Esta historia pasó
hace muchos años en un lugar alejado de la ciudad, en un pueblo de
New Jersey En Estados Unidos, no se sabe si lo que pasó fue verdad o
si es sólo una leyenda; pero los inquilinos que ahora viven en la
casa donde ocurrió la desgracia dicen que a veces por las noches
oyen los gritos de una chica y los llantos de otra chica, de voz
parecida a la de la primera, pero más bonita y clara, como si fueran
las voces de dos hermanas adolescentes.jueves, 1 de agosto de 2019
Jeniffer y Sarah
Esta historia pasó
hace muchos años en un lugar alejado de la ciudad, en un pueblo de
New Jersey En Estados Unidos, no se sabe si lo que pasó fue verdad o
si es sólo una leyenda; pero los inquilinos que ahora viven en la
casa donde ocurrió la desgracia dicen que a veces por las noches
oyen los gritos de una chica y los llantos de otra chica, de voz
parecida a la de la primera, pero más bonita y clara, como si fueran
las voces de dos hermanas adolescentes.
Bueno; el caso es
que, hace 40 ó 50 atrás , en una casa grande de un pueblo de New
Jersey, vivía un feliz matrimonio con dos hijas adolescentes de 16 y
17 años, Sarah y Jeniffer,(Jeniffer era la mayor).
Era una familia que
lo tenía todo; amor, bastante dinero... los padres creían que eran
la familia perfecta, pero ignoraban algo respecto a sus hijas: el
gran odio que Sarah sentía hacia Jeniffer. tenía una gran envidia a
su hermana; ya que era más guapa, más alta, tenía más suerte con
los chicos, era admirada por todos, tenía una voz más bonita, era
la más popular, era la mayor de ellas dos... pero había algo que
sarah envidiaba muchísimo a Jeniffer, mucho más que cualquier otra
cosa: sus ojos. Jeniffer no era vanidosa ni soberbia, pero no podía
evitar decir que sus ojos eran su mayor orgullo, estaba orgullosísima
de ellos, no paraba de alucinar con sus ojos, y es que eran
perfectos: de un azul claro precioso, brillantes... y todos la
admiraban por eso, todo el mundo le comentaba que tenía unos ojos
preciosos.
El caso es que una
tarde Sarah se quedó pensando en su cuarto sobre cómo podría
destruir a su hermana Jeniffer, ya que la odiaba mucho, y se le
ocurrió una idea bastante cruel y sanguinaria, aunque no era raro
porque Sarah estaba volviéndose loca y mentalmente perturbada.
Su principal
objetivo era hacer que los ojos de Jeniffer dejaran de molestarla con
su belleza, y que de paso Jeniffer dejara de ser la mejor en todo.
mientras sarah se quedó en la casa preparando y materializando su
plan, jeniffer estaba dando una vuelta con las amigas por la ciudad,
y los padres se habían ido al cine y al teatro, así que fue la
ocasión perfecta para trazar su plan sin que nadie la viera.
Pasaron las horas, y
se hizo de noche. Eran las 22:00, Jeniffer estaba yendo hacia su
casa. venía muy contenta y sonriente, entró muy rápido en su casa
sin mirar a su alrededor ; fue a su cuarto y se encontró con su
cuadro de comunión roto y tirado en el suelo, después empezó a
recibir unas llamadas, era alguien amenazándola con arrancarle los
ojos y con destripar a su club de fans.
La voz le resultaba
conocida; Jeniffer se estaba asustando muchísimo, y también oía
gritos fuera de la casa. era Sarah, que lo hacía para asustarla
más.Diez minutos después, Jeniffer salió de la casa, y, nada más
salir, se detuvo, su boca se secó; su corazón se paró, se quedó
de piedra con lo que vió. Lo que vio era tan enormemente horrible,
tan horroroso, que se arrancó los ojos para no ver más, era su
propia hermana ahorcada de un árbol con tres puñaladas en el
vientre y mirándola directamente a los ojos.
Las ideas de la
desquiciada Sarah habían quedado muy claras, y su venganza se había
cumplido. estuvo dispuesta a morir a cambio de que Jeniffer perdiera
su felicidad, y, sobre todo, su mayor tesoro: sos ojos.
jueves, 11 de julio de 2019
La Historia del Tío Saín
Durante varias
generaciones se ha extendido la leyenda del Tío Saín, un hombre que
secuestraba niños en los aledaños de Lorca, España.
El conocido como Tío
Saín, es un personaje ficticio que proviene de un mito de la ciudad
de Lorca, concretamente en la pedanía de Marchena.
Se le conocía como
un temible asustador de niños y se solía usar como excusa para
hacer que los niños se durmieran.
El mito es el
siguiente:
Cuenta la leyenda
que El Tío Saín era una persona real, un hombre que vestía siempre
un viejo sombrero negro. Se decía que aquellos que llegaban a verle
la cara, se horrorizaban de su violenta y espantosa mirada.
Respecto a su lugar
de residencia, se comentaba que vivía en una choza de paja en la
Sierra de Almenara y que nunca nadie residió junto a él. Cuando
bajaba al pueblo, no se dejaba ver demasiado y caminaba siempre por
sendas y pequeños caminos.
A los niños se les
solía contar que si no se portaban bien o no hacían caso, el Tío
Saín se los llevaría y les sacaría la sangre para después
arrojarlos al aljibe.
Aunque este hecho
nunca ha sido demostrado, hay quién piensa que pudo existir un
verdadero Tío Saín.
La Señora del Cinco
Esta es una historia
real aunque todo mundo diga eso y sea un cliché. en la ciudad de
Mexicali, baja California, en México, existe una leyenda muy vieja,
toda la ciudad la conoce, sobre todo, la gente de mayor edad puesto
que esta ciudad (aquí nací y vivo) apenas acaba de cumplir 100
años, entonces no es nada raro que hasta los jóvenes la conozcamos
bien.
Hace muchos años en
el centro de la ciudad vivía una señora que maltrataba mucho a sus
hijos, les gritaba todo el tiempo, les pegaba y los encerraba en la
casa. así pasó el tiempo, hasta que sus hijos se hicieron mayores,
se casaron y la abandonaron.
La señora,
sintiéndose culpable y con remordimientos, fue a la iglesia de la
ciudad a hablar con el sacerdote, le contó todas las cosas que les
había hecho a sus hijos durante muchos años, el padre, al escuchar
las crueldades que la mujer había cometido, le dijo que sus pecados
eran muchos, que una madre como ella sólo podía viajar a Roma para
allí encontrar el perdón de dios. pero la señora era muy pobre y
no tenía manera de costear un viaje, ¡mucho menos hasta Roma!, así
que el sacerdote le ordenó que pidiera limosna, pero (para que su
penitencia fuera más dura) sólo debía aceptar monedas de cinco
centavos (equivalente a cinco pesos mexicanos de hoy) y si le daban
monedas de otra cantidad, debía devolverlas.
La mujer salió de
la iglesia y ese mismo día empezó con su misión, todos los días
se sentaba frente a la iglesia a dinero, mucha gente se sorprendía
al ver que cuando le intentabas dar monedas de mayor valor las
rechazaba, por lo que la comenzaron a llamar la señora del cinco.
Tristemente, años
más tarde y poco antes de poder conseguir el dinero suficiente para
el viaje, enfermó gravemente y murió.
Días después de su
muerte, un señor que caminaba frente a la iglesia cierta noche vio a
una vieja que llevaba un velo en la cabeza con apariencia muy
humilde. la mujer se le acercó y le dijo:
- señor, ¿no me
regala un cinco?.
- no tengo, pero
tome esta moneda de veinte.- entonces ella se descubrió la cara y
era el rostro de una calavera.
- ¡no pedí veinte
centavos, pedí cinco! ¡lo maldigo!
Y así sucedió que
muchas personas relataban lo mismo, y a muchas de ellas les ocurrían
desgracias al poco tiempo, y los papás solían asustarnos con el
clásico te va a llevar la señora del cinco.
La historia se
volvió tan popular (fuera verdad o no) que en mexicali, durante
muchos años, se acostumbró llevar siempre una moneda de cinco si
salías a la calle, y las casas de todas las familias tenían siempre
un vasito lleno de monedas de cinco centavos por si la mujer tocaba a
la puerta.
Yo no conocí esta
historia hasta la secundaria, en clase de lectura y redacción, un
día que nos pusimos a hablar de historias de terror, una amiga la
mencionó y resulta que casi todo mundo conocía la leyenda menos yo.
entonces la profesora nos contó que cuando ella tenía como 9 años,
en su casa también juntaban moneditas de cinco y que se hablaba de
la leyenda de la señora aunque nadie de la familia la hubiera visto.
Un día la dejaron sola en la casa y le dijeron que no abriera la
puerta para nada (obviamente no por el fantasma, sino por los
delincuentes), y a ella le recordó la historia, pero no le dio
miedo. al poco rato de que sus papás se fueron, alguien llamó a la
puerta y ella, temorosa de abrir, se asomó por la ventana. dice que
se quedó helada al ver a una figura con una capa negra que parecía
flotar del suelo y no tener cabeza. jamás supo si se trataba de la
señora del cinco o no, porque no se atrevió a abrirle la puerta,
sino que se escondió llorando debajo de la cama hasta que llegaron
sus papás, que ni siquiera le creyeron...
El Espectro del Puente.
Esta es una historia
real ocurrida en los años 60, cuando en mi ciudad el alumbrado era
apenas visible en la noche.
Cuenta mi padre que
es una persona enteramente no creyente, que al salir una tarde al
colegio llevaba sus libros atados con una cuerda, pensando en como
resolver aquella noche su examen de literatura, aún faltaban 20
minutos para caer el sol y caminaba deprisa para no atrasarse a la
hora de su entrada.
Obligadamente su
camino diario exigía que pasara por un antigüo puente de piedra con
poca altura en relación al río.
Esa tarde me dijo
que había crecido el río por una tormenta y resultaba bastante
estrepitosa la corriente.
Al terminar la clase
por la noche y después de haber superado el examen de literatura se
encaminó a casa junto con un amigo para hacer el camino más
llevadero, al alcanzar la calle que acerca al rio los dos miraron muy
a lo lejos una extraña luz que se vislumbraba entre las sombras.
Simplemente
siguieron caminando pero poco a poco al acercarse al puente miraron
como esa luz tenue danzaba como de lado a lado, haciendo zig-zag en
medio del río, sus ojos no daban crédito a la luz que cada vez se
iba acercando más a ellos.
Pronto detuvieron su
camino y pudieron ver desde la mitad del puente la figura de un
espectro que flotaba de pie sobre las turbulentas aguas con una
pesado tronco sobre su espalda, su cabello largo y oscuro
completamente mojado. Lo último que recuerda mi padre y su amigo
antes de quedar por unos largos minutos catatónicos del miedo, es
que era como un hombre sin rostro.
Aquella noche no
llovió pero al volver nuevamente en si, tanto el cómo su amigo
estaban completamente mojados y sus libros habían desaparecido,
solamente quedaban las cuerdas.
Al no llegar pronto
a casa mi abuelo, que en paz descanse, bajó en su búsqueda y
encontró a los muchachos aún temblando, sin saber que decir y como
decirlo..
Mi abuelo pensó que
les había escupido el río, no daba crédito a lo que habían visto,
entonces los tres escucharon un extraño ruido como un lamento al
otro lado del rio y el mismo espectro desaparecía entre la bruma del
rio.
Mi padre no pudo
dormir bien en mucho tiempo y su amigo se le encaneció el cabello,
mi abuelo decidió que nunca más volverían a pasar solos por aquel
camino.
martes, 9 de julio de 2019
El Misterioso Libro El Cantar de los Vampiros.
Eres un apasionado
de los vampiros? Amas a esos seres sedientos de sangre que tanto
imaginario colectivo despertaron en el mundo entero? Crees que
realmente existen? o solo sientes curiosidad por conocer sus
secretos? Los invito querido lectores a repasar algunos de los
capítulos que más se destacan del grandioso libro en cuestión:
Domus et Genus
Noctuabundus
El primer capítulo
de El cantar de los vampiros se titula: Domus et Genus Noctuabundus,
frase en latín que significa «casa y clan de los caminantes
nocturnos».
Allí se discute una
raza de vampiros conocida como Noctuabundus, o «caminantes
nocturnos»; seres que se diferencian de los vampiros conocemos a
través de la literatura y el cine, salvo uno o dos casos que valen
la pena repasar.
Drácula, personaje
central de la novela de Bram Stoker, es el ejemplo típico de un
Noctuabundus: un vampiro que opera en soledad, sin clanes de
pertenencia. Su personalidad es contradictoria. Por un lado, conserva
los hábitos mencionados en las viejas leyendas de vampiros, entre
ellas, dormir en ataúdes y fortalecerse con la tierra natal; por el
otro, logra representar cierto glamour nocturno que le permite
introducirse entre los humanos sin levantar sospechas, al menos
durante un tiempo, ya que sus incursiones en la sociedad rara vez
persiguen otro motivo que alimentarse de sangre.
Los Noctuabundus son
seres horripilantes que vagan por los cementerios y rara vez viven lo
suficiente como para desarrollar habilidades. Sin embargo, cuando son
instruidos por un vampiro de mayor categoría consiguen suprimir sus
instintos primarios y ejercer aquella dualidad perversa de la que
hablábamos anteriormente.
Uno de sus ejemplos
principales puede hallarse en el vampiro del cementerio de Highgate.
Los vampiros que
normalmente se encargan de la instrucción de los recién convertidos
pertenecen al clan de los Natus Cainum, o «hijos de Caín». El
cantar de los vampiros es reacio a brindar definiciones precisas,
pero se supone que son los encargados de rastrear, perseguir y matar
a los Noctuabundus que no pueden valerse por sí mismos, y a educar a
los que manifiesten algún tipo de inteligencia.
Recordemos que,
después de convertirse en vampiro, la criatura se encuentra huérfana
de emociones humanas, incluso de las más elementales, comportándose
como un Ghoul o un Grobnik, esto es, un ser necrófago que se dedica
a saquear tumbas, alimentarse de cadáveres, y que debido a ese
comportamiento audaz es rápidamente identificado y exterminado por
los cazadores de vampiros.
Entre los encargados
de perseguir a otros de su misma estirpe se encuentran los Glog: el
cazador de monstruos de la Edad Media. También hay otros especímenes
extraños dedicados a la labor de rastreo, como los vampiros que se
alimentan de vampiros.
Mors Principium Est
El Mors Principium
Est, «la muerte es el principio», es uno de los capítulos más
interesantes de El cantar de los vampiros.
Allí se discute la
presencia de vampiros en los asuntos humanos. Contrariamente a lo que
uno podría suponer, los vampiros de mayor jerarquía prefieren
conservar sus tradiciones, dejando a los más jóvenes e inexpertos
la posibilidad de mezclarse en la población humana.
Una de las
estrategias principales de caza que aparecen en El cantar de los
vampiros intenta estimular los prejuicios humanos. Al menos hasta
finales del siglo XIX, los vampiros se introducían en la sociedad y
formaban pequeños nichos o clanes en zonas habitadas por
extranjeros, casi siempre barrios pobres y guetos. La desidia frente
al aumento en la tasa de crímenes en estas áreas los ponía a
resguardo de sospechas, que normalmente recaían sobre los
extranjeros.
Si bien El cantar de
los vampiros no lo menciona directamente, en ciertos pasajes del Mors
Principium Est se sugiere que los crímenes del barrio londinense de
Whitechapel, atribuidos a Jack el destripador, en realidad
corresponden a los Sanguis Tremereides, o «descendientes de la
sangre»; es decir, personas que han sido convertidas en vampiros sin
adquirir ninguna de sus habilidades, solo el deseo insaciable de
beber sangre.
El ataque de estas
criaturas no es precisamente organizado. Se mueven al amparo de la
noche, enceguecidos por la sed, aunque en muchos casos aún preservan
ciertos niveles rudimentarios de inteligencia, al menos los
necesarios para lograr escapar de sus perseguidores durante un
tiempo.
El Mors Principium
Est declara que, justamente, la muerte es el principio de la vida
como vampiro, un nacimiento, por así decir, de lo cual podemos
deducir que todo vampiro recién nacido a su existencia nocturna
necesita el acompañamiento y la educación de sus mayores; algo que
no siempre consiguen ya que no todas las transformaciones en vampiros
ocurren a través de métodos tradicionales.
Nox Nunc Est
Nox Nunc Est, que
podría traducirse como «la noche es ahora» describe el
comportamiento de los humanos, su horror y fascinación por la
sangre, y de qué forma los vampiros se aprovechan de él para
cometer sus crímenes.
El acto de
vampirismo puro, es decir, el beber sangre para satisfacer la sed,
corresponde únicamente a las razas menores de vampiros. De hecho,
los Bestiae, vampiros instintivos, no poseen sed de sangre, sino algo
que en El cantar de los vampiros se denomina como Ultio Sanguinus
Cujus: «venganza de la sangre», especie de impulso animal imposible
de satisfacer.
Los vampiros de
mayor jerarquía manifiestan una total indiferencia por las emociones
humanas. A veces las observan, las estudian, pero sólo por
curiosidad. Vistos desde una perspectiva humana, su comportamiento
representa la perversión y la criminalidad, pero esas categorías
pertenecen a una valoración ética y moral del mundo que los
vampiros no comparten.
El cantar de los
vampiros explica de qué forma los vampiros deben controlar sus
instintos primarios para sobrevivir. Para ello pasan largos años de
privaciones, de resistencia a los placeres de la sangre, hasta que
finalmente alcanzan el primer grado en la escala de jerarquía: Sub
Umbra Sumus, «bajo las sombras existimos», lo cual hace referencia
a los hábitos que el nuevo vampiro debe observar en secreto para
trascender su instinto depredador.
Si esos instintos
gobiernan al vampiro, éste no puede existir en términos de
individualidad; pertenecerá, en todo caso, a una gran mente
colectiva de torpes bebedores de sangre. Para existir en las sombras,
el vampiro debe controlar sus deseos, sus instintos, y en especial
sus impulsos humanos.
Al parecer, aprender
a ser un vampiro tiene sus riesgos.
Sanguis Malus
¿Por qué los
vampiros necesitan beber sangre?
Las razones son
muchas, y El cantar de los vampiros hace todo por ocultarlas.
De todas formas, no
toda la sangre es buena para alimentarse. Existe también la Sanguis
Malus, o «Sangre del mal», la cual está desaconsejada para
cualquier vampiro, salvo que se trate de un noctámbulo de la más
alta jerarquía, un In Fidelitate Ab Aeternitate, es decir, un
vampiro «en lealtad con la eternidad»; seres con intereses tan
extraños que resultan totalmente ajenos a la humanidad.
La Sanguis Malus es
la sangre de los inocentes, es decir, la de aquellos que no han
cometido ningún crimen; básicamente niños, o bien la sangre de una
persona muerta. Si un vampiro comete este error padecerá horribles
tormentos, ya que la Sanguis Malus Est Ignem Et Aquam, es decir, la
«sangre mala es fuego y agua» en el cuerpo del vampiro.
Los únicos vampiros
que de hecho pueden alimentarse de cualquier cosa, incluso de
alimentos comunes y corrientes, son los llamados Dhampiros, hijos de
una mujer mortal y un vampiro. Esto no es una rareza, de hecho,
existen muchas historias de amor entre vampiros y humanos, como el
caso de Fear Liath Mor: el vampiro que se enamoró de una mujer
mortal.
Ya al final de este
capítulo, El cantar de los vampiros revela buena parte del folklore
humano y las leyendas que se tejen en torno a ellos, básicamente una
recopilación de mitos falsos sobre los vampiros.
No Invoces Expellere
Non Posis
Uno de los
fragmentos más interesantes del El cantar de los vampiros se titula:
No Invoces Expellere Non Possis («No invoques lo que no puedes
rechazar»), haciendo referencia a los peligros de invocar a las
Mater Arcanum, o «madre de los secretos», las vampiresas más
antiguas del mundo.
Entre estas
vampiresas antiguas se encuentran: Aisha Qandisha, Alouqua, Ardat
Lili, Dearg Diliat, Empusa, Lamashtu y Lilith, madre de los vampiros.
Todas ellas han perdido la voluntad de manifestarse en el mundo,
aunque pueden ser invocadas por un vampiro nigromante, con todos los
riesgos que ello conlleva.
El cantar de los
vampiros sugiere que fueron estas vampiresas las primeras en
aparecer. Los vampiros masculinos eran apenas hombres mortales
convertidos para ejercer el cargo de consortes, sin mayor poder ni
influencia en los asuntos de la noche.
El libro no lo
menciona, pero podemos pensar que existió una conspiración para que
las antiguas diosas de los vampiros se alejaran del plano material y
durmieran el inquieto sueño de los inmortales.
Y más aún, El
cantar de los vampiros aclara que aquellas vampiresas de antaño eran
criaturas diurnas, y que los vampiros, para protegerse de ellas, poco
a poco se convirtieron en seres de la noche. De ahí que en casi
todas las casas seguras de vampiros, en cualquier lugar del mundo,
puede leerse la frase en latín: Nox Praesidium Nostri: «la noche es
nuestra protección».
No obstante el temor
que estas diosas de la antigüedad infunden en los vampiros, todos
ellos observan el riguroso culto de Algol, la estrella de los
vampiros, que simboliza la herencia femenina en la sangre de todos
los hematófagos puros.
Arcanum Arcanissimum
El Arcanum
Arcanissimum, o «secreto de los secretos», es el último fragmento
que comentaremos de El cantar de los vampiros, ya que justamente
habla de la relación entre estas criaturas y la raza humana. El
resto, al menos de nuestra parte, continuará en el más prudente de
los silencios.
En definitiva, hay
libros que pueden buscarse, y otros que encuentran a sus lectores. El
cantar de los vampiros es uno de ellos: una obra que puede
perseguirse durante toda la vida sin encontrar otra cosa que la
locura. Es él, en todo caso, el que encuentra a los lectores
preparados para estudiar sus conocimientos.
No en vano El cantar
de los vampiros advierte una y otra vez: Quid Vesper Ferat, Incertum
Est: «lo que trae el anochecer es incierto».
Es justo suponer que
El cantar de los vampiros es una obra de menor importancia para las
criaturas de la noche, y que buena parte de sus conocimientos fueron
vertidos para el uso de los Discipulus, esto es, humanos que aspiran
a convertirse en vampiros, comenzando por la ingrata labor de ejercer
como vampiros energéticos; o bien como seguidoras femeninas, las
odiosas Hexe: brujas que se convierten en vampiros siguiendo ritos
abominables que la prudencia exige omitir.
La mayor prueba en
favor de esta hipótesis es que El cantar de los vampiros está
escrito en latín, lengua erudita pero humana. Los verdaderos libros
de las criaturas de la noche están escritos en el lenguaje de los
vampiros, idioma que admite construcciones insólitas y un cifrado
imposible de interpretar sin no se posee la clave.
El Arcanum
Arcanissimum explica de qué forma una persona puede convertirse en
vampiro, y también los métodos que este debe seguir si desea
sobrevivir en la noche.
El ritual es
demasiado largo y complejo como para describirlo en unos pocos
párrafos; y no es nuestra intención brindar este tipo de
información de manera negligente, ya que podría caer en manos
inescrupulosas, en el peor de los casos, o conducir a la locura y la
alienación en aquellos que se arriesguen a practicarlo sin la
instrucción correspondiente en temas como el ocultismo y el
esoterismo.
Baste decir que el
rito aclara lo siguiente: durante los primeros años como vampiro,
estas criaturas sí están sometidas a una enorme variedad de
peligros, tales como la luz del sol, los crucifijos, los espejos y el
ajo; elementos que poco a poco dejan de afectarlos a medida su poder
aumenta.
Esta primera etapa
no es fácil de superar, ya que el vampiro recién convertido se
siente obnubilado por sus nuevos sentidos, en realidad, los mismos
que poseen los humanos pero extremadamente más agudos.
Al despertar a su
nueva existencia, el vampiro siente que Omne ignotum pro magnifico
est, es decir, que «cada cosa desconocida es espléndida»; pero
también sugiere: Frontis nulla fides: «no confíes en las
apariencias».
Scientia est
potentia, aclara El cantar de los vampiros, es decir, «el
conocimiento es poder»; pero también que Exercitato Artem Parat,
«el ejercicio genera destreza», dándole igual importancia tanto al
estudio como a la aplicación de esas enseñanzas.
Aquellos que posean
el conocimiento para hallar El cantar de los vampiros no necesitarán
de nuestras advertencias. Sanguis vitam est («la sangre es la
vida»), declara el libro, y no sin razón, pero la vida tiene muchos
matices, muchas formas, y algunas de ellas jamás deberían buscarse
impunemente.
La Venganza del Tunchi
Esta es una leyenda
muy conocida en la amazonía peruana, una leyenda que ha pasado de
generación en generación.
Dice la leyenda, que
una chica acababa de entrar a un convento como misionera y fue
trasladada a la selva, ella venía de España.
No conocía muy bien
las leyendas, y sobre todo por ser religiosa las que conocía, no les
tomaba importancia. Esa noche, se habían reunido todas las monjas
después de un viaje en lancha hasta un tribu llamada Los Boras, a
rezar el rosario nocturno, como lo hacían diariamente.
Cuado iban por el
segundo Ave María escucharon un silbido muy agudo, casi como el que
hace una uña contra la pizarra, pero era diferente, era un silbido
de alguna criatura. A la monja le extrañó que todas se hubieran
quedado paralizadas y nadie dijera nada. Ella dijo: "¿Qué
pasa? ¿No lo oyen, es horrible?¿Qué es eso? ". Las demás se
miraron y aparentemente se asustaron. En el instante en que la monja
terminó la pregunta, el silbido cesó.
Todas se fueron a la
cama, como si nada. Esa misma noche, todas dormían cuando escucharon
un grito desgarrador que provenía de uno de los cuartos. Era la
monja, no se sabe como enloqueció y aparentemente se suicidó.
Los nativos que
conocen la historia dicen que fue la venganza del Tunchi, un ser al
que solo
se le percibe por su
silbido agudo (como el de una uña contra una pizarra), y que si
alguien lo ofende tal como lo hizo la monja (¡Qué horrible!),
vendrá por ti y te matará de la forma mas horripilante que puedas
imaginar. No se sabe como mató a la monja pero encontraron a su
cuerpo y una expresión de horror inimaginable en su rostro. ¿Habrá
sido el Tunchi o simplemente fanatismo religioso a pesar que no
tuviera motivos para hacerlo?
La Muñeca de Trapo
Todo comenzó hace
algún tiempo, cuando mi familia y yo compramos una casa antigua.
Mientras la recorríamos mi hija escogió la que sería su nueva
recamara. En ella había una pequeña muñeca de trapo tirada en una
esquina, llena de polvo y cubierta por telarañas.
Me dispuse a
arreglarla, quedo preciosa con su pequeño vestido, su cabello rojo y
sus ojos negros. A mi niña le encantó, por lo que decidí
obsequiársela.
Días después mi
princesa ya no era la misma, se comportaba distinta, no nos hablaba y
odiaba a sus juguetes, les arrancaba sus cabezas y brazos... la única
que dejó intacta fue a la muñeca pelirroja.
Una mañana,
mientras estaba en la escuela, entré en su cuarto a limpiar y ahí
estaba aquella muñeca en su cama, sus ojos me miraban fijamente pero
¿en que rayos pensaba? era sólo una muñeca, no podía observarme.
Me acerque para ver si necesitaba un lavado, entonces note algo
extraño, su cabello había crecido. Me asuste y la aventé al piso,
llame a mi esposo que también coincidió conmigo.
Ambos sabíamos que
eso era imposible, algo andaba mal con esa muñeca, así que la
tiramos a la basura. Al llegar mi hija preguntó por ella, nosotros
simplemente la ignoramos. Lógicamente empezó a hacer berrinche,
pero lo pasamos por alto, supusimos que era normal después de perder
a su juguete favorito.
Pasaron los meses y
la situación con mi hija no mejoro, dejo de hablar, de comer,
lloraba toda la noche, pataleaba, susurraba en la madrugada como si
hablara con alguien, se negaba a ir a clases. Intentamos de todo para
controlarla, hablamos con ella, le dimos más juguetes, incluso una
muñeca exactamente igual a la anterior, pero nada funciono.
La llevamos a un
psiquiatra y nos dijo que nuestra pequeña había entrado en psicosis
y estaba en riesgo de desarrollar esquizofrenia.
Ante la desesperante
situación la ingresamos a un hospital psiquiátrico, horas después
de dejarla llegamos a casa, me sentía mal, todo aquello por una
muñeca.
Al entrar en la sala
esa maldita muñeca estaba ahí, en el sofá mirándonos con odio,
como si hubiera vivido en nuestra casa por siempre, como si nunca la
hubiéramos tirado y estuviera enojada por llevarnos a su amiga:
nuestra niña.
Mi esposo tomo la
muñeca y la arrojo con desprecio a la chimenea, la contemplamos
hasta que desapareció por completo. Me sentí aliviada y asustada a
la vez ¿cómo llegó al sofá?. El teléfono sonó interrumpiendo mi
pensamiento. Era del hospital, un terrible accidente había ocurrido,
un incendio que acabó con todo. Nadie sobrevivió.
Estaba destrozada, a
punto de colgar para ir directo hacia allá, cuando el oficial de
policía dijo:
"Lo único
rescatable es una muñeca que encontramos en los escombros, estaba en
el cuarto donde tenían a su hija… es una pelirroja de ojos negros,
no sé si la quieran conservar."
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