Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.



martes, 5 de enero de 2010

Elfo


Los elfos son criaturas de la mitología nórdica y germánica que originalmente fueron considerados una raza menor de dioses de la fertilidad y representados como hombres jóvenes y mujeres de gran belleza que viven en bosques, cuevas o fuentes. Se les consideraba como seres de larga vida o inmortales y con poderes mágicos.

Etimología

La palabra elfo proviene del proto-germánico *albo-z, *albi-z, y del nórdico antiguo álfr, el alto alemán medio elbe.

La etimología primordial puede ser la raíz proto-indoeuropea *albh- que significa "blanco", del cual también proviene el latín albus "blanco".

Los términos correspondientes en las lenguas germánicas son:

* Germánico nórdico

* Nórdico antiguo: álfr, plural álfar.

* Islandés: álfar, álfafólk y huldufólk (gente escondida).

* Danés: Elver, elverfolk o alfer

* Noruego: alv, alven, alver, alvene / alvefolket

* Sueco: alfer, alver o älvor

* Germánico occidental continental

* Neerlandés: elf, elfen, elven, alven (neerlandés medio alf)

* Alemán: del inglés: Elf (m), Elfe (f), Elfen "hadas". Elb (m, plural Elbe o Elben) es un término reconstruido, mientras que Elbe (f) está atestiguado en el alto alemán medio. Alb, Alp (m), plural Alpe tiene el significado de "íncubo" (antiguo alto alemán alp, plural *alpî o *elpî).

* Gótico *albs, plural *albeis

Elfos en la mitología nórdica

Las descripciones más tempranas preservadas de los elfos provienen de la mitología nórdica. En nórdico antiguo eran llamados álfar (singular, caso nominativo: álfr), y a pesar de que no existen descripciones más antiguas o contemporáneas, la aparición de seres etimológicamente relacionados a los álfar en varios folklores posteriores, sugiere fuertemente que la creencia en elfos era común entre todos los pueblos germánicos, y que no sólo se limitaba a los antiguos escandinavos.

A pesar de que el concepto en sí mismo nunca está definido claramente en las fuentes existentes, los elfos parecen haber sido concebidos como seres humanoides poderosos y hermosos. Nunca se han registrado mitos sobre los elfos. Varios hombres famosos parecen haber sido elevados al rango de elfos luego de su muerte, como el rey Olaf Geirstad-Elf. El héroe herrero Völundr (o Völund) es identificado como 'señor, líder, o sabio de los elfos' (vísi álfa, de víss, "certero, sabio") en el poema Völundarkvida. Un segundo título de Völundr es más oscuro: álfa ljóði, donde la raíz apunta a la expresión poética ljóðr o lýðr, "un pueblo, gente, hombres"., Este titulo se ha interpretado como "líder de los álfar", pero más probablemente como "uno del pueblo de los álfar", indicando que Völundr es uno de ellos y no simplemente un humano. En la Saga de Thidrek una reina humana se sorprende al descubrir que el amante que la embarazó es un elfo y no un hombre. En la Hrólfs saga kraka un rey llamado Helgi viola y embaraza a una elfo mujer vestida de seda.

Consecuentemente, la cruza entre elfos y humanos es posible en la antigua creencia nórdica. La reina humana que tuvo un amante elfo dio a luz al héroe Högni, y la elfo mujer que fue violada por Helgi dio a luz a Skuld, quien se casó con Hjörvard, el asesino de Hrólfr Kraki. La Hrólfs saga kraka agrega que ya que Skuld era medio-elfo, era muy habilidosa en la hechicería (seid), y a tal punto que era casi invencible en la batalla. Cuando sus guerreros caían, ella los levantaba nuevamente para que continuaran luchando. La única manera de derrotarla era capturarla antes de que pudiera convocar a sus ejércitos, que incluían guerreros élficos.

Hay también declaraciones en la Heimskringla y en la Þorsteins saga Víkingssonar de una línea de reyes locales que gobernaron Álfheim, que se correspondía con la provincia moderna sueca de Bohuslän y la provincia noruega de Østfold, y ya que tenían sangre élfica, se decía que eran más hermosos que la mayoría de los hombre.

La tierra gobernada por el rey Alf era llamada Alfheim, y toda su prole está relacionada a los elfos. Eran más hermosos que cualquier otra persona...
El último rey es llamado Gandalf.

Además de estos aspectos humanos, se los describe como seres semi-divinos asociados a la fertilidad y el culto a los ancestros. De esta forma, la noción de elfo se asemeja a la creencia animista en espíritus de la naturaleza y de los muertos, común a casi todas las religiones humanas; lo que también se corresponde con la antigua creencia nórdica en dísir, fylgjur y vörðar (espíritus seguidores y protectores). Como los espíritus, los elfos no estaban atados a limitaciones físicas y podían atravesar paredes y puertas, tal como sucede en Norna-Gests þáttr.

El historiador islandés Snorri Sturluson se refiere a los enanos (dvergar) como "elfos oscuros" (dökkálfar) o "elfos negros" (svartálfar); pero es incierto si esto refleja la creencia escandinava en su conjunto. Se refiere a otros elfos como "elfos de la luz" (ljósálfar), lo cual se ha asociado a la conexión de los elfos con Frey, el dios del sol (de acuerdo a Grímnismál, Edda poética). Snorri describe las diferencias de los elfos de esta manera:

"Allí [en el cielo] hay un lugar que es llamado Hogar de los elfos (Álfheimr). Las personas que viven allí son llamadas elfos de la luz (Ljósálfar). Pero los elfos oscuros (Dökkálfar) viven bajo la tierra, y no se asemejan en apariencia a ellos - y tampoco se asemejan en la realidad. Los elfos de la luz son más brillantes que la apariencia del sol, pero los elfos oscuros son más negros que la oscuridad en sí." (Snorri, Gylfaginning 17, Edda prosaica)
"Sá er einn staðr þar, er kallaðr er Álfheimr. Þar byggvir fólk þat, er Ljósálfar heita, en Dökkálfar búa niðri í jörðu, ok eru þeir ólíkir þeim sýnum ok miklu ólíkari reyndum. Ljósálfar eru fegri en sól sýnum, en Dökkálfar eru svartari en bik."
Mayor evidencia de la presencia de elfos en la mitología nórdica proviene de la poesía escáldica, la Edda poética y de las sagas legendarias. En ellas, los elfos están relacionados con los Æsir, particularmente por la frase común "Æsir y los elfos", que presumiblemente signifique "todos los dioses". Algunos eruditos han comparado a los elfos con los Vanir. Pero en Alvíssmál ("Dichos de Alvíss"), se considera a los elfos como seres distintos de los Vanir y los Æsir, como se revela por una serie de nombres comparativos en los cuales se da las propias versiones de varias palabras para los Æsir, los Vanir, y los elfos como reflejo de sus preferencias raciales individuales. Es posible que estas palabras marquen una diferencia de estatus entre los mayores dioses de la fertilidad, los Vanir, y los menores, los elfos. La Grímnismál cuenta que el Van Frey era el señor de Álfheim ("mundo de los elfos"), y hogar de los elfos de la luz. La Lokasenna cuenta como un gran grupo de Æsir y elfos se habían reunido en la corte de Ægir para un banquete. Había presente varios sirvientes de los dioses, como Byggvir y Beyla, que pertenecían a Frey, señor de los elfos, que eran probablemente elfos en sí, ya que no eran contados entre los dioses. Se mencionan también otros dos sirvientes, Fimafeng (asesinado por Loki) y Eldir.

Un poema de cerca de 1020, el Austrfaravísur ('Versos de viajes al este') de Sigvat Thordarson, menciona que, como cristiano, se le negó la entrada a una residencia pagana, en Suecia, porque se estaba llevando a cabo un álfablót ("sacrificio a los elfos"). Sin embargo, no se tiene más información confiable sobre a lo que un álfablót implica, pero como otros blóts, es probable que incluyera ofrenda de alimentos.

Además, en la Saga de Kormák se evidencia la creencia de que sacrificar para los elfos podía curar graves heridas de combate:

Þorvarð se curó lentamente; y cuando se pudo parar fue a ver a Þorðís, y le preguntó qué podría ayudarle a curarse mejor.
"Hay una colina", le respondió, "no lejos de aquí, donde los elfos tienen su refugio. Hazte con el toro que mató Kormák, y enrojece la colina con su sangre, y haz un festín con su carne para los elfos. Así serás curado."

Elfos germanos

Los elfos germanos originales (sajón antiguo alf; alto alemán medio: alb, alp; plural elbe, elber; antiguo alto alemán alb, del siglo XIII) se cree que eran ligeras criaturas que vivían en el cielo durante la era del paganismo germánico, y puede que haya incluido elfos oscuros o enanos subterráneos (ya que se entendía que eran similares a los álfr de la antigua mitología nórdica). En el folclore post-cristiano comenzaron a ser descritos como pícaros maliciosos que podían provocar enfermedades en el ganado y la gente, y además provocar malos sueños. La palabra alemana para pesadilla, Albtraum, significa "sueño de elfo". La forma arcaica Albdruck significa "agobio elfo"; se creía que las pesadillas eran provocadas por un elfo sentado en el pecho de una persona durmiendo. Este aspecto de las creencias germanas en los elfos se corresponde de manera similar con las creencias escandinavas en mara. También guarda cierta similitud con las leyendas sobre los íncubos y súcubos.

En el folclore de Dinamarca y Suecia aparecen muy ocasionalmente reyes elfos, pero hay una predominancia de mujeres elfas. En la época germana media de Nibelungenlied, un enano llamado Alberich juega un importante papel. Alberich cuyo nombre es literalmente "elfo soberano" contribuye aún más en la confusión entre elfos y enanos que viene ya desde la Edda prosaica. A través del francés Alberon, la palabra entró al idioma inglés como Oberón – rey de los elfos y las hadas en la obra de Shakespeare, El sueño de una noche de verano.

La leyenda de Der Erlkönig parece haberse originado en una época más reciente en Dinamarca y Goethe basó su poema en "Erlkönigs Tochter" ("La hija de Erlkönig"), una obra danesa traducida al alemán por Johann Gottfried Herder.

La naturaleza de Erlkönig ha sido tema de varios debates. El nombre traducido literalmente del alemán sería "rey Alder" más que su habitual traducción del inglés de, "rey elfo" (que sería en alemán Elfenkönig). Se ha sugerido en ocasiones que Erlkönig es un error de traducción de la fuente original danesa ellerkonge o elverkonge, que en este caso si significa "rey elfo".

De acuerdo al folclore germano y danés, el Erlkönig aparece como un presagio de muerte, de manera similar a banshee en la mitología irlandesa. A diferencia de banshee, el Erlkönig se le aparece solamente a un persona a punto de morir. Su forma y expresión dice a la persona que tipo de muerte tendrá: una expresión de sufrimiento indica una muerte dolorosa, una pacífica es señal de muerte tranquila e indolora. Este aspecto de la leyenda fue inmortalizado por Goethe en su poema Der Erlkönig, que más tarde sería musicalizado por Franz Schubert.

En la primera historia del cuento de hadas de los hermanos Grimm, Die Wichtelmänner, los protagonistas que dan título al cuento son dos pequeños seres que ayudan a un zapatero en su trabajo. Cuando recompensa su trabajo con pequeñas ropas, están tan encantados, que se alejan corriendo y nunca los vuelve a ver. Aunque los Wichtelmänner son similares a seres como los kobolds, enanos y brownies, los protagonistas del relato han sido traducidos en ocasiones como elfos.
Variaciones de los elfos germanos en el folclore incluye a la gente de los árboles y las damas blancas. Jacob Grimm no los asocia directamente con los elfos, pero otros investigadores ven una posible conexión a los brillantes elfos de luz de los antiguos nórdicos.

lunes, 4 de enero de 2010

Cíclopes, Los Gigantes Mitológicos


En la mitología griega, a los cíclopes se los describe como gigantes de un solo ojo en medio de la frente, poseedores de un carácter hostil y una naturaleza malvada. Algunos de ellos personificaban fenómenos atmosféricos como la tormenta, el trueno, el rayo, y otros eran constructores y artesanos.

Algunas leyendas dicen que los cíclopes eran ayudantes de Hefesto, el dios del fuego. La primera generación de cíclopes, según el poeta Hesíodo, estaba constituida por tres hijos de Urano y Gea, llamados Brontes, Estéropes y Arges (aunque algunas fuentes cambian a Arges por Acmónides o Piracmón). Su padre Urano los había encerrado en el Tártaro, pero Cronos (un titán hijo de Urano), los liberó para que lo ayudaran a derrocar y castrar al malvado padre, acto que dio nacimiento a Afrodita. Los cíclopes volvieron a ser encerrados hasta que Zeus los liberó para que forjaran sus rayos y le ayudasen a derrocar a Crono y a los otros Titanes.

La segunda generación de cíclopes es la que encontramos en La Odisea, una tribu de gigantes de un solo ojo que Ulises encuentra en la isla de Sicilia. Eran una raza salvaje, caníbal y fuera de la ley que no temía a dioses ni a hombres. Se dedicaban a pastar ovejas y al ver a Ulises desembarcar, el cíclope Polifemo lo encierra a él y a sus hombres en una cueva. Cada día devora a 2 de los hombres, hasta que Ulises idea un plan: emborracha al cíclope con vino y le dice que su nombre es Outys (nadie), para luego hundirle en el ojo una estaca que había afilado y endurecida al fuego. Ante los aullidos de dolor, los otros cíclopes acuden, pero Polifemo declara: “¡Amigos! Nadie me mata con fuerza y con engaños”, por lo que los demás cíclopes se retiran pensando que Polifemo grita en su borrachera. El ingenio de Ulises dio resultado y luego él y la tripulación escapan ocultos bajo los carneros del gigante cuando salen a pastar.
Además de su participación en La Odisea, el cíclope Polifemo es famoso además por el mito que comparte con Galatea.

El Nacimiento de las Aguas Termales de Cacheuta


La leyenda de Cacheuta se sitúa en el corredor andino, al oeste de la ciudad de Mendoza, en Argentina, y transcurre en los tiempos de la conquista del Perú. En ese entonces, Francisco Pizarro se había apoderado del Cuzco y apresado al Inca Atahualpa, por el que pedía un fabuloso rescate en oro. La noticia llegó a todos los rincones del imperio y conmovió a sus habitantes. Todos los indios se pusieron a trabajar para conseguir el oro que pedía al conquistador, y aquél pedido que más bien era una orden fue llevado por los chasquis a todas las poblaciones, para que aunaran esfuerzos en salvar la vida del Señor Inca.

En los confines del vasto territorio imperial, hacia el sur, habitaba la nación huarpe en un valle llamado Cuyo, e incluso allí las tribus pusieron su empeño en conseguir el oro para llevarlo a la sede del Imperio. Una tribu, comandada por el cacique Cacheuta, asentada en la precordillera andina a orillas del río Mayumpoto se dispuso a subir a lo alto de la sierra para poder extraer todo el mineral posible. Al poco tiempo bajaban las llamas cargadas con el precioso metal.

Luego de reunir toda la riqueza posible, las llamas, cargadas con los sacos henchidos de oro estaban prestas a obedecer las órdenes de la caravana. Después de la invocación religiosa de rigor, se emprendió el viaje por los tortuosos caminos cordilleranos. Fue necesario bordear abismos, vadear arroyos y ríos caudalosos y sortear muchos espacios peligrosos en la cordillera andina.

Cacheuta dirigía a su gente, que iba protegiendo la marcha de los animales y del oro. De pronto, un pájaro negro sobrevoló la tropa. A este le siguió otro, y luego otro, hasta que una oscura bandada hizo presagiar el peligro. El cacique quiso apresurar el paso en aras de llegar pronto al valle de Uspallata, donde residía el cacique Coinincha, amigo de la tribu.

Sin embargo, de pronto, un tumulto de polvareda y gritos de guerra se oyó venir desde el fondo de la quebrada. A galope tendido, animales montados por hombres con rayos de muerte se abalanzaron sobre la pacífica caravana de Cacheuta. Este ordenó el adelantamiento de los lanceros para proteger a las llamas y a la preciada carga que transportaban, pero la mayoría cayó muerta antes de que ninguno de los indios pudiera hacer nada, fulminadas por los rayos de fuego que lanzaban los hombres desconocidos. Cacheuta ordenó entonces retirar las llamas a un lugar seguro para proteger el cargamento.

La arremetida de los conquistadores fue feroz, e hizo estragos entre los pacíficos huarpes. Cacheuta, junto a un pequeño grupo a su mando logró retirarse encaramándose en una cornisa que zigzagueaba peligrosamente en una barranca muy profunda. Los españoles cargaron contra ellos, pero una gran nube les impidió la visión y gruesos chorros de agua hirviendo cayeron sobre los soldados montados, quemando a hombres y a bestias, las que se abalanzaron aterradas al abismo de la barranca profunda del río Mayumpoto.

Nunca más se supo del cacique y del cargamento de oro que transportaban las llamas. Lo que sí puede verse en ciertas noches de luna llena, es la silueta recortada contra el cielo andino, en los cerros, de una veintena de llamas que caminan cargadas, repechando una cuesta rumbo al norte. ¿Serán las llamas con el oro, camino al Cuzco?

Mientras tanto, las aguas calientes siguen manando por siempre de las entrañas de la montaña. Pero ahora lo hacen para curar las heridas de los hombres y restablecer la salud a los enfermos. Este es el origen – según la leyenda – de las aguas termales de Cacheuta.

Misteriosas Figuras en el Valle de Nazca, Perú


¿Os gustan los misterios?. Quizás entonces debáis visitar las famosas líneas de Nazca en Perú. Se trata de enormes dibujos en la llanura de Nazca, un desierto más seco que el mismo Sáhara. Son imágenes de plantas y animales, un total de 50 de ellos, que incluyen una araña, ballenas, monos, colibríes y pelícanos. También se compone de figuras geométricas, alrededor de 800 líneas rectas y cerca de 300 triángulos, espirales, círculos y trapecios. Algunas de estas figuras son más grandes que los dibujos de animales.

Uno de los aspectos más interesantes de estos dibujos es que cada figura se dibuja con una sola línea continúa que nunca se cruza sobre sí misma. Esto ha llevado a pensar a algunos que eran utilizadas como rutas de senderismo.

Aunque las estimaciones de la edad de los dibujos de Nazca varían, algunos afirman que tienen más de 2000 años de antigüedad y fueron realizados por los miembros de la civilización Nazca/Paracas, que floreció a lo largo de la costa peruana entre el 300 y el 900. El misterio de todo estos es, ¿porqué estos dibujos?, ¿porqué son tan enormes?.

Y es que no fue hasta la invención del avión cuando pudieron contemplarse en su totalidad. Debido a esto, fueron olvidados completamente durante siglos. Algunos fueron incluso parcialmente destruidos cuando se construyeron carreteras sobre ellos. No fue hasta 1930 cuando lograron redescubrirse.

Las líneas fueron creadas eliminando la capa superior de color marrón oscuro, revelando un subsuelo de color amarillento. Dado que sólo pueden ser apreciadas en su totalidad a cierta altura, una de las teorías más descabelladas es que fueron realizadas con ayuda de los extraterrestres, y que estos las utilizaron como pistas de aterrizaje para sus ovnis.

La civilización Nazca/Paraca ya conocían quizás los conocimientos básicos de geometría para realizar estas figuras. Sin ir más lejos, sabían construir túneles subterráneos para aprovechar el agua del subsuelo como regante de sus tierras, un método interesante de ingeniería teniendo en cuenta el inhóspito medio ambiente en el que vivían. Así pues, estas líneas geométricas no debieron haber sido un problema para ellos.

Algunos científicos han especulado que las líneas tenían alguna relación con la observación de los astros. Puede ser una coincidencia, pero algunas de las líneas parecen indicar esta posibilidad. Por ejemplo, el pico de un ave se refleja sobre una línea de puntos donde el sol se eleva el 24 de junio, fecha de celebración de un rito incaico en honor al sol.
Es posible que nunca se sepa el porqué de estas figuras y estas líneas. Sin embargo resulta fascinante ver estas obras de arte y reflexionar sobre lo que podrían estar pensando sus creadores cuando las hicieron. ¿Qué nos estarán queriendo decir?…

Dios Vichama, El Origen del Perú


Existen múltiples mitos y leyendas en Perú que hablan sobre el origen del hombre peruano. Una de ellas, narra cómo Pachakamaq decidió un día crear al hombre y a la mujer, para abandonarlos a su suerte. Al poco tiempo, el hombre fallecería a causa del hambre y la mujer sobrevivió gracias a que se alimentaba de raíces. En una de sus excursiones en busca de un poco de alimento, imploró al Dios Sol misericordia, apiadándose éste de ella y la fecundó con sus rayos.

Pero Pachakamaq celoso, raptó al semidios y lo mató. La madre, desgarrada de dolor, exigió al Sol que le castigara, pero el verdugo enterró el cuerpo para que no lo descubrieran y sembró en él para compensar a la mujer que pasaba hambre. En sus dientes depositó maíz. Al sembrar en las costillas y huesos germinaron yucas y frutas. De la carne salieron los pepinos, los pacaes y árboles, convirtiéndose la región en un próspero territorio.

No obstante, la madre seguía clamando venganza, pero Pachakamaq se ocultó del Sol en un lugar remoto para así evitar su furia. Decidido a hacer feliz a la mujer, el Sol le dio otro niño a partir del cordón umbilical del primero, y le prometió que no le pasaría nada porque por el día él lo custodiaría y por la noche la Luna sería la responsable.

El joven, de nombre Vichama, creció sano y fuerte y se aventuró por el mundo, dejando sola a su madre. A la vuelta, se encontró, desconcertado, a una multitud de personas desconocidas para él. Pachakamaq, en su infinita maldad, había asesinado a su madre y había creado a partir de ella hombres y mujeres. Lleno de ira, exigió a su padre el Sol venganza. Persiguió al asesino de su madre y hermano, pero éste se refugió en el mar, que se convertiría en su eterna morada.

A los habitantes los transformó en piedra, acusándolos de ser cómplices en el asesinato de su madre. Afligido por la soledad, buscó los huesos de ésta, los juntó e invocó a su padre, quién le devolvió la vida. Sin embargo, al verse solos, Vichama rogó al Dios Sol una nueva creación. Éste aceptó y lanzó a la tierra tres huevos: de oro, plata y bronce.
Del huevo de oro nacieron los Kurakas y nobles; de plata las mujeres de éstos y de bronce los plebeyos.

domingo, 3 de enero de 2010

El Mito de Ra y la Creación del Mundo


Es el mito de Ra el que nos describe los origenes y creación del Mundo según las creencias del Antiguo Egipto. De él tenemos una primera referencia en los Textos de las Pirámides, una colección de grabados hechos en piedras sobre las paredes interiores de algunas pirámides egipcias y que describen no sólo estos orígenes, sino rituales, ceremonias y otras muchas creencias milenarias.

Según lo extraído de estos grabados, existía en los comienzos el Nun, un inmenso vacío acuoso que contenía los gérmenes de la vida. De ella se engendraría todo, pues no había ni cielo, ni tierra, ni vida. De aquel caos de agua surgiría el primer montículo de tierra que sirviera de punto de apoyo a la deidad que creara el Mundo. y así, con ese soporte, y con la consciencia de su propio germen, nacería de aquella penumbre de Nun, Rá, su hijo.

Hay una descripción detallada de la creación del Mundo en el papiro Bremner Rhind, en el que el propio Rá expone cómo lo creó.

“Fui yo quien vino a la existencia como Jepri. Cuando vine a la existencia, ‘el Ser’ vino a la existencia y todos los seres vinieron a la existencia después de que yo viniera a la existencia…”

Así fue, pues Ra, sobre aquella tierra original, se dispuso a crear primero el Sol. Sobre la oscuridad del vacío se levantó el Sol sobre el horizonte y todo se iluminó. Luego nombró a Shu, y el viento comenzó a soplar y más tarde mencionó a Tefnut, y comenzó a llover. Shu y Tefnut tuvieron dos hijos: de Geb formó el resto de la Tierra y de Nut, el cielo. También Geb y Nut se casaron, y por eso, siempre Nut está sobre Geb, el cielo sobre la Tierra, copulando. De su unión nacieron las estrellas.

“Realmente yo me excité con mi mano, copulé con mi mano, escupí con mi propia boca; escupí a Shu, expectoré a Tefnut y mi padre Nun los educó”

Pero Shu y Tefnut, contrarios a aquella relación de sus hijos pidieron a Ra que enviara a uno de sus Ojos a vigilarlos. Así lo hizo, pero cuando ese Ojo regresó, se dio cuenta que el sitio que antes había ocupado en Ra, ahora estaba ocupado por otro ojo. Fue con ese Ojo de Ra con el que la Humanidad nació, de las lágrimas de pena que de él salieron. Siguió entonces con la creación de diosos que le ayudarían en el Gobierno del Mundo…

“Yo surgí de las raíces, creé a todos los reptiles y todo lo que existe entre ellos. Shu y Tefnut engendraron a Geb y Nut, y Geb y Nut engendraron a Osiris, Horus [Mejentienirti], Seth, Isis y Neftis de su útero, uno tras otro, y ellos dieron origen a las multitudes que habitan esta tierra”

Creado todo, Ra tomó forma humana dispuesto a dirigir el Mundo. Durante miles de años Ra gobernó en Egipto con prosperidad y alegría. Sus súbditos le eran fieles y se hacía cuanto él ordenaba, pero el paso de los años no era en balde para él, ya humano, y poco a poco fue envejeciendo. Aquella lealtad de cientos de años atrás fue perdiéndose ante su aspecto cada vez más débil, y los actos de desobediencia eran cada vez más frecuentes entre los humanos, por lo que decidió castigarlos bajo la forma de su hija Sekhmet.

La diosa Sekhmet liberó su furia sobre quienes habían desairado a su padre y sembró el terror allá donde fue. Pero tal era su violencia y crueldad, que de nuevo Ra tuvo que intervenir, apiadado de los humanos y por ello la transformó en Hathor, diosa de la dulzura y el amor.

Llegaba ya el momento en que Ra habría de retirarse, y que fuera uno de los otros dioses quien le relevara en el Gobierno de Egipto. Isis, conocedora de su senilidad, elaboró un plan. De una gota de baba de Ra que obtuvo ocultamente concibió una serpiente que mordió al propio Ra, quedando éste envenenado. El dolor se apoderó de su cuerpo, y urgiendo su salvación, convocó a Isis, su sanadora, para que le curara. Ésta admitió hacerlo siempre que le descubriera su verdadera deidad: “Si me dices tu nombre secreto, podré usar mis poderes mágicos”, le urgió.

“Yo soy Kephera por la mañana, Ra al mediodía y Tum al atardecer, el que creó el cielo y la tierra, el agua, el viento y la luz, el que creó el Nilo…”

Pero Isis le seguía urgiendo por su verdadero nombre, aquél que al conocerlo, la convertiría en faraona de Egipto.

“Prométeme que no se lo dirás a nadie, sólo a tu hijo, al que pondrás por nombre Horus, y que éste tampoco se lo dirá a nadie, salvo a su hijo…” y así fue de generación en generación.
Ra quedó sanado del veneno, y traspasó sus poderes a Isis. Desde entonces, Ra vigila desde el cielo, transportando en su Barca sagrada el Sol, mientras que por la noche Nut se lo tragaba, siguiendo su viaje por el Infierno. Cada día al atravesarlo, Ra vuelve a aparecer con su Barca… porque Ra es el Sol, y aparece con el día, y desaparece con la noche…

Creación de la Luna, el Sol y La Eguzkilorea


Cuenta un viejo mito vasco que…

Hace mucho tiempo, cuando el ser humano era aún joven, no existían el Sol ni la Luna, por lo que los hombres vivían rodeados de una oscuridad perpetua, y los genios malignos, que campaban a sus anchas, se divertían atemorizándolos. La roja mirada del Basojaun brillaba entonces en el linde del bosque, el salvaje batir de alas de la Leheren-suguia estremecía el aire y los siniestros cánticos de las sorguiñas cortaban el silencio nocturno. Mientras, desde las entradas de sus cuevas, hombres y mujeres observaban y escuchaban temblorosos.

Finalmente, decidieron dirigirse a Amalur, la Madre Tierra, para pedirle que les ayudase a terminar con aquel angustioso tormento. Tras oír sus ruegos, Amalur accedió:

―Crearé un ser brillante que flotará en el cielo proporcionándoos luz ―les dijo―, y así los genios malignos se asustarán y permanecerán escondidos sin haceros daño.

Y Amalur creó la Luna.

Cuando su tenue luz blanca iluminó la tierra por primera vez, los hombres se estremecieron, aunque no tardaron en acostumbrarse a ella y en abandonar sus cuevas. Fue una época de celebración, pues los genios malignos se habían retirado al interior de la tierra. Pero no duró mucho: estos terminaron por acostumbrarse también a la luz de la Luna, regresaron a la superficie y volvieron a acosar a los humanos con igual saña que antes.

Los hombres pidieron otra vez ayuda a la Madre Tierra, quien viendo que la luz de la Luna no había bastado para disuadir a los espíritus malignos, creó el Sol.

El Sol fue recibido con alegría por parte de los humanos, pues les parecía que ante su potente luz las tinieblas huían definitivamente. Sin embargo, algunos de los genios malignos ―no todos― se acostumbraron a ella, al igual que habían hecho con la luz suave de la Luna, y continuaron molestándolos.

Por tercera vez los hombres, desesperados, acudieron a la Madre Tierra para que los librase del pertinaz acoso de los genios malignos. Ahora Amalur creó para ellos la flor del sol, la eguzkilorea, ante cuya presencia todos entes malignos han de retroceder.

Desde entonces, los humanos cuentan con este poderoso amuleto para protegerse, y lo colocan en las puertas de sus casas, para ahuyentar a las criaturas malvadas que pueblan la noche o se aventuran en la claridad del día.