Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.



sábado, 26 de diciembre de 2009

Árbol de Navidad


El Árbol de Navidad es un árbol decorativo, típico de la fiesta de Navidad. Tradicionalmente suele emplearse una conífera de hoja perenne, destacando entre ellas las especies abies nordmanniana y picea excelsa. En la actualidad también está muy popularizado el uso de árboles artificiales de plástico y otros materiales sintéticos. Se decora con elementos navideños como bolas, luces, estrellas, lazos, espumillones y otros elementos decorativos.

Historia

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín; y en las raíces más profundas estaba Helheim (el reino de los muertos). Posteriormente con la evangelización de esos pueblos, los cristianos tomaron la idea del árbol, para celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiándole totalmente el significado.

Se dice que san Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil (aunque también pudo ser un árbol consagrado a Thor), y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos.

Después se agregó la tradición de poner regalos para los niños bajo el árbol, enviados por los Reyes Magos, Olentzero o Papá Noel dependiendo la leyenda de la región donde se encuentre.

El Árbol de Navidad en Europa

Es posible que el primer árbol de Navidad, como lo conocemos en la actualidad, se registre en Alemania, donde se implantó por primera vez en 1605 para ambientar el frío de la Navidad, comenzando así su difusión. A Finlandia llegó en 1800, mientras que a Inglaterra lo hizo en 1829, y en el Castillo de Windsor se vio por primera vez en 1841, de la mano del príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria.

La costumbre de adornar el árbol navideño en los hogares españoles fue traída en el año 1870 por una mujer de origen ruso llamada Sofía Troubetzkoy, que después de enviudar del duque de Morny, hermano de Napoleón Bonaparte, contrajo segundas nupcias con el aristócrata español Pepe Osorio, el Gran Duque de Sesto, uno de los mayores promotores de la Restauración borbónica que permitió a Alfonso XII reinar. Por ello, parece ser que la primera vez que se colocó un árbol navideño en España fue en Madrid, durante las Navidades del año 1870, en el palacio de dichos nobles, edificio que ocupaba el lugar donde actualmente se contempla el Banco de España, en el Paseo del Prado, esquina con la Calle de Alcalá.

Elementos decorativos del Árbol de Navidad

La tradición de adornar el árbol navideño parece que se inició en Alemania y Escandinavia en los siglos XVI y XVII, extendiéndose posteriormente a otros países europeos. Para su decoración se emplea en la actualidad una gran diversidad de objetos y elementos, siendo los más tradicionales:

* Estrella: colocada generalmente en la punta del árbol, representa la fe que debe guiar la vida del cristiano, recordando a la estrella de Belén.

* Bolas: al parecer en un principio San Bonifacio adornó el árbol con manzanas, respresentando con ellas las tentaciones. Hoy día, se acostumbra a colocar bolas o esferas, que simbolizan los dones de Dios a los hombres.

* Lazos: Siempre se ha pensado que los lazos representan la unión de las familias y personas queridas alrededor de dones que se desean dar y recibir.

* Luces: en un principio velas, representan la luz de Cristo.

Significado religioso

El árbol de Navidad recuerda al árbol del Paraíso de cuyos frutos comieron Adán y Eva, y de donde vino el pecado original; y por lo tanto recuerda que Jesucristo ha venido a ser Mesías prometido para la reconciliación. Pero también representa al árbol de la Vida o la vida eterna, por ser de tipo perenne.

La forma triangular del árbol (por ser generalmente una conífera), representa a la Santísima Trinidad. Las oraciones que se realizan durante el Adviento se diferencian por un color determinado, y cada uno simboliza un tipo:

* El azul las oraciones de reconciliación.

* El plata las de agradecimiento.

* El oro las de alabanza.

* El rojo las de petición.

Origen alternativo según algunas Iglesias Cristianas

Según la Iglesia Evangelica y otras Iglesias Cristianas, el 25 de diciembre es la fecha observada por los paganos de la antigüedad como el día del nacimiento del hijo de la Madre de los Cielos, asociado con Nimrod y el dios del sol. Semiramis y sus seguidores sostenían que en el 25 de diciembre, un árbol siempre verde brotó durante la noche de un tocón seco en Babilonia, y que Nimrod volvería secretamente todos los años a la misma hora para dejar presentes en el árbol. Estas Iglesias consideran que ese fue el comienzo de lo que ahora se celebra como Navidad.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Navidad


La Navidad (latín: nativitas, 'nacimiento' )? es una de las fiestas más importantes del Cristianismo, junto con la Pascua y Pentecostés, que celebra el nacimiento de Jesucristo en Belén. Esta fiesta se celebra el 25 de diciembre por la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana, algunas otras Iglesias protestantes y la Iglesia Ortodoxa Rumana; y el 7 de enero en otras Iglesias Ortodoxas, ya que no aceptaron la reforma hecha al calendario juliano, para pasar a nuestro calendario actual, llamado gregoriano, del nombre de su reformador, el Sumo Pontífice Gregorio XIII.

Los angloparlantes utilizan el término Christmas, cuyo significado es ‘misa (mass) de Cristo’. En algunas lenguas germánicas, como el alemán, la fiesta se denomina Weihnachten, que significa ‘noche de bendición’. Las fiestas de la Navidad se proponen, como su nombre indica, celebrar la natividad (es decir, el nacimiento) de Jesús de Nazaret.

Aunque para algunos historiadores la celebración de la Navidad histórica debería situarse en primavera (entre abril y mayo), y para otros, siguiendo el relato de Lucas 2:8, que indica que la noche del nacimiento de Jesús, los pastores cuidaban los rebaños al aire libre y que el cielo estaba lleno de estrellas, es poco probable que este acontecimiento hubiera ocurrido en el invierno (hemisferio norte). La Iglesia cristiana mantiene el 25 de diciembre como fecha convencional, puesto que en la primavera u otoño la Iglesia celebra la Pascua.

Formación de la Navidad como fiesta de diciembre

Según la Enciclopedia Católica, la Navidad no está incluida en la lista de festividades cristianas de Ireneo ni en la lista de Tertuliano acerca del mismo tema, las cuales son las listas más antiguas que se conocen. La evidencia más temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra en Alejandría, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de Alejandría indica que ciertos teólogos egipcios “muy curiosos” asignan no sólo el año sino también el día real del nacimiento de Cristo como 25 pashons copto (20 de mayo) en el vigésimo octavo año de Augusto. Desde 221, en la obra Chronographiai, Sexto Julio Africano popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Para la época del Concilio de Nicea I en 325, la Iglesia Alejandrina ya había fijado el Díes nativitatis et epifaníae.

El papa Julio I pidió en 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado el 25 de diciembre, lo cual fue decretado por el papa Liberio en 354. La primera mención de un banquete de Navidad en tal fecha en Constantinopla, data de 379, bajo Gregorio Nacianceno. La fiesta fue introducida en Antioquía hacia 380. En Jerusalén, Egeria, en el siglo IV, atestiguó el banquete de la presentación, cuarenta días después del 6 de enero, el 15 de febrero, que debe haber sido la fecha de celebración del nacimiento. El banquete de diciembre alcanzó Egipto en el siglo V.

Adopción de la fecha de Navidad como 25 de diciembre

En Antioquía, probablemente en 386, Juan Crisóstomo impulsó a la comunidad a unir la celebración del nacimiento de Cristo con el del 25 de diciembre, aunque parte de la comunidad ya guardaba ese día por lo menos desde diez años antes.

En el Imperio romano, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio, que eran el acontecimiento social principal, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertirse al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha.

Algunos mantienen que el 25 de diciembre fue adoptado solamente en el siglo cuarto como día de fiesta cristiano después de que el emperador romano Constantino I el Grande se convirtió al cristianismo para animar un festival religioso común y convertir a los paganos en cristianos. La lectura atenta de expedientes históricos indica que la primera mención de tal banquete en Constantinopla no sucedió sino hasta 379, bajo San Gregorio Nacianceno. En Roma, puede ser confirmado solamente cuando se menciona un documento aproximadamente del año 350, pero sin ninguna mención de la sanción por el emperador Constantino.

Los primeros cristianos celebraban principalmente la Epifanía, cuando los Reyes Magos visitaron al Niño Jesús. (Esto todavía se celebra en Argentina, Armenia, España, Perú, Paraguay, Puerto Rico, República Dominicana, México, Colombia, Uruguay, Venezuela y Chile). Para las Iglesias Orientales la Epifanía es más importante que la Natividad, ya que es ese día cuando se da a conocer al mundo, en la persona de los extranjeros.

Algunas tradiciones de la Navidad, particularmente las de Escandinavia, tienen su origen en la celebración germánica de Yule, como son el árbol de Navidad. Allí la Navidad se conoce como Yule (o jul).

Prohibición de la celebración de la Navidad

Durante la Reforma protestante, la celebración del nacimiento de Cristo fue prohibida por algunas iglesias protestantes, llamándola "Trampas de los papistas" y hasta "Garras de la bestia", debido a su relación con el catolicismo y el paganismo antiguo. Después de la victoria parlamentaria contra el Rey Carlos I durante la Guerra civil inglesa en 1647, los gobernantes puritanos ingleses prohibieron la celebración de la Navidad. El pueblo se rebeló realizando varios motines hasta tomar ciudades importantes como Canterbury, donde decoraban las puertas con eslóganes que hablaban de la santidad de la fiesta. La Restauración de 1660 puso fin a la prohibición, pero muchos de los miembros del clero reformista, no conformes, rechazaban las Celebraciones Navideñas, utilizando argumentos puritanos.

En la América colonial, los Puritanos de Nueva Inglaterra rechazaron la Navidad, y su celebración fue declarada ilegal en Boston de 1659 a 1681. Al mismo tiempo, los cristianos residentes de Virginia y Nueva York siguieron las celebraciones libremente. La Navidad cayó en desagrado de los Estados Unidos después de la Revolución Americana, cuando se estimó que era una costumbre inglesa.

En la década de 1820, las tensiones sectarias en Inglaterra se habían aliviado y algunos escritores británicos comenzaron a preocuparse, pues la Navidad estaba en vías de desaparición. Dado que imaginaban la Navidad como un tiempo de celebración sincero, hicieron esfuerzos para revivir la fiesta. El libro de Charles Dickens Un cuento de Navidad, publicado en 1843, desempeñó un importante papel en la reinvención de la fiesta de Navidad, haciendo hincapié en la familia, la buena voluntad, la compasión y la celebración familiar.

La Navidad fue declarada día feriado federal de los Estados Unidos en 1870, en ley firmada por el Presidente Ulysses S. Grant, pero aún es una fiesta muy discutida por los distintos líderes puritanos de la nación.

En la actualidad, "Los Testigos de Jehová" no celebran la Navidad por considerarla una festividad pagana, además rechazan que sea el 25 de diciembre la verdadera fecha del nacimiento de Cristo Jesús porque en 'el calendario judío, el mes que cae entre noviembre y diciembre es el mes llamado kislev', que "es frío y lluvioso. Luego viene tebet, entre diciembre y enero, que es el mes con las temperaturas más bajas del año e incluso algunas nevadas en las zonas altas". Haciendo referencia al Evangelio de Lucas 2:8-12 dicen que cuando nació Jesús, había pastores en los campos pasando la noche al aire libre con sus rebaños, algo que no sería posible si fuese invierno.

Fiestas no cristianas del 25 de diciembre

La verdadera fecha de nacimiento de Jesús no se encuentra registrada en la Biblia. Por ésta razón, no todas las denominaciones cristianas coinciden en la misma fecha. Los orígenes de ésta celebración, el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Grecia y Roma), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros. Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo.

* Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del "Natalis Solis Invicti" o "Nacimiento del Sol invicto", asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, y que los romanos llamaron bruma; cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a. C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano. De esta fiesta, los primeros cristianos tomaron la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo. Otro festival romano llamado Saturnalia, en honor a Saturno, duraba cerca de siete días e incluía el solsticio de invierno. Por esta celebración los romanos posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de regalos, y liberaban temporalmente a sus esclavos. Tales tradiciones se asemejan a las actuales tradiciones de Navidad y se utilizaron para establecer un acoplamiento entre los dos días de fiesta.

* Los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol perenne, que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad, cuando llegó el Cristianismo al Norte de Europa.

* Los mexicas celebraban durante el invierno, el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario. "Por esa razón y aprovechando la coincidencia de fechas, los primeros evangelizadores, los religiosos agustinos, promovieron la sustitución de personajes y así desaparecieron al dios prehispánico y mantuvieron la celebración, dándole características cristianas."

* Los incas celebraban el renacimiento de Inti o el dios Sol, la fiesta era llamada Cápac Raymi o Fiesta del sol poderoso que por su extensión también abarcaba y daba nombre al mes, por ende este era el primer mes del calendario inca. Esta fiesta era la contraparte del Inti Raymi de junio, pues el 23 de diciembre es el solsticio de verano austral y el Inti Raymi sucede en el solsticio de invierno austral. En el solsticio de verano austral el Sol alcanza su mayor poder (es viejo) y muere, pero vuelve a nacer para alcanzar su madurez en junio, luego declina hasta diciembre, y así se completa el ciclo de vida del Sol. Esta fiesta tenía una connotación de nacimiento, pues se realizaba una ceremonia de iniciación en la vida adulta de los varones jóvenes del imperio, dicha iniciación era conocida como Warachikuy.

Cálculo de la fecha de Navidad según los Evangelios

Algunos expertos han intentado calcular la fecha del nacimiento de Jesús tomando la Biblia como fuente, pues en Lucas 1:5-14 se afirma que en el momento de la concepción de Juan el Bautista, Zacarías su padre, sacerdote del grupo de Abdías, oficiaba en el Templo de Jerusalén y, según Lucas 1:24-36 Jesús nació aproximadamente seis meses después de Juan. 1Cronicas 24:7-19 indica que había 24 grupos de sacerdotes que servían por turnos en el templo y al grupo de Abdías le correspondía el octavo turno.

Contando los turnos desde el comienzo del año, al grupo de Abdías le correspondió servir a comienzos de junio (del 8 al 14 del tercer mes del calendario lunar hebreo). Siguiendo esta hipótesis, si los embarazos de Isabel y María fueron normales, Juan nació en marzo y Jesús en septiembre. Esta fecha sería compatible con la indicación de la Biblia (Lucas 2:8), según la cual la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, lo cual difícilmente podría haber ocurrido en diciembre. Cualquier cálculo sobre el nacimiento de Jesús debe estar ajustado a esta fuente primaria, por lo que la fecha correcta debe estar entre septiembre y octubre, principios de Otoño. Además, debe tomarse en cuenta el censo ordenado por César al tiempo del nacimiento del Hijo de Dios, lo cual obviamente no pudo haber sido en diciembre, época de intenso frío en Jerusalén, la razón es que el pueblo judío era proclive a la rebelión y hubiera sido imprudente ordenar un censo en esa época del año.

Como los turnos eran semanales, tal y como lo confirman los rollos del Mar Muerto, descubiertos en Qumrán, cada grupo servía dos veces al año y nuevamente le correspondía al grupo de Abdías el turno a finales de septiembre (del 24 al 30 del octavo mes judío). Si se toma esta segunda fecha como punto de partida, Juan habría nacido a finales de junio y Jesús a finales de diciembre. Así, algunos de los primeros escritores cristianos (Juan Crisóstomo, 347-407) enseñaron que Zacarías recibió el mensaje acerca del nacimiento de Juan en el día del Perdón, el cual llegaba en septiembre u octubre. Por otra parte, según los historiadores, cuando el Templo fue destruido en el año 70, el grupo sacerdotal de Joyarib estaba sirviendo. Si el servicio sacerdotal no fue interrumpido desde el tiempo de Zacarías hasta la destrucción del templo, este cálculo tiene al turno de Abdías en la primera semana de octubre, por lo que algunos creen que el 6 de enero puede ser el día correcto.

En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirmo que "Nuestro Señor fue concebido el 8 de las calendas de abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la Pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día en que murió". Si fue concebido el 25 de marzo, la celebración de su nacimiento se fijaría nueve meses después, es decir, el 25 de diciembre.

Celebración litúrgica

En la Iglesia Católica

Para el catolicismo la Navidad no solo es un día de fiesta, sino una temporada de fiestas, y de la misma forma que la Pascua, contiene un tiempo de preparación, llamado Adviento, que inicia cuatro domingos antes del 25 de diciembre.

Es costumbre que se celebren varias misas en Navidad, con distinto contenido según su horario. Así, la noche anterior (Nochebuena) aunque sea domingo, se reza la famosa Misa de Gallo o Misa de Medianoche; en algunos lugares hay incluso una Misa de la Aurora que se celebra precisamente al amanecer del 25 de Diciembre. Y la Misa de Mediodía, en la que es costumbre que antes o después de ella, el Papa dé un mensaje de Navidad a todos los fieles del mundo, este mensaje es conocido como Urbi et Orbi (en latín: a la Ciudad de Roma y al Mundo).
Posterior a la celebración del 25 de diciembre de Navidad, tienen lugar las fiestas de san Esteban, protomártir (26 de dic.), san Juan Evangelista (27 de dic.), los Santos Inocentes (28 de dic.), la Sagrada Familia (domingo siguiente a la Navidad o 29 de dic. si Navidad cae en domingo), María Madre de Dios (1 de enero), la Epifanía que se celebra el 6 de enero aunque en algunas diócesis se traslade al Segundo Domingo después de Navidad, y el Bautismo de Nuestro Señor (Domingo siguiente a Epifanía), con el que termina el tiempo litúrgico de la Navidad.

En las Iglesias Ortodoxas

Las Iglesias Orientales por no aceptar el calendario propuesto por el papa Gregorio XIII, aun usan el calendario juliano y por lo tanto la Navidad la celebran el 25 de diciembre pero que, según el calendario gregoriano, es 7 de enero. Aunque la Iglesia Armenia la celebra el 6 de enero, junto con la Epifanía.

Se exceptúan las Iglesias de Alejandría, Rumania, Bulgaria, Albania, Finlandia, Grecia y Chipre; que sí festejan Navidad el día 25 de diciembre.

Cabe señalar que en Belén, ciudad de nacimiento de Jesucristo, la Navidad se celebra dos veces. Pues la Basílica de la Natividad es administrada por la Iglesia Católica que celebra Navidad el 25 de diciembre; y la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén que la celebra el 6 de enero.

En esa iglesia hay una caverna subterránea con un altar sobre el lugar en el que según la tradición nació Jesús. El punto exacto está marcado por un agujero en medio de una estrella de plata de 14 puntas rodeada por lámparas de plata.

En el Protestantismo

Aunque hasta el siglo XIX algunas Iglesias protestantes dejaron de celebrar Navidad, para desligarse del Catolicismo, la mayoría, comenzando por Lutero, continuaron celebrándola el 25 de diciembre. En Estados Unidos compartieron la Navidad católicos y protestantes desde 1607, año en que se celebró por primera vez esa fiesta en Norteamérica.

La Navidad es celebrada por la mayoría de los cristianos, aunque algunos consideran que, al no indicar en la Biblia la fecha del nacimiento de Jesucristo ni ordenar celebrarla, no hay razón para celebrar o crear una fiesta por ese motivo. Así tambien muchos protestantes creen que la Navidad no debe ser motivo de disputas por no seguir las viejas tradiciones de la [Iglesia Catolica] o por saber la fecha exacta del nacimiento de Jesus. La Navidad debe ser una fiesta únicamente para recordar el nacimiento de Cristo, dato que sí se menciona en la Biblia, y por lo cual merece la pena recordarlo y celebrarlo.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Estrella de Belén


La Estrella de Belén fue el supuesto astro que guió a los Reyes Magos al lugar del nacimiento de Jesucristo. El Evangelio de Mateo menciona que los Reyes Magos vieron aparecer por el Oeste la Estrella de Belén, aunque no aclara si se trataba de un planeta, una estrella o cualquier otro fenómeno astronómico o astrológico. Según los escritos, los sabios viajaron siguiendo la estrella, y esta se detuvo sobre el lugar en el que Jesús había nacido. A pesar que es imposible que un astro marque un lugar tan concreto como un pesebre, se han sugerido diversas explicaciones sobre este hecho, lo más probable es que el pasaje bíblico sea solo una metáfora referida a los supuestos hechos. Fuera lo que fuese, los Reyes Magos lo asociaron al Rey de los Judíos. De haber sido astrólogos griegos o romanos podrían haber asociado la estrella de Belén con Júpiter, el planeta rey, y Régulo, la estrella rey. O si venían de Babilonia, lo podrían haber asociado el planeta Saturno (Kaiwanu). En todo caso, bien podría tratarse de la estrella Sirio, a la que apuntan los "tres reyes" del cinturón de la constelación de Orión.

Conjunción Júpiter y Saturno

La primera explicación natural de este fenómeno fue dada por el astrónomo alemán Johannes Kepler en 1614. Kepler determinó que una serie de tres conjunciones de los planetas Júpiter y Saturno (un hecho muy poco frecuente) ocurrieron en el año 7 a. C. y relacionó este hecho con la estrella de Belén, pero cálculos modernos han demostrado que en esa ocasión los dos planetas no se acercaron lo suficiente como para impresionar a los observadores. De hecho, un antiguo almanaque inscrito en una tabla de arcilla hallada en Babilonia sugiere que los astrólogos de la época no le dieron demasiada importancia a ese evento.

Júpiter en el este de Aries

Más recientemente, el astrónomo Michael R. Molnar ha identificado a una doble ocultación de Júpiter tras la luna en el 6 a. C. en Aries como la estrella de Belén.

Las investigaciones de Michel Molnar se basan en la forma como se commemoraba el nacimiento de los reyes en la antigua Roma. Unas monedas romanas celebran este evento con la aparición de Júpiter (una estrella para los sabios de la época) sobre la constelación del nuevo rey.

(2:1) Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén (2:2) y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en el este y hemos venido a adorarlo".

Evangelio según San Mateo.

Estas monedas ubican una estrella y la imagen de un cordero. En la antigüedad el cordero era atribuido como símbolo del judaísmo y reunido al conocimiento de los astrólogos sobre el nacimiento de los reyes con la estrella llamada Júpiter en conjunción con la Luna (oculta) que se encontraban en el este de Aries (...vimos su estrella en el este).

Así que con estos elementos buscar a Júpiter (la estrella de los reyes) en Aries (judíos) ocurrió el 17 de abril del 6 AC. Además en Aries se encontraban el Sol, Saturno y la Luna.

(2:4) Entonces (Herodes, rey de Judea) reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
(2:5) "En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta"...

(2:9) Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en el este iba delante ellos, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.

Evangelio según San Mateo.

Con estas observaciones, los magos viajaron a Judea y anduvieron preguntando sobre el nacimiento de un rey. Herodes (el rey de Judea) avisado de los magos forasteros los manda a llamar y se entrevista con ellos en diciembre del 6AC, pidiéndole le avisen cuando encuentren al nuevo Rey de Judea. Los sabios parten en busca del Rey siguiendo a la estrella.

(2:11) Y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le adoraron. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.

Evangelio según San Mateo


El 23 de agosto, Júpiter empieza a retroceder en los cielos (La estrella...iba delante ellos) y es nuevamente seguida por los magos después de la entrevista con Herodes, hasta el 19 de diciembre donde Júpiter se detiene en los cielos (La estrella...se detuvo en el lugar donde estaba el niño) y los magos llegan a Belén, encontrándose Jesús de 8 meses, ofreciéndole oro, incienso y mirra. En esta primera visita los magos no encuentran a José.

Júpiter reiniciará su avance en los cielos a partir del 20 de diciembre.

Pero este evento sucedió muy cerca del sol y habría sido difícil de ver, incluso con un telescopio pequeño (del cual no se disponía en esa época), salvo que los Reyes Magos hayan podido saber de esta ocultación por complejos cálculos, supuesto poco probable. Las ocultaciones de planetas tras la luna son más comunes, pero Molnar da motivos astrológicos para realizar la importancia de este hecho.

Una nova

Otras explicaciones incluyen una nova (algunas veces identificada como un cometa) que hubo en el 5 a. C. la cual fue registrada por los astrólogos chinos y coreanos. El obstáculo a dicha explicación es que no hay rastros o huellas de nova alguna en la constelación donde fue observada por los chinos y coreanos.[2] Entre el 3 y el 2 a. C., hubo una serie de siete conjunciones, incluidas tres entre Júpiter y Régulo así como algunas conjunciones muy cercanas entre Júpiter y Venus el 17 de junio del 2 a. C. Urano fue visible diversas veces, pero probablemente no fue reconocido como planeta debido a su lento movimiento.

Importancia para determinar el nacimiento de Jesucristo

Contemporáneamente, y aun tratándose de un relato bíblico, los astrónomos le han seguido la pista a las referencias de las escrituras, para tratar de encontrar una explicación racional a ese episodio del Nuevo Testamento, e igualmente intentan buscar la fecha exacta del nacimiento de Jesucristo, para tratar de ver cuál fenómeno astronómico podría coincidir cronológicamente con aquel.

El monje Dionisio el Exiguo, (astrónomo, abad escita de un monasterio romano, encargado de establecer el nacimiento de Jesús) cometió dos errores importantes al calcular el calendario cristiano en el siglo VI. Para determinar el año del nacimiento de Cristo tomó en cuenta los reinados de los emperadores romanos, pero olvidó que César Augusto había mandado cuatro años con el nombre de Octavio y también omitió el año cero.

Ese margen de error sitúa el nacimiento de Jesús cinco años antes de lo que normalmente se cree. Otros dos datos aportados por los Evangelios son útiles para buscar la fecha aproximada del acontecimiento venerado por los cristianos. El censo que obligó a José y María a pedir posada en Belén podría ser el que César Augusto ordenó entre los años 8 y 6 a. de C. Adicionalmente, según las escrituras, aún vivía el rey Herodes, que murió en el año 4 a. C. Por supuesto, la Natividad tampoco ocurrió en diciembre. Lucas el Evangelista comenta que los pastores vigilaban sus rebaños en las montañas, pero en Belén diciembre es un mes duro en el cual las ovejas habrían estado bajo techo y no pastando fuera. Ese dato sugiere que el nacimiento de Jesús se produjo entre marzo y abril del año 6 a. C.

Pero en el Evangelio de Lucas se dice que el ángel Gabriel se aparece a Zacarías, padre de Juan el Bautista, cuando él ministraba en el templo. Teniendo en cuenta esto, se obtiene el dato de que, como era de la orden de Abías, ministraba el incienso la penúltima semana de mayo, y Juan le llevaba a Jesús seis meses de edad. Entonces, Jesús debe de haber nacido para la fiesta de los Tabernáculos, el mes de septiembre del año 7 ó 6 a. C.

Por otra parte si se toma en cuato que en el evangelio de Lucas 1:26 dice que "el sexto mes el ángel Gabriel fue enviado...", y que el sexto mes del calendario judio corresponde al mes de Etul,"agosto- septiembre para el calendario gragoriano, podemos ubicar el momento de la concepcion de Maria, por ende el nacimiento de Jesús nueve meses despues "junio" del calendario gregoriano, además coincide don el solsticio de verano para el emisferio norte, siendo el día mas largo del año 21 de junio, este fundamento es total mente creíble ya que esta basado en un fundamento bíblico y astronómico.

Nochebuena


La Nochebuena se celebra la noche del día 24 de diciembre, víspera del día de Navidad (25 de diciembre). Es la celebración cristiana del nacimiento de Jesús y las costumbres varían de unos a otros países pero es bastante común una reunión familiar para cenar y, sobre todo en los países protestantes, el hacer regalos. En España se considera ya como una fiesta de carácter cultural, ya que numerosas familias ateas también lo celebran.

Celebración en distintos países

Es costumbre en España el cantar villancicos acompañados de la pandereta y la zambomba, así como comer turrón, mazapán, polvorones y otros dulces. Después, a medianoche, se celebra la Misa del Gallo, en la que se conmemora el nacimiento de Jesús.

En México se acostumbra presentar pastorelas, que son obras teatrales cortas -generalmente comicas- que tienen como argumento las vicisitudes que debe enfrentar un grupo de pastores con caracteristicas propias del pueblo mexicano para llegar al portal de Belén para adorar al niño Jesús. También se celebran las posadas en las cuales se realiza la procesion de los peregrinos cantando letanias , se rompen las piñatas y se ameniza una fiesta para las que se elaboran ponche, buñuelos y tamales; se entregan aguinaldos rellenos de colaciones y frutas la fiesta se prolonga hasta muy entrada la noche

En Perú la costumbre es preparar desde días antes el "Nacimiento" o representación en figurillas del pesebre de Belén, con San José, María, los Reyes Magos, animalitos, pastores, plantitas, luces de colores, etc. También se arma un árbol navideño decorado con bolas, guirnaldas, luces de colores, etc. a cuyos pies se colocan los regalos que serán intercambiados. El 24 de diciembre se hace una cena familiar con pavo, puré de manzana, ensalada, panetón, chocolate caliente y champán. Las familias van a la Misa del Gallo. A la medianoche se hace "nacer" al Niño Jesús, se cantan villancicos y las personas se obsequian regalos. En las calles se queman fuegos artificiales, todo es un ambiente de algarabía. Al día siguiente, 25, las familias se visitan en las casas y se comparte.

En Puerto Rico las familias y amigos se reúnen para celebrar, cantar parrandas y compartir comidas tradicionales como arroz con gandules, lechón asado y pasteles. Las fiestas a veces siguen hasta la madrugada. En Navidad la gente comúnmente descansa la trasnochada de Nochebuena. A la medianoche se celebra la Misa del Gallo. Las personas van a la iglesia, escuchan la misa, los niños se visten de pastores y figuras alegóricas al Nacimiento: La Virgen María, San José, El Niñito Jesús, los Tres Reyes Magos, etc.

En República Dominicana es costumbre que los hijos viajen a casa de sus padres y abuelos donde reunidos cenan el tradicional pollo horneado y puerco en puya (cerdo empalado y asado), ensalada rusa y moro de guandules con coco, acompañado con lerenes, pasteles en hojas y frutas como manzanas, uvas, peras y nueces; toda la cena se acompaña de vinos, dulces navideños y cerveza. Después de la reunión salen de casa en casa para compartir y juntarse con las viejas amistades compartiendo regalos y villancicos; todo como parte de la Nochebuena. En las casas no falta el árbol de navidad mientras que las ciudades y pueblos se adornan con muchas luces y son presentadas obras teatrales. En los parques se recrea el Nacimiento con actores que encarnan a pastores, magos que recorren las calles de los pueblos en busca del niño que ha nacido hasta llegar al pesebre donde le encuentran junto a Maria y José.

En Venezuela se acostumbra realizar las hallacas el 23 y/o 24 de Diciembre para realizar la tradicional cena de Nochebuena, la cual se compone de hallacas, pan de jamón, pavo o pernil de cochino, jamón "planchado", vino o Ponche crema; la mesa se adorna con quesos variados, avellanas, nueces, turrones, galletas (y golosinas variadas), panetón... Luego a las 0:00 los niños abren sus regalos traídos por el Niño Jesús y los adultos realizan un intercambio que puede ser familiar, entre vecinos y/o amigos y la familia realiza un Brindis por la unidad familiar, luego el 25 se ponen la ropa a estrenar y salen a compartir, por lo general a un parque, río o playa o salen a compartir en su comunidad.

También se le conoce de esta manera a la planta Euphorbia pulcherrima originaria de México, que en otras partes es llamada Flor de Navidad.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

La Casa de los Objetos que Flotan


Durante la fría y clara tarde del lunes 3 de febrero de 1958 comenzaron a desarrollarse acontecimientos extraordinarios en el domicilio de Santiago Hermann, situado en Seaford (Long Island).

Se encontraban en la casa Lucila, la esposa de Herrmann, y sus dos hijos una muchacha de trece años de edad también llamada Lucila, y el chico de doce, Santiaguito. Sus recuerdos iniciales, como es natural en gente que no esperaba que se produjese ninguna cosa extraña, no son perfectamente claros, pero todos están conformes en que hacia las 3:30 de la tarde varias botellas que contenían diversos líquidos se destaparon ruidosamente y empezaron a dar brincos en distintas habitaciones de la casa.

Una botella de agua bendita que estaba sobre la cómoda del dormitorio de los Hermann se destapó y se cayó vertiendo parte de su contenido. Un frasco de champú y otro en el que había un medicamento se comportaron de manera semejante en el cuarto de baño, mientras hacían lo mismo una botella de almidón líquido en la cocina y otra de lejía en el sótano.

Ninguno de los Herrmann vio moverse las botellas, pero todos lo oyeron. Al acudir apresuradamente para ver lo que significaban aquellos ruidos, descubrieron que los frascos (cerrados con tapón de rosca que necesitaba dos o tres vuelas para abrirse) acababan de derramarse y no podían haber sido vertidos por ninguna persona venida de fuera.

El jueves 6 de febrero los Herrmann habían comenzado ya a olvidar los extraños sucesos del lunes, cuando por la tarde otras seis botellas hicieron saltar ruidosamente sus tapones y rodaron de un lado a otro. El viernes otros frascos más se destaparon y comenzaron a saltar.

En la mañana del domingo 9 de febrero, Santiago Herrmann, hombre sereno y poco sugestionable, de 43 años de edad, pudo hacer su primera observación directa. La botella de agua bendita se disparó de nuevo juntamente con las del almidón y la trementina. Luego, mientras se hallaba a la puesta del cuarto de baño hablando con su hijo, comenzó a moverse una botella de medicina a través del borde plano del lavabo y después de recorrer unos 45 cm. Cayó al suelo. Herrmann telefoneó a la policía, y noticias sobre estos extraños casos no tardaron en comenzar a aparecer en los periódicos.

Los agentes pudieron observar estos fenómenos con sólo permanecer unos instantes en el interior de la vivienda. El detective José Tozzi tomó el caso a su cargo y comenzó a investigar todas las posibilidades.

Se barajó de todo: movimientos causados por ondas de radio, telequinesis o levitación de los objetos por parte de alguno de los integrantes de la familia, y la intrusión de algún espíritu burlón en la casa. Lo cierto es que, en un momento en que consideraron que todo aquello ya era demasiado – pues las cosas seguían moviéndose inexplicablemente – los Herrmann evacuaron la casa y nada se movió durante su ausencia; pero poco después de su regreso cayó una vasija al suelo.

Nadie pudo hallar el motivo de aquellos sucesos paranormales, los que siguieron sucediendo a pesar de todas las investigaciones llevadas a cabo por científicos y detectives. En realidad, sólo puede decirse de los indicados objetos lo que dijo Galileo de la tierra: E pur si muove, aunque nadie sepa el cómo ni el por qué.

Autómatas, Misteriosos Muñecos Diabólicos


Un autómata, según la Real Academia de la Lengua Española y en su segunda acepción, es una “máquina que imita la figura y los movimientos de un ser animado”, por tanto, una estructura que reproduce de forma automática, mediante complejos mecanismos, movimientos similares a los seres humanos o animales.

Estas máquinas se remontan a la antigüedad desde la imperiosa necesidad del ser humano de emular a la naturaleza en su creación. Los primeros autómatas eran de madera, y si tienen forma humana se les denomina “androide”. Fueron una especie de pre-robots, un salto cualitativo de la primitiva ciencia.

Sus creadores buscaban con ahínco que éstos fueran a imagen y semejanza de los seres humanos y que, incluso, dieran la impresión de pensar por sí mismos. Los engranajes en los que se basaban sus complejos esqueletos son los primeros bocetos de la actual robótica. No obstante, lo que a priori debería parecer un asombroso descubrimiento tecnológico, se convirtió en objeto de recelo para muchas personas que empezaron a ver en ellos títeres del demonio.

Pero al contrario de lo que muchos tachaban como obras del mal, los autómatas funcionaban mediante diferentes mecanismos que se basaban en aire y agua caliente con válvulas, palancas y contrapesos y engranajes, entre otros. Sus rostros y movimientos causaban inquietud en las multitudes, que se asustaban al verles mover los ojos de un lado para otro, parpadear, sonreír, mover los brazos y piernas… Y hablar.

Pronto nacieron leyendas que aseguraban que estos autómatas eran poseídos por espíritus y que tenían capacidades psíquicas. Ejemplo de ello, son los bustos de zíngaras que, a cambio de una moneda, se activaban y adivinaban el porvenir. También sus artífices empezaron a ser observados con resquemor, ya que se les atribuía la fabricación de extraordinarias máquinas que jugaban al ajedrez o palomas que podía volar. En algunos casos, se les acusó de herejía y/o pactos con el diablo.

¿Por qué los autómatas causan recelo?

Sus cuidados movimientos, unidos a la música que les suele acompañar, los relaciona directamente con algo más allá que la mera tecnología, con un ente mágico. Es la imitación de la vida misma, como cuando Dios nos creó a imagen y semejanza. No obstante, estas vidas artificiales, con carácter y personalidad propias, carecen de alma, empero son productos artesanales, únicos en su existencia.

Lo que es indudable es que cuando miramos a los ojos de un autómata, algo nos inquieta. A veces es difícil separar de nuestra percepción que son piezas inertes que reciben el hálito a través de engranajes mecánicos, y llegamos a verlos como máquinas poseedoras de alma. Evidentemente, nada más lejos de la realidad, todo forma parte de nuestra imaginería.
Por tanto, he aquí el misterio de los autómatas.

La Levitación, Misterios de Nuestra Mente


Santos, místicos y médiums han logrado llegar a lo que se conoce como la levitación. La levitación es una manifestación de la psicokinesia, una capacidad de la mente para actuar en la materia, en el que las personas pueden elevarse por el aire sin ningún tipo de medio físico visible. Puede ocurrir en el chamanismo, el arrebato místico, los médiums, los trances y las posesiones demoníacas. Algunas levitaciones pueden ser espontáneas y otras se pueden controlar.

La psicokinesia se manifiesta generalmente por el movimiento o el lanzamiento de objetos, además de la capacidad de materializarse los conocidos como poltergeists.

Hay documentadas numerosas levitaciones, especialmente de los santos. Por ejemplo, las de San José de Cupertino, quien incluso gritaba antes de levitar, y en una ocasión se mantuvo levitando durante dos horas. Santa Teresa de Jesús también experimentó la levitación en sus arrebatos místicos. Se dice que levitaba un pie y medio por encima del suelo alrededor de media hora. Santa Teresa tenía miedo de estas levitaciones, ya que no lograba controlarlas. Ella misma veía cómo se elevaba.

También se conocen casos de levitación en el hinduismo, el islam, el budismo, los brahmanes, los fakires y los ninja. Dentro de las tradiciones orientales, la levitación se logra por medio de técnicas de respiración y visualización, que se conocen como Akashi, Prana, Ch’i y Ki.

Durante la época medieval y el renacimiento, la levitación se consideraba un símbolo del mal, un fenómeno generado por la brujería, los demonios, los fantasmas o las hadas. Hoy en día, la levitación adquiere signos de posesión demoníaca, y puede ocurrir durante un exorcismo.

Uno de los médiums más conocidos en la historia, David Hume, realizó actos de levitación durante cuarenta años. Una vez llegó a levitar de un edificio a otro, desde las ventanas de un tercer piso. Hume levitaba en estado de trance. Aformaba que sentía como algo de electricidad en los pies. Sus brazos estaban rígidos, y señalaban hacia su cabeza, como si estuviera agarrando un poder oculto que lo levantara.
Existen escépticos que hablan de la levitación como un fraude. Sea o no un fraude, siempre será uno más de los misterios sin resolver de nuestra mente.