Esas orugas
chirriantes que horadan las oscuras profundidades bajo nuestros pies;
esos trenes ciegos que, cual lombrices gigantes y hambrientas,
engullen humanos de toda clase para vomitarlos más adelante en
alguna fosa azulejada con nombre de prócer a la que llamamos
“estación”. Nos estamos refiriendo a los subterráneos. Medios
de transporte en el que, además de viajar humanos, también viajan
mitos y leyendas.jueves, 3 de octubre de 2019
La Estación Fantasma
Esas orugas
chirriantes que horadan las oscuras profundidades bajo nuestros pies;
esos trenes ciegos que, cual lombrices gigantes y hambrientas,
engullen humanos de toda clase para vomitarlos más adelante en
alguna fosa azulejada con nombre de prócer a la que llamamos
“estación”. Nos estamos refiriendo a los subterráneos. Medios
de transporte en el que, además de viajar humanos, también viajan
mitos y leyendas.
Son tantas las
historias que se ocultan en estos túneles férreos que cuesta
empezar con alguna.
Decidimos, entonces,
elegir como abanderada de estas “leyendas bajo tierra” una de
nuestras preferidas, aquella que se refiere a la extraña visión que
puede asaltarnos entre las “media estaciones” Pasco y Alberti, en
la línea A de los subterráneos porteños.
Dicen que allí, a
mitad de camino entre ambas estaciones, siempre se apaga la luz en el
interior del vagón; y es en ese preciso momento en el que podemos
ver, a través de la ventanilla, algo que no debería estar allí…
una estación que no es ni Pasco ni Alberti. Y no sólo eso: sobre
aquel andén imposible se encuentran dos hombres sentados, con sus
piernas colgando sobre las vías. Algunos hasta llegan a afirmar que
aquellas presencias tienen la mirada triste, muy triste.
Fantasmas en una
estación fantasma.
Como todo mito, son
muchas las versiones que intentan ahondar en la naturaleza de esta
visión (en Buenos Aires es leyenda desarrollamos una de ellas). Pero
sea cual sea su origen, parece ser solo la punta del iceberg, un
oscuro iceberg repleto de historias escalofriantes que se ocultan
bajo las calles de nuestra Ciudad.
martes, 1 de octubre de 2019
El Extraño Caso del Puente Uriburu
Los hechos no son
muy conocidos. Casi podría decir que es una "leyenda urbana"
que nació en los primeros años de este nuevo siglo.
Uso la expresión
"Leyenda urbana" porque carezco de toda prueba fehaciente
para hacer de este relato algo verdadero. Ni siquiera los indicios
que pudieron darme las personas involucradas pueden conferir a este
relato cierta veracidad ni pueden hacer de él una simple anécdota.
Tuve la oportunidad
de escuchar este relato en voz de tres personas que lo vivieron. Por
supuesto ninguna de ellas se conocían. Salvo en pequeños detalles
(nuestra mala memoria siempre da matices nuevos a lo que nos sucede)
los relatos son exactamente iguales. Para esta ocación solo
transcribiré uno, que creo es el más interesante y el más
detallado.
Esto sucedió en el
Barrio de Nueva Pompeya. Más precisamente en la intersección de las
calles Tilcara y Perito Moreno, un lugar por demás solitario y muy
cercano a los límites de la Capital.
Fernando (vamos a
llamar así a nuestro personaje) luego de una larga reunión familiar
en el Barrio de Boedo, volvía a su casa en Lanus. Es necesario decir
que Fernando sí había tomado alguna copa en esa reunión, pero no
demasíado como para atribuir lo que luego le sucedió a ese desliz
baquíco.
Venía solo en su
viejo Renault 12. Tomó la calle Tilcara para luego salir al puente
Uriburu. Era de madrugada, cerca de las cinco de la mañana. Notó
que esa larga calle era demasíado oscura y solitaria, así que por
precaución aceleró casi con indiferencia. En ese momento le
vinieron a la mente innumerables cosas. Perdió atención sobre el
camino y bajó levemente la cabeza. Cuando la levantó nuevamente
notó sorpresivamente como una niña muy rápidamente cruzó la calle
(unos dos metros antes de Perito Moreno) y se puso de frente al auto.
Fernando instantáneamente frenó, pero ya la niña estaba muy cerca,
el choque era inevitable.
El auto se deslizo
unos cinco metros. Fernando sintió un golpe muy fuerte e
inmediatamente imaginó lo peor. Salió ràpidamente del auto a
buscar a la pequeña. No encontró nada. Miró en todas las
direcciónes, debajo del auto, caminó unos metros pensando que a lo
mejor el choque la hubiese impulsado varios metros hacia algunos de
los lados, pero nada. El silencio de la madrugada se hizo mas
hiriente. Los ojos de Fernando brillaron de incertidumbre, tal vez de
miedo. Eso fue lo que sintió después, según me cuenta. Luego de
revisar una vez más volvió al auto y siguió su camino a casa.
El hecho terminó
ahí. Pero no sus circunstancias.
Me interesé mucho
en este asunto e hice una pequeña investigación. Visité el lugar
del hecho y pude hablar con algunos vecinos de la zona. Lo que ellos
me contaron fue esto.
Hace unos diez años,
es decir a mediados de los años 90, vivía sobre la calle Tilcara (a
pocos metros de Perito Moreno) una familia muy numerosa. Estaba
constituída por la Madre y cinco hijos. El padre había abandonado
la familia al nacer el segundo de sus cinco hijos, que eran cuatro
varones y una mujer que era la menor. La pequeña se llamaba Rebeca y
es el personaje central de esta historia.
Luego de que el
padre se fuera, la familia tuvo que vivir de lo que pudo. Dos de los
hijos mayores pedían ayuda en los colectivos aduciendo tener una
grave enfermedad. Los otros dos estudiaban, aunque eran más las
horas que pasaban en la calle que en la escuela. Solo quedaba la
pequeña Rebeca que no asistía al colegio para ayudar a su madre en
su humilde casa. Esta niña de unos nueve años de edad era
maltratada salvajamente por la madre. Era tratada como una sirvienta.
Apenas llegaban a la casa los hermanos mayores, Rebeca era golpeada
por ellos si no tenia listo lo poco de comida que había. En general
ella no comía, sino una dos o tres veces por semana. Esto fue así
por muchos años.
Cuando Rebeca
cumplió los doce años, intentó escapar pero sin existo. La paliza
que se ganó por esa osadía fue el principio del final.
Una noche de
invierno, luego de un día agotador de maltratos e indiferencia,
Rebeca empezó a preparar la cena. Era una sopa que había preparado
con un trozo de pollo que había comprado la semana anterior. Lo
sirvió y ella se quedó sin comer, como casi siempre. Se puso
enfrente de la mesa y ante la vista de todos bebió una gotas de
arsénico que había conseguido por algunos favores. La pequeña
Rebeca cayó inmediatamente al piso y luego de algunos segundos murió
frente a los ojos de su familia.
La noticia de la
muerte de Rebeca fue un gran dolor para el barrio. Y solo fue noticia
en una pequeña columna del diario "Crónica."
Pude conseguir una
foto de Rebeca que luego se la mostré a Fernando. Inmediatamente me
dijo que era la chica que se le había cruzado esa madrugada. Mi
sopresa fue grande y tadavía me sigo preguntando cual fue la razón
de esa aparición. Vecinos de la zona me dicen que todavía, en las
madrugadas frías de Julio, se la puede ver cruzando la calle o
caminando por el déposito de chatarra que se encuentra cercano al
lugar.
Esa es la historia.
Un poco triste tal vez. Espero que esa pequeña, este donde esté,
pueda encontrar el lugar que no encontró en este diminuto lugar que
llamamos tierra, continente, país, provincia, barrio...
Nunca Vayas a Parque Chas
Existe en el barrio
de Parque Chas una manzana acotada por las calles Berna, Marsella, La
Haya y Ginebra.
No es posible dar la
vuelta a esa manzana.
Si alguien lo
intenta, aparece en cualquier otro lugar del barrio, por más que
haya observado el método riguroso de girar siempre a la izquierda o
siempre a la derecha.
Muchos
investigadores han intentado la experiencia formando grupos
numerosos. Los resultados han sido desalentadores. A veces sucede que
el paseante sigue en la misma calle aún después de doblar una
esquina.
En 1957, un grupo de
exploradores franceses desembocó inexplicablemente en la estación
de Villa Urquiza.
Urbanistas catalanes
probaron suerte formando dos equipos y partiendo cada uno en
dirección opuesta. En cualquier manzana de la ciudad es fatal que
los grupos se encuentren en la mitad del recorrido. Pero en este
lugar no sucede tal cosa y hasta se han dado casos en que un equipo
alcanza al otro por detrás.
Los más pertinaces
han realizado excursiones a través de los fondos de las casas, con
el resultado de aparecer siempre dejando a sus espaldas calles que no
habían cruzado jamás.
En estas
experiencias se descubrió que muchos vecinos son incapaces de
indicar en qué calle viven. Asimismo existen casas que no dan a
ninguna calle. Sus habitantes se alimentan de sus propios cultivos o
de lo que generosamente les pasan por sobre las medianeras.
Los taxistas afirman
que ningún camino conduce a la esquina de Ávalos y Cádiz y que por
lo tanto es imposible llegar a ese lugar.
En realidad,
conviene no acercarse nunca a Parque Chas.
"Perdidos en
Parque Chas es la crónica de una frustrada noche de garufa"
Mandeb y sus amigos
fueron invitados a un baile en la calle Bucarest.
Desdeñando las
advertencias de los hombres sabios, se internaron en el barrio sin
salida.
Y ya se sabe lo que
ocurre en Parque Chas: uno se pierde irremediablemente. Vale la pena
transcribir unas líneas. "A eso de las doce, llegamos a la
misma cigarrería. Ya era la quinta vez.
Como en las otras
ocasiones, interrogamos al viejo que atendía. Sus indicaciones
fueron nuevamente distintas. Loco de furor, salté sobre el mostrador
y comencé a estrangularlo.
-Viejo
mentiroso...¿cuál es la calle Bucarest? ¿Cómo se sale de este
infierno?
El anciano acabó
por confesar que no lo sabía. Muy compungido admitió que él mismo
había desembocado en Parque Chas en 1939. No habiendo podido salir
de allí, se resignó a instalar un quiosco, gracias al cual
sobrevivía, aunque abrigaba el secreto anhelo de volver a Villa
Crespo, barrio del que nunca debió salir."
Este capítulo
finaliza con la providencial intervención de un taximetrero, quien
si bien no acertó a llevarlos a la calle Bucarest, por lo menos los
sacó -después de varias horas- a la Avenida de los Incas".
El Gigante de Once
Según narra la
historia,hace muchos años, por las calles de once, un gigante de
tres metros hecho de barro ronda el lugar cuidando a los habitantes
del barrio. Este bondadoso personaje se ha encargado de proteger a
las víctimas de accidentes como choques, y en mas de una ocacion ha
espantado ladrones y desubicados entre otros pervertidos. Al menos
esto es lo que narran algunos de los vecinos de Balvanera.
La historia de este
golem se remota a fines del siglo XVI, fue creado por el rabino judío
Judah Loew ben Bezabel, para proteger al ghetto de la ciudad Josefov,
en Praga.
Dada la situación,
este maestro entregó a otro rabino un frasco con el mismo barro,
extraído del río Moldavka, este rabi viajo junto a la migracion
judia al barrio de Once y se Instalo frente frente a una plaza sobre
la avenida Rivadavia. Estos dos maestros juntaron todos sus
conocimientos filosoficos, astrologicos y astronomicos para crear un
nuevo Golem.
Algunos afirman que
antes de morir el Rabino encerro al gigante en una habitacion donde
nadie puede entrar en el anexo de un hospital en Caballito, mientras
que otros creen que vive en un callejon oculto, que podria ser el
pasaje Colombo o el Victoria, y terceros dicen que vive bajo la
pileta del monumento central.
De una u otra forma,
la mayoría asegura que salvo la vida de mas de un vecino del barrio.
Esta leyenda nos
atrajo por ser argentina, como demas leyendas urbanas que les
traeremos en otras ocasiones. Lo atractivo de la misma es que sigue
corriendo de boca en boca y parece nunca morir como también es el
creer en un ser que protege a los débiles.
miércoles, 11 de septiembre de 2019
Cuniraya Huiracocha
El mito de Cuniraya
Huiracocha forma parte de los escritos de Francisco de Avila, quien
en la primera década del siglo XVII los recolecta en la provincia de
Huarochirí. Avila fue encargado como "extirpador de
idolatrías". Tenía la misión de destruir las antiguas
creencias andinas y reemplazarlas por la religión católica.
Para ello recorrió
la sierra de Lima (Huarochirí) con ayudantes andinos, los que
escribieron en quechua los mitos y leyendas de esa región. La
primera traducción al castellano la hizo José María Arguedas,
publicando el libro "Dioses y Hombres de Huarochirí" en
1966. Posteriormente Gerald Taylor hizo una nueva traducción, en
1987, que aparece en el libro "Ritos y Tradiciones de Huarochirí
del siglo XVII", de donde hemos adaptado el presente relato.
Cuentan que en
tiempos muy antiguos, Cuniraya Huiracocha se convirtió en un hombre
muy pobre, y andaba paseando con su ropa hecha arapos, y sin
reconocerlo algunos hombres lo trataban de mendigo piojoso. Pero
Cuniraya Huiracocha era el dios del campo. Con solo decirlo preparaba
las chacras para el cultivo y reparaba los andenes. Con el solo hecho
de arrojar una flor de cañaveral (llamada pupuna) hacía acequias
desde sus fuentes. Así, por su gran poder, humillaba a los demás
dioses (huacas) de la región.
Había una vez una
mujer llamada Cahuillaca, quien también era huaca, que por ser tan
hermosa todos los demás huacas la pretendían. Pero ella siempre los
rechazaba. Sucedió que esta mujer, que nunca se había dejado tocar
por un hombre, se encontraba tejiendo debajo de un árbol de Lúcumo.
Cuniraya que la observaba de lejos pensaba en una manera astuta de
acercarse a la bella Cahuillaca. Entonces se convirtió en un pájaro
y voló hasta la copa del Lúcumo, donde encontró una lúcuma madura
a la que le introdujo su semen, luego la hizo caer del árbol justo
al costado de donde Cahuillaca se encontraba tejiendo. Al verla se la
comió muy gustosa y de esta manera la bella diosa quedó embarazada
sin haber tenido relaciones con ningún hombre.
A los nueve meses,
como era de esperarse, Cahuillaca dio a luz. Durante más de un año
crió sola a su hijo, pero siempre se interrogaba sobre quién sería
el padre. Llamó a todos los Huacas y Huillcas a una reunión para
dar respuesta a su pregunta. Cuando supieron de la reunión todos los
huacas se alegraron mucho, asistieron muy finamente vestidos y
arreglados, convencidos de ser a los que la bella Cahuillaca
elegiría. Esta reunión tubo lugar en un pueblo llamado Anchicocha.
Al llegar se fueron sentando, y la bella huaca les enseñaba a su
hijo y les preguntaba si eran los padres. Pero nadie reconoció al
niño. Cuniraya Huiracocha también había asistido, pero como estaba
vestido como mendigo Cahuillaca no le preguntó a él pues le parecía
imposible que su hijo hubiese sido engendrado por aquel hombre pobre.
Ante la negativa de
todos los preguntados de reconocer al niño, Cahuillaca ideó posar
en el piso al niño, dejando que ande a gatas solo hasta donde se
encuentre su padre. Hizo así, y el niño se dirigió muy contento
donde se encontraba Cuniraya Huiracocha. Cuando su madre lo vio, muy
encolerizada, gritó: "-Ay de mí! "Cómo habría podido yo
dar a luz el hijo de un hombre tan miserable?". Y con estas
palabras cogió a su hijo y corrió hacia el mar. Entonces Cuniraya
dijo: "-Ahora sí me va a amar!" y se vistió con un traje
de oro, y la siguió, llamándola para que lo viera. Pero Cahuillaca
no volvió para mirarlo, siguió corriendo con la intención de
arrojarse al mar por dar a luz el hijo de un hombre tan "horrible
y sarnoso". Al llegar a la orilla, frente a Pachacamac, se
arrojó y quedaron convertidos, ella y su hijo, en dos islotes que
están muy cerca a la playa.
Como Cuniraya
pensaba que Cahuillaca voltearía a verlo, la seguía a
distancia llamándola
y gritándole continuamente. Entonces se encontró con un cóndor y
le preguntó: -"Hermano, "dónde te encontraste con esa
mujer?", -"Aquí cerca está, ya casi la vas alcanzando"
le respondió el cóndor. Por darle esa respuesta Cuniraya le dijo al
cóndor: -"Siempre vivirás alimentándote con todos los
animales de la puna, y cuando mueran tú sólo te los comerás, y si
alguien te mata, él también morirá"
El huaca siguió en
su carrera en pos de Cahuillaca, encontrándose con una zorrina.
-"Hermana" le preguntó, ""En donde te has
encontrado con esa mujer?"
La zorrina le
respondió: -"Ya no la alcanzarás, está muy lejos"-. Por
darle esa mala noticia el huaca le dijo: -"Por lo que me has
contado, te condeno a que camines sólo de noche, odiada por los
hombres y apestando horriblemente". Más abajo en su camino se
encontró con un puma. -"Ella todavía anda por aquí ya te
estás acercando" le dijo el puma
Por darle tan buenas
noticias Cuniraya le respondió: -"Comerás las llamas del
hombre culpable, y si alguien te mata te hará bailar primero en una
gran fiesta, y todos los años te sacará sacrificándote una llama"
(De este modo Cuniraya le confiere al puma categoría para ser
adorado, y manda además que todos los años se celebre una fiesta en
su honor, en la que se bailará y se sacrificará una llama en su
honor) También se encontró con un zorro. Al preguntarle por
Cahuillaca el zorro le dijo que se encontraba ya muy lejos y que no
la alcanzaría.
Por esto le dijo al
zorro: -"Aunque andes a distancia, los hombres llenos de odio te
tratarán de zorro malvado y desgraciado. Y cuando te maten te
botarán a tí y a tu piel como algo sin valor". El halcón, con
quién también se encontró, le auguró que pronto la alcanzaría.
Por ello le contestó el huaca: -"Tendrás mucha suerte, y
cuando comas primero almorzarás picaflores. El hombre que te mate
llorará tu muerte, y sacrificará una llama en tu honor, y bailará
poniéndote sobre su cabeza para que resplandescas allí".
Enseguida se
encontró con unos loros, quienes le dijeron que ya no la alcanzaría.
Por ello Cuniraya les maldijo así: -"Andareís gritando muy
fuerte, y cuando los escuchen, sabiendo que tienen la intención de
destruir los cultivos, sin tardar los hombres os ahuyentarán y
habrán de vivir sufriendo mucho, odiados por ellos". De este
modo, cada vez que se encontraba con alguien que le daba una buena
noticia le auguraba un buen porvenir, y si se encontraba con alguien
que le daba malas noticias lo maldecía. De este modo llegó hasta el
mar donde se encontraban dos hijas de Pachacamac custodiadas por una
serpiente. Pero poco antes, la madre de éstas: Urpayhuachac, había
entrado al mar a visitar a Cahuillaca.
Aprovechando esta
ausencia Cuniraya violó a la menor de las hijas. Cuando quiso hacer
lo mismo con la otra, ésta se transformó en paloma y voló. Es por
esto que a su madre le llaman Urpayhuachac: la que pare palomas. En
ese tiempo no habían peces en el agua. Solo Urpayhuachac los criaba
en un estanque que estaba dentro de su casa. Cuniraya, enfadado
porque había ido a visitar a Cahuillaca arrojó todos los peces del
estanque al mar. Y es por esto que el mar, ahora, se encuentra
poblado de peces. Cuando la hija menor de Urpayhuachac le contó lo
que Cuniraya le había hecho, se encolerizó y se decidió por
matarlo. Para ello tramó un astuto plan. Urpayhuachac llamó a
Cuniraya con el pretexto de quitarle las pulgas. Este aceptó. Pero
al mismo tiempo hacía crecer una gran peña para que le callera
encima al huaca y lo aplastara.
Pero éste, con gran
astucia, se dio cuenta de las verdaderas intenciones de Urpayhuachac,
y huyó del lugar. Desde entonces Cuniraya Huiracocha anda por el
mundo engañando a huacas y hombres.
Cure: GU. Palabra de
origen guaraní que significa "cerdo". Existe una leyenda
que afirma que el curé era un gaucho avaro y perezoso que por no
haber ido a ver al niño Jesús cuando nació, fue transformado en
cerdo.
Ciguapa
Las ciguapas son
extrañas mujeres salvajes que habitan en las montanas y poseen poder
mágico. Son de tez morena, de ojos negros y rasgados, de pelo suave
y lustroso, tan largo que es la única vestimenta de su cuerpo a la
intemperie.
En algunas regiones
los campesinos dicen que son diminutas y de cuerpo desproporcionado;
otros que tienen las piernas largas y delgadas; algunos afirman que
son velludas y unos pocos que están bellamente emplumadas. Todos
sostienen sin embargo que tienen el rostro hermoso y que son muy
ariscas. Quizás las ciguapas mas que bellas y ariscas, sean tristes,
pues tienen los pies al revés y dejan huellas contrarias al rumbo de
su destino...
Estas criaturas son
esencialmente nocturnas o prefieren las zonas oscuras de los bosques;
cuando salen lo hacen en busca de frutas, peces o aves con los cuales
se alimentan. Nunca se ha oído hablar a las ciguapas; afirman que
emite aullidos e hipidos cuando corren por los campos, y cuando
saltan o duermen entre las ramas de los árboles. Cuentan que las
ciguapas tienen un corazón cazador, y que salen por las noches de
las serranías en busca de algún caminante nocturno al que embruja ,
ama y luego mata.
Al decir de las
leyendas las ciguapas tienen malas costumbres; estas salen de sus
moradas a robar manteca y carne cruda de las cocinas, aunque afirman
que les gusta el maíz y otros granos que se siembran en los conucos.
En algunas regiones
han visto a las ciguapas cabalgar por las madrugadas en los llanos de
las montanas, y las han descubierto haciendo trenzas en las crines y
las colas de los caballos. Se dice que una ciguapa se atrapa un día
de luna creciente con un perro jíbaro y cinqueño. No obstante, se
añade que es preferible dejarlas en paz, pues es tan grande el dolor
que sienten en cautiverio, que al final mueren de pena.
Alguna vez se
escucho la leyenda de un ser de los bosques llamado ciguapo. Era este
un gallo vuelto de espaldas, con el lomo emplumado y el pecho con
senos de mujer. Cuentan que su grito se asemeja al llanto de un niño,
y que esperan terribles infortunios a la persona que se atreve a
matar a una de estas aves. Si usted ve a una ciguapa, nunca la mire a
los ojos para que no le embruje con su poder...
Leyenda Del Benteveo O Pito-Gue (Quetubí o bicho feo)
Cuenta la leyenda
que Akita y Mondori se casaron y que desde entonces ocuparon una
casita en plena selva misionera.
El padre de Akita
vivía con ellos y a pesar de las dolencias, el anciano trataba de no
ser una carga para sus hijos, ayudando en todo los que le era
posible. Una de las tareas era la de cuidar a su nieto Sagua-á de
tan solo ocho años, amorosamente le enseñaba al pequeño el manejo
del arco y la flecha, lo llevaba a pescar al río o al bosque para
recoger frutos o miel silvestre. Su único deseo era complacer a su
nieto, aunque el pequeño era un ser egoísta tirano que solo hacía
lo que él quería, sin importarle si su abuelo se sobre xigíapara
complacerlo.
Tuyá enfermó mucho
pero a Sagua-á, no le importo pues dejaba solo al anciano librado a
sus pocas fuerzas. Los padres que creían que el niño cuidaba de él,
al tiempo descubrieron que no era así, a pesar de esto el anciano
encontraba justificación hacia la actitud del niño, quien no
reconoció su mal proceder.
Cierto día la mujer
dejó a el abuelo al cuidado de Sagua-á quien malhuorado reprochaba
por la tara asignada, sumergido en sus juegos no atendió al anciano.
Después de varios
intentos del anciano por ser escuchado, el pequeño oyó una voz
debil y entrecortada -¡Sagua-á...!
¿Sa...gua...á...!el
niño no atendió el llamado e insistente el anciano decía
Ven...Sa...gua..á...¡ven...por...favor...! por fin el niño acudió
de mala gana.
Cuando estubo frente
al enfermo preguntó -¿qué quieres?- ¡Alcánzame un poco de agua!-
¿Tu vida se apaga?¿se apaga como un cachimbo?- riendo divertido de
la gracia que le habían caudaso sus propias palabras. -Si... mi vida
se apaga... como un pito-güe. Alcánzame un poco de agua... hazme
ese favor... pero el desalmado reía y repetía sin cesar pito-güe...
pito-güe... De repente su cuerpo comenzó a transformarse se
achicaba cada vez más. Castigado por su egoísmo y su mal proceder
se estaba transformando en un pájaro de lomo pardo y pecho amarillo,
con una mancha blanca en la cabeza, que no cesaba de
repetir:-pito-güe... pito-güe...
Cuando Akita y
Mondovi volvieron, encontraron al anciano muerto en su lecho y a un
pájaro posado a su lado ue no dejaba de gritar -pito-güe...
pito-güe... Según los Guaraníes, éste había sido el origen de
nuestro Benteveo, al que ellos llamaban :pito-güe...
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