Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.



jueves, 1 de agosto de 2019

Jeniffer y Sarah


Esta historia pasó hace muchos años en un lugar alejado de la ciudad, en un pueblo de New Jersey En Estados Unidos, no se sabe si lo que pasó fue verdad o si es sólo una leyenda; pero los inquilinos que ahora viven en la casa donde ocurrió la desgracia dicen que a veces por las noches oyen los gritos de una chica y los llantos de otra chica, de voz parecida a la de la primera, pero más bonita y clara, como si fueran las voces de dos hermanas adolescentes.

Bueno; el caso es que, hace 40 ó 50 atrás , en una casa grande de un pueblo de New Jersey, vivía un feliz matrimonio con dos hijas adolescentes de 16 y 17 años, Sarah y Jeniffer,(Jeniffer era la mayor).

Era una familia que lo tenía todo; amor, bastante dinero... los padres creían que eran la familia perfecta, pero ignoraban algo respecto a sus hijas: el gran odio que Sarah sentía hacia Jeniffer. tenía una gran envidia a su hermana; ya que era más guapa, más alta, tenía más suerte con los chicos, era admirada por todos, tenía una voz más bonita, era la más popular, era la mayor de ellas dos... pero había algo que sarah envidiaba muchísimo a Jeniffer, mucho más que cualquier otra cosa: sus ojos. Jeniffer no era vanidosa ni soberbia, pero no podía evitar decir que sus ojos eran su mayor orgullo, estaba orgullosísima de ellos, no paraba de alucinar con sus ojos, y es que eran perfectos: de un azul claro precioso, brillantes... y todos la admiraban por eso, todo el mundo le comentaba que tenía unos ojos preciosos.

El caso es que una tarde Sarah se quedó pensando en su cuarto sobre cómo podría destruir a su hermana Jeniffer, ya que la odiaba mucho, y se le ocurrió una idea bastante cruel y sanguinaria, aunque no era raro porque Sarah estaba volviéndose loca y mentalmente perturbada.

Su principal objetivo era hacer que los ojos de Jeniffer dejaran de molestarla con su belleza, y que de paso Jeniffer dejara de ser la mejor en todo. mientras sarah se quedó en la casa preparando y materializando su plan, jeniffer estaba dando una vuelta con las amigas por la ciudad, y los padres se habían ido al cine y al teatro, así que fue la ocasión perfecta para trazar su plan sin que nadie la viera.

Pasaron las horas, y se hizo de noche. Eran las 22:00, Jeniffer estaba yendo hacia su casa. venía muy contenta y sonriente, entró muy rápido en su casa sin mirar a su alrededor ; fue a su cuarto y se encontró con su cuadro de comunión roto y tirado en el suelo, después empezó a recibir unas llamadas, era alguien amenazándola con arrancarle los ojos y con destripar a su club de fans.

La voz le resultaba conocida; Jeniffer se estaba asustando muchísimo, y también oía gritos fuera de la casa. era Sarah, que lo hacía para asustarla más.Diez minutos después, Jeniffer salió de la casa, y, nada más salir, se detuvo, su boca se secó; su corazón se paró, se quedó de piedra con lo que vió. Lo que vio era tan enormemente horrible, tan horroroso, que se arrancó los ojos para no ver más, era su propia hermana ahorcada de un árbol con tres puñaladas en el vientre y mirándola directamente a los ojos.

Las ideas de la desquiciada Sarah habían quedado muy claras, y su venganza se había cumplido. estuvo dispuesta a morir a cambio de que Jeniffer perdiera su felicidad, y, sobre todo, su mayor tesoro: sos ojos.

jueves, 11 de julio de 2019

La Historia del Tío Saín


Durante varias generaciones se ha extendido la leyenda del Tío Saín, un hombre que secuestraba niños en los aledaños de Lorca, España.

El conocido como Tío Saín, es un personaje ficticio que proviene de un mito de la ciudad de Lorca, concretamente en la pedanía de Marchena.

Se le conocía como un temible asustador de niños y se solía usar como excusa para hacer que los niños se durmieran.

El mito es el siguiente:
Cuenta la leyenda que El Tío Saín era una persona real, un hombre que vestía siempre un viejo sombrero negro. Se decía que aquellos que llegaban a verle la cara, se horrorizaban de su violenta y espantosa mirada.

Respecto a su lugar de residencia, se comentaba que vivía en una choza de paja en la Sierra de Almenara y que nunca nadie residió junto a él. Cuando bajaba al pueblo, no se dejaba ver demasiado y caminaba siempre por sendas y pequeños caminos.

A los niños se les solía contar que si no se portaban bien o no hacían caso, el Tío Saín se los llevaría y les sacaría la sangre para después arrojarlos al aljibe.

Aunque este hecho nunca ha sido demostrado, hay quién piensa que pudo existir un verdadero Tío Saín.

La Señora del Cinco


Esta es una historia real aunque todo mundo diga eso y sea un cliché. en la ciudad de Mexicali, baja California, en México, existe una leyenda muy vieja, toda la ciudad la conoce, sobre todo, la gente de mayor edad puesto que esta ciudad (aquí nací y vivo) apenas acaba de cumplir 100 años, entonces no es nada raro que hasta los jóvenes la conozcamos bien.

Hace muchos años en el centro de la ciudad vivía una señora que maltrataba mucho a sus hijos, les gritaba todo el tiempo, les pegaba y los encerraba en la casa. así pasó el tiempo, hasta que sus hijos se hicieron mayores, se casaron y la abandonaron.

La señora, sintiéndose culpable y con remordimientos, fue a la iglesia de la ciudad a hablar con el sacerdote, le contó todas las cosas que les había hecho a sus hijos durante muchos años, el padre, al escuchar las crueldades que la mujer había cometido, le dijo que sus pecados eran muchos, que una madre como ella sólo podía viajar a Roma para allí encontrar el perdón de dios. pero la señora era muy pobre y no tenía manera de costear un viaje, ¡mucho menos hasta Roma!, así que el sacerdote le ordenó que pidiera limosna, pero (para que su penitencia fuera más dura) sólo debía aceptar monedas de cinco centavos (equivalente a cinco pesos mexicanos de hoy) y si le daban monedas de otra cantidad, debía devolverlas.

La mujer salió de la iglesia y ese mismo día empezó con su misión, todos los días se sentaba frente a la iglesia a dinero, mucha gente se sorprendía al ver que cuando le intentabas dar monedas de mayor valor las rechazaba, por lo que la comenzaron a llamar la señora del cinco.

Tristemente, años más tarde y poco antes de poder conseguir el dinero suficiente para el viaje, enfermó gravemente y murió.

Días después de su muerte, un señor que caminaba frente a la iglesia cierta noche vio a una vieja que llevaba un velo en la cabeza con apariencia muy humilde. la mujer se le acercó y le dijo:

- señor, ¿no me regala un cinco?.

- no tengo, pero tome esta moneda de veinte.- entonces ella se descubrió la cara y era el rostro de una calavera.

- ¡no pedí veinte centavos, pedí cinco! ¡lo maldigo!

Y así sucedió que muchas personas relataban lo mismo, y a muchas de ellas les ocurrían desgracias al poco tiempo, y los papás solían asustarnos con el clásico te va a llevar la señora del cinco.

La historia se volvió tan popular (fuera verdad o no) que en mexicali, durante muchos años, se acostumbró llevar siempre una moneda de cinco si salías a la calle, y las casas de todas las familias tenían siempre un vasito lleno de monedas de cinco centavos por si la mujer tocaba a la puerta.

Yo no conocí esta historia hasta la secundaria, en clase de lectura y redacción, un día que nos pusimos a hablar de historias de terror, una amiga la mencionó y resulta que casi todo mundo conocía la leyenda menos yo. entonces la profesora nos contó que cuando ella tenía como 9 años, en su casa también juntaban moneditas de cinco y que se hablaba de la leyenda de la señora aunque nadie de la familia la hubiera visto. 

Un día la dejaron sola en la casa y le dijeron que no abriera la puerta para nada (obviamente no por el fantasma, sino por los delincuentes), y a ella le recordó la historia, pero no le dio miedo. al poco rato de que sus papás se fueron, alguien llamó a la puerta y ella, temorosa de abrir, se asomó por la ventana. dice que se quedó helada al ver a una figura con una capa negra que parecía flotar del suelo y no tener cabeza. jamás supo si se trataba de la señora del cinco o no, porque no se atrevió a abrirle la puerta, sino que se escondió llorando debajo de la cama hasta que llegaron sus papás, que ni siquiera le creyeron...

El Espectro del Puente.


Esta es una historia real ocurrida en los años 60, cuando en mi ciudad el alumbrado era apenas visible en la noche.

Cuenta mi padre que es una persona enteramente no creyente, que al salir una tarde al colegio llevaba sus libros atados con una cuerda, pensando en como resolver aquella noche su examen de literatura, aún faltaban 20 minutos para caer el sol y caminaba deprisa para no atrasarse a la hora de su entrada.

Obligadamente su camino diario exigía que pasara por un antigüo puente de piedra con poca altura en relación al río.

Esa tarde me dijo que había crecido el río por una tormenta y resultaba bastante estrepitosa la corriente.


Al terminar la clase por la noche y después de haber superado el examen de literatura se encaminó a casa junto con un amigo para hacer el camino más llevadero, al alcanzar la calle que acerca al rio los dos miraron muy a lo lejos una extraña luz que se vislumbraba entre las sombras.

Simplemente siguieron caminando pero poco a poco al acercarse al puente miraron como esa luz tenue danzaba como de lado a lado, haciendo zig-zag en medio del río, sus ojos no daban crédito a la luz que cada vez se iba acercando más a ellos.

Pronto detuvieron su camino y pudieron ver desde la mitad del puente la figura de un espectro que flotaba de pie sobre las turbulentas aguas con una pesado tronco sobre su espalda, su cabello largo y oscuro completamente mojado. Lo último que recuerda mi padre y su amigo antes de quedar por unos largos minutos catatónicos del miedo, es que era como un hombre sin rostro.

Aquella noche no llovió pero al volver nuevamente en si, tanto el cómo su amigo estaban completamente mojados y sus libros habían desaparecido, solamente quedaban las cuerdas.
Al no llegar pronto a casa mi abuelo, que en paz descanse, bajó en su búsqueda y encontró a los muchachos aún temblando, sin saber que decir y como decirlo..

Mi abuelo pensó que les había escupido el río, no daba crédito a lo que habían visto, entonces los tres escucharon un extraño ruido como un lamento al otro lado del rio y el mismo espectro desaparecía entre la bruma del rio.

Mi padre no pudo dormir bien en mucho tiempo y su amigo se le encaneció el cabello, mi abuelo decidió que nunca más volverían a pasar solos por aquel camino.

martes, 9 de julio de 2019

El Misterioso Libro El Cantar de los Vampiros.


Eres un apasionado de los vampiros? Amas a esos seres sedientos de sangre que tanto imaginario colectivo despertaron en el mundo entero? Crees que realmente existen? o solo sientes curiosidad por conocer sus secretos? Los invito querido lectores a repasar algunos de los capítulos que más se destacan del grandioso libro en cuestión:

Domus et Genus Noctuabundus

El primer capítulo de El cantar de los vampiros se titula: Domus et Genus Noctuabundus, frase en latín que significa «casa y clan de los caminantes nocturnos».

Allí se discute una raza de vampiros conocida como Noctuabundus, o «caminantes nocturnos»; seres que se diferencian de los vampiros conocemos a través de la literatura y el cine, salvo uno o dos casos que valen la pena repasar.

Drácula, personaje central de la novela de Bram Stoker, es el ejemplo típico de un Noctuabundus: un vampiro que opera en soledad, sin clanes de pertenencia. Su personalidad es contradictoria. Por un lado, conserva los hábitos mencionados en las viejas leyendas de vampiros, entre ellas, dormir en ataúdes y fortalecerse con la tierra natal; por el otro, logra representar cierto glamour nocturno que le permite introducirse entre los humanos sin levantar sospechas, al menos durante un tiempo, ya que sus incursiones en la sociedad rara vez persiguen otro motivo que alimentarse de sangre.

Los Noctuabundus son seres horripilantes que vagan por los cementerios y rara vez viven lo suficiente como para desarrollar habilidades. Sin embargo, cuando son instruidos por un vampiro de mayor categoría consiguen suprimir sus instintos primarios y ejercer aquella dualidad perversa de la que hablábamos anteriormente.

Uno de sus ejemplos principales puede hallarse en el vampiro del cementerio de Highgate.

Los vampiros que normalmente se encargan de la instrucción de los recién convertidos pertenecen al clan de los Natus Cainum, o «hijos de Caín». El cantar de los vampiros es reacio a brindar definiciones precisas, pero se supone que son los encargados de rastrear, perseguir y matar a los Noctuabundus que no pueden valerse por sí mismos, y a educar a los que manifiesten algún tipo de inteligencia.

Recordemos que, después de convertirse en vampiro, la criatura se encuentra huérfana de emociones humanas, incluso de las más elementales, comportándose como un Ghoul o un Grobnik, esto es, un ser necrófago que se dedica a saquear tumbas, alimentarse de cadáveres, y que debido a ese comportamiento audaz es rápidamente identificado y exterminado por los cazadores de vampiros.

Entre los encargados de perseguir a otros de su misma estirpe se encuentran los Glog: el cazador de monstruos de la Edad Media. También hay otros especímenes extraños dedicados a la labor de rastreo, como los vampiros que se alimentan de vampiros.

Mors Principium Est

El Mors Principium Est, «la muerte es el principio», es uno de los capítulos más interesantes de El cantar de los vampiros.

Allí se discute la presencia de vampiros en los asuntos humanos. Contrariamente a lo que uno podría suponer, los vampiros de mayor jerarquía prefieren conservar sus tradiciones, dejando a los más jóvenes e inexpertos la posibilidad de mezclarse en la población humana.

Una de las estrategias principales de caza que aparecen en El cantar de los vampiros intenta estimular los prejuicios humanos. Al menos hasta finales del siglo XIX, los vampiros se introducían en la sociedad y formaban pequeños nichos o clanes en zonas habitadas por extranjeros, casi siempre barrios pobres y guetos. La desidia frente al aumento en la tasa de crímenes en estas áreas los ponía a resguardo de sospechas, que normalmente recaían sobre los extranjeros.

Si bien El cantar de los vampiros no lo menciona directamente, en ciertos pasajes del Mors Principium Est se sugiere que los crímenes del barrio londinense de Whitechapel, atribuidos a Jack el destripador, en realidad corresponden a los Sanguis Tremereides, o «descendientes de la sangre»; es decir, personas que han sido convertidas en vampiros sin adquirir ninguna de sus habilidades, solo el deseo insaciable de beber sangre.

El ataque de estas criaturas no es precisamente organizado. Se mueven al amparo de la noche, enceguecidos por la sed, aunque en muchos casos aún preservan ciertos niveles rudimentarios de inteligencia, al menos los necesarios para lograr escapar de sus perseguidores durante un tiempo.

El Mors Principium Est declara que, justamente, la muerte es el principio de la vida como vampiro, un nacimiento, por así decir, de lo cual podemos deducir que todo vampiro recién nacido a su existencia nocturna necesita el acompañamiento y la educación de sus mayores; algo que no siempre consiguen ya que no todas las transformaciones en vampiros ocurren a través de métodos tradicionales.

Nox Nunc Est

Nox Nunc Est, que podría traducirse como «la noche es ahora» describe el comportamiento de los humanos, su horror y fascinación por la sangre, y de qué forma los vampiros se aprovechan de él para cometer sus crímenes.

El acto de vampirismo puro, es decir, el beber sangre para satisfacer la sed, corresponde únicamente a las razas menores de vampiros. De hecho, los Bestiae, vampiros instintivos, no poseen sed de sangre, sino algo que en El cantar de los vampiros se denomina como Ultio Sanguinus Cujus: «venganza de la sangre», especie de impulso animal imposible de satisfacer.

Los vampiros de mayor jerarquía manifiestan una total indiferencia por las emociones humanas. A veces las observan, las estudian, pero sólo por curiosidad. Vistos desde una perspectiva humana, su comportamiento representa la perversión y la criminalidad, pero esas categorías pertenecen a una valoración ética y moral del mundo que los vampiros no comparten.

El cantar de los vampiros explica de qué forma los vampiros deben controlar sus instintos primarios para sobrevivir. Para ello pasan largos años de privaciones, de resistencia a los placeres de la sangre, hasta que finalmente alcanzan el primer grado en la escala de jerarquía: Sub Umbra Sumus, «bajo las sombras existimos», lo cual hace referencia a los hábitos que el nuevo vampiro debe observar en secreto para trascender su instinto depredador.

Si esos instintos gobiernan al vampiro, éste no puede existir en términos de individualidad; pertenecerá, en todo caso, a una gran mente colectiva de torpes bebedores de sangre. Para existir en las sombras, el vampiro debe controlar sus deseos, sus instintos, y en especial sus impulsos humanos.

Al parecer, aprender a ser un vampiro tiene sus riesgos.

Sanguis Malus

¿Por qué los vampiros necesitan beber sangre?

Las razones son muchas, y El cantar de los vampiros hace todo por ocultarlas.

De todas formas, no toda la sangre es buena para alimentarse. Existe también la Sanguis Malus, o «Sangre del mal», la cual está desaconsejada para cualquier vampiro, salvo que se trate de un noctámbulo de la más alta jerarquía, un In Fidelitate Ab Aeternitate, es decir, un vampiro «en lealtad con la eternidad»; seres con intereses tan extraños que resultan totalmente ajenos a la humanidad.

La Sanguis Malus es la sangre de los inocentes, es decir, la de aquellos que no han cometido ningún crimen; básicamente niños, o bien la sangre de una persona muerta. Si un vampiro comete este error padecerá horribles tormentos, ya que la Sanguis Malus Est Ignem Et Aquam, es decir, la «sangre mala es fuego y agua» en el cuerpo del vampiro.

Los únicos vampiros que de hecho pueden alimentarse de cualquier cosa, incluso de alimentos comunes y corrientes, son los llamados Dhampiros, hijos de una mujer mortal y un vampiro. Esto no es una rareza, de hecho, existen muchas historias de amor entre vampiros y humanos, como el caso de Fear Liath Mor: el vampiro que se enamoró de una mujer mortal.

Ya al final de este capítulo, El cantar de los vampiros revela buena parte del folklore humano y las leyendas que se tejen en torno a ellos, básicamente una recopilación de mitos falsos sobre los vampiros.

No Invoces Expellere Non Posis

Uno de los fragmentos más interesantes del El cantar de los vampiros se titula: No Invoces Expellere Non Possis («No invoques lo que no puedes rechazar»), haciendo referencia a los peligros de invocar a las Mater Arcanum, o «madre de los secretos», las vampiresas más antiguas del mundo.

Entre estas vampiresas antiguas se encuentran: Aisha Qandisha, Alouqua, Ardat Lili, Dearg Diliat, Empusa, Lamashtu y Lilith, madre de los vampiros. Todas ellas han perdido la voluntad de manifestarse en el mundo, aunque pueden ser invocadas por un vampiro nigromante, con todos los riesgos que ello conlleva.

El cantar de los vampiros sugiere que fueron estas vampiresas las primeras en aparecer. Los vampiros masculinos eran apenas hombres mortales convertidos para ejercer el cargo de consortes, sin mayor poder ni influencia en los asuntos de la noche.

El libro no lo menciona, pero podemos pensar que existió una conspiración para que las antiguas diosas de los vampiros se alejaran del plano material y durmieran el inquieto sueño de los inmortales.

Y más aún, El cantar de los vampiros aclara que aquellas vampiresas de antaño eran criaturas diurnas, y que los vampiros, para protegerse de ellas, poco a poco se convirtieron en seres de la noche. De ahí que en casi todas las casas seguras de vampiros, en cualquier lugar del mundo, puede leerse la frase en latín: Nox Praesidium Nostri: «la noche es nuestra protección».

No obstante el temor que estas diosas de la antigüedad infunden en los vampiros, todos ellos observan el riguroso culto de Algol, la estrella de los vampiros, que simboliza la herencia femenina en la sangre de todos los hematófagos puros.

Arcanum Arcanissimum

El Arcanum Arcanissimum, o «secreto de los secretos», es el último fragmento que comentaremos de El cantar de los vampiros, ya que justamente habla de la relación entre estas criaturas y la raza humana. El resto, al menos de nuestra parte, continuará en el más prudente de los silencios.

En definitiva, hay libros que pueden buscarse, y otros que encuentran a sus lectores. El cantar de los vampiros es uno de ellos: una obra que puede perseguirse durante toda la vida sin encontrar otra cosa que la locura. Es él, en todo caso, el que encuentra a los lectores preparados para estudiar sus conocimientos.

No en vano El cantar de los vampiros advierte una y otra vez: Quid Vesper Ferat, Incertum Est: «lo que trae el anochecer es incierto».

Es justo suponer que El cantar de los vampiros es una obra de menor importancia para las criaturas de la noche, y que buena parte de sus conocimientos fueron vertidos para el uso de los Discipulus, esto es, humanos que aspiran a convertirse en vampiros, comenzando por la ingrata labor de ejercer como vampiros energéticos; o bien como seguidoras femeninas, las odiosas Hexe: brujas que se convierten en vampiros siguiendo ritos abominables que la prudencia exige omitir.

La mayor prueba en favor de esta hipótesis es que El cantar de los vampiros está escrito en latín, lengua erudita pero humana. Los verdaderos libros de las criaturas de la noche están escritos en el lenguaje de los vampiros, idioma que admite construcciones insólitas y un cifrado imposible de interpretar sin no se posee la clave.

El Arcanum Arcanissimum explica de qué forma una persona puede convertirse en vampiro, y también los métodos que este debe seguir si desea sobrevivir en la noche.

El ritual es demasiado largo y complejo como para describirlo en unos pocos párrafos; y no es nuestra intención brindar este tipo de información de manera negligente, ya que podría caer en manos inescrupulosas, en el peor de los casos, o conducir a la locura y la alienación en aquellos que se arriesguen a practicarlo sin la instrucción correspondiente en temas como el ocultismo y el esoterismo.

Baste decir que el rito aclara lo siguiente: durante los primeros años como vampiro, estas criaturas sí están sometidas a una enorme variedad de peligros, tales como la luz del sol, los crucifijos, los espejos y el ajo; elementos que poco a poco dejan de afectarlos a medida su poder aumenta.

Esta primera etapa no es fácil de superar, ya que el vampiro recién convertido se siente obnubilado por sus nuevos sentidos, en realidad, los mismos que poseen los humanos pero extremadamente más agudos.

Al despertar a su nueva existencia, el vampiro siente que Omne ignotum pro magnifico est, es decir, que «cada cosa desconocida es espléndida»; pero también sugiere: Frontis nulla fides: «no confíes en las apariencias».

Scientia est potentia, aclara El cantar de los vampiros, es decir, «el conocimiento es poder»; pero también que Exercitato Artem Parat, «el ejercicio genera destreza», dándole igual importancia tanto al estudio como a la aplicación de esas enseñanzas.

Aquellos que posean el conocimiento para hallar El cantar de los vampiros no necesitarán de nuestras advertencias. Sanguis vitam est («la sangre es la vida»), declara el libro, y no sin razón, pero la vida tiene muchos matices, muchas formas, y algunas de ellas jamás deberían buscarse impunemente.

La Venganza del Tunchi


Esta es una leyenda muy conocida en la amazonía peruana, una leyenda que ha pasado de generación en generación.

Dice la leyenda, que una chica acababa de entrar a un convento como misionera y fue trasladada a la selva, ella venía de España.

No conocía muy bien las leyendas, y sobre todo por ser religiosa las que conocía, no les tomaba importancia. Esa noche, se habían reunido todas las monjas después de un viaje en lancha hasta un tribu llamada Los Boras, a rezar el rosario nocturno, como lo hacían diariamente.

Cuado iban por el segundo Ave María escucharon un silbido muy agudo, casi como el que hace una uña contra la pizarra, pero era diferente, era un silbido de alguna criatura. A la monja le extrañó que todas se hubieran quedado paralizadas y nadie dijera nada. Ella dijo: "¿Qué pasa? ¿No lo oyen, es horrible?¿Qué es eso? ". Las demás se miraron y aparentemente se asustaron. En el instante en que la monja terminó la pregunta, el silbido cesó.

Todas se fueron a la cama, como si nada. Esa misma noche, todas dormían cuando escucharon un grito desgarrador que provenía de uno de los cuartos. Era la monja, no se sabe como enloqueció y aparentemente se suicidó.

Los nativos que conocen la historia dicen que fue la venganza del Tunchi, un ser al que solo
se le percibe por su silbido agudo (como el de una uña contra una pizarra), y que si alguien lo ofende tal como lo hizo la monja (¡Qué horrible!), vendrá por ti y te matará de la forma mas horripilante que puedas imaginar. No se sabe como mató a la monja pero encontraron a su cuerpo y una expresión de horror inimaginable en su rostro. ¿Habrá sido el Tunchi o simplemente fanatismo religioso a pesar que no tuviera motivos para hacerlo?

La Muñeca de Trapo


Todo comenzó hace algún tiempo, cuando mi familia y yo compramos una casa antigua. Mientras la recorríamos mi hija escogió la que sería su nueva recamara. En ella había una pequeña muñeca de trapo tirada en una esquina, llena de polvo y cubierta por telarañas.

Me dispuse a arreglarla, quedo preciosa con su pequeño vestido, su cabello rojo y sus ojos negros. A mi niña le encantó, por lo que decidí obsequiársela.

Días después mi princesa ya no era la misma, se comportaba distinta, no nos hablaba y odiaba a sus juguetes, les arrancaba sus cabezas y brazos... la única que dejó intacta fue a la muñeca pelirroja.

Una mañana, mientras estaba en la escuela, entré en su cuarto a limpiar y ahí estaba aquella muñeca en su cama, sus ojos me miraban fijamente pero ¿en que rayos pensaba? era sólo una muñeca, no podía observarme. Me acerque para ver si necesitaba un lavado, entonces note algo extraño, su cabello había crecido. Me asuste y la aventé al piso, llame a mi esposo que también coincidió conmigo.

Ambos sabíamos que eso era imposible, algo andaba mal con esa muñeca, así que la tiramos a la basura. Al llegar mi hija preguntó por ella, nosotros simplemente la ignoramos. Lógicamente empezó a hacer berrinche, pero lo pasamos por alto, supusimos que era normal después de perder a su juguete favorito.

Pasaron los meses y la situación con mi hija no mejoro, dejo de hablar, de comer, lloraba toda la noche, pataleaba, susurraba en la madrugada como si hablara con alguien, se negaba a ir a clases. Intentamos de todo para controlarla, hablamos con ella, le dimos más juguetes, incluso una muñeca exactamente igual a la anterior, pero nada funciono.

La llevamos a un psiquiatra y nos dijo que nuestra pequeña había entrado en psicosis y estaba en riesgo de desarrollar esquizofrenia.

Ante la desesperante situación la ingresamos a un hospital psiquiátrico, horas después de dejarla llegamos a casa, me sentía mal, todo aquello por una muñeca.

Al entrar en la sala esa maldita muñeca estaba ahí, en el sofá mirándonos con odio, como si hubiera vivido en nuestra casa por siempre, como si nunca la hubiéramos tirado y estuviera enojada por llevarnos a su amiga: nuestra niña.

Mi esposo tomo la muñeca y la arrojo con desprecio a la chimenea, la contemplamos hasta que desapareció por completo. Me sentí aliviada y asustada a la vez ¿cómo llegó al sofá?. El teléfono sonó interrumpiendo mi pensamiento. Era del hospital, un terrible accidente había ocurrido, un incendio que acabó con todo. Nadie sobrevivió.

Estaba destrozada, a punto de colgar para ir directo hacia allá, cuando el oficial de policía dijo:

"Lo único rescatable es una muñeca que encontramos en los escombros, estaba en el cuarto donde tenían a su hija… es una pelirroja de ojos negros, no sé si la quieran conservar."