indica que era Evandro el que había
recibido a Hércules y, aconsejado por Carmenta, su madre, erigió un altar al
héroe, que fue conocido como el Altar Magno.
Por otra parte, en Campania se atribuía a Hércules la construcción de un gran dique y de una vía que servían de separación entre el mar y el lago Lucrino.
El más antiguo centro de culto de Hércules en Roma era el Altar Magno, que se hallaba en una llanura entre los montes Palatino y Aventino, en el llamado Foro Boario. Allí se celebraba cada año un sacrificio en honor de Hércules Invicto. Por otra parte, también en el Foro Boario, se conserva un monóptero que se ha identificado como el Templo de Hércules Víctor.
Fuente: Wikipedia.org
El Tártaro
En la mitología griega, el Tártaro, descrito como «oscuro y situado en el fondo de la tierra», es un profundo abismo usado como una mazmorra de sufrimiento y una prisión para los titanes.
En muchas ocasiones no está claro el límite y el nombre del inframundo como el Hades o Tártaro, pero lo cierto es que se encontraba bajo el inframundo, tan profundo a este como la Tierra, Gea, lo estaba del Cielo, Urano.
Según el Fedón (ca. 400 a. C.) de Platón, el Tártaro era el lugar donde las almas eran juzgadas después de la muerte y donde los malvados eran castigados. En la Teogonía de Hesíodo, Tártaro es el tercero de los dioses primordiales en existir, después de Caos y Gea, pero anterior a Erebo.
Desde el punto de vista cosmológico, el Tártaro era la región subterránea ubicada en las entrañas de la Tierra, como opuesto a la cúpula del cielo, que se situaba sobre ella. Hesíodo lo denomina tanto como en género neutral Τάρταρα (para referirlo como un lugar) como Τάρταρος, en calidad de personificación divina y progenitor de una prole.
Según Higino, Tártaro es del linaje de Éter y la Tierra, pero es el único autor en darle filiación. Como primordial o protogono brotó espontáneamente por sí mismo. Depende de las versiones, fue el padre, con Gea, del monstruo Tifón, de la dracaena Equidna y de las tribus de gigantes que lucharon en la Gigantomaquia. No obstante esta Equidna raptaba a caminantes hasta que fue muerta por Argos Panoptes, mientras se encontraba dormida. Otra versión menos conocida nos describe la unión de Tártaro y Némesis, que produjo a los Telquines, llamados Acteo, Megalesio, Ormeno y Lico.
Campe pudiera ser prole también de Tártaro, aunque ningún autor ofrece su filiación, al menos Nono la imagina de manera similar a Tifón. De igual manera Higino llama a la consorte de Tártaro con el nombre de Tártara, lo que parece ser una advocación ctónica de Terra, y de la misma manera confunde titanes y gigantes, llamando a sus hijos Ceo, Jápeto, Encélado o Tifón, entre otros (y varios nombres más que se han conservado corruptos). Las versiones órficas, que tanto gustan de la simbología, imaginaron a Tártaro como padre de Hécate.
En la mitología griega, el Tártaro es tanto una deidad como un lugar del mundo inferior, más profundo incluso que el Hades. En antiguas fuentes órficas y en las escuelas mistéricas es también la «cosa» ilimitada que existió primero, de la que nacieron la luz y el cosmos. En su Teogonía, Hesíodo cuenta que Tártaro era una de las deidades primordiales, junto con Caos, Gea y Eros. También asevera que un yunque de bronce caerá desde el cielo durante nueve días hasta alcanzar la Tierra, y que tardará nueve días más en caer desde ahí al Tártaro. En la Ilíada, Zeus dice que el Tártaro está «tan por debajo del Hades como la tierra lo está del cielo». Al ser un lugar tan alejado del sol y tan profundo en la tierra, está rodeado por tres capas de noche, que rodean un muro de bronce que a su vez abarca el Tártaro.
Mientras que, según la mitología griega, el Hades es el hogar de los muertos, el Tártaro tiene además una serie de habitantes. Cuando Cronos, el Titán reinante, tomó el poder encerró a los Cíclopes y Hecatónquiros en el Tártaro. Zeus los liberó para que le ayudasen en su lucha con los Titanes. Los dioses del Olimpo terminaron derrotándolos y arrojaron al Tártaro a muchos de ellos; los poetas citan explícitamente como Zeus condenó a Menecio, Crono, Arce, Jápeto y a otros titanes en general.
Aun algunos titanes no fueron condenados allí, como Atlas, Epimeteo, Prometeo, Helio o las diosas titánides. La prisión de los titanes estaba custodiada por los Hecatónquiros, tres gigantes carceleros, cada uno provisto de cincuenta cabezas y cien fuertes brazos. Más tarde, cuando Zeus venció al monstruo Tifón, también lo arrojó al mismo pozo. Al menos una versión órfica que nos dice que tanto Ofión como Eurínome fueron expulsados, por Crono y Rea, a las profundidades del Tártaro o el Océano.
Fuente;Wikipedia.org
miércoles, 9 de febrero de 2022
Titanes Y Titánides
Según la mitología griega, Uranus, dios de los cielos y Gea, diosa de la tierra engendraron 12 poderosos dioses que conformaron la primera generación de Titanes y Titánides. Los titanes eran 6 dioses masculinos y las 6 restantes, eran diosas. Estos poderosos dioses, representaban conceptos esenciales en la vida del universo y varios de ellos podemos inferirlos a partir del nombre. Uranus siempre desconfió que alguno de sus poderosos hijos fuera a destronarlo y por eso mantuvo a titanes y titánides confinados en el Tártaro, el lugar más profundo de inframundo. Pero Gea, viendo el destino que seguían sus hijos, los impulsó a derrocar a su padre.
LOS 12 TITANES Y TITÁNIDES
La primera generación de titanes, engendrados por Uranus y
Gea, se caracterizaron por representar cada uno de los conceptos de la vida y
el universo.
Los titanes estaban encabezados por el mayor de ellos,
Océano que representaba todo aquellos que los griegos imaginaban más allá del
mar, los torbellinos profundos.
Jápeto, conocido por ser padre de Prometeo, quien dio origen
a la raza humana. Según Homero, Jápeto fue precipitado al Tártaro luego de la
guerra que destronó a los titanes.
Ceo era considerado el titán de la inteligencia, mientras
que Crio era el dios de los rebaños, de las manadas y del cuidado de los
animales de cría.
Hiperión era el guardián del fuego astral y, por último, el
hijo menor de Uranus y Gea: Crono quien fue el responsable de destronar a su
padre.
Las titánides eran Febe, portadora de la Corona de Oro y
esposa de Ceo. Mnemósine, quien junto a Zeus engendró a las musas.
Rea, quien se convirtió en la esposa de Crono y con ello en
la reina de los titanes. Temis, encargada de las costumbres, leyes y el mantenimiento
del orden divino.
Tetis era la titánide del mar y Tea la de la vista.
CRONO DERROCA A URANUS
Pese a todas las previsiones que había tomado Uranus para
evitar ser derrocado por alguno de los titanes, la conspiración contra el dios
del cielo partió de su propia esposa, Gea, quien convocó a sus hijos para que
se revelaran contra su padre. Sin embargo, el único que respondió al pedido de
Gea fue el menor de ellos, Crono.
Con una hoz adamantina, Crono derrocó y castró a Uranus.
Luego de ello liberó a sus hermanos y hermanas, confinados en el Tártaro y se
proclamó rey de los titanes, junto a su esposa Rea que fue nombrada reina.
LA SEGUNDA GENERACIÓN DE TITANES Y TITÁNIDES
Luego de liberados, los titanes dieron origen a una segunda
generación de titanes, hijos e hijas de la primera generación. Entre los más
destacados de esta generación, encontramos a Atlas quien tenía la misión de
sostener sobre sus hombros los pilares de la tierra.
Prometeo, a quien se considera el padre de la raza humana y
el mejor amigo de ellos, dentro del universo de los dioses. Selene, diosa de la
luna y Helios, dios del sol.
También pertenecen a esta segunda generación, aunque no se
los conoce con el nombre de titanes, el centauro Quirón quien tuvo a su cargo
la educación de dioses y semidioses. Las Oceánides, ninfas marinas y los
Oceánidas, quienes gobernaban los ríos.
TITANOMAQUIA: LA CAÍDA DE LOS TITANES Y TITÁNIDES
Al igual que su padre, Crono también vivía obsesionado por
la posibilidad de ser derrocado por alguno de sus hijos, por eso cada uno de
los que su esposa Rea engendraba el rey de los titanes se lo devoraba inmediatamente
después del nacimiento.
Rea logró salvar a su quinto y a su sexto hijo, Zeus y
Poseidón, engañando a Crono. La reina de los titanes ocultó a sus hijos del
conocimiento de su padre. Zeus fue criado en una cueva de la isla de Creta
hasta adulto.
Metis, diosa de la sabiduría dio a Crono una poción que le
hizo vomitar a los hijos que se había comido y partir de allí, Zeus los
convenció de formar una alianza para derrocar a Crono.
Así comenzó una década de batallas entre los titanes,
liderados por Crono y los dioses que se ocultaban en el Monte Olimpo,
encabezados por Zeus. Los dioses olímpicos lograron derrotar a la alianza de
titanes y titánides y se repartieron el universo. Zeus tomó para sí el dominio
del cielo, Poseidón el del mar y Hades, el inframundo.
Algunos titanes y titánides que se mantuvieron neutrales
durante el conflicto, fueron perdonados por Zeus y pudieron mantener sus
cualidades de dioses. Los otros, fueron desterrados al Tártaro, o confinados a
duras tareas.
Es a partir de aquí que comienza a escribirse una nueva historia de la mitología griega.
Fuente: https://www.mitosyleyendas.net/musas-griegas/







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