Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.



viernes, 7 de marzo de 2014

La muerte en las creencias religiosas

Desde el inicio de los tiempos, el ser humano ha intentado averiguar que hay después de la muerte.
Todo el mundo sabe y es consciente de que algún día su vida debe cumplir un ciclo natural hasta llegar al final de su camino; el momento en el que nuestro espíritu se transporta hasta el otro mundo…

…pero, ¿¿que hay en el otro mundo??

Hace más de 4000 años, los egipcios creían que cuando alguien moría, era dirigido por el Dios Anubis hasta la presencia de la Diosa Maat, la cual era la encargada de comparar el peso de su corazón con el de la pluma de avestruz que llevaba en su cinta de pelo, usando la Gran Balanza. Si la pluma pesaba más que el corazón del difunto, éste seguiría su camino hasta llegar al inframundo, frente el trono del Dios de los muertos, Osiris.
 
Pero si por el contrario, su corazón pesaba más que la pluma, éste era condenado a ser devorado por Amemet, el devorador de almas; un monstruo con cabeza de cocodrilo que se comía los corazones de los injustos.

En la cultura maya, se creía que existían dos esferas perfectamente definidas; el supramundo, situado en el cielo, donde convivían los Dioses del Sol, la Luna, las estrellas y otras deidades…, y el inframundo, o como ellos lo llamaban, Xibalba. Este submundo se creía que se hallaba en el subsuelo y al cual se accedía a través de los cenotes naturales que se encuentran en la península de Yucatán y que allí es donde se dirigían los espíritus de los muertos. El reino de los espíritus y los demonios, que debían ser apaciguados mediante sacrificios humanos, para evitar de este modo terremotos, malas cosechas, inundaciones, erupciones volcánicas, etc… estos textos están recogidos en el libro de los muertos maya, conocido como “Popol Vhu.”
 
Según la cultura griega, el inframundo estaba gobernado por el oscuro Dios Hades, y las vidas de los mortales estaban regidas por las tres viejas parcas, las cuales se encargaban de hilar, medir y cortar las vidas de los seres humanos según su voluntad y “criterio”. Cuando la tercera anciana cortaba el hilo de la vida, el espíritu del difunto debía ser enterrado con dos monedas sobre sus ojos; pues en la mitología griega, toda alma debía cruzar el río Erídano para llegar al inframundo, y las monedas las usarían para pagar a Caronte, el barquero que les llevaría hasta él. Una vez en el inframundo, las almas de los muertos no podrían escapar jamás de su última morada, pues usaron sus únicas monedas para su último viaje.

Como apunte, la leyenda de las tres parcas griegas, se extendió a lo largo de Europa, llegando incluso a formar parte de algunas culturas nórdicas, donde fueron conocidas con los nombres de Berldandee, Urd y Skuld. 

Si nos movemos hasta las creencias Cristiano-católicas, en el momento de la muerte de un ser humano, el alma del difunto era juzgada por la balanza del bien y el mal del arcángel San Miguel. Si el alma del difunto demostraba que era pura y limpia, era entregada a San Pedro, el guardián de las puertas del cielo, donde pasaría el resto de la eternidad junto al Dios Católico-Cristiano. 
 
Si por el contrario, esa alma mostraba signos de ser impura y malvada, San Miguel se la entregaba a Lucifer, para que recibiera un castigo eterno de sufrimiento y dolor en el infierno.
 
Como podemos observar, la definición Católica del juicio al difunto, y de la recompensa o el castigo por sus actos en vida, era muy similar a la descrita por los jeroglíficos del libro de los muertos egipcio.

En las creencias Noruegas, los vikingos creían que cuando sus hombres morían en el campo de batalla, las Valkirias se encargaban de guiar sus almas a través de la contienda hasta llegar al Valhalla (nombre que se pronunciaría cómo “Valjala”), lugar donde Odín y los demás Dioses nórdicos, les esperaban para que se sentaran junto a ellos, en la mesa de los héroes y guerreros.
 
 
En las creencias budistas, cuando una persona muere, su espíritu vuela hasta llegar a estar en presencia de su Dios, Buda. Y es él quien decide si se reencarna de nuevo en hombre (por haber llevado una vida justa y pura), en animal (por haber cometido alguna falta), o si por el contrario ya había cumplido con todas sus reencarnaciones y había completado su aprendizaje, convirtiéndose en una parte del todo que compone la energía divina universal.

Pero… ¿Y la WICCA?¿Cómo ven los wiccanos a la muerte…?
La wicca ve a la muerte como un rito de paso muy importante, al cual estamos todos sometidos. Cuando un wiccan muere, su espíritu se ve transportado a un lugar denominado como “Summerland”; un lugar donde siempre es verano, y el espíritu del difunto podrá reposar y descansar de forma apacible hasta que de nuevo este listo para reencarnarse.
 
Si éste espíritu haba sido justo consigo mismo, con los demás y con la naturaleza que le rodea, evolucionará a un nuevo nivel de reencarnación, es decir, a vivir otra vida para seguir aprendiendo a lo largo de su camino de la luz del gran espíritu.
Si por el contrario, este espíritu ha sido injusto con el mismo y con los que le rodeaban, será castigado a vivir una vida similar a la que había dejado atrás, repitiéndose una y otra vez hasta que aprenda la lección que necesita asimilar, y de este modo, seguir evolucionando y perfeccionándose. 
 
El problema raíz de estas cuestiones teológicas e históricas tan profundas, es que realmente nadie sabe a ciencia cierta que hay después de la muerte; pero de lo que sí podemos estar seguros, es que todas las religiones tienen un mismo inicio, y un mismo final. Todas se crean en base a una fuerza sobrenatural creadora; y al final, todas están destinadas a reunirse de nuevo con ella en un vínculo global y universal, sea cual sea su nombre…
 

Magia, la ciencia del Renacimiento

Durante el siglo XVI, el médico y alquimista Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim, realizó un escrito muy digno de ser leído por los amantes de las ciencias ocultas y la hechicería, titulado “De Occulti Philosophia”.
Agrippa, que era un apasionado por el mundo que le rodeaba y la naturaleza, comenzó a estudiar algunas publicaciones que la iglesia católica no aprobaba de ningún modo, pues iban en contra de la voluntad de su señor.
En dichos textos, Agrippa halló algunas explicaciones que le ayudaban a despejar muchas de sus innumerables dudas sobre el mundo “oculto”. Pues estaba seguro que en toda la naturaleza hay un equilibrio de fuerzas y energías que no somos capaces de ver, pero sí que podríamos intuirlas con trabajo y dedicación. Según el, los seguidores de las enseñanzas de Pitágoras, ya trabajaban con estas teorías desde hace siglos, pero a causa de las “enseñanzas” y censuras de la iglesia, estos conocimientos nunca debían llegar a manos del pueblo, pues podrían inducirles a tener ideas propias sobre la creación, y poner en tela de juicio a la veracidad de dicha institución eclesiástica.

El “De Occulti Philosophia” expresa la belleza de la verdadera naturaleza de nuestro mundo, dentro de su complejidad y armonía. Donde el ser humano es uno de los ejes que sustentan la conexión de las diversas esferas que convergen e interactúan con nuestro mundo. Según comentaba el propio Agrippa, “sería absurdo que cualquier planta o árbol participen de un destino más noble y elevado que los astros y los elementos, creadores naturales de aquellos…”. Como vemos, en el siglo XVI, ya distinguían la esfera superior de la esfera terrestre como un terreno anexo, pero unido a nuestro plano como la creación de un todo a partir de una posible bipartición de energías.

Aventurándose incluso a afirmar, que el antiguo testamento es un texto de base mística y que desde siempre ha sido interpretada de forma errónea, incluyendo el origen del hermetismo y de la Cábala.
Según sus palabras, la magia existe desde el principio de los tiempos, siendo la fuerza de los elementos, sus orígenes, y  es la síntesis máxima del conocimiento al que puede llegar a conocer el hombre, pues su punto de apoyo principal es la propia naturaleza, la gran revelación del espíritu interior, y sobretodo, las interesantes interpretaciones de la simbología y la escritura esotérica.
A partir de sus estudios, el propio Agrippa definiría que el universo está separado en tres esferas o mundos.
En la primera esfera englobaríamos nuestro propio mundo, donde todo es físico y tiene una forma bien definida a ojos de los seres humanos y demás seres que lo habitan.
En la segunda esfera, encontraríamos el mundo astral o celeste, donde se englobarían las estrellas y los tránsitos que realiza nuestro espíritu al elevarse del mundo físico e interactuar con otros entes de la esfera astral. En este plano englobaríamos los viajes astrales.
Por último, tendríamos la esfera o mundo de lo inteligible y lo divino, donde se englobarían los dos primeros y está regido por lo que conocemos por entes superiores o Dioses, de los cuales utilizando los conjuros, hechizos y pronunciaciones adecuadas, conseguiríamos resultados favorables para nuestros propósitos. Es en esta parte donde entraría en juego lo que actualmente conocemos como meditación profunda y la alta magia.
Y el centro de todo este conglomerado de energías, lo definió como el “anima mundi”, el alma del mundo que engloba  el fuego que mueve todos los flujos de energía, y que es la base de todas las clases y tipos de magia existente en nuestra esfera.
Uno de los escritos que más me gustaron de este estudioso de la magia y de la alquimia, es el que dice que “el hombre posee, y que también ignora este hecho, una peculiar capacidad de activar algunos aspectos de esa ánima mediante “caracteres, figuras y cosas análogas” que, como ayuda  a los apetitos de su alma, pueden constituir puntos de fuerza y energía de acción sobre el propio anima mundi.
En el alma del propio hombre, hay cierta virtud de transformar y ligar los acontecimientos a los propios deseos. Todo el universo puede obedecerle, en la medida en que se sepa canalizar esa energía, a través  de una fuerte pasión bien dirigida; hasta tal punto, que llegará a maravillar a quienes afecte a través de esa gran fuerza cósmica. La raíz de semejante poder, se halla en un propio afecto vehemente del alma humana.”
Incluso en los talleres de los alquimistas de la edad media, ya se especulaba sobre estas teorías que tanto aterrorizaban a la iglesia católica; pues si se descubría que el hombre puede estar en contacto directo con sus Dioses, ¿Para que servirían los sacerdotes?
Con este escrito únicamente quiero hacer llegar el conocimiento de que siglos atrás, las gentes ya buscaban sus propias fuentes de información para conocer mejor el mundo, o mejor dicho, mundos que les rodeaba sin basarse en escritos influenciados por la teología de la época.
La meditación es una gran herramienta para conocer de forma profunda a nuestro YO interior, y estar en contacto con nuestros Dioses y energías esenciales.

La campana

La campana es un instrumento ritual de gran antigüedad y con mucha historia. El tañido de la campana libera una serie de vibraciones con potentes efectos, estrechamente ligados al volumen de su sonido, tono y material usado en su fabricación.

El símbolo de la campana representa la feminidad de la Diosa, por lo tanto, se usa este instrumento para invocar a la Diosa durante nuestros rituales.

También es usado para rechazar encantamientos y espíritus de bajo astral, incluso puede ser utilizada para la interrupción de tormentas e invocar las energías positivas de todo lo que nos rodea.

Si una campana se toca durante un ritual, puede significar que cambia de sección o de trabajo dentro del mismo, incluso indica el inicio y el final del ritual que estemos realizando.

Su material de fabricación es el metal, pues es el que mejor transmite las vibraciones creadas por su tañido.

miércoles, 5 de marzo de 2014

La catacumba que ha escandalizado al Vaticano.

Se han descubierto en las catacumbas de roma, conocidas como las Catacumbas de Priscila, unas ilustraciones pre-cristianas que han hecho saltar las alarmas en la ciudad del Vaticano.

Dichas ilustraciones, muestran en diferentes murales a mujeres y sacerdotisas realizando rituales, mientras mantienen una posición de invocación clásica, lo cual no ha hecho mucha gracia a los mas puritanos de la sede católica.

El descubrimiento de estas imágenes, son la prueba de que el Catolicismo y el Cristianismo, tomaron como base las creencias que practicaban estas mujeres durante su vida en la ciudad romana, y de como las mujeres también son perfectamente capaces de crear y oficial un gran ritual, aunque los altos cargos católicos quieran negarlo rotundamente.

Y esto, me lleva a plantearme una pregunta, que hace tiempo me ronda por la cabeza...

Si este fresco fue descubierto en Italia, y representa a una mujer que parece estar realizando un ritual, ¿no podría tratarse de una representación gráfica de la famosa y ya mítica, sacerdotisa Aradia? Y de ser asi, sus escrituras que hablan sobre la Diosa y su influencia en la humanidad, ¿Podrían ser reconocidos como documentos religiosos anteriores a los evangelios del Cristianismo?

La leyenda de los volcanes

Cuando estuve con mi esposa de luna de miel en la Riviera Maya (México), tuvimos la suerte de poder escuchar una de las historias más bellas y conocidas de México.
 
Mientras nos desplazábamos con el autobús del hotel hacia la gran pirámide de Chichen-Itzá, el guía nos contó esta leyenda…

“...Antes de que los hombres caminasen por la tierra, en Teocozauco (el reino del cuarto cielo maya) vivía Izcozauhqui (Luz de oro), y era el hijo de Tonatiuh, el Dios Sol.
Desde su infancia, caminaba por los reinos de los Dioses y los preciosos jardines que los adornaban.

Un día, cuando llegó a uno de los lagos que se escondían entre las preciosas llanuras de flores y árboles, descubrió a una bella joven adornada por un delicado vestido plateado, el cual resplandecía con los rayos del Sol. La joven se llamaba Coyozauhqui (La que se adereza con flores de primavera), y era la hija de Metztli, la Diosa Luna.
Los dos jóvenes se fueron conociendo y poco a poco, la chispa del amor surgió entre ambos. Caminaban siempre cogidos de la mano, deleitándose con las maravillas que el cielo y los jardines que les rodeaban les podían brindar a cada uno de sus pasos; hasta que un día observaron que bajo los jardines, existía una tierra desconocida y le pidieron permiso a sus padres para visitarla.
Tonatiuh, el Dios Sol, les advirtió de que si abandonaban aquellos jardines para bajar a la tierra, jamás podrían regresar, por lo cual serian castigados por su falta y condenados a vivir como mortales.
Desobedeciendo las advertencias del padre de Izcozauhqui, descendieron a aquella misteriosa tierra, que poco a poco iba iluminándose bajo sus pies hasta que por fin se posaron sobre ella. Las montañas, ríos, arroyos, praderas y bosques que se extendían ante sus ojos, les dejaron maravillados y con muchas ganas de descubrir sus secretos.

Los Dioses descubrieron la gran falta cometida por los jóvenes y les condenaron a vivir como mortales hasta el fin de sus días.
A ellos no les importaba ser Dioses o mortales mientras se tuvieran el uno a otro para vivir su amor como el primer día. Tristemente, aquella felicidad no duraría demasiado…
La joven Coyozauhqui comenzó a padecer una enfermedad extraña, y desconocían como podían buscar un remedio para sanarla. Poco a poco, su vitalidad se fue apagando tras la pálida piel de su rostro, que se iba tornan más grisácea. Izcozauhqui se sentía muy triste por no ser capaz de ayudar a la mujer que amaba, simplemente podía estar junto a ella mientras su vida se escapaba de entre sus dedos.
Cuando la enfermedad estaba completamente extendida por el cuerpo de la joven, ésta se inclinó hacia su amado y le susurró al oído:

“…Sé que si muero, te voy a dejar solo mi amor. Por eso te pido que me deposites sobre la cumbre de aquella montaña azul, la que parece un lecho; de este modo, mi madre podrá perdonarme y llegar a besarme todas las noches…”

A los pocos días, Coyoxauhqui murió.

La desesperación del joven no tenía fin, pues sus llantos llegaban con fuerza hasta los reinos de los Dioses, que conmovidos por tal muestra de amor, eran incapaces de contener las lágrimas.
Izcozauhqui decidió cumplir con la petición de su amada; la cogió suavemente en sus brazos, y caminando a través de los bosques, ríos y praderas la llevaba hacia el lugar que ella le había indicado.

A su paso, los animales enmudecían de tristeza y observaban como poco a poco, la pareja ascendía hacia la cumbre de la montaña azul. Lugar donde el cuerpo de la bella doncella reposaría por siempre.
Una vez la hubo dejado suavemente sobre la cumbre de la montaña, el desdichado joven de sentó a su lado, cabizbajo y sollozando sin consuelo, susurrando dulces palabras al oído de su amor; Esperando con anhelo, que su enamorada incorporase y le abrazara de nuevo.
Desgraciadamente, eso jamás sucedería, pues su condición de mortal les condenaba a una muerte segura.

Los Dioses, al ver tan gran expresión de amor decidieron premiar aquella eterna fidelidad y que fuesen por siempre recordados como los primeros amantes del mundo, y que nunca pudiesen ser separados. Ambos fueron convertidos en piedra y cubiertos de nieve, para que fuesen vistos desde la lejanía, convirtiéndose en los dos volcanes más conocidos del valle de México.
A ella la llaman en la dulce lengua Nahuatl: Iztaccihuatl, que significa la mujer dormida, y a él le llamaron Popocatepel, cerro que humea.

Aún hoy en día, y a través de los siglos, los Dioses siguen cubriendo de nieve sus cumbres, para que la humanidad se deleite con la bella silueta de los primeros amantes de la tierra, que se alzan sobre la magnífica e inigualable tierra de México.”
En el momento que el guía acabó de contar esta historia, aparecieron en la lejanía las siluetas de los dos volcanes, y el silencio inundó todo el autobús. Los eternos amantes seguían deleitando al mundo con su preciosa historia de amor. 

El pentagrama

El pentaculo o pentagrama, es una pieza plana que tiene dibujada o marcada una estrella de cinco puntas, rodeada por un círculo. Puede estar fabricada en madera, piedra, barro, arcilla, latón, cera, cerámica, oro, plata y bronce.

Este elemento es prácticamente el más importante en nuestro altar, pues su símbolo engloba la protección contra las energías externas y la consagración ritual de amuletos, talismanes, herramientas y otros objetos mágicos.

lunes, 3 de marzo de 2014

La vara ritual

Este elemento es el más menospreciado del altar, pues muchos brujos opinan que la vara no sirve para mucho más que simbolizar el elemento Aire, pero debo decir que se equivocan…

Éste es un instrumento utilizado para la invocación tanto de la Diosa, como la del Dios, pidiendo de este modo que asistan y bendigan nuestro ritual por medio de una palabra o una acción realizada con la vara erguida.

También puede ser utilizada para direccionar la energía, describir símbolos mágicos e incluso crear y deshacer el círculo mágico de protección.

Si nuestra vara está perfectamente equilibrada, nos servirá para indicar un peligro o una zona que supondría un punto de origen negativo.

Por último, se puede utilizar para remover los preparados y aceites que estemos preparando dentro de nuestro caldero.

Por norma general se fabricará en madera y si se desea, se le proporcionará un núcleo en el mango, compuesto por algún mineral o una pluma ave afín a nuestro ser o animal totémico.